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2. Algunos apuntes sobre los cantos

2.4 Aproximaciones

Va a ser casi un año desde que oí un canto de vaquería, recuerdo con nostalgia el fundo y aunque hable con don Ferney constantemente me hace mucha falta sentir el olor de la sabana,

167 Fragmento canción: Quince años. Por: Reinaldo Armas

168 Romero Moreno, María Eugenia. Sánchez León, Consuelo. Reyes, María Josefa. El papel de la mujer en la

sociedad llanera. En. Llano Adentro. Del pasado al presente. 2° Simposio internacional de historia de los llanos y de la Orinoquía Colombo-Venezolana. Tomo I. Yopal, Casanare. 1990. Pág. 223-240.

el calor sofocante del medio día y la tranquilidad de chinchorroraquetiado que acompaña la fresca de la noche.

Los cantos son mucho más que cantos, más que ejecuciones sonoras, son la representación de una vida cotidiana en la sabana. Son conectores orgánicos de unas relaciones con la sabana, con la naturaleza, con el trabajo de la ganadería, con los conocimientos de los viejos, con unas formas específicas de relatar las vivencias. Por eso los cantos son orgánicos, porque viven, hacen parte de unas cotidianidades, se mueven con una sociedad en unos espacios y en unos tiempos.

Me gusta escuchar las grabaciones de los cantos que he recolectado, a veces cuando estoy nostálgico, pero no es lo mismo. Me hace falta el olor del corral, el humo de la cocina de leña, el sabor de la carne asada, el sonido de los arrendajos, los gritos de los araguatos, las risas y las chanzas de los versos pícaros, los cuentos de don Eclicérido, los regaños de don Ferney, las largas travesías a caballo, la emoción de hacer versos para echarlos al otro día en el ordeño.

Más que una declaración nostálgica es una invitación a la imaginación, aunque me es imposible relatar con palabras lo que se siente, pero si puedo intentar comunicar que los cantos por sí solos no son lo mismo. No son lo mismo porque estos cantos están atados a la sabana, al trabajo, a las temporalidades, a unas formas de representación, a unas formas de relacionarse, a unas formas de saberse y de sentirse.

Desde la disciplina histórica se podría decir que estos cantos son el reflejo de una sociedad que se mueve y permanece, a la vez, en el tiempo. Definiéndolos como una oralidad cantada, son esenciales para dar sentido a unas prácticas como nombrar las vacas, cantar adivinanzas, preferir ciertos espacios y horas para transmitir unos conocimientos, sentir amor por las vacas, amar el camino, ensalmar los gusanos o los espantos, o simplemente, para sentir el llano.

De esto se trata acercarse a los cantos en “su conjunto” y desde la diacronía, en estar conscientes de que los cantos hacen parte unas relaciones sociales históricas en los llanos. Que no solo son cantos, sino que también son encantos, hechizo que solo es posible si se sabe seguido. Que posibilitan la intimidad del corral, la cual se da por la convergencia entre

sensaciones y relaciones tímicas recíprocas; que son un encuentro entre exterioridades e interioridades, plasmado en un movimiento; que son una herramienta para contrarrestar males y para construir héroes y villanas.

Claro está, siempre se debe de estar atentos para no caer en la idealización, ni la exaltación desde el purismo. Como se ha mostrado los cantos, al igual que cualquier manifestación cultural, se transforman y se han transformado desde siempre. Puede ser que se cambien las referencias del se parece a algo, o que la especialización de unas regiones impliquen cambios en prácticas económicas o que simplemente se hagan concursos para ganarse “fulecos”, pero los cambios son partes inmanentes y esenciales de las sociedades.

El problema que surge ante algunas propuestas de patrimonialización, sin desconocer su valor, es que no tienen en cuenta todo lo que rodean ciertas prácticas, que solo el hecho de sacarlas de su contexto ya es propiciar una desconexión con las múltiples relaciones que dichas prácticas agencian.

Por ejemplo, y ya para terminar, una de las líneas de acción planteadas por el Ministerio de Cultura en el PESCU, en la sección de “estrategias de revitalización, implica:

“Desarrollar encuentros en los cuales se abran espacio de visibilización, comunicación, transmisión y difusión de la manifestación a partir de actividades entre y con los portadores: actividades académicas, culturales, espacios en las festividades municipales y departamentales (festivales, torneos, encuentros) que aseguren el reconocimiento de los portadores de los cantos y de sus actividades relacionadas”.170

Echar los cantos en concursos, festivales, academias, etc. Es importante para dar a conocer los cantos, pero genera una total desconexión con las cuestiones que implican echarse un canto. La intimidad del corral, el mover del canto y el canto-contra, estarían totalmente ausentes en la ejecución de cualquier canto fuera de su lugar y momento específico, toda la red de significaciones y representaciones sociales, que se generan alrededor de estos, es anulada por su ejecución descontextualizada.

Igualmente, este apartado que he definido como “apuntessobreloscantos, no es nada más que eso, apuntes. Son tantas y tan extensas las cuestiones que se pueden abordar tan solo fijándose en los cantos que resulta imposible relatarlas todas en tan poco espacio. Pido perdón

a quién lea si piensa que hacen falta cosas esenciales, seguramente así es, es por este motivo que esto son solo algunos apuntes y estas, a modo de conclusiones, son solo aproximaciones.

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