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CAPÍTULO IV: ANÁLISIS

4.3. DESARROLLAR A LAS PERSONAS

4.3.2. Apoyo individualizado

En esta dimensión se presenta información sobre las prácticas mencionadas por los directores respecto al apoyo de los docentes e integrantes del equipo directivo en consideración de sus fortalezas y debilidades, además de sus sentimientos y sus necesidades, permitiendo con ello una cercanía y una confianza que motive los cambios. Tal consideración se refleja en un buen ambiente laboral donde las personas se sienten consideradas y respetadas, permitiendo optimizar el desempeño, debido a que reducen ansiedad e incrementa el optimismo.

En primer lugar, se observa que los directores reconocen la importancia de motivar a los docentes de acuerdo con sus características y necesidades. En el caso de los docentes de mayor edad, manifiestan que en algunas ocasiones requieren de un apoyo constante en sus prácticas, junto con un apoyo emocional que los motive y los contenga. En el caso de los profesores jóvenes, los directores mencionan que el apoyo a través de conversaciones formales e informales tiene que ver con la necesidad de

54 mantenerlos en el sistema, ya que al salir de la universidad idealizan la profesión, sin embargo, cuando se enfrentan a la realidad, esta suele diferir de sus expectativas. Frente a este desafío, es importante que los directores conozcan las particularidades de cada integrante de la comunidad para apoyar de acuerdo a sus necesidades, despejando con ello los factores distractores que podrían perjudicar el desempeño de los docentes. En el caso de los docentes con más años de experiencias buscan motivar, facilitando la adaptación a las nuevas exigencias del sistema educativo y de la sociedad.

Para apoyar a los docentes, los directores realizan acciones previamente planificadas, reconociendo la importancia de ir paso a paso, permitiéndoles contar un diagnóstico no invasivo para obtener información respecto de la persona, tal como lo menciona esta directora: […] tú tienes que ganarte primero la confianza de ellos, sobretodo de estos profesores [de mayor edad] y luego acompañarlos mucho porque la otra jefe técnico los criticaba, los mal evaluaba, pero no les daba herramientas” (Entrevista 1). De la misma manera, se plantea la necesidad de entregar refuerzo positivo a los docentes, mediante muestras de cariño que permitan a los docentes sentirse queridos y apreciados, siendo relevante: […] darles mucho cariño, porque cuando empiezan hay que darles cariño, hay que hacerlas sentir que están apoyadas, que no están solas, que alguien las mira por detrás, que alguien las cuida por detrás, es súper importante el cariño para no sentir tanto miedo” (Entrevista 4). Según algunos directores, los docentes jóvenes o docentes en un nuevo cargo, requieren de apoyo y contención ante el nuevo desafío que enfrentan, donde su principal papel es entregar seguridad que permita fomentar su máximo potencial.

A partir de esto, se reconoce la importancia de diferenciar las estrategias de apoyo a partir del conocimiento del director sobre los profesores, pues así se reconoce que hay docentes con quienes sólo se necesita realizar una sugerencia, en cambio, hay otros con quienes la conversación y la retroalimentación, ya no provoca cambios; por

55 ende, las estrategias que utilicen son contextualizadas a cada caso particular, entregando respuestas a las necesidades identificadas.

Ahora bien, independiente de la estrategia que puedan utilizar los directores, atender a las emociones y sentimientos es primordial a la hora de establecer una relación de confianza: “Yo veo un profe haciendo clases y puedo determinar si ella desarrolló la clase, si respetó los tres momentos, si se motivó, si hizo el cierre con la reflexión. Todo el montón de cosas, pero no veo lo que la profe está sintiendo, por lo tanto el espacio de conversa es súper importante, que uno aprende a escuchar” (Entrevista 5). Pese a la importancia de las emociones, el desempeño laboral prohíbe en ocasiones expresarlas, aún más en instancias evaluativas como la observación de clase, donde el docente debe desplegar todas sus habilidades para dar a conocer su desempeño. La lectura de las emociones, entonces, durante las observaciones o el acompañamiento permite identificar aquellas situaciones que pueden estar afectando al docente y repercutiendo directamente en los aprendizajes de los estudiantes.

Por lo tanto, los directores reconocen que la posibilidad de proporcionar apoyo adecuado y pertinente a los docentes beneficia directamente a los estudiantes y a sus aprendizajes. Esto queda reafirmado al señalar que un buen profesor, que esté bien consigo mismo y que se sienta respaldado por el director, le permite desempeñar buenas prácticas pedagógicas: “Claro, un buen profe jefe te marca la diferencia, o sea tenemos evidencia, para decirlo en sencillo, que un buen profe jefe mejora todos los indicadores, o sea sorprendentemente el mismo profesor jefe que nosotros evaluamos que hace uno de los mejores trabajo, resulta ser que todos los años es quien tiene mejor asistencia independiente de los cursos que tenga, el mismo.” (Entrevista 2).

En resumen, las prácticas de liderazgo asociadas al apoyo individualizado se relacionan con la posibilidad de brindar espacios de escucha y diálogo que permitan a los directores realiza un diagnóstico, identificando las características individuales de los

56 sujetos, de forma de poder acompañar de acuerdo a las necesidades. Este análisis implica también conocer las emociones y sentimientos de los docentes de forma de contener, y evitar que perjudique el aprendizaje de los estudiantes.