Diversos conflictos sociales y movimientos sociales que se resisten a cambios o buscan transformar determinadas relaciones sociales, están estrechamente vinculados con las relaciones económicas, políticas, culturales que se dan en la sociedad. Podría afirmarse que también se relacionan con los modelos de desarrollo que en diversos momentos se han implementado en la sociedad.
Desde hace un buen tiempo se discute sobre los factores que determinan el desarrollo de una sociedad, las primeras teorías del desarrollo argumentaron que el crecimiento económico podía resolver los problemas del desarrollo, a su vez, se entendía el crecimiento económico como acumulación de trabajo y capital (Adelma, 1961). Posteriormente, diversas teorías han argumentado que el crecimiento económico no bastaba y que otros elementos se estaban dejando de lado: la equidad en la distribución de la renta, los factores institucionales y políticos, los aspectos ambientales, el capital social, el contexto territorial, etc. Pese a ello, el crecimiento económico sigue siendo la variable fundamental con que se mira el desarrollo.
Hacia la década de los años 30 y 40 del siglo XX, surgen las primeras teorías del desarrollo, lo cual está motivado por factores sociales y teóricos; la crisis de la gran depresión de los treinta; la segunda guerra mundial; el impacto de la descolonización de Asia y África y la aparición de nuevas naciones en el llamado “Tercer Mundo”, conllevó a la preocupación por el destino de los
Terminada la segunda guerra mundial, surge la llamada “guerra fría” acrecentando la preocupación de los gobiernos de los países avanzados por un desarrollo “adecuado” en los llamados países “sub-desarrollados”, especialmente de los Estados Unidos, como una forma de
contención a la creciente influencia de la Unión Soviética en distintas regiones del mundo.
Por su parte, la evolución de la teoría económica con los planteamientos de John Maynard Keynes (1936), quien retoma la importancia del papel del Estado en la planificación económica, y por tanto, de la macroeconomía, va a incidir ampliamente en las nuevas teorías. Aunque Keynes no prestó especial atención al estudio de los países menos desarrollados, algunos autores señalan la relación entre la teoría Keynesiana y las teorías del desarrollo. Expresa Toscano (2006), que la aparición del keynesianismo favoreció el surgimiento de las teorías del desarrollo; “el keynesianismo reintrodujo en el análisis económico una perspectiva dinámica y
macroeconómica frente al análisis estático y microeconómico característico del pensamiento neoclásico. La aparición de la teoría keynesiana favoreció el desarrollo de la contabilidad nacional y la recolección de datos estadísticos, fortaleciendo el carácter empírico de la economía” (p.7).
Las teorías del desarrollo aparecen con los aportes de la denominada primera generación, los llamados “pioneros del desarrollo” (Smelser, Singer, Adelman, Prebisch, Rostow, Nurkse,
Myint, y Myrdall, entre otros). Estos construyeron un conjunto de conceptos conocidos tradicionalmente como la “teoría de la modernización”. Una de las características principales de
esta primera generación consiste en la concepción según la cual el desarrollo equivalía a crecimiento económico. Por crecimiento económico se entendía, el incremento sostenido de la renta real total o per cápita. “el desarrollo económico es un proceso mediante el cual la renta nacional real de una economía aumenta durante un largo periodo de tiempo” Adelman (1961).
Por lo tanto, los pioneros pensaban como objetivo primordial de la política económica la consecución de altas tasas de crecimiento.
Para el caso de América Latina, se resalta la aparición de la Comisión Económica de las Naciones Unidas para América Latina (CEPAL) en la década de los cuarenta. Con la creación de la CEPAL y el direccionamiento de Raúl Prebisch, se desarrolla lo que se va a denominar la teoría del modelo de sustitución de importaciones –MSI-, la cual va tener gran influencia hasta comienzo de los años 80, convirtiéndose en una estrategia de desarrollo, que en general, podría enmarcarse dentro de la lógica de la Teoría de la Modernización. Según Toscano (2005), Los trabajos de Prebisch, Celso Furtado, José Medina Echavarría, Regino Botti, Jorge Ahumada, Juan Noyola Vásquez, Aníbal Pinto, Oswaldo Sunkel, entre otros, constituyeron la denominada teoría o modelo cepalino, el cual fue aplicado específicamente en el contexto latinoamericano. Otra de las teorías del desarrollo que tuvo incidencia entre los años 50 a los 80 fue la llamada “teoría de la dependencia”, un conjunto de planteamientos y modelos que tratan de explicar las
dificultades que encuentran algunos países para el desarrollo económico. Inicialmente, se dirigieron al entorno latinoamericano, aunque posteriormente fueron generalizadas por economistas neo-marxistas, asociándolo al concepto de desarrollo desigual y combinado. (Baran, 1957).
Una de las obras que marca el comienzo de esta teoría es la de Paul A Baran (1957), en su libro "La Economía Política del Crecimiento", analizó los motivos del subdesarrollo explicándolo como consecuencia del imperialismo y el colonialismo. Baran, concibe el subdesarrollo no como un retraso en el desarrollo ni como una etapa previa al desarrollo, sino como el producto histórico del desarrollo de los países avanzados, al señalar que, “el sistema
capitalista, que fue un poderoso impulsor del desarrollo económico, se ha convertido en un obstáculo formidable al adelanto humano”(Baran 1957).
Una tercera teoría que se menciona, la cual es vista como fracasada es la del socialismo real que fundamenta su acción en la planificación estatal centralizada, esta teoría aunque tiene cercanía con la de la dependencia, se diferencia en un aspecto clave como es la doctrina de la estatización de la economía en su conjunto.
A partir de la década de los setenta del siglo XX, las teorías neoclásicas retoman su fuerza; entre las causas que explican este hecho, están la llegada al poder de los conservadores en el Reino Unido (Margaret Thatcher, 1979), Estados Unidos (Ronald Reagan, 1980) y la República Federal de Alemania (Helmut Kohl, 1981). Este cambio político estuvo acompañado de una transformación en los planteamientos de los organismos internacionales, principalmente el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), los cuales incrementaron su influencia en la determinación de las políticas económicas de los países del Tercer Mundo. Al tiempo, pierde importancia los modelos socialistas, lo que coincide con el derrumbe del llamado bloque socialista y las reformas estructurales planteadas en la Unión Soviética por Mijail Gorvachov, llamadas el "glásnost" (liberalización, apertura, transparencia) y "perestroika" (reconstrucción), lo que llevará posteriormente al derrumbe del llamado bloque socialista, Gorvachov (1987).
En el contexto nacional, en la década de los ochenta y noventa con el auge del modelo neoliberal, comienza todo un proceso de desmonte del Estado. Se da paso a la política de mayor mercado, de subsidiar la demanda. Paradójicamente, hacia principios de los noventa se expide una Constitución Nacional que consagra un conjunto de derechos, muchos de los cuales no se cumplen porque el mismo modelo económico y de desarrollo los violenta.
Las críticas al modelo neoliberal se han incrementado, las cuales han estado relacionadas con diversos aspectos. Distintos análisis coinciden en plantear que el modelo implementado ha profundizado los factores de pobreza y concentración de la riqueza, la fragmentación de la sociedad, la crisis de las instituciones democráticas y ha agudizado la crisis ambiental, Oxfam (2014).