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EL APORTE A LA CONSTRUCCION DE TEJIDO SOCIAL DEL BARRIO SILOÉ POR PARTE

SILOÉ Y ALGUNAS INICIATIVAS PARTICULARES

Desde la perspectiva de la acción comunicativa, un hecho social no es aislado ni de los intereses del sujeto o sujetos que la llevan a cabo, ni de los supra intereses implícitos en el contexto local o regional en que se desenvuelve dicho hecho social. Así, una acción como la referente al devenir histórico y cultural del barrio Siloé debe ser analizada a la luz de los intereses manifiestos de los gestores de cada iniciativa y además de ello, de los supra intereses del contexto socio- económico actual.

Es decir, como bien lo plantea Crespi:

―La referencia a la sociedad nos permite analizar, en la perspectiva de la colectividad, esas mismas relaciones con los demás y con las cosas que hasta ahora hemos considerado en el ámbito de la experiencia individual‖. (Crespi, 1996, p.115).

A partir de dicha visión, es menester llevar a cabo la revisión de las prácticas sociales y culturales de las asociaciones y personas que adelantan iniciativas en y desde el sector; dichas prácticas configuran y reposicionan el concepto de lo espacial y lo territorial, la noción de individuo y de lo urbano en el marco de una sociedad cada día más interconectada por diversos mecanismos y estrategias.

Los flujos de información y las interacciones dadas a partir de dichos flujos generan discursos y prácticas de resistencia o subordinación ante el poder hegemónico; dichos discursos y prácticas las más de las veces se presentan de manera velada, implícita y, algunas veces, quienes están al frente de los proyectos o iniciativas sociales no tienen presente la responsabilidad e impacto de su accionar cotidiano.

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Dichos flujos generan procesos de elaboración de lo que significa el desarrollo y que según Herrera:

―Resultan de la recreación permanente entre ideas, símbolos, e imaginarios universales y territoriales. De acuerdo con el pensamiento de Cornelius Castoriadis significa tener en cuenta lo social – Histórico como condición esencial de la existencia del pensamiento y la reflexión, la sociedad como creación, y recreación de si misma, de un nuevo modo de ser mantenida por las instituciones y por las significaciones imaginarias sociales que estas instituciones encarnan y que así mismo le posibilita crear un mundo dotado de sentido (Cada vez diferente)‖. (Herrera, 2003, p. 154).

Dicho sentido diferente y divergente, es auspiciado por las iniciativas de los líderes sectoriales y de las manifestaciones culturales que estos adelantan, aunque lo hagan de manera inconciente; en conversaciones reiteradas con los gestores de las iniciativas analizadas, los comentarios y opiniones alrededor de su impacto en el mediano o corto plazo son estimadas en su magnitud, dado que en palabras de Ceiner Nazarith, la intención de llevar a cabo la labor de la academia de salsa, es ―brindar la posibilidad de tener otras formas de aprovechar el tiempo libre‖; y al preguntarle sobre su aporte en la construcción de tejido social, su respuesta fue categórica:

[…] ―creo que si se está aportando de manera significativa en la construcción de tejido social actualmente como a mediano plazo‖[…] (Testimonio de Ceiner Nazarith Sandoval).

Más, a partir de los referentes de identidad que se han esbozado en la presente investigación, referentes que van más allá de las relaciones económicas, laborales o espaciales, es evidente que se están gestando dinámicas de apropiación territorial y espacial desde los flujos y reflujos de información y de acciones culturales del barrio Siloé. Es decir, Ceiner manifiesta que su trabajo está pensado de manera proyectiva, y en función de la configuración del tejido social, la práctica cotidiana deviene en que de manera visionaria, a partir del trabajo de Son

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Rumbero la juventud ha ido consolidando otras formas de pensar, hacer y sentir en torno al barrio.

Además de lo anterior, si se tiene en cuenta el rol que ha desempeñado la Sinfónica de Siloé en cuanto a generar otras perspectivas de ocupación y de desempeño vocacional en las y los niños vinculados a esta, es posible afirmar que el tejido social, como representación de las prácticas cotidianas, se caracteriza por medio de elementos que consolidan el sentido de arraigo y de permanencia en un sector determinado. En otras palabras, la configuración del tejido social es factible de ser estandarizada a partir de las impresiones y proyecciones de las personas que están ubicadas en determinado contexto espacio-temporal.

En dicha estandarización, la relación entre identidad y organizaciones populares, determina en mucho, las proyecciones y metas alcanzadas en el corto plazo, ya que Vallejo & Torres plantean que:

―(la relación identidad-organizaciones) además de incidir sobre la identidad personal de sus integrantes y sobre la subjetividad de las poblaciones con las que trabajan, también construyen sus propios referentes identitarios; a lo largo de su historia, las organizaciones van elaborando un conjunto de mitos, símbolos, ritos, lenguajes, valores y prácticas, las cuales otorgan distinguibilidad frente a la población local y frente a otras asociaciones similares. Así, las organizaciones populares son un sistema cultural, un orden de significados y prácticas simbólicas compartidas, que definen su identidad organizacional‖. (Vallejo & Torres, 2005, p.35).

Hasta hace relativamente poco tiempo, (menos de dos décadas), el objetivo de estudiar y capacitarse académicamente para los jóvenes del sector de Siloé y sus familias, era la condición indispensable para aspirar a ―mejores‖ futuros; dichos futuros mejores no contemplaban el permanecer en la comuna 20, ni mucho menos en el barrio Siloé. ―No se estudia para quedarse en Siloé‖ era uno de los comentarios del común de la gente; sin embargo, en el momento actual, no en una intención generalizadora de manifestar que todas las personas residentes en Siloé

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estén de acuerdo, pero si enfatizando en que un sector de la población lo manifiesta, se asume que se quiere estudiar, capacitarse, profesionalizarse en algún área del saber científico, artístico o deportivo pero para quedarse en Siloé y retribuir al barrio lo que este ha brindado.

Los flujos migratorios intra urbanos dan cuenta de la perspectiva de desarrollo desde el enfoque que la sociedad capitalista ha querido presentar como tal, un desarrollo deseable y en función únicamente del ingreso y bienestar económico; no obstante, dicho paradigma al respecto del desarrollo desconoce otras opciones de acción y de pensamiento en las cuales el desarrollo retoma, además de los elementos del bienestar material, otros aspectos como el arraigo, la generación de identidad, de imaginarios colectivos referentes en la construcción de región.

No obstante lo anterior, se requiere que los procesos iniciados por las manifestaciones culturales del entorno tenga trascendencia; dicha trascendencia es la garantía de continuidad y consolidación de las organizaciones populares urbanas y esta mediada por

―Los nexos que estas logran establecer con las relaciones cotidianas que preexisten en el barrio o zona de acción. En los contextos barriales en los que iniciaron su proceso, se van constituyendo múltiples formas de relación (amistad, vecindad, compadrazgo), formas de comunicación (chismes y rumores) y experiencias asociativas entre los habitantes, las cuales van configurando una memoria colectiva común y una historicidad respecto a lo que significa compartir un territorio y contribuir a su consolidación‖. (Vallejo & Torres, 2005, p. 94).

Pero existen otros elementos que no se subordinan al bienestar material o económico sino que son complementarios a este, y trascienden la mentalidad mercenaria generada por la consideración del bienestar económico como fin último; la mentalidad mercenaria a la que se hace referencia es la condición por la cual las personas que asumen el desarrollo como bienestar económico solamente, se tornan en entes migratorios permanentes de acuerdo a la expectativa de mejorar sus condiciones económicas.

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Por las razones anteriormente expuestas, se parte de considerar que el trabajo desarrollado por parte de la Sinfónica de Siloé y de otros grupos ubicados en el sector han consolidado el arraigo, la cosmovisión de sentir que van a ―triunfar‖ fuera del sector pero no van a dejar atrás el legado adquirido en este; dicha cosmovisión garantiza que Siloé no se convertirá en un barrio de ancianos y delincuentes como algunos esperan que suceda, ante la ―inevitable migración del relevo generacional‖ en busca de futuros mejores, no alcanzables si se reside en el barrio.

Ya el planteamiento ante el cual se consideraba que para llenar una hoja de vida se debía buscar una dirección de algún familiar o amigo, debido a que ―si sos de Siloé no te dan empleo‖ ha ido quedando en el pasado en algunos de los jóvenes que han encontrado opciones de formación artística y laboral por medio del trabajo desarrollado a partir de sus organizaciones. En conversaciones con Ceiner Nazarith, manifestaba que algunos de los jóvenes ante la opción de estudiar y trabajar, pensaban continuar el estudio de la danza a nivel profesional, debido a que ―lo mejor que le puede pasar a uno es que le paguen por hacer lo que a uno le gusta‖.

El arraigo y el sentido de pertenencia, el referirse a Siloé por medio de diversos géneros, movimientos y propuestas culturales, el asumir el barrio como una opción generadora de trabajo y desarrollo material en una esfera vocacional, hacen parte de aquellos elementos caracterizadores del tejido social; si dichos referentes fueran factibles de extenderse, de manera directa, al estado colombiano, el flujo de migrantes de nuestro país hacia el extranjero y desde el campo hacia las ciudades se reduciría considerablemente.

Dichas consecuencias de reducir el flujo migratorio, de reconocer en el lugar de origen posibilidades de desarrollo, tanto en lo económico como en lo vocacional, potenciarían las capacidades de auto gestión de cada uno de los sectores en

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donde se gesten dichos sentimientos y acciones; y a su vez, incidirían en los conflictos presentados en cada uno de los contextos donde se generaran dichas manifestaciones culturales.

Una de las razones más enarboladas para hablar del desplazamiento en Colombia es la situación del conflicto armado en la zona rural, en el agro colombiano; no obstante lo anterior, en la zona urbana la dialéctica de las migraciones y de los flujos y reflujos de información, servicios y personas, amén de la constitución de nodos, redes e hitos, hacen que la zona urbana tenga sus características particulares de conflicto desconocidas en la zona rural.

No se pretende desconocer, ni referir de manera despectiva al conflicto armado colombiano y a la situación de desplazamiento de los campesinos, pero si se trata de destacar que la ciudad refleja dinámicas conflictivas no estandarizables a partir del determinismo de considerar que, por no existir un conflicto armado estructurado, la vida urbana sea un paraíso idílico.

Desde miradas negativas de las ciencias sociales, se asume que la situación de conflicto vívida en la actualidad, agravada por el flujo de información garantizado por las redes de información y, en particular internet, es una situación que difícilmente se orientarían hacia una solución medianamente aceptable sin requerir del concierto de la inversión económica en gran magnitud y de además de lo anterior, contando con el recurso de la fuerza.

En este panorama, internet ha configurado no solamente flujos de información, de acuerdo a como los caracteriza (Castells, 1999), respecto a Siloé a partir de las páginas web que lo referencien sino que además ha hecho posibles dos experiencias significativas en tanto el sector como punto nodal de referencia: dos jóvenes alemanes que, en diferentes momentos, asisten y residen en Siloé para llevar a cabo prácticas diferentes: el primero, un doctor que escoge el barrio como

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zona en la cual desarrollar su año rural y que llega de una Alemania ―estructurada y acartonada‖ para encontrarse con la realidad hostil y contradictoria de la ladera caleña.

Por otra parte, otro joven alemán que no decide venir a Siloé de manera predeterminada sino más bien como una vía de escape al servicio militar obligatorio de su país y, ya en el campo, se encuentra con perspectivas de acción que lo incluyen en el paisaje de Siloé y lo hacen parte, por medio de la aculturación, del panorama del barrio.

Los casos señalados anteriormente corresponden en el primero de ellos, al argumento y trama de la película Doctor Alemán, filmada en Siloé por el cineasta germano Tom Schreiber y que presenta las contradicciones culturales, económicas y políticas del mundo globalizado contemporáneo en un contexto concreto: Siloé en el siglo XXI; el segundo caso hace referencia a la situación de Jonás que en el momento actual dicta clases de música y algunos instrumentos musicales, además de ello fomenta la práctica de malabarismo, enseña su idioma; el Alemán, y está dirigido a todo aquel que cuente con la disposición para ello.

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Imagen 12

Película Doctor Alemán

El tejido social como se ha presentado en el presente documento ha recibido aportes de las iniciativas y proyectos desarrollados por diversas personas, entidades y estados; la intención del presente estudio no es ensalzar y destacar Siloé como una realidad paradisiaca en la que, al decir del argot popular, ―no pasa nada‖, sino más bien reconocer los elementos que han devenido en generar el arraigo, el sentido de pertenencia y la desmitificación negativa del barrio.

Entre dichos elementos y como se ha pretendido evidenciar, la responsabilidad de las iniciativas en torno a la cultura en general y de la música en particular, han incidido en que los imaginarios colectivos del habitante de Siloé se han ido modificando hacia perspectivas de acción paradigmática y de empoderamiento desde el lugar de origen y para el lugar de origen.

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Desde dicho referente de acción, se ha subsanado de alguna manera, el sentido de desarraigo de algunos de los moradores de Siloé, en tanto se han creado redes de acción y participación en los cuales, si bien lo político no es el fin último, se ha deconstruido y reconstruido el discurso político según el cual la zona de ladera está condenada a ser una madriguera de la delincuencia, homologando la zona de Siloé con otros sectores conflictivos a nivel nacional como la comuna nororiental de Medellín.

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4. POR UNAS CIENCIAS SOCIALES PARA LA SOCIEDAD, SUS