AUTORECUPERACIÓN COMUNITARIA, UN CAMI NO EFECTIVO A LA RESILIENCIA SOCIAL
3.1. APRENDIENDO A CONVIVIR CON EL RIESGO
Nada hay estable ni en privado, ni en público, tanto el destino de los hombres como el de las ciudades cambia. Todo cuanto prolongadas generaciones han construido con asi- duos trabajos y la continua protección de los dioses, lo dispersa
y destruye en un solo día… Todas las obras de los mortales están condenadas a morir, vivi- mos en medio de cosas perecederas. Haz nacido mortal, haz parido mortales. Piensa en todo, espéralo. [Las consolaciones de la ilosofía. Alain De Botton]
Inmersos en un mundo de intereses contradictorios y desigualdades, la sociedad moderna es
seducida por la igura simbólica de una “aldea global” de progreso y desarrollo ilimitados. La
“aldea global” se erige como el paradigma hegemónico en construcción para la inclusión social mundial. A la par, se abren zanjas de inequidad social –nada simbólicas– entre grandes sectores de la población en exclusión del modelo económico (sin poder de consumo, sin capacidad de producción, sin trabajo), franjas de clase media en proceso de empobrecimiento y una élite nacional e internacional, que conforman dicha aldea, como lo argumenta el Arq. Fernando
Winield, académico de la Universidad Veracruzana (UV):
Y es que la paradoja del llamado “nuevo urbanismo” es que se trata en realidad de una postura de urbanismo conservador, que en gran medida privilegia el individualismo. La radicalización del panorama puede generar lo que Castells ha llamado “ciudades duales”; sistemas urbanos que se encuentran social y especialmente polarizados; comu-
nidades cerradas con alta concentración de ingreso y acceso a todos los beneicios de la
tecnología contemporánea, en oposición o aislamiento de amplias áreas urbanas o peri- ferias de pobreza sin inversión pública, sin espacios comunitarios apropiados, situación
que se ha generalizado en numerosas ciudades latinoamericanas. [Winield, 2007. p.18]
Una lectura internacional sobre la vulnerabilidad contemporánea plantea varios escenarios que plantean incertidumbres a la humanidad y ponen en riesgo la viabilidad de la vida en el pla- neta. Además de los efectos del calentamiento progresivo del planeta, que provoca Cambio Climático y contribuye a multiplicar los eventos de desastre natural, se le suman los riesgos
de una crisis económica interna, las inluencia de una crisis inanciera de alcances regionales,
plagas y posibles pandemias, la existencia de múltiples conlictos armados internacionales, el
crecimiento incontrolable del crimen organizado y el “fantasma” del terrorismo mundial. Sus efectos serían devastadores, ya sea por la acción directa o por la implementación de medidas para mitigar el riesgo. Sumergiendo a población mundial a la incertidumbre alimentaria, labo- ral, patrimonial, de salud y educación.
3.1.1. El cambio climático, agente permanente de riesgo
Canek dijo: —Es bueno saber cuan diferente es la necesidad del indio y la necesidad del blanco. Al indio le basta para su sustento un cuartillo de maíz; al blanco no le basta un almud. Se debe esto a que el indio come y bendice su tranquilidad, mientras el blanco come y, desasosegado, guarda todo lo que puede para mañana. El blanco no sabe que una jícara no lleva más agua que el agua que señalan sus bordes. La demás se derrama y se desperdicia. [La doctrina, Canek. Ermilo Abreu]
La condicionante mundial del Cambio Climático (CC) exhibe una tendencia a consolidarse como agente de afectaciones severas por eventos meteorológicos, que pueden arrojar a amplios sectores de la sociedad a una crisis alimentaria por destrucción de sistemas productivos com- pletos. Una serie de condicionantes emitidas por el Panel Intergubernamental para el Cambio Climático (IPCC) en el Cambio Climático 2014. Impactos, adaptación y vulnerabilidad, emi-
tida en 2014, hacen prever que la estrategia para CC debe diversiicarse y abarcar al menos las
siguientes estrategias:
a) Reducción de la vulnerabilidad y la exposición mediante desarrollo, planiicación y prácticas. (Desarrollo humano, alivio de la pobreza, seguridad de los medios de sub-
sistencia, gestión de riesgos de desastre, gestión de ecosistemas, planiicación espacial). b) Adaptación. Incluidos ajustes graduales y transformativos (Opciones de ambientes construidos, opciones ecosistémicas, opciones económicas, Políticas y programas na- cionales y gubernamentales)
c) Transformación. (Sensibilización e integración en la educación, Elaboración de es-
quemas de peligros y vulnerabilidades, Preparación de viviendas y planiicación de la
evaluación, Decisiones y medidas de carácter político, social, cultural y ecológico en sintonía con la disminución de la vulnerabilidad y el riesgo y el apoyo de la adaptación, la mitigación y el desarrollo sostenible. Presunciones, creencias, valores y visiones del
mundo, individuales y colectivos que inluyan en las respuestas al cambio climático.
El Cambio Climático reportado por el IPCC, en su estudio Cambio Climático y agua, emitido en 2008 por el organismo mundial señala las siguientes observaciones sólo en asuntos relacionados con el agua: a) Aumento de la temperatura atmosférica, b) Aumento de la tem-
peratura supericial del agua, c) Aumento del nivel de mar, d) Cambios en las pautas de pre- cipitación, e) Aumento de la variabilidad interanual, f) Aumento de la evapotranspiración, g) Aumento de la frecuencia e intensidad de fenómenos extremos.
Las comunidades campesinas sostienen una relación directa con la tierra, el clima y el
agua, por lo tanto; la modiicación de las condicionantes por CC incidirán en el desarrollo y el
futuro de las comunidades de vocación agrícola. El espacio para un equilibrio entre la demanda de justicia social y desarrollo incluyente mundial, van en contrasentido del nivel de estrés bio- lógico planetario. Convirtiendo a la generación actual, como un punto de partida para la toma de decisiones que contribuyan a resolver las demandas de la humanidad con un uso racional de recursos planetarios, permitiendo al planeta un margen de resiliencia fuerte. Entendida esta, como la capacidad humana de recuperarse de una crisis. En cambio, una política pública que desatienda los factores de estrés social y un sistema de producción que continué sobre explo- tando el planeta, llevarán a una crisis humanitaria global, con bajos márgenes de revertirse.
Tradicionalmente la vulnerabilidad está determinada por agentes externos (riesgos) que
se maniiestan repentinamente y generan procesos de degradación social o catástrofe. Muchas
veces, las afectaciones se potencian en el ámbito urbano y rural por los niveles de empobreci- miento social generalizados Aunque es de destacar que dicha vulnerabilidad social tiene como contrapeso, muchas veces, en las comunidades (rurales o urbanas) la solidaridad interna, que los hacen resistir al proceso de catástrofe.
No obstante la fortaleza que aporta una comunidad, no está exenta de agentes de ries- go, que incrementan su vulnerabilidad y agregan limitantes para la resiliencia. Los desastres subsumen a población afectada a la resolución de condicionantes de emergencia, que serían po- sibles de revertir, pero que demandarían tiempo prolongado para lograrlo, por lo que se vuelve necesario el apoyo externo a la comunidad para restablecer las condiciones previas.
3.1.2. Hacia una perspectiva sustentable del riesgo
La diferencia entre lo irremediable y lo necesario, es que para lo primero no hay que prepararse. Y sólo la preparación hace posible determinar lo segundo Don Durito de la Lacandona. ILUSTRACIÓN 17. Espacios de oportunidad para la toma de decisio-
Parafraseando a la ambientalista española María-Teresa Esteban Bolea, las catástrofes, sean naturales o tecnológicas, son tan antiguas como el hombre, lo que es nuevo es su dimensión, su escala y en estricto sentido, su inevitabilidad. Una comunidad que enfrentó los efectos ca-
tastróicos de un desastre, que aloró sus rezagos propios y previos, demanda lo mejor de sus
capacidades para restablecer la cotidianidad, entiende el proceso de riesgo y aprende a convivir con el mismo. En el ideario colectivo de la población de Barranca Nueva existía, al nivel de un mito, la catástrofe de 1920, pero no había experiencia directa. La nueva situación de desastre y su posterior reubicación, pese a las dinámicas de empobrecimiento y negación de su identidad campesina, aportan experiencias para la alerta y la supervivencia a desastre. Además es claro que soportamos o entendemos mejor las situaciones imprevistas pero que comprendemos como inevitables y para las que nos preparamos –al menos anímicamente–, que aquellas que menos esperábamos y no acertamos a entender.
Mirar con optimismo la vida y el mundo es sano pero peligroso, nos alerta Alain de
Botton en su libro Las consolaciones de la ilosofía que al abordar algunos de los postulados de
Séneca, nos recuerda “Hemos de reconciliarnos con la imperfección de la existencia”. Puesto que resulta ingenuo mantener la certeza de la perpetuidad, de la continuidad, de la seguridad en
la que vivimos y los eventos catastróicos que tarde que temprano nos alcanzan. El autor nos
hace un llamado a que sin caer en paranoias, nos mantengamos en la mente la posibilidad del desastre, puesto que “Peligrosa es la inocencia que anida en la expectativa de futuro forjada sobre la base de una probabilidad” [Botton, 2000. p.100].
3.1.2.1. Relación refugio-trabajo entre Barranca Nueva y su asentamiento original
Una breve visita al asentamiento original de la población reubicada, permite observar que no todo el casco urbano fue impactado por el deslave del 2008, las afectaciones fueron mayori- tariamente en las aulas de la comunidad. Lo que generó formas locales de asumir el riesgo geológico, sísmico e hidrometeorológico que reportan los expertos, respecto de la estabilidad de las laderas donde se localiza el asentamiento (escarpada, inestable, deforestada y con mala ingeniería pluvial). Algunos pobladores piensan que las afectaciones no son reiterativas, ni los daños totales en caso de volver a suceder un evento de desastre. Asumiendo el riesgo de vivir en el asentamiento original pese a las prohibiciones de las autoridades locales. Los riesgos a los que se enfrentan son:
a) La ocurrencia de un sismo (imposibles de determinar y prevenir) b) Crecida del río, en temporada de lluvias
c) Un nuevo deslave en caso de precipitaciones y escurrimientos mayores.
Muchos pobladores han optado por buscar solo refugio temporal, en temporada de llu-
vias, en las viviendas otorgadas por INVIVIENDA. Los beneicios que obtienen al no haber
abandonado su asentamiento es vivir dignamente en casas hechas con recursos propios (de ma- yor calidad y espacio que el Prototipo de Vivienda), en predios con dimensiones que permiten el desarrollo de actividades productivas complementarias y al abasto permanente de agua.
Otros aceptan el proceso de reubicación, pero regresan sólo por períodos al viejo asen- tamiento para recolectar el café de sus parcelas. Estos viven temporalmente bajo el riesgo de la ocurrencia de un sismo o una repentina crecida del río, pues una parte del período de cosecha de café corresponde a la temporada de lluvias. Es de destacar, que aunque la autoridad no en-
focó sus apoyos para la recuperación productiva en la zona, muchos pobladores no sufrieron pérdidas personales, ni de patrimonio en el asentamiento, pero si en sus parcelas productivas.
La asistencia cotidiana –en el período de cosecha– a sus incas con suelo inestable, los expone
a un riesgo. La razón primordial para asumir el riesgo es para disminuir el costo de produc- ción de su actividad principal, la cafeticultura. De paso, rehabilitan y dan mantenimiento a sus viviendas y cuidan su patrimonio familiar. Haciendo viable económicamente, la vida en el asentamiento reubicado.
Algunos más, residen permanentemente en el Nuevo Centro de Población Barranca Nueva, por considerarse a salvo de riesgos, aunque retornan eventualmente a visitar familiares, limpiar sus viviendas anteriores, lavar ropa o usar el río como esparcimiento. Ellos asumen el riesgo de estar en su viejo asentamiento solo por períodos cortos ante la necesidad de reforzar lazos, abastecerse de agua, cuidar su patrimonio y disfrutar de los recursos locales –paisajes, ríos, frutas–. Aunque es de señalar que el asentamiento no fue reubicado en una zona libre de riesgos, puesto que hay declaratoria de reubicación para 14 viviendas por estar sobre una mina de arena. Situación que llevó a cerrar el acceso a la clínica de salud, recién inaugurada, cons- truida en zona de riesgo.
3.1.3. Sensibilización para el alojamiento seguro
Como podemos observar, pese a los esfuerzos institucionales para superar el riesgo, es amplio el número de pobladores que viven en riesgo, ya sea morando permanentemente en la zona de riesgo, asistiendo por temporadas, visitando eventualmente el viejo asentamiento y hasta resi- diendo permanentemente en el Nuevo Centro de Población, asentado en zona de deslave. Por lo que se vuelve necesario hacer públicos y accesibles los estudios geológicos para la sensibili- zación de la población. Si además, el conocimiento de la magnitud de un desastre natural en la experiencia personal y las prohibiciones de la autoridad para abandonar su viejo asentamiento,
no son suicientes para lograr superar el riesgo, entonces son necesarios otros instrumentos
que generan alternativas para el alertamiento y superación de situación de riesgo. Estos instru-
mentos deben contar con la información geográica digital mínima, para poder cotejarlo con la
experiencia cotidiana y aportar conocimientos en la confección de estrategias comunitarias de
prevención y mitigación del riesgo, que sean con información accesible y sirvan para planiicar
acciones comunitarias al corto, mediano y largo plazo.
Una de las estrategias internacionales más avanzadas al respecto –participación local/ análisis regional– es el Enfoque Participativo para la Sensibilización sobre el Alojamiento Seguro (PASSA, por sus siglas en inglés), desarrollado por la organización Hábitat para la Hu-
55.56% 8.33% 5.56% 8.33% 22.22% 0.00% 10.00% 20.00% 30.00% 40.00% 50.00% 60.00% Diario Una vez a la semana Una vez al mes Una vez al año Otros:
Relacíon de retorno al asentamiento de desastre
manidad para ser impartido por voluntarios de la Cruz Roja, ONG’s e instituciones públicas y
privadas en el mundo con la inalidad de reducir riesgos ante desastres a nivel comunitario, con
énfasis en el vivienda (calidad y sistemas constructivos) y el asentamiento (ubicación y criterios básicos de seguridad habitacional). Actualmente desarrollado en Haití, Nicaragua, Honduras, El Salvador, República Dominicana, Cuba, Trinidad y Tobago y Colombia.
PASSA es un proceso, que guía a grupos comunitarios a través de ocho actividades participativas que permiten realizar progresivamente los siguientes pasos:
• Sensibilizarse acerca de los problemas de seguridad de los alojamientos en sus co- munidades.
• Identiicar amenazas y vulnerabilidades que crean riesgos relacionados con los alo- jamientos.
• Reconocer y analizar las causas de la vulnerabilidad de los alojamientos.
• Identiicar y priorizar posibles estrategias para mejorar la seguridad en los aloja- mientos.
• Hacer un plan para poner en marcha esas estrategias de seguridad para alojamientos, conforme a las capacidades locales.
• Hacer seguimiento y evaluar el progreso
La primera actividad que plantea el proceso PASSA es que los pobladores de una comu-
nidad en riesgo o luego de un desastre natural, realicen un Peril histórico donde se establezcan:
a) Los eventos de desastre que hay en la comunidad, los peligros y las amenazas, así como
modiicaciones en su presencia con el paso del tiempo, b) Entender la situación actual de la
comunidad, y c) Evaluar las tendencias y panoramas que plantean los peligros y las amenazas.
El objetivo del taller es clariicar para la comunidad la incidencia de:
• Cambios en el uso de la tierra (cosechas, masa forestal, casas, etc.).
• Cambios en la tenencia de la tierra
• Cambios importantes de población (migración y/o crecimiento poblacional)
• Cambios en la seguridad alimentaria y en la nutrición
• Cambios en la administración y organización
• Principales acontecimientos políticos
• Eventos de seguridad o conlictos importantes
La segunda actividad es el Levantamiento de mapas comunitarios, donde se intenta crear un mapa base donde ubicar las condiciones de los alojamientos de la comunidad e identi-
icar las posibles amenazas y vulnerabilidades relacionadas con las construcciones individuales y el asentamiento humano en su integridad. Mismo que servirá posteriormente para planiicar,
hacer seguimiento y evaluar. El objetivo es que en el mapa base se ubiquen:
• Principales características físicas y límites
• Carreteras y caminos y áreas de viviendas
• Escuelas, lugares de culto, instalaciones sanitarias, comercios, etc.
• Granjas, campos, bosques y otros espacios abiertos
• Arroyos, estanques y otros lugares en los que haya agua
• Dirección de la corriente en los arroyos y ríos
• Áreas más afectadas por amenazas
• Sitios con los alojamientos más vulnerables
• Rutas de evacuación.
La tercera etapa del proceso PASSA consiste en determinar la Frecuencia e impacto
de los peligros o amenazas, donde los pobladores identiican las amenazas locales más im-
portantes –clasiicándolas entre la fortaleza y la cotidianidad con la que se maniiestan– y las
capacidades y vulnerabilidades relacionadas con esas amenazas. El resultado del taller debe
clariicar:
• La frecuencia con la que ocurre la amenaza en la comunidad o las comunidades cercanas o con qué probabilidad consideran que ésta ocurrirá
• La magnitud del impacto cuando ésta ocurre
La cuarta actividad es aprender a diferenciar entre Alojamiento seguro e inseguro, iden-
tiicando aspectos de las estructuras individuales y de todo el asentamiento que hacen vulne-
rable a la comunidad para priorizar las amenazas identiicadas por el grupo e identiicar qué
se puede hacer para que los alojamientos sean más seguros en la comunidad. Mediante dibujos
y diagramas, los pobladores identiican las prácticas cotidianas que aportan seguridad en sus
viviendas y las dinámicas que las tornan inseguras.
La quinta etapa del proceso PASSA es la evaluación de Opciones de soluciones, donde se analizan las opciones para mejorar la seguridad de los alojamientos de acuerdo con su efecti-
vidad y su factibilidad, y con su facilidad para ejecutarlas. Así como identiicar las razones por
las que no se han introducido aún medidas de seguridad efectivas en parte o toda la comunidad.
Evaluando su efectividad, respecto de la diicultad para lograrlo.
La sexta actividad es la Planiicación para el cambio, donde los pobladores desarrollan un plan para ejecutar mejoras en la seguridad de los alojamientos, identiican los recursos re- queridos dentro y fuera de la comunidad para hacer realidad el plan. Y de ser posible acordar quién se encargará de cada parte del plan.
La séptima y penúltima actividad se denomina Caja de problemas, que consiste en pen- sar en los posibles problemas al ejecutar el plan para hacer mejoras en la seguridad del aloja- miento, buscar soluciones para estos problemas. Y de ser necesario realizar cambios necesarios en el plan.
Finalmente, el grupo de pobladores, apoyado por voluntarios que facilitan el proceso PASSA, realizan un Plan de seguimiento, donde se desarrolla un procedimiento para compro- bar el progreso de mejoras en la seguridad de los alojamientos, se decide con qué frecuencia se comprobará el proceso y quién debe hacerlo y se establece una fecha para la actividad de
evaluación. En la gráica del plan, debe quedar claro: • Objetivo del plan
• Cobertura cuantitativa
• Indicador a evaluar
• Unidades de medición
• Quién lo medirá
La importancia del proceso propuesto por Hábitat para la Humanidad en el Enfoque Participativo para la Sensibilización sobre el Alojamiento Seguro estriba en que aporta una estrategia de talleres desarrollados por los pobladores de asentamiento en riesgo y/o afectados por desastre. Es pertinente pues explora la experiencia acumulada y abre una ventana al futuro
de la comunidad, intentando detonar un proceso de concientización, organización y planiica- ción social. Además su perspectiva supera el plano individual de participación y observación,
pasando de la vivienda al análisis del conjunto de la comunidad, llegando a la planiicación de
la vivienda-asentamiento. No obstante, en este proceso aún falta agregar la relación vivien- da-asentamiento, asentamiento-parcela productiva y parcela-región. No obstante es un buen pretexto para comenzar una discusión y análisis de la realidad.