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LA ENSEÑANZA PROBLÉMICA Y EL DESARROLLO DEL RAZONAMIENTO MATEMÁTICO

2.5. Procesos cognitivos básicos

2.6.1. Aprendizaje significativo

David Paul Ausubel, psicólogo de la educación estadounidense, nacido en Nueva York, hijo de un matrimonio judío de inmigrantes de Europa Central. Graduado en la Universidad de su ciudad natal, es el creador de la teoría del aprendizaje significativo, uno de los conceptos básicos en el moderno constructivismo.

En su libro "Psicología educativa: un punto de vista cognoscitivo”, Ausubel afirma que su teoría responde a una concepción cognitiva del aprendizaje, según la cual éste tiene lugar cuando las personas interactúan con su entorno tratando de dar sentido al mundo que perciben. Aclara Ausubel que no debe confundirse el aprendizaje por recepción con el aprendizaje por repetición y el aprendizaje por descubrimiento con el aprendizaje significativo. En este trabajo aclararemos estos conceptos (Ausubel, 1986, p. 44).

“La teoría del aprendizaje significativo de Ausubel contrapone este tipo de aprendizaje al aprendizaje memorístico. Sólo habrá aprendizaje significativo cuando lo que se trata de aprender se logra relacionar de forma sustantiva y no arbitraria con lo que ya conoce quien aprende, es decir, con aspectos relevantes y preexistentes de su estructura cognitiva. Esta relación o anclaje de lo que se aprende con lo que constituye la estructura cognitiva del que aprende, fundamental para Ausubel, tiene consecuencias trascendentes en la forma de abordar la enseñanza. El aprendizaje memorístico, por el contrario, sólo da lugar a asociaciones puramente arbitrarias con la estructura cognitiva del que

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aprende. El aprendizaje memorístico no permite utilizar el conocimiento de forma novedosa o innovadora. Como el saber adquirido de memoria está al servicio de un propósito inmediato, suele olvidarse una vez que éste se ha cumplido (Encarta, 2006).

Al respecto de aprendizaje significativo Ausubel, nos dice que:

“Si la tarea de aprendizaje puede relacionarse de modo no arbitrario, sustantivo (no al pie de la letra), con lo que el alumno ya sabe y si este adopta la actitud hacia el tipo de aprendizaje correspondiente para hacerlo así”; se produce el aprendizaje significativo” (Ausubel, 1986, p. 19).

Novak, nos aclara diciendo que:

Para aprender significativamente el individuo debe tratar de relacionar los nuevos conocimientos con los conceptos y proposiciones relevantes que ya conoce. En cambio, el aprendizaje memorístico el nuevo conocimiento puede adquirirse mediante memorización verbal y puede incorporarse arbitrariamente a la estructura de conocimientos de una persona, sin ninguna interacción con lo que ya existe en ella (Novak, 1988).

También se asume que:

El aprendizaje significativo no es sino la reestructuración interna de los saberes que tiene una persona sobre un tema determinado, en la medida que se eslabonan los saberes previos y los nuevos (Chiroque, 1999). Como vemos todas estas concepciones están basadas en la teoría de Ausubel y es considerada por muchos pedagogos como el aprendizaje significativo que deben de lograr los alumnos.

Para el aprendizaje significativo, se requiere llevar a cabo un proceso doble y simultáneo: por una parte, se necesita asimilar los contenidos nuevos a la estructura cognitiva que ya se tiene, y por otra se requiere acomodarse a los contenidos nuevos de modo que la estructura cognitiva previa tendrá que reestructurarse.

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Al respecto Chadwik (1999, p. 466) asume que las estructuras cognitivas son las representaciones organizadas de experiencia previa. Son relativamente permanentes y sirven como esquemas que funcionan activamente para filtrar, codificar, categorizar y evaluar la información que uno recibe en relación con alguna experiencia relevante. La idea principal aquí es que mientras captamos información estamos constantemente organizándola en unidades con algún tipo de ordenación, que llamamos “estructura”. La nueva información generalmente es asociada con información ya existente en estas estructuras, y a la vez puede reorganizar o reestructurar la información existente. Estas estructuras han sido reconocidas por psicólogos desde hace algún tiempo. Piaget (1955) los llama “esquemas”; Bandura (1978) “auto-sistemas”; Kelley (1955) “constructos personales”; Miller, Galanter y Pribam (1960) “planes”.

Un aprendizaje significativo es un aprendizaje funcional en cuanto que los contenidos nuevos asimilados están disponibles para ser utilizados en diferentes situaciones que se les planteen a las personas.

Tenemos que considerar que el concepto mismo de aprendizaje ha sufrido cambios importantes a lo largo del siglo XX; y el saber que hoy se tiene acerca de su naturaleza y las formas de conducirlo. Vamos a resumir algunas de las ideas más importantes que hoy se manejan sobre el proceso de aprender, desde las rutas de aprendizaje y el marco curricular (2014), los mismos que consideran:

Todo aprendizaje implica un cambio. Es un cambio relativamente permanente en la forma de actuar, pensar o sentir de una persona, a consecuencia de su interacción consciente con el entorno y con otras personas, lo que lo vuelve más competente. A través de esta experiencia, las personas registran, analizan, razonan y valoran lo que viven, convirtiendo sus percepciones y deducciones en conocimientos. Lo hacen siempre a partir de sus propias posibilidades cognitivas, sus saberes previos y sus emociones.

El conocimiento tiene mediaciones. Si el aprendizaje se produce gracias a las interacciones conscientes de una persona con otras y con el entorno, tales interacciones se realizan siempre en algún contexto cultural, en un lugar y en una época. El aprendizaje siempre estará mediado e influido por estos factores.

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Situadas en contextos, lugares y tiempos distintos, las personas pueden hacer deducciones disímiles de la misma experiencia y elaborar un conocimiento diferente sobre los mismos hechos. La propia trayectoria de vida, la personalidad, los afectos y los aprendizajes previos, son mediaciones importantes que influyen en el modo como se procesan las experiencias. En este marco, el maestro constituye el principal mediador, pues él no solo es poseedor de los recursos y saberes para enseñar, sino también, es portador de la cultura.

Los aprendizajes pueden perdurar. Los cambios producto de la experiencia y las interacciones son más estables y arraigados cuando la persona los siente como propios, es decir, cuando logran integrarse a sus formas de percibir, razonar, valorar o relacionarse. Esta integración se dificulta o se frustra cuando la naturaleza de tales experiencias no guarda relación significativa con las necesidades y expectativas de la persona, no logrando convocar su interés ni su voluntad.

Aprender puede constituir un compromiso. El aprendizaje requiere de un clima emocional positivo, que ayude a generar confianza y, por lo tanto, apertura mental y emocional en las personas a la experiencia que se le propone. Si la experiencia despierta en los estudiantes curiosidad e interés en un clima de seguridad y confianza, despertará a su vez la motivación para aprender y una elevada concentración en la tarea. Solo así estarán más dispuestos a realizar el esfuerzo que se requiere, con compromiso y perseverancia, lo que volverá su dedicación más productiva.