Capítulo II Marco Teórico
2.2 Bases Teóricas
2.2.5. Aprendizaje
2.2.5.1 Aprendizaje desde el enfoque de la neurociencia.
Aprender conlleva a un cambio de conducta, donde intervienen procesos fisiológicos del cerebro así lo explica:
Ortiz (2009) El aprendizaje es el foco de mayor interés en la etapa escolar puesto que se trata de un período en el que el cerebro humano está preparado para desarrollar
numerosas conexiones que posteriormente se convertirán en redes estables del
conocimiento y que darán lugar a nuestra memoria. El aprendizaje será, pues, desde el punto de vista conductual un proceso mediante el cual somos capaces de adquirir un nuevo comportamiento, conocimiento o habilidad y desde el punto de vista cerebral será el proceso mediante el cual diferentes grupos neuronales de diferentes áreas cerebrales se conectan al unísono para crear una red estable temporalmente hasta que el ejercicio y la repetición conviertan dicha red en estable permanentemente (p.109). Desde el punto de vista cerebral el aprendizaje va a permitir una generación de nuevas neuronas cerebrales así como de nuevas conexiones dendríticas que van a crear una red neuronal cada vez más amplia y compleja de áreas interconexionadas y bien establecidas. Esta red neuronal permitirá integrar de forma rápida y eficaz nuevas informaciones, por lo que el aprendizaje puede ser entendido, desde el punto de vista cerebral, como producto de la interacción entre la información nueva y la ya asimilada, es decir la red neuronal ya establecida se beneficiaría del nuevo estímulo y el cerebro no tendría por qué establecer una nueva red neuronal para cada nuevo aprendizaje. Un buen aprendizaje es aquel que permite
desarrollar cada vez más conexiones entre diferentes áreas cerebrales, que facilite la
integración de dichas conexiones dentro de una red neuronal y que esta red sea partícipe de redes anteriores consolidadas (p.101).
Por otro lado Campos (2010) refiere que “Todas estas habilidades y capacidades son, nada más y nada menos, que frutos de un cerebro en constante aprendizaje y desarrollo, y, a medida que el conocimiento relacionado al funcionamiento del cerebro humano vaya siendo más accesible a los educadores, el proceso de aprendizaje se volverá más efectivo y significativo tanto para educador cuanto para el alumno”(p.5) (…)“El cerebro, es el único órgano del cuerpo humano que tiene la capacidad de aprender y a la vez enseñarse a sí mismo. Además, su enorme capacidad plástica le permite reorganizarse y reaprender de una forma espectacular, continuamente”(p.6).
2.2.5.2 El aprendizaje para toda la vida
Ardila (2001) en su libro de psicología de aprendizaje lo define como un cambio relativamente permanente del comportamiento que ocurre como resultado de la práctica, con ello destingue básicamente tres aspectos:
Esto significa Cambio: aprendizaje es un cambio, una alteración que puede manifestarse en una rata blanca porque comete menos errores en un laberinto en T, necesita menos tiempo para recorrerlo, etc. A nivel humano en situaciones de aprendizaje verbal, se manifiesta porque el sujeto es capaz, por ejemplo de repetir una larga lista de sílabas sisn sentido, que antes no podía repetir; o es capaz de identificar las respuestas correctas en una prueba que no identificaría antes de haber estudiado la lección.(…) es relativamente permanente, para distinguirlos de cambios pasajeros y para indicar al mismo tiempo que no dura indefinamente. No sabemos por qué olvidamos (…) resultado de la práctica es decir la presentación de casos repetida del estímulo es factor b{asico en el aprendizaje(Ardila, 2001,p.18-19)
Por otro lado, los conocimientos adquiridos durante la vida se acumula por
consolida bajo una educación integral como lo plantea Delors, J. y Otros. (1996).sobre la importancia de la persona docente debe aprender a conocer que va más allá de la simple transmisión de conocimientos y supone el aprender a lo largo de toda la vida. Cada
persona debe aprender a comprender el mundo que lo rodea y sentir el placer de conocer y de descubrir. Además aprender a conocer supone aprender a aprender, ejercitar la memoria y el pensamiento. Aprender a hacer implica un saber procedimental que va asociado a lo conceptual y “capacita al individuo para hacer frente a gran número de situaciones y a trabajar en equipo”. Aprender a ser revaloriza la personalidad del individuo, su autonomía, sus capacidades y su responsabilidad y abre las posibilidades de una educación que valora las distintas potencialidades del alumno: razonamiento, capacidad física, sentido estético, competencia comunicativa.
Aprender a convivir desarrolla la comprensión del otro y capacita al ser humano para vivir en comunidad respetando los valores de pluralismo, solidaridad, colaboración,
aceptación y paz. Por otro lado estos principios aplicados a la enseñanza Jové et al. (2004) elaboran una tabla comparativa entre la tipología de competencias profesionales que propone Bunk (1994): técnicas, metodológicas, participativas y personales; y los cuatro aprendizajes propuestos por Delors (1996): saber, saber hacer, saber estar y saber ser. Esta tabla la reproducimos a continuación:
Competencias (Bunk, 1994) Aprendizajes (Delors, 1996)
Técnicas: relacionadas con el hecho de poseer y desarrollar conocimientos profesionales
Aprender a conocer (saber) para comprender
Metodológicas: aplicación de los conocimientos a situaciones educativas
Aprender a hacer (saber hacer) para poder influir sobre el entorno Participativas: relacionadas con los
recursos para el trabajo en y con el grupo
Aprender a vivir juntos (saber estar) para participar y cooperar con el otro Personales: relacionadas con los
recursos personales para afrontar retos profesionales
Aprender a ser (saber ser) a vivir en primera persona
Delors (2004) realiza un análisis sobre la educación a lo largo de la vida, basado en cuatro pilares:
“La educación a lo largo de la vida se basa en cuatro pilares: aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a vivir juntos, aprender a ser. Aprender a conocer, combinando una cultura general suficientemente amplia con la posibilidad de profundizar los conocimientos en un pequeño número de materias. Lo que supone además: aprender a aprender para poder aprovechar las posibilidades que ofrece la educación a lo largo de la vida. Aprender a hacer a fin de adquirir no sólo una calificación profesional, más generalmente una competencia que capacite al individuo para hacer frente a gran número de situaciones y a trabajar en equipo. Pero, también, aprender a hacer en el marco de las distintas experiencias sociales o de trabajo que se ofrecen a los jóvenes y adolescentes bien espontáneamente a causa del contexto social o nacional, bien formalmente gracias al desarrollo de la
enseñanza por alternancia. Aprender a vivir juntos desarrollando la comprensión del otro y la percepción de las formas de interdependencia realizar proyectos comunes y prepararse para tratar los conflictos respetando los valores de pluralismo,
comprensión mutua y paz. Aprender hacer para que florezca mejor la propia personalidad y se esté en condiciones de obrar con creciente capacidad de
autonomía, de juicio y de responsabilidad personal. Con tal fin, no menos preciar en la educación ninguna de las posibilidades de cada individuo: memoria,
razonamiento, sentido estético, capacidades físicas, aptitudes para comunicar.
Mientras los sistemas educativos formales propenden a dar prioridad a la adquisición de conocimientos, en detrimento de otras formas de aprendizaje, importa concebir la educación como un todo. En esa concepción deben buscar inspiración y orientación las reformas educativas, en la elaboración de los programas y en la definición de nuevas políticas pedagógicas”(p.103).
Sin embargo Kaczynka (1986) afirma que el rendimiento académico:
Resume la influencia de todos los factores alumno, profesor, objetivos, contenidos, metodología, recursos didácticos, sistema de evaluación, infraestructura, mobiliario, hogar, sociedad, etc., que de una u otra manera influyen para lograr o no lograr los objetivos programados. Sin embargo los factores más importantes son el binomio humano: alumno- maestro. La función del maestro es estimular, planificar, dirigir y evaluar a los alumnos para que logren los objetivos programados, es decir, para formarlos o educarlos. No se debe olvidar que, “de todas las victorias humanas les toca a los maestros, en gran parte, la responsabilidad”. Entonces, se debe tener presente que el rendimiento académico
representa en todo momento el esfuerzo personal del alumno, orientado por el profesor e influenciado por otras variables, como son, las condiciones individuales, las condiciones pedagógicas, las condiciones ambientales, etc. (p.74)
Retana (2003) citado por Piña (2010) manifiesta que el rendimiento académico de los estudiantes es el resultado expresado en una nota numérica que obtiene un alumno de
una evaluación que mide el producto del proceso de enseñar y aprender en el que participa, alcanzar la máxima eficiencia donde el estudiante pueda demostrar todas sus capacidades cognitivas, conceptual, actitudinal y procedimental. Al hablar de rendimiento académico nos referimos al aspecto dinámico de la institución educativa al encontrar la relación existente entre el trabajo realizado por el docente y los alumnos, teniendo en cuenta la familia, la sociedad y el ambiente académico. También se afirma que el
rendimiento académico es el fin de todos los esfuerzos y todas las iniciativas del docente, de los padres, de los mismos alumnos, el valor de la institución educativa y al docente se le juzga por los conocimientos y logros adquiridos por los alumnos a lo largo de un periodo, ciclo, o semestre que se sintetiza en un calificativo final, siendo el propio alumno responsable de su rendimiento académico.
Por último el rendimiento académico es un indicador del aprendizaje alcanzado por los estudiantes en un determinado periodo, siendo de mucha importancia, ya que
constituye el objetivo central de la educación.