Capítulo III Propuesta de sitio web vinculado a la red social cubana para la educación
3.3. Arquitectura de la Información del sitio web para la educación intercultural Quo
Se emplearán Esquemas de Organización Exactos de tipos cronológico y geográfico para crear índices de contenidos relacionados con grupos, foros y materiales educativos. Teniendo en cuenta que, culturalmente hablando, los usuarios pueden interesarse por un área geográfica determinada o por los sucesos socio-históricos de un periodo específico, resulta conveniente esta distribución de la información.
No obstante, el sitio web también contendrá una gran cantidad de información que sería imposible estructurar a partir de los anteriores esquemas. Por ello, los Esquemas de Organización Ambiguos híbiridos permitirán dividir la información en categorías sin definición exacta, permeadas por la subjetividad humana, referidas a elementos convencionales aceptados o de fácil aceptación mayoritaria. De esta manera, algunos grupos interesados en el arte culinario podrían agruparse con la etiqueta “Cocina”2
. Existirán otras distribuciones ambiguas, pero fácilmente asimilables por los usuarios, que agruparán contenidos reconocibles tras pocas navegaciones por el sitio, como Aula Quo por ejemplo.
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Por otra parte, se emplearán los tres tipos de Estructuras de Organización: jerárquica, el modelo orientado a Bases de Datos (BD) y el hipertexto.
El modelo orientado a BD tiene una gran limitación que impide su uso a gran escala en Quo: los registros deben apegarse a reglas rígidas. Es decir, dentro de una clase de registros, cada uno de los registros debe tener los mismos campos, y dentro de los mismos campos, las reglas de formato deben aplicarse de manera consistente.
Este enfoque estructurado no funcionaría para todo el contenido heterogéneo de Quo. Desde el punto de vista técnico no sería factible colocar todo el contenido (que incluye texto, imágenes y vínculos de hipertexto de cada página de HTML en una base de datos).
No obstante, el modelo de BD se aplica mejor a subsitios o conjuntos estructurados de información homogénea en un sitio web grande. Por ejemplo: en Quo, bien podría emplearse en la sección “Universo Quo”, específica para los administrativos, y relacionada con bases de datos de materiales educativos, estadísticas sobre los usuarios y el sitio en general.
En el sistema de hipertexto, los fragmentos de contenido se unen mediante vínculos en un amplio tejido de relaciones. Aunque esta estructura de organización proporciona gran flexibilidad, plantea un potencial de complejidad y confusión sustancial para el usuario. A medida que este navega por sitios infestados de hipertextos, es fácil que se extravíe. Simplemente no puede elaborar un modelo mental de la organización del sitio. Además, los vínculos de hipertexto son, con frecuencia, de naturaleza personal. Por tales razones, el hipertexto se empleará solamente para complementar estructuras comentadas en el modelo jerárquico.
En este sentido, la jerarquía deberá equilibrar la tensión entre lo excluido-incluido y, particularmente en los sistemas de organización ambiguos, resultará todo un desafío dividir el contenido en categorías que se excluyen unas de otras.
Pero, también, si hay demasiados elementos en varias categorías, la jerarquía pierde su valor, como alerta Nielsen (2001). Si la jerarquía es muy estrecha y profunda, los usuarios tendrán que hacer clic en una cantidad excesiva de niveles para hallar lo que buscan. Si es muy amplia y poco profunda, se les enfrenta con demasiadas opciones en el menú principal y, además, resulta muy desagradable ver la escasez de contenido que tiene cada opción seleccionada.
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Según Wodtke y Govella (2009), la cantidad de opciones para el menú principal casi siempre es entre cinco y nueve. En el caso de Quo se optará solo por cuatro (Aula Q,
Noticias, Foros y Grupos) para todos los usuarios, a excepción de los estudiantes extranjeros y directivos/administrativos, que tendrán cinco (Atención Q y Universo Q, respectivamente).
Puesto que el sitio tendrá una gran cantidad de información relacionada con las distintas culturas (y esta irá creciendo con el paso del tiempo), los usuarios tendrán a su alcance en estas secciones principales los contenidos de interés que declararon en el formulario. De esta manera no se corre el riesgo de que se tomen muchas molestias dando muchos clics para encontrar lo que desean, y en todo caso, si no lo hacen, sus necesidades serán resueltas con un adecuado sistema de búsqueda.
Para acceder a los contenidos del sitio, el usuario puede navegar (browsing), hacer una consulta en el buscador local (searching) o preguntar a las personas responsables del sitio web (asking).
La propia indización de páginas y objetos del sitio web posibilita la búsqueda y recuperación de la información. La interfaz es una de las piezas claves que conforman un sistema de búsqueda en el contexto de una web pues resulta el punto donde se produce la interacción entre el usuario y el propio sistema de búsqueda.
Cuando un usuario propone una ecuación de búsqueda a un sistema, este le ofrece un conjunto de resultados que son una representación de los contenidos que se adecuan más a la demanda de información del usuario.
Precisamente, cuando se intenta configurar la presentación y visualización de resultados provenientes de un proceso de búsqueda, se suele contar con dos aspectos críticos para su correcta implementación: el equilibrio entre la información mostrada por resultado y la cantidad total de resultados recuperados.
El buscador debe organizar los resultados de manera similar a la forma en que lo hace Google, el buscador más exitoso en Internet, además de emplear estrategias propias. Al final, debe tratarse de que el buscador sea solo empleado en última instancia y luego de varias navegaciones y sesiones en Quo. El verdadero potencial informativo del sitio reside en las sugerencias que automáticamente haga a partir de las características de sus usuarios.
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El buscador, además de servir como una opción más para satisfacer la necesidad de información del usuario, resulta ser un elemento clave para conocerlo. Estadísticas relacionadas con:
El momento en que han dejado de navegar por el sitio para plantear una consulta en el buscador, implica que muy posiblemente no han encontrado lo que buscan navegando: síntoma de un posible problema en el sistema de organización, de navegación o de etiquetado.
El momento en que el buscador da paso a la navegación, posiblemente porque no han encontrado lo que necesitaban, evidencia de un posible error en el buscador o bien debido a que las palabras usadas por el usuario no son las que utiliza el sitio web.
Qué busca exactamente, si realiza una segunda consulta o afina la que había introducido.
Qué vocabulario usa, que no es siempre el implementado en el sitio, y permite tomar nuevas decisiones de cara a hacer los cambios necesarios en la etiquetación, por ejemplo.
En Quo se sugieren cuatro tipos de sistemas de navegación: constantes (o globales), locales, contextuales y el mapa del sitio.
Los globales aparecen en forma de una barra de navegación horizontal en la parte superior de la página.
Los sistemas locales de navegación, compuestos generalmente por una barra vertical de navegación y a modo de complemento de los sistemas constantes, sirven para explorar una página concreta. Este resultará particularmente útil, teniendo en cuenta la gran cantidad de información que habrá en cada sección general.
Los sistemas contextuales de navegación permiten relacionar un contenido que se está visitando con otro contenido en otra página mediante un enlace o hipervínculo ligado a un literal o ícono. Así, por ejemplo, puede vincularse un material educativo relacionado en un grupo o foro.
El mapa del sitio, visto como una representación gráfica de la estructura de un sitio web, ayuda a los usuarios a encontrar las páginas temáticas de su interés.
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Desde el punto de vista de la etiquetación y el rotulado, el lenguaje debe ser simple pero ambiguo, dinámico, con uso de sinónimos, equivalencias, sin neologismos. De manera general, debe:
No reflejar el pensamiento o punto de vista de los propietarios del sitio, sino el de los usuarios que lo visitarán.
Respetar la existencia de distintos contextos, contenidos y usuarios.
Poseer granularidad: ir de lo general a lo particular en los conceptos.
No dejar lugar a dudas con ambigüedades: escoger la palabra universalmente aceptada para catalogar algo.
Los rótulos dicen mucho sobre la lógica y la ideología de la institución; por esto, el vocabulario utilizado es lo primero a tomar en cuenta. La manera en que se expresa o manifiesta la información, los nombres dados, etcétera, pueden producir en el visitante tanto una imagen positiva como negativa.
Los sistemas de rotulación de un sitio deben ser pensados para el visitante. Es él la razón de ser del sitio, por lo que los rótulos de acceso a la información deben resultar coherentes, obedecer a una sistemática, ser claros y sencillos (usar el lenguaje del público, cuidar el tono de redacción, etcétera).