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Aprendizaje potenciado por el vídeo digital

El nacimiento de los medios audiovisuales constituyó un hecho de gran envergadura social por la repercusión que supuso en todos los órdenes, tanto en el económico, social, político y el cultural. Las diversas manifestaciones audiovisuales, bien sea la publicidad, el cine, la televisión, etc., han suscitado distintas formas de explotación didáctica en los diversos contextos educativos.

Si bien, en un primer momento, la introducción de los medios audiovisuales en el contexto escolar no tenía un carácter institucional, poco a poco se vio la necesidad de contemplarlos en el currículo de los diferentes niveles educativos, y, en ese sentido se establecieron criterios desde una perspectiva pedagógica con la idea de cubrir expectativas educativas de una nueva sociedad.

Es evidente que una actividad docente efectiva y exitosa apoyada en los medios exige no solo conocer y dominar técnicamente éstos, sino una preparación específica, didáctica y operativa sobre el modo de actuar en el proceso enseñanza–aprendizaje, de ahí que se haga una llamada para emplearlos de la mejor manera posible en aras de la educación (Del Moral y Villalustre, 2009).

Cabero (2005) ha señalado que no existen medios mejores que otros, que todos son válidos en función de los objetivos educativos que pretendemos alcanzar. De igual manera, el medio más potente se puede convertir en el más inútil, si no lo relacionamos con los objetivos a alcanzar, si no aplicamos sobre él metodologías específicas, o presenta una estructuración semántica correcta de los mensajes que presentamos por él.

En el caso que nos ocupa, el del video, podemos decir que gracias a la digitalización ha tomado mayor impulso y éste vuelve a tener el espacio que ocupó hace relativamente poco tiempo en las aulas, esto debido a los diferentes motivos, tales como: facilidad de manejo; reducción de costes; amplitud de diferentes tecnologías, esto es la convergencia en el mismo de imágenes fijas, naturales, en movimiento, simulaciones, etc.; la facilidad con que pueden intercambiarse tanto productos como procesos videográficos; introducir en las instituciones educativas tecnologías que nos permitan

realizar con comodidad y calidad, todas las fases para la producción del video (diseño, producción y posproducción), el intercambio de elementos entre los profesores para la realización de los elementos, y la facilidad de manejo, que permite que pueda ser utilizado con la comodidad, tanto por profesores como por estudiantes.

Para Antonio Bartolomé (2003) al hablar de vídeo digital hace referencia en primera instancia a un proceso técnico que se aplica a cuatro momentos importantes de la manipulación de la información: al capturar, al transmitir, al conservar y al reproducir imagen y sonido. En ese sentido puntualiza el proceso de apropiación de la expresión audiovisual, es decir un nuevo medio, con un nuevo lenguaje, con nuevas formas de codificar los mensajes y con nuevas capacidades expresivas, en donde el ritmo, la progresión, la continuidad la construcción de frases y la interacción se enmarcan en el proceso educativo

El aspecto más interesante para el autor, es que el vídeo digital permite a los profesores plantear utilizaciones pedagógicas alternativas de estos, por ejemplo, el profesor puede editar sus propios vídeos a partir de materiales ya existentes, el alumno de igual manera podrá elaborar su propio material y difundirlo en Internet. En ese sentido el vídeo digital ofrece algunas ventajas tales como:

x La calidad: la cual se da fundamentalmente por la corrección de errores y la fidelidad en la reproducción.

x Estabilidad: relacionada con la conservación de la imagen y la información.

x Economía: este es uno de los puntos más remarcables. Cualquiera que haya filmado en cine 8 mm recordará el ahorro que supuso la llegada del video.

El vídeo digital, en la actualidad es un recurso más en la enseñanza, presenta diferentes posibilidades las cuales pueden ser empleadas en el campo educativo, pero hay que tener presente que no todas las experiencias educativas se deben de reducir al video. El aplicar diferentes tecnologías y por lo tanto diversos sistemas simbólicos ayuda a potenciar habilidades cognitivas diversificadas en los estudiantes, creando entornos variados y ricos para el aprendizaje, la interacción entre los participantes, además de facilitar el acercamiento a la información (Cabero, 2002).

En ese sentido, Cabero (1989) propone un modelo de utilización didáctica del video, donde asume que los productos cognitivos, afectivos o psicomotores que se pudiesen lograr con él, dependen de la interacción de una serie de dimensiones que van desde sus características técnicas y estéticas, a los lenguajes empleados, las características cognitivas de los alumnos, el ambiente de clase, etc., siendo una de estas dimensiones las diversas formas en las que se pude emplear este medio en la enseñanza.

Diversos autores han comentado ya las formas en que puede ser empleado el video en la enseñanza, tal es el caso de Ferrés (1988), el cual señala que el video puede ser: informativo, motivador, expresivo, evaluativo, investigador, lúdico y metalingüístico. En cambio Cebrián Herreros (1994) lo visualiza como un instrumento de producción y creatividad, de análisis de la realidad circundante, como recurso de investigación, experimentación y seguimiento de procesos de laboratorio, difusión de información, soporte de almacenamiento o banco de producciones audiovisuales; sin embargo,

Salinas (1992) concreta al video como medio para la enseñanza, para él es un medio de presentación de información por parte del profesor, y un instrumento para que los alumnos elaboren sus propios mensajes.

Para Cabero (2005) este audiovisual es un transmisor de información, motivador, de conocimiento por parte de los estudiantes, instrumento de evaluación, para la formación y el perfeccionamiento del profesorado en contenidos de su área curricular y en las estrategias didácticas y metodológicas, lo considera como una herramienta psicodidáctica, como instrumento de comunicación y alfabetización icónica de los estudiantes, como medio de expresión de los educandos y también como instrumento para el análisis de los medios.

Aunque los autores antes mencionados plantean su muy particular perspectiva en cuanto al empleo del vídeo digital, el punto de concordancia es en relación con las recomendaciones que hacen al momento de trabajar con el vídeo digital:

x No deben perderse de vista las posibilidades plásticas y emotivas de este lenguaje.

x Todas las experiencias educativas no deben de residir en el vídeo.

x La dificultad de la información debe ser progresiva, ésta debe ser adecuada a las características psicoevolutivas de los usuarios.

x Pensar que los elementos sonoros cumplen una función expresiva.

x No perder el punto de vista de que lo audiovisual posee una carga emocional que puede ser útil para el aprendizaje.

x Considerar que el vídeo digital pude ser utilizado en diferentes momentos del proceso de enseñanza-aprendizaje. Al inicio para motivar, durante el desarrollo, como un elemento significativo, y al final de la sesión para aclarar dudas, realizar una retroalimentación o evaluación.

x Contemplar estrategias de utilización que proporcionen una participación activa del estudiante sobre el documento.

Es válido por tanto, pensar en que el papel del docente es determinante para la selección y aplicación de este audiovisual, pues este debe de examinar con antelación el material, valorarlo, planificar las actividades que realizarán los alumnos una vez revisado el vídeo.

Por ende, afirmamos que las posibilidades que abre el vídeo digital tanto para la formación como para el aprendizaje, estriba en la posibilidad que nos ofrece, no sólo el producir videomensajes de forma más fácil, sino que los productos realizados pueden ser fácilmente incorporados en productos multimedia. Lógicamente tales vídeos deben ser de una duración razonable para facilitar el funcionamiento del sistema; y algo muy importante que menciona Cabero y otros (2005) es que el vídeo digital permite su fácil incorporación a la red, esto permite que los usuarios puedan observar el video en el momento y cuando lo necesiten, permitiendo un empleo más individual del vídeo, en ese sentido el profesor podrá ubicar tareas específicas a realizar por los alumnos tras la observación de los videomensajes, lo cual proporciona dos nuevos usos: 1) la realización de clips de videos formativos y 2) evaluativos.

Como ya se ha mencionado, el aprendizaje puede ser potenciado por el vídeo digital, para ello es de menester que el campo educativo establezca

las competencias que debe poseer una persona en la actualidad, la cuales van en relación con la comunicación audiovisual. Las siguientes competencias corresponden a un documento consensuado en el seno de un proyecto del CAC (Consejo Audiovisual de Cataluña) recopilado por A. Bartolomé (2008) “la competencia en Comunicación Audiovisual comporta el dominio de conceptos, procedimientos y actitudes relacionados con lo que podrían considerarse las seis dimensiones fundamentales”:

x Lenguaje: conocimiento de los códigos y capacidad de análisis de los mensajes audiovisuales.

x Tecnología: conocimiento teórico del funcionamiento y capacidad de utilización de las herramientas para poder comunicarse de manera eficaz en el ámbito de lo audiovisual. x Procesos de producción y programación: conocimiento de las

funciones y tareas asignadas a los agentes de producción, así como la capacidad de elaborar mensajes audiovisuales.

x Ideología y valores: capacidad de lectura comprensiva, crítica y análisis de los mensajes audiovisuales.

x Recepción y audiencia: capacidad de reconocerse como audiencia activa, especialmente a partir del uso de las tecnologías digitales, así como el valorar críticamente los elementos emotivos, racionales y contextuales que intervienen en la recepción.

x Dimensión estética: capacidad de analizar y valorar los mensajes audiovisuales desde el punto de vista de la innovación formal y temática y el sentido estético, así como la

capacidad de relacionar estos con otras formas de manifestación mediática y artística.

Hay que tener presente que no es necesario pensar en una asignatura específica, o en actividades o programas para cada una de estas seis dimensiones, pero sí es conveniente considerarlas en las actividades ya que algunas pueden estar muy relacionadas con alguna de las asignatura del currículum.

El vídeo digital como medio de enseñanza tiene amplias potencialidades pedagógicas dadas por las propias características del lenguaje que utiliza para trasmitir la información y las particularidades del hombre para asimilarlas. Vista y oído nos aportan las mayores posibilidades. Aunque no sólo bastan las potencialidades propias del medio, el maestro juega un importante papel.

La dirección del proceso y la participación de los alumnos en el mismo a través de análisis, reflexiones, debates y aplicaciones sobre el contenido y la forma en que se expresa, da lugar a una mayor interiorización de los mensajes. El lenguaje audiovisual tiene sentido y es efectivo en la medida que el maestro sea capaz de dirigir y a su vez propiciar la participación activa de los estudiantes en la apropiación del código y sus múltiples significados.

El empleo del vídeo digital de manera didáctica depende de los objetivos que se quieren alcanzar, estando muy relacionado con las particularidades conceptuales y formales de la producción audiovisual en cuestión.

Existen vídeos didácticos que deben emplearse íntegramente, otros permiten fragmentarlos para ser utilizados durante o en diferentes clases, e

incluso se pueden utilizar en actividades extra-clases con la participación de estudiantes y miembros de la comunidad. Para ello el profesor debe mostrar tanto o más interés por el programa que los estudiantes y observar las reacciones espontáneas de agrado o desagrado u otras actitudes.

La potencialidad y capacidad que puede despertar este medio en el alumno no dependerá al cien por ciento del docente, pero sí del nivel de integración y complicidad que tenga para poder expresarse utilizando el vídeo digital.