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1. PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA

2.13 ARBITRAJE PEDAGÓGICO

De acuerdo a la cartilla “Conceptos clave para la resolución pacífica de conflictos, en el ámbito escolar” del Ministerio de Educación Chile (2006).

Teniendo presente el contexto escolar y su función pedagógica, se habla de Arbitraje pedagógico al procedimiento de resolución del conflicto, guiado por un adulto con atribuciones en la institución escolar, quien a través de un dialogo franco, respetuoso y seguro, escucha atenta y reflexivamente de la posición e intereses de las partes, antes de determinar una salida justa a la situación planteada. (p. 54).

El Ministerio de Educación Chile (2006), considera que el objetivo central de esta técnica de resolución de conflictos en la institución educativa, es que los miembros de la comunidad educativa logren autonomía para la solución de los conflictos, aprendiendo en la práctica a escuchar y expresar sus emociones asertivamente. En el proceso de arbitraje pedagógico, la posibilidad de dialogar y de escuchar es parte de un proceso de aprendizaje significativo a través de la siguiente metodología basada en cinco reglas básicas: resguardar la dignidad de las partes, resguardar el derecho a la educación, resguardar el restablecimiento de las relaciones, proponer una salida justa al problema y reparar el daño implicado en el conflicto.

El primer paso es definir el conflicto, su dinámica interna, las posibles formas de abordarlo y reconocer cuáles son las habilidades que se necesita desarrollar en la aplicación de una u otra técnica para su resolución, en esta parte es que nace la necesidad en las instituciones educativas de dar a conocer distintos mecanismos de solución del conflicto que ayuden al arbitraje pedagógico a abordarlos con un sentido de comunidad y acorde a la misión institucional.

A continuación se presenta en la Tabla N° 4, las técnicas para resolución de conflictos, presentadas por Ministerio de Educación de Chile (2006, p. 57).

Tabla N° 4. Técnicas de resolución de conflictos.

“Los conflictos son inevitables, a veces impredecibles, pero la gran mayoría de ellos se pueden administrar y resolver” (Ministerio de Educación Chile, 2006, p. 12). En la mayoría de los casos los conflictos surgen y se expresan de diferente manera, por motivos diversos y con distinta intensidad entre las personas o comunidades, dentro de la intensidad se presenta la agresión que es una respuesta hostil frente a un conflicto latente, patente o crónico, de igual manera se dice que hay agresión cuando existe una conducta fuera de control que tiene como propósito ganar sin que los intereses, la integridad física o psicológica de los agredidos cuente, por tanto la respuesta agresiva es una expresión cargada de emotividad, que suele profundizar la disputa, sin dar paso a la solución del conflicto.

Así el arbitraje pedagógico lleva a las partes a dos posturas frente a un conflicto en la institución educativa: una en la que existe mayor preocupación por sí mismo de parte de cada uno de los involucrados y otra de preocupación por el otro que generalmente identifica al árbitro del proceso. Distinguir estas dos posiciones frente a la resolución de un conflicto no implica que una sea más correcta que otra, por el contrario, dependiendo de la intensidad y características de la situación y considerando la relación de poder, reciprocidad y expectativas futuras de la relación entre las partes, las personas se mueven entre estas dos posiciones, asumiendo algún estilo de resolución.

Thomas y Kilman (1975, p. 975) proponen para estas dos posturas, cinco estilos posibles de enfrentar una controversia: Competitividad, Evitación, Compromiso, Acomodación y Colaboración, que se desglosan a continuación.

Estilo competitivo: Cuando una persona persigue sólo los objetivos personales a costa de la otra parte, centra su energía en sus propios intereses sin detenerse a pensar en el otro u otra. Decidir por este estilo es ubicarse en un enfoque controversial. Excluir, discriminar, aislar, imponer a través de la fuerza, agredir, hacer abuso de poder son actitudes y comportamientos que se asocian a este estilo de abordaje, lo que muchas veces se traduce en no abordar la disputa por tanto no se logra resolver.

Estilo evitativo: Cuando la persona actúa sin afrontar o sin querer ver el conflicto. Lo que implica no tomar en consideración a sí mismo ni a los demás. Mirando la gráfica se describiría como bajo interés por sí mismo y bajo interés por los demás. Generalmente esta actitud facilita la presencia de conflictos latentes y/o crónicos en la relación. Al no asumirlo, se arriesga que el conflicto se encadene en un problema mayor.

Estilo acomodativo: Cuando una de las partes renuncia a su punto de vista e intereses cediendo frente a la postura de la otra persona o parte. En ocasiones esta

actitud puede llevar a lograr un interés superior, como la integridad física, en el caso de amenaza desde una de las partes. Sin embargo, aquí una voz de alerta; una actitud complaciente prolongada podría estar tapando otras de mayor agresión como: el abuso de poder, el hostigamiento, la amenaza permanente o intimidación.

Estilo compromiso: Cuando ambas partes tienen la voluntad de crear una salida al conflicto. Generalmente es a través de la negociación. Esto implica que ambas partes ceden en sus intereses y logran a su vez una satisfacción parcial de sus necesidades.

Estilo cooperativo o de colaboración: Cuando ambas partes en conflicto están dispuestos a transformar la incompatibilidad de intereses en alternativas comunes que satisfagan a ambas partes. Es decir, las partes tienen la confianza y el deseo de superar la disputa, ganando ambos en la resolución del conflicto.

Figura Nº 3. Estilos de enfrentamiento al conflicto MinChile (2006).

Los estilos de resolución que se adopten en una u otra situación están determinados por la posición que se tenga frente al conflicto como se plantea por el Ministerio de Educación Chile (2006) , al deseo de explorar en el desacuerdo y en el futuro de la relación frente a los involucrados, por lo cual en una comunidad educativa los docentes como árbitros pueden enfrentar una situación conflictiva desde más de un estilo y en cada uno encontrar diferentes formas de análisis o resultados y necesitan el desarrollo de habilidades sociales que posibiliten la transformación de los conflictos en oportunidades de aprendizaje para la vida de los niños, niñas y

adolescentes. El proceso de convertir los nudos críticos en oportunidad y desarrollar habilidades para la generación de múltiples soluciones a los conflictos y problemas de una comunidad educativa hacen que el árbitro desarrolle habilidades de reciprocidad, diálogo y escucha activa, lo que tiene de igual manera estrecha relación con el marco curricular vigente en las instituciones educativas y sus Proyectos Educativos.