1ª PARTE NOCIONES PRELIMINARES ACERCA DE UN SISTEMA FILOSÓFICO
5 Aplicación del sistema al caso del hombre
a) El hombre considerado como ser físico.
La vía de ascenso nos da a conocer la esencia del hombre por medio de sus operaciones y propiedades. Por esta vía conocemos que el hombre es un compuesto substancial de alma espiritual y de materia primera. La vía de descenso explica a priori, partiendo de la esencia ya conocida, las propiedades y operaciones del hombre que conocíamos y descubrirá otras: la incorruptibilidad del alma, por ejemplo.
En la sistematización universal se trata de buscar la razón a priori de la esencia del hombre. En el hombre hay muchos aspectos que prescinden de la materia, como el ser inteligente, espiritual, incorruptible, y esos grados los sabemos explicar a priori por la inmaterialidad divina, pero las ulteriores determinaciones de seres corpóreos no las sabemos explicar a priori, porque en Dios no hay nada material.
b) El hombre considerado como ordenado a la verdad.
La vía de ascenso: Por la reflexión sobre nuestros actos conocemos que el entendimiento humano es capaz de conocer la verdad y con qué amplitud y con qué medios, como son la abstracción, los juicios primeros, los raciocinios. Así se llega a la esencia del entendimiento humano: Facultad cognoscitiva espiritual de un ser corpóreo-espiritual contingente y creado. Vía de descenso: Explica a priori cómo esa esencia ha de ser cognoscitiva y qué imperfecciones ha de tener al conocer; por ejemplo, la amplitud será la que permite la experiencia y las abstracciones y los juicios primeros y los raciocinios.
Sistematización general: Como en el párrafo anterior.
c) El hombre como ordenado a la moral de honestidad racional.
Sistematización particular. La vía de ascenso nos enseña que el hombre es una substancia compuesta de alma espiritual y de materia; ser intelectual, dueño de sus acciones, creado por Dios.
La vía de descenso, partiendo de esa esencia así conocida, explica a priori las cosas siguientes: ☼ Relaciones esenciales que tiene para con Dios, para con los otros hombres,
para consigo mismo, para con las cosas inferiores.
☼ Partiendo de esas relaciones explica a priori qué operaciones son conformes y cuáles contrarias a ellas.
☼ El siguiente paso: se determina la obligación que tiene el hombre de poner las acciones que son conformes con las relaciones esenciales y de evitar las contrarias. Pero hasta aquí se trata de una obligación de mera racionalidad y honestidad, no de obediencia forzosa, porque no se considera precepto alguno sino sólo la esencia y dignidad de la naturaleza racional.
Sistematización universal. Se busca la razón a priori de una naturaleza que tiene tales exigencias de honestidad racional. Se distinguen dos aspectos. Uno, el aspecto precisivo de toda materia, como es el de santidad o rectitud racional; y otro que mira a la materia, y es el de una santidad que se ha de ejercitar con miembros corporales y con tantos objetos corporales como son la familia, el Estado, la propiedad.
Del aspecto inmaterial podemos señalar la razón a priori que es la imitabilidad de la esencia divina: Dios posee formalmente las perfecciones de santidad racional. Las perfecciones de la santidad humana se explican a priori, por ser imitación de la santidad divina; las imperfecciones se explican también a priori porque siendo el hombre santo, no por esencia sino por participación, ha de tener las imperfecciones propias del ser participado: contingencia, finitud, mutabilidad, etcétera. [Chestov17 hace una apasionada réplica, no precisamente contra Suárez sino en general contra todos aquellos que usaran el término imperfección en sentido peyorativo. En gran resumen que la criatura sea limitada no quiere decir que sea imperfecta].
Del aspecto relativo a la materia que se incluye en la santidad humana podemos señalar la razón a priori de su posibilidad, que es la esencia divina, pero no podemos señalar a priori cómo y por qué la esencia divina es imitable en ese modo y grado de ser.
d) El hombre como ordenado a la moral de obediencia.
Aquí se investiga si el hombre está obligado en conciencia y absolutamente a obedecer los preceptos que Dios le diere. Se suponen aquí la creación y las sistematizaciones anteriores. La respuesta es afirmativa. Muy brevemente: Si no se somete a esa voluntad obra contra las exigencias más intimas de su ser, que en todos los aspectos es ser plena dependencia de Dios El precepto general que Dios ha dado al hombre es el de tener a Dios por fin último, y dirigirse a él con su entendimiento, con su voluntad y con su acción, y que de esta manera alcance su felicidad. Semejantemente respecto de las otras obligaciones.
___________________________________________________________________ Nota bene.
Al resumir este artículo me tomé la licencia de cambiar alguna que otra expresión. La más importante fue la de “subsistencia” (Hellin usa “supositalidad”).
Igualmente omití las citas de Hellin a las obras de Suárez, para agilizar este resumen.
Los interesados pueden localizar las citas en el artículo original. Son citas de las Obras: Disputationes metaphysicæ, De Deo uno, De Anima, De Legibus.
Domingo
BÁÑEZ
, OP, 1528-1604 y Luis deMOLINA
, SJ, 1536–1600 LA LIBERTAD y LA GRACIAI Elementos
A fines del siglo XVI y principios del XVII estalla un gran conflicto teológico. Cómo concordar la libertad del hombre con la acción omnipotente de la gracia. Conceptos interrelacionados: 1 Libertad humana [Mini: Libertad, Necesidad].
2 Gracias actuales internas: ilustraciones inmediatas al entendimiento e inspiraciones inmediatas a la voluntad, en orden a la realización de actos salutíferos. Son los “auxilios”.
Suficientes: Hacen al hombre capaz de realizar actos salutíferos.
Meramente suficientes: No obtienen su efecto, por resistencia de la voluntad. Eficaces: Obtienen de hecho su efecto.
En acto primero: Antecedentemente al consentimiento-libre absolutamente previsto, tienen un nexo-infalible con el acto-libre absolutamente-futuro.
En acto segundo: Unidas aquí y ahora, con el consentimiento de la voluntad. Ese nexo infalible es:
Objetivo: Si se da tal gracia, se realizará infaliblemente tal acto. Cognoscitivo: De toda eternidad conoce Dios ese nexo infalible. Afectivo: Por medio de tal gracia,
Dios quiere absoluta e infaliblemente obtener tal consentimiento. 3 Ciencia divina, Dios conoce los posibles, los futuros, los futuribles.
Futurible: Acto libre futuro condicionado. Esto es, bajo cierta condición, no necesitante, el agente realizaría libremente tal acto.
Impuro: si alguna vez de hecho se realiza. Puro si nunca se realiza.
Ejemplo: Roberto tiene ahora 8 años, y Juliana 6, SI dentro de 10 años se encontraran en tales y tales circunstancias, Roberto se enamoraría de Juliana. Supongamos que eso sucede. En el momento en que suceda, el futurible pasa a ser impuro. Vamos a suponer que tal evento nunca se da, y mueren nuestros protagonistas, el evento en cuestión se quedó en puro futurible.
4 Concurso divino: Dios concurre física e inmediatamente en todas las acciones y efectos de las creaturas, como causa superior respecto de una inferior y subordinada. [Mini]
Nota. Este es problema teológico. Puede proyectarse al plano filosófico omitiendo lo relativo a la gracia, y manteniendo el concurso. El concurso divino es susceptible de demostración filosófica (I q.105 a.4.5); y se considera doctrina común de los escolásticos. Difieren en la manera de explicitarlo.
II El problema
1 Planteo. Si las acciones humanas son imposibles sin el concurso divino; si los actos sobrenaturales del hombre son imposibles sin la gracia; si con la gracia eficaz se realiza, sin fallar, el acto, parece difícil poder decir que el hombre es libre. En el extremo, si de hecho se niega la libertad cae uno en la herejía protestante. Es difícil también no atribuír el pecado a Dios. Por otro lado, si se afirma la libertad humana (desde luego se niega que el pecado deba atribuírse a Dios), parece difícil seguir sosteniendo la eficacia de la gracia. En el extremo, si se afirma de tal manera la libertad que se niegue la necesidad de la gracia, cae uno en la herejía pelagiana.
2 El Concilio de Trento, en la sesión VI, 1547, había definido el dogma de la libertad humana en presencia de la gracia eficaz:
“Cuando la Sagrada Escritura dice ‘Conviértanse a mí, y yo los convertiré a ustedes’ (Zac 1,3), se nos dice que somos libres. Cuando respondemos: ‘Conviértenos, Señor, a ti, y nos convertiremos’ (Lament 5,21), confesamos la gracia proveniente”. Denzinger 797.
De modo que: Canon 4: “Si alguno dijere que el libre albedrío del hombre, movido y excitado por Dios, no coopera en nada asintiendo a Dios que lo excita y lo llama para que se disponga y prepare para obtener la gracia de la justificación; y que no puede disentir, si quiere, sino que, como un ser inánime, nada absolutamente hace, y se comporta de modo meramente pasivo, sea anatema”. Denz 8l4.
Canon 6: “Si alguno dijere que no está en la facultad del hombre hacer malos sus propios caminos, sino que es Dios quien realiza tanto las malas como las buenas obras, no sólo permisiva, sino propiamente y por sí, hasta el punto de ser obra suya no menos la traición de Judas que la vocación de Pablo, sea anatema”. Denz 816
Canon 17: “Si alguno dijere que la gracia de la justificación no toca sino a los predestinados a la vida; y que los demás, aunque ciertamente llamados, no reciben la gracia, porque el poder divino los predestinó al mal, sea anatema”. Denz 827.
Todo esto va dicho contra los protestantes:
Lutero y Calvino admiten, en el hombre caído, únicamente la libertad de coacción, pero no la libertad de necesidad. De modo que si el hombre recibe la gracia, queda su voluntad necesitada al acto bueno; y si no, al malo. Lutero, por ejemplo, sostenía que en el hombre caído el libre albedrío no es sino una palabra, mero nombre; y que mientras hace lo que está de su parte, peca. Típica teoría de Calvino es la predestinación.
Por otra parte, el Concilio de Trento renueva las antiguas condenaciones al pelagianismo:
Canon 2: “Si alguno dijere que la gracia divina se da por medio de Jesucristo sólo para que el hombre pueda más fácilmente vivir justamente y merecer la vida eterna, como si pudiera, aunque con trabajo y dificultad, realizar ambas cosas con sólo el libre albedrío, y sin la gracia, sea anatema”. Denz 812.
Canon 3: “Si alguno dijere que, sin la inspiración proveniente del Espíritu Santo y sin su ayuda, puede el hombre creer, esperar y amar, o arrepentirse, como conviene para que se le conceda la gracia de la justificación, sea anatema”. Denz 813.
III Principales Teorías Católicas
A) Báñez, OP, presentó en 1584 su tesis de la Premoción física predeterminante.