EN LA BUSQUEDA DE UNA PEDAGOGIA POST-MODERNA PARA EL TRABAJO EDUCATIVO EN LOS TRES PRIMEROS AÑOS 2/
E. Aplicando los aportes de las neurociencias al desarrollo curricular del primer ciclo de vida.
Acorde a todos los aportes obtenidos de la bibliografía analizada anteriormente, cabe tener presente que el trabajo educativo en este ciclo se perfila como un todo integral y armónico, donde mucho de la pedagogía desarrollada hasta el momento se ratifica, agregándose algunas nuevas perspectivas, que en todo caso, no debilita, sino por lo contrario, fortifica los principios y criterios generales que en general, se han aplicado.
En efecto, una pedagogía atenta, responsiva, propositiva y respetuosa de las necesidades y requerimientos de los bebés, sigue siendo el gran sustento del trabajo educativo en esta etapa.
En ello, el rol de los padres sigue siendo insustituible, el que debe ser potenciado y apoyado por los educadores con orientaciones que los empodere en sus conocimientos y amplíen sus prácticas educativas cotidianas. Respecto a esta sincronía que debe existir entre padres comprometidos y el desarrollo de sus bebés, nuevamente las neurociencias nos entregan antecedentes que evidencian cuánto se debería favorecer esta relación. La Dra. Nash (1999) por ejemplo señala: “los padres son los primeros y mas importantes maestros del cerebro. Entre otras cosas, parece que los padres ayudan al aprendizaje de sus bebés al adoptar el estilo de expresión rítmica y de tono alto con el que muchos se dirigen a ellos”. Agrega:”de algún modo los sonidos exagerados y ricos en vocales del habla especial que adoptan los padres, se parecen a los trozos seleccionados de alimentos que los pájaros adultos les dan de comer a sus polluelos”.25/
Fundamentales son también las condiciones de los niños de entrada de los niños en función al aprendizaje: una situación de salud en general adecuada, en lo cual una nutrición integral y equilibrada es importante; una adecuada alternancia entre períodos de vigilia y de sueño reponedor
es esencial para un buen aprovechamiento de ambos momentos; una adecuada oxigenación, junto con prácticas de vida saludable que den bienestar a los bebés y carencia de estrés, constituyen una base fundamental para desarrollar situaciones educativas intencionadas.
Junto con ello, las condiciones donde se desarrollen las situaciones de aprendizaje son importantes: ambientes saludables, seguros, iluminados, que permitan a los niños focalizar su atención al evitar una sobrecarga de estímulos presentes por ejemplo, lo que unido a expresiones de afecto, amor, aceptación, deben generar en los bebés sensaciones de confianza, agrado e interés por explorar.
El desarrollo integral de los niños y niñas, donde se promueva la activación tanto de ambos hemisferios cerebrales, con sus respectivas especialidades pero a la vez, interconexiones, es un factor esencial de todo aprendizaje. Lo emotivo y lo cognitivo, lo gestual y lo verbal, el abordaje analítico y global deben ser aspectos presentes en toda situación de aprendizaje que se desarrolle con ellos.
La observación atenta de las diferentes “señales que manifiestan los niños”, en relación a sus ritmos y formas de actuar, favoreciendo las situaciones y juegos que les interesan, agradan y producen placer tratando de entender lo que los bebes quieren comunicar y que son propias y singulares en cada uno de ellos, es otro factor esencial de desarrollar en los adultos que se comprometen en el trabajo educativo con los niños.
Hablarles, cantarles, leerles, hacerles juegos corporales y verbales que los gratifiquen, deben ser recursos habituales de la relación adulto-niño/a, que además permiten reiterar situaciones de aprendizajes ya favorecidas.
Estimularlos a ser permanentes exploradores en ambientes seguros, interesantes, seleccionados o preparados para ellos debe ser otro aspecto fundamental para fortalecer su autonomía, seguridad, curiosidad, actitud indagativa y el “aprender a aprender”.
El establecer reglas claras y consistentes que dicen relación con su seguridad, la relación con los demás, pero en una perspectiva de factibilidad de realización y comprensión para los niños y niñas, debe ser otro componente importante en su cotidianeidad. Hacerles ver qué se quiere de ellos y lo que no corresponde hacer, irán favoreciendo la formación de una autodisciplina necesaria para su relación con los demás; sin embargo ello no debe inhibir otras características de su personalidad, como su actuar y el interés indagativo.
Proveerles situaciones que inviten al descubrimiento, al asombro, a solucionar pequeños problemas prácticos, con materiales diversos, que se construyen sobre aprendizajes ya obtenidos que se apelan, en ambientes donde se sienten seguros, es otra aplicación de estos criterios derivados de las neurociencias.
Integrando todo lo expresado, cabe tener presente que todas estas condiciones generales básicas son esenciales ya que “el cuidado de los primeros años y la nutrición tienen un decisivo y a largo efecto impacto en cómo las personas se desarrollan, su habilidad para aprender y su capacidad para regular sus propias emociones”.26/
III. PROPUESTAS GENERALES PARA EL DESARROLLO CURRICULAR CON BEBÉS. Un aspecto fundamental a establecer claramente, es que como toda instancia educativa sistemática e intencional, corresponde desarrollar en este ciclo, un currículo con todo lo que ello implica; es decir, selección cultural y organización consistente de los diversos factores a través de los cuales se operacionaliza a través de los procesos de planificación, implementación y evaluación, en un ciclo dinámico de permanente retroalimentación, con el propósito de favorecer aprendizajes deseables y relevantes.
Hacemos esta observación, ya que a menudo se encuentra en cierta bibliografía, referencias que ponen en duda la pertinencia de desarrollar un currículo educacional, con todo lo que involucra en este nivel educativo, basándose en el hecho de lo “pequeños que son los niños” y reiteran el generar “manuales de estimulaciones”. Una vez más, queremos enfatizar que toda acción educativa intencionada, por toda la complejidad que implica la labor formativa, y más aún en bebés, requiere, del desarrollo curricular, por todas las decisiones que ello conlleva en el plano de la selección y organización de los factores curriculares.
Por tanto, corresponde explicitar un currículo para bebés, a través de diversos factores, teniendo presente en todo caso, que al definirse un currículo explícito o declarado, paralelamente hay un currículo nulo (que es lo que no se selecciona y por tanto se anula o deja de lado), y que a la vez, siempre hay una cierta distancia entre el currículo explícito y el que se implementa, el que en algún grado es diferente al real, ya que en él participa también un currículo oculto. Este último, es aquel que se expresa a través de las relaciones de poder que se instalan, de los gestos, palabras y otros que emplean los agentes educativos, que no se planifican, pero que existen, y de los cuales incluso -a veces- no se tiene consciencia de su presencia.
Toda esta situación descrita, evidencia, cuán difícil es hacer un currículo en todo nivel educativo, y más aún con niños y niñas pequeños, que dependen en gran medida en cuanto a sus experiencias educativas, de la selección, organización e implementación que hagan los adultos.
Esclarecer qué variables son aquellas que intervienen más, o cómo se pueden potenciar aquellas más difíciles de controlar, y determinar cómo participan, ha sido sin dudas, la gran búsqueda de los investigadores en este ámbito. Hacemos la observación en todo caso, que hemos empleado la