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C. El Segundo gobierno de Cristina y la consolidación de la estrategia romboidal: la cre ciente presencia china

2. Lecturas e interpretaciones de los vínculos de Argentina con Bolivia, Chile y Venezuela a partir de la articulación modelo desarrollo-estrategias de inserción internacional 1989-

2.2 Argentina-Chile: Una agenda compleja, una política reconstructiva, resulta dos satisfactorios

Durante el menemismo, el cálculo costo beneficio/pragmatismo y la cooperación regional fueron los ejes sobresalientes de la política exterior hacia Bolivia, Brasil y Chile, siendo –sin lugar a dudas –las relaciones argentino-chilenas las más representativas de esta cuestión. Esto muestra que el lugar de Chile fue prioritario. La agenda heredada de la administración Alfonsín comprendía, por un lado, la firma del Tratado de Paz y Amistad de 1984 y, por el otro, 24 temas limítrofes pendientes que el gobierno de Menem deci- dió resolver de manera pacífica, cooperativa y pragmática con sus pares Patricio Aylwin y Eduardo Frei. A ello contribuyó la cosmovisión compartida que descansaba en un con- junto de principios e ideas: el compromiso democrático, el respeto de los DDHH, la solu- ción pacífica de las controversias, la adhesión a una economía libre y abierta al mundo (Lorenzini, 2011). Ambas partes creían firmemente que la solución definitiva de los temas pendientes era el primer paso para avanzar, luego, sobre el mejoramiento del comercio, la cooperación y la integración. Los hitos de este proceso fueron la firma de un conjunto de documentos –Declaración para la consolidación de una frontera de paz, Declaración Conjunta sobre Límites, el Acuerdo de Complementación Económica N° 16 y el Acuerdo de Complementación N° 35, el Tratado sobre promoción y protección de inversiones re- cíprocas, el Convenio para evitar la doble tributación en materia de impuestos sobre la renta, ganancia o beneficio y sobre el capital y el patrimonio, entre los más destacados- (Colacrai, 2004; Lorenzini, 2013).

La dinámica que adquirieron los vínculos argentino-chilenos durante esta década fue catalogada como excepcionalidad positiva (Taccone, 2001) pues mostraba el cambio de signo en el patrón de la vinculación. Sus resultados pueden observarse en una multipli- cidad de áreas de cuestiones. En lo político-diplomático se crearon los mecanismos insti- tucionales para canalizar el diálogo al máximo nivel de los representantes de los Estados. Esto garantizaba el abordaje y el tratamiento de las dudas y diferencias que surgieron en el proceso de solución de los temas fronterizos. En lo estratégico-militar, la cooperación gra- dual y continua dio lugar a avances sustantivos en el área de defensa así como también al acercamiento entre las Fuerzas Armadas de ambos países, proceso en el cual la adopción de medidas de confianza mutua (MCM) tuvo un rol protagónico. En lo económico-comer- cial los ACE 16 (1991) y 35 (1996) regularon el proceso de desgravación arancelaria para la conformación de una zona de libre comercio bilateral primero y, subregional después. Asimismo el ACE 16 y su Protocolo Adicional (1995) establecieron el conjunto de normas a través de las cuales se llevaría adelante la compra-venta de gas natural proveniente de Argentina y cuyo primer envío tuvo lugar en agosto de 1997. Desde entonces y hasta la crisis del gas (2004), las ventas del hidrocarburo a Chile constituyeron uno de los rubros más robustos de la balanza comercial bilateral y explicaba, en buena medida, el saldo su- peravitario a favor de Argentina.

La dimensión económico-comercial ha sido una de las áreas relevantes de la rela- ción. Como sostiene Diamint (2004), si bien es cierto que el dinamismo de la integración recayó en el sector económico, éste tenía su sustento en una visión política y en la férrea voluntad de eliminar la rivalidad y crear mecanismos e instrumentos de cooperación para crear una base de desarrollo. Es decir, que sin voluntad política no hubiera sido posible la integración económica ni el alto nivel de intercambio comercial.

El mercado chileno se convirtió en un objetivo para las empresas argentinas pues como el comercio es variado y diversificado constituía una buena oportunidad para las Pequeñas y Medianas Empresas (PyMES) de incursionar en el mercado externo –tenien- do en cuenta que la cercanía geográfica hace que los costos de transportes sean menos significativos-.

Es conocido que Argentina atravesó por una profunda crisis en 2001. Pese a ello, las relaciones comerciales con Chile no se deterioraron y siguieron avanzando bajo el pa- raguas de la integración y de los acuerdos mencionados. Una muestra de ello es que el intercambio comercial a principios de la década de los noventa era de USD 500 millones mientras que al final de la misma superaba los USD 3.000 millones. Por otra parte, la ten- dencia predominante en el comercio bilateral ha sido una balanza comercial tradicional- mente favorable para Argentina. El correlato de esta magnífica expansión comercial con- virtió a Argentina en el primer proveedor de Chile desde el año 2001 y desplazó a Estados Unidos al segundo lugar. Al mismo tiempo, el país trasandino representó el segundo lugar de destino de las exportaciones argentinas lo que pone de manifiesto la relevancia de dicho mercado para nuestro país. Por el contrario, las exportaciones chilenas sólo consti- tuyen una pequeña porción sobre el total de importaciones argentinas ya que Chile figura como el décimo país de origen de las compras argentinas.

En lo que respecta a la composición de la canasta de exportación a Chile, el rubro de hidrocarburos y sus derivados representó casi el 60% del total de los envíos, traslada- dos a través de los 7 gasoductos y de los 2 oleoductos construidos desde 1992 como parte del proyecto de integración física binacional. El segundo lugar, lo ocupan los productos agroalimentarios –commodities agrícolas y manufacturas de origen agropecuario (MOA)-

Cuadro III: Balanza Comercial Argentina-Chile (cifras en millones de dólares)

Fuente: Elaboración propia en base a INDEC.

1992 581 495 +186 1993 592 473 +119 1994 999 541 +458 1995 1.475 514 +961 1996 1.766 559 +1.207 1997 1.932 668 +1.264 1999 1.867 630 +1.259 2000 2.674 608 +2.066 2001 2.849 506 +2.343 Operaciones Comerciales Exportaciones Importaciones Saldo comercial 1991 553 257 +296 1990 503 113 +390 1998 1.857 708 +1.149

que representó el 15,8% del total exportado. En tercer lugar, figura la industria química y petroquímica. En cuarto lugar, se ubicaban las exportaciones de máquinas y aparatos (Embajada de la República Argentina en Chile, 2005).

El área de las inversiones es otro de los temas destacados en el plano económico. Durante el período 1990-1999/2000 Chile se posicionó como el tercer inversor en Argen- tina, con un valor estimado en más de USD 120.000 millones lo que representó más del 10% de las IED colocadas en el país (Embajada de la República Argentina en Chile, 2008). Si bien es posible detectar inversiones argentinas en el país transandino, éstas representan un nivel mucho menor que las realizadas por Chile. Las inversiones nacionales son mucho más modestas y, alcanzaron un valor de USD 790 millones lo que representa sólo 1.5% sobre el total de las inversiones recibidas por Chile. Éstas han comenzado a diversificarse paulatinamente y se orientan, en líneas generales, a los sectores del petróleo, la industria alimenticia y servicios (Embajada de la República Argentina en Chile, 2008).

Finalmente, debemos subrayar que el eje cooperativo estuvo de la mano del prag- matismo que caracterizó a la estrategia de inserción y la política exterior argentina del período. De esta manera, subrayamos que la estrategia de inserción internacional de Ar- gentina en su relación con Chile mostró articulación tanto con las orientaciones prove- nientes del sistema político –democracia; DDHH; solución de cuestiones limítrofes; coope- ración en defensa, entre los más destacados- y con el modelo de desarrollo –apertura de la economía, incremento de los flujos comerciales, de las inversiones y compra-venta de energía. Los acontecimientos mencionados muestran que Chile ocupó un lugar prioritario para Argentina; que la agenda bilateral fue diversificada y tuvo un carácter predominante- mente cooperativo. La fuerte voluntad política de ambas partes hizo posible que el vínculo experimente un salto cualitativo, desplazando la rivalidad y la percepción de amenaza por el diálogo, el entendimiento y la cooperación.

Cuadro IV: Exportaciones de Gas Natural a Chile (cifras en millones de metros cúbicos)

Fuente: Elaboración propia de acuerdo con los datos de Comisión Nacional de Energía y la Secretaría de Ener- gía de la Nación 1997 680.1 1999 2667 -493.8 2000 2886 +219 2001 3.693 +807 Operaciones Comerciales Exportaciones de gas Variación en Mm3 1998 3160.8 +2480.7

2.3 Argentina-Venezuela: Una agenda light, una política discreta, resultados eco-

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