Los seres humanos nos caracterizamos por producir discursos sobre la realidad que nos rodea. La hegemonía cultural se puede definir en términos de imposición de un discurso identificado con la verdad, de definición de la realidad en una visión unívoca. Sin embargo, la conciencia de la pluralidad nos puede llevar al reconocimiento de una unidad ya no como imposición, sino como empatía.
(C. Camastra, 2006)
De origen, el son jarocho es una tradición localizada en la región del Sotavento, y hasta las primeras décadas del siglo XX fue reservada a contextos campesinos, rurales, los cuales se pueden percibir aún en los discursos de los sones tradicionales que tienen como temática principal aspectos que están relacionados a dichos entornos, ya sea que reflejen los espacios geográficos, la diversidad natural, o temas de la vida cotidiana o mítica de las comunidades de dicha región, por ejemplo: el grupo de sones que versan sobre aves, en donde se expresa la majestuosidad de estos seres y de su hábitat, como en el caso de La Guacamaya (a); o bien, son un recurso en sentido figurado para hablar de temas relacionados con el amor, como en El Pájaro Cú (b). Están también los sones en los que la marinería, el mar y las historias que en él acontecen, son elementos recurrentes, éste es el caso de sones como El Balajú (c) y El Fandanguito (d).53 Por otro lado, hay sones que refieren a otro tipo de oficios y a la vida campirana, como el del vaquero, mencionado en El Toro Zacamandú (e), o el del carpintero, en El Pájaro Carpintero (f). Entre otros temas, también está el de la mujer amada que aparece en el son de La Morena (g). A continuación y, con la intención de ejemplificar lo expuesto hasta ahora, muestro algunos versos correspondientes a dichos sones, todos tomados del cancionero propuesto por Antonio
53 En el análisis que Caterina Camastra (2006) realiza en su tesis La poesía popular jarocha: formas e
imaginarios (2003) encuentra que “El mar y el campo, en ocasiones, se unen en el espacio imaginario del son jarocho”, como en el caso del estribillo del son de El Balajú (p. 94).
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García de León (2006) en su libro Fandango. El ritual del mundo jarocho a través de los siglos:
(a) Vi una guacamaya pura en un palomar sentada. de muy hermosa figura, De mil colores pintada: morada, prieta y oscura, verde, blanca y colorada.
(b) En las ramas de un limón yo oí cantar un jilguero. Y me decía en su canción: -Esa mujer que yo quiero le entregué mi corazón y hoy lo tiene prisionero.
(c) Balajú siendo guerrero se embarcó para guerrear se embarcó para guerrear Balajú siendo guerrero. Le dijo a sus compañeros -Vámonos a navegar a ver quién sale primero al otro lado del mar. (Estribillo)
Ariles y más ariles ariles de aquel que fue a darle agua a su caballo y se le murió de sed.
(d) Tan serena está la mar que vuelan los ruiseñores, las olas vienen y van, ¡A los remos, remadores, que vamos a navegar, en esta nave de amores!
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(Estribillo)
A remar, a remar marinero, que aquel que no rema no gana dinero…
A remar, a remar en el agua que aquel que no rema no gana piragua.
A remar, a remar en el río, que aquel que no rema no gana navío.
(e) Un vaquero guardamonte viene pastoreando un toro. Es un caballito moro del Paso de Tepozonte: trae el toro cuernos de oro de San Antonio del Monte.
(f) Si en lo profundo del monte se oye un golpe machetero. No te espante ni te atontes del encanto pasajero, seña que en el horizonte ahí trabaja un carpintero.
(g) Nadie descubra su pecho por dar alivio a su pena. Que el que su pecho descubre por la boca se condena, que andará pena, penando por amar a esa morena.
Los sones y tópicos mencionados en este fragmento son sólo un porcentaje mínimo del total de sones existentes,54 he incluido estos y no otros porque considero –después de observar en varios fandangos a los que he asistido tanto en diferentes partes del estado de
54 Durante los últimos años se ha visto una considerable producción de nuevos sones por parte de algunos de los grupos que son parte del Movimiento Jaranero, mismos que se van incorporando al repertorio, e incluso algunos llegan a tener tal aceptación entre la comunidad que estos sones han llegado a formar parte de los sones más interpretados, en los encuentros de jaraneros e incluso en los fandangos.
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Veracruz como en Tijuana- son algunos de los sones más populares, y por tanto, más ejecutados por los jaraneros. Al mismo tiempo, es preciso señalar que tampoco las temáticas que aparecen en los versos presentados líneas atrás, agotan la totalidad de tópicos que se han abarcado a través del son jarocho. En este sentido, es importante recordar que la génesis de esta tradición ha dejado rastros no sólo en términos de las estructuras poéticas, sino también en algunos pasajes que en los sones se cuentan, como lo expone García de León (2006) al presentar una propuesta de cancionero con el objetivo de ilustrar el amplio repertorio con sus raíces poéticas y musicales que trascienden los siglos:55
Esta serie [de sones y versos] es un ejemplo de lo que viene de mucho más atrás, de siglos pasados y mundos desaparecidos, cuya estructura es tan frágil que ha sido presa de influencias muy diversas. Vista desde el presente, es una corriente de retazos, de confluencias de antiguos cancioneros peninsulares, desgajados de sus contextos originales, recreados y vueltos a insertar en otras dinámicas. Cancioneros del siglo XVI, generales y de Palacio, murcianos, asturianos, gallegos o castellanos, romances antiguos y recientes, historias corridas o truncas, capas superpuestas del Caribe y Andalucía, son los vértices que terminan por explicar esta amalgama que da paso a un género local. Su propia dinámica lo hace arborescente, pues es el sentido de cada versada, las preferencias de cada versador, la que lo reconstruye y lo hace otro permanentemente (p. 61).
Este dinamismo es resultado, en parte, del carácter oral del que goza el son jarocho, por medio del cual se ha heredado esta tradición de generación en generación. Proceso de transmisión que le permite también una recreación constante y a menudo, una innovación en el sentido poético y musical; innovación que está inspirada casi siempre en el contexto geográfico, histórico, cultural, religioso y hasta político de quienes ejecutan esta música. Es por esto que podemos observar cómo aparecen actualmente todavía en el discurso de los sones tradicionales, nombres de lugares, rancherías y puertos, por un lado; nombres de
55 Las estructura poética de los sones jarochos varía entre: “sextas, cuartetas y quintas octosilábicas, décimas octosilábicas, seguidillas simples y complejas, cuartetas hexasílabas y retahílas hexasílabas, sextas, quintillas, sextillas, hasta décimas” (García de León, 2006, p. 46).
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mayordomos del siglo XIX, o personajes que ahora son parte de la historia del son jarocho, por otro; hasta elementos del entorno cultural y natural de la región, como nombres de animales y de frutos. En este sentido la innovación no ha pasado por encima de la memoria. Sin embargo, lo que sí se puede decir es que: “el son jarocho ha sufrido cambios bastante profundos en sus funciones sociales, modos de manifestación del discurso, alcance y comunidad de referencia, sin por eso dejar de ser popular o perder su supuesta pureza” (Camastra, 2006, p. 269). Como sucede en el caso del son jarocho en la frontera Tijuana- San Diego que expondré en el siguiente apartado, en donde la misma manifestación cultural, toma nuevos sentidos para los actores sociales que la desarrollan.