CAPÍTULO I: HIPÓTESIS Y DISCREPANCIAS SOBRE EL ORIGEN Y
1.3 INTERPRETACIONES SOBRE EL CARÁCTER IMPERIAL DE WARI
1.3.5 ARGUMENTOS DE CATILLO Y JENNINGS
Para Watanabe los Wari tenían bastante control en sus gobiernos regionales, tanto es así que en algunos casos ni necesitaban de conquista militar; como en el proceso con los Cajamarca, que teniendo una estructura social fuerte se asociaban al Imperio correspondiente, sin perder su autonomía, así como sucedió con los Incas; éstas investigaciones arqueológicas con las que saco sus conclusiones Watanabe se dieron en El palacio y Paredones.
Por su parte, Watanabe discute las dinámicas sociales y políticas del Horizonte Medio en la región de Cajamarca, a través del análisis de los materiales y contextos arqueológicos recuperados de los sitios El Palacio y Paredones, y reconstruye una presencia de imperialista wari en esta región, estableciendo paralelismos entre el accionar de Wari y el del Imperio inca en Cajamarca. Para Watanabe, la naturaleza segmentaria y flexible de los cajamarca les permitió coexistir con otros grupos sociales a través de su historia, sin perder su identidad, reflejada en parte por la ubicuidad de su cerámica de caolín. De esta manera, al igual que con los incas, los wari no necesitaron implantar una infraestructura imperial, ya que el poder se ejercía desde pocos establecimientos clave, como fue el caso de El Palacio. (CASTILLO Y JENNINGS, 2012, PP.8-9)
Isbell y Tschauner cuestionan el modelo centralizado de Wari en cuanto a la cerámica; pero ponen mayor énfasis en el consumo local; algunos investigadores consideran a Wari como un núcleo único el cual tenía el control; pero esto quitaría papel igual de importante a los gobiernos regionales que tuvo Wari alrededor de su territorio; también investigaciones no sólo en la cerámica; sino también en el maíz traerían un mejor concepto de este fenómeno.
Tschauner e Isbell, presentan una perspectiva desde la periferia urbana de la zona de Ayacucho donde, a través de un análisis cuantitativo exhaustivo, cuestionan el modelo de distribución centralizada de la cerámica wari, del
núcleo a la periferia, por poblaciones urbanas especializadas asentadas en Conchopata, abogando más bien por una probable producción para consumo local. El cuestionamiento del modelo, no solo abre un debate sobre la naturaleza de las interacciones interregionales de Wari con las sociedades del Horizonte Medio, sino que cuestiona también el carácter y grado de especialización de las poblaciones que habitaron sitios como Conchopata. (CASTILLO Y JENNINGS, 2012, PP.8-9)
Hay 2 ideas posturas diversas en cuanto a Arequipa influenciada por Wari la primera es de Jennings que menciona que no hubo un Imperio Wari y este nunca llego a conquistar Arequipa y ella encuentra en los fenómenos locales y regionales un mejor entendimiento de este período como en el caso de los Nazca que habría jugado un rol importante para que Wari llegue a Arequipa; por otro lado Glowacki se apoya en evidencia cerámica y arquitectura de filiación Wari que se encuentra en Arequipa para demostrar que Wari necesito de Arequipa para poder llegar a los valles del Cuzco; creo que las dos posturas son buenas y si fueran unidas creo que sería mucho mejor ;ya que tanto Nazca apoyo a Wari para poder entrar a la población Arequipeña y tanto la población arequipeña ayudo a Wari para poder entrar al cusco.
Por otro lado, Jennings discute la presencia Wari en el contexto del Horizonte Medio en la región de Arequipa, y plantea que, a la luz de la evidencia recuperada en la región, no es posible hablar de un imperialismo wari al estilo del Imperio inca. Jennings plantea que los cambios sociopolíticos que caracterizaron el Horizonte Medio en la región, parecen ser el resultado de respuestas locales a fenómenos locales y externos, donde Nasca habría jugado un papel clave en la difusión de la influencia Wari en Arequipa, debido a sus antiguos vínculos con esta sociedad costera. Dentro de esta visión, Wari habría representado una ideología y un sistema propicios para el desarrollo de las comunidades emergentes y las élites locales. Una visión opuesta es la que presenta Glowacki cuando analiza la presencia wari en la región Cuzco. La autora se apoya en evidencia material como cerámica y arquitectura de filiación wari, para sostener que esta región estuvo bajo el control directo de la capital ayacuchana, siendo la razón principal de esta relación el interés de Wari en los
recursos naturales de los valles de Cuzco. (CASTILLO Y JENNINGS, 2012, PP.8-9)
Los modelos de control de Wari para estos autores parte de un Imperialismo inicial es decir no cumplía con todos los requisitos, por ejemplo no contar con mercados especializados; pero si tenían producción y movilización de productos de primera necesidad de parte del estado; esto acaparado con la redistribución y reciprocidad ;encubierto en un impuesto por parte del estado de igual manera también tomaran estos principios de Estado los Incas; a estos modelos pocos eficiente según Earle y Jennings lo llamaron mosaico fluido, propuesto por Schreiber.
Por su parte Earle y Jennings parten del «modelo de mosaico» de control imperial, propuesto por Schreiber —que entiende a Wari como un imperialismo incipiente, cuyas relaciones interregionales tuvieron diversos grados de integración y control—, y proponen un modelo de política económica imperial para Wari, caracterizado por la ausencia de mercados, la producción y movilización de productos de primera necesidad para llevar a cabo las empresas del estado —aunque en mucho menor grado que el Imperio inca—, y la producción de bienes de lujo, encargados de portar la ideología Wari, lo cual pudo haber sido más importante que el poder militar para expandir la hegemonía imperial —pudiendo haber tenido más importancia en el Horizonte Medio que durante el Imperio de los incas.(CASTILLO Y JENNINGS,2012, P.9)
Como vemos Castillo y Jennings sostienen que Wari no fue un Imperio, sobre todo argumentan que son posturas desfasadas cuando observamos todo lo contrario, con las últimas investigaciones y pruebas arqueológicas que demuestran la presencia de Wari en La Costa Norte y con la posibilidad que fue un Imperio Gobernado por muchas mujeres que tenían el control no solo de Wari, sino también de Moche; por ello Scheiber habla de un Imperio incipiente; pero Imperio al fin y al cabo que tuvo sus características andinas.
Como los diferentes artículos de este volumen lo demuestran, la visión monolítica de los años setentas sobre un Imperio wari es ahora insostenible. La mayoría de los investigadores coinciden ahora que el surgimiento de un estado
en Ayacucho estuvo relacionado al menos en parte, con los cambios culturales que impactaron muchas partes del Perú durante el Horizonte Medio. (CASTILLO Y JENNINGS, 2012, P.9)
Según Castillo y Jennings quienes contactaron con los Cajamarca y Wari fueron los Mochicas con el afán de reforzar sus políticas; no obstante las consecuencias fueron el debilitamiento de las élites locales, habiendo un sincretismo bien marcado en su cultura incluso el autor menciona que la presencia de una sacerdotisa en Moche se debe a la influencia que tuvo en Wari; esto corroboraría con las últimas investigaciones de Krisof Makowski donde encontró cerca de 60 momias entre ellos 4 mujeres de alto mando que indicaría la presencia también de un alto mando mujer Wari.
Castillo et al. analizan las múltiples dimensiones de las relaciones entre Moche y Wari y sostienen que, en el caso particular del sitio San José de Moro, fue la sociedad mochica quien atrajo a Wari y Cajamarca para tener acceso a bienes rituales de alta calidad, producidos por otras sociedades contemporáneas. Eventualmente, esta interacción parece haber llevado al debilitamiento la presencia de las élites locales y su posterior caída. Swenson discute el Horizonte Medio desde la perspectiva de las comunidades costeras del valle de Jequetepeque durante el Periodo Mochica Tardío, y propone que la
«popularización» de la ideología moche y la expansión de los ceremoniales de comensalismo entre elites de diverso estatus, que caracterizaron este periodo, así como la ascensión del culto de la Sacerdotisa Mochica, tuvieron sus raíces en fenómenos sociopolíticos serranos, entre ellos Wari, que fueron asimilados por las comunidades mochica, dentro del escenario de fragmentación política que caracterizó el Periodo Mochica Tardío en el valle del Jequetepeque. (CASTILLO Y JENNINGS,2012, P.8)