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“ARTÍCULO COMUNICADO

Señor editor. Para que pueda verificarse que con la extinción del tribunal de la inquisición, se adelante la literatura conforme al deseo de las soberanas Cortes, es preciso que en el Perú se aplique una parte de su despojos al fomento de los establecimientos científicos. Así no habiendo en las provincias más colegios que los seminarios conciliares, debería aplicarse respectivamente la renta de la canongia supresa de que generaba la inquisición en cada una de las catedrales. Esta renta venida, a la corta que tienen los seminarios, especialmente en el día en que han perdido con la falta de sínodos la mayor parte de su dotación, podría servir para rentar un preceptor de latinidad, un catedrático de filosofía, y otro de teología con una biblioteca competente. Bien manejada esta educación, habilitaría la juventud para los destinos eclesiásticos o para seguir las otras facultades, cuya instrucción debe darse en esta universidad.

Igualmente nada conduce tanto a la pública ilustración, como el tener una biblioteca bien surtida y servida. A este importante objeto puede dedicarse la capilla y salón del tribunal de la inquisición, agregándole la casa pequeña de la esquina de Puno para que viva el bibliotecario mayor. Si este o cualquier otro que se ponga de segundo hubiese de ser clérigos, podrán rentarse con las buenas capellanías que corrían a cargo de los inquisidores.

Semejante establecimiento debe estar bajo la inmediata protección e inspección del gobierno, y abierta por un estatuto inalterable; la puerta de la capilla cae a la plazuela en las horas

que se franquee la biblioteca, para que todo el pueblo vea si se cumple o no se cumple por los encargos de ella. Deben trasportarse a estos salones, así la parte de la librería que puso en las aulas estrechas y obscuras de la universidad el benemérito padre Fray Diego Cisneros, como igualmente las reliquias de la magnífica biblioteca que dejó arruinar, robar y malograr la indolentísima conducta y abandono con que se ha mirado en la universidad estas, y las demás cosas que podía servir al progreso de las ciencias, y al lustre de un cuerpo tan célebre y respetado en los tiempos antiguos. Y para enriquecer esta biblioteca peruana, están prontos diversos literatos a depositar en ella a favor del bien público las mejores obras que adornan sus librerías particulares, luego están seguros no irán a parar a las boticas para envolver ungüentos, ni a los cajones de ribera para enrollar especerías, o a otras manos como ha sucedido con tanto inestimable libro que dio por el rey a la universidad. Más habrá también varios que concurran a una suscripción general de papeles de Europa y América, para que se pongan en la biblioteca a fin que se instruyan cuantos quieran.

Vea U. que aquí no se pide sino un ángulo de las casas para un objeto que en todas partes en que se quiere la instrucción pública es el primero. Es verdad que en el INVESTIGADOR se propuso se adaptasen estas casas para la educación de las niñas que tanto se necesita. Más yo no sé de donde saldrían los muchos fondos que son indispensables para clarificarlo. En esta parte es necesario no olvidar las miras benéficas del Excmo e Ilmo. Señor Larreguera de gloriosa memoria. Este gran prelado pretendía destinar dos de los mejores monasterios y demás pingues rentas, a la educación de las niñas, en este proyecto todo se encuentra. Viviendas cómodas,

y en debido orden, desahogo en patios y huerta, mucha renta y pocas monjas, que admitirán con muchísimo gusto tener tan bellas ahijadas, y cooperar a una cosa tan necesaria a la religión y al estado. No hay pues, más que hacer para conseguir un loable fin, que mandar que el excesivo número de grandes, espaciosos monasterios que tiene Lima, en tal y tal, se eduquen las niñas bajo de tales y tales planes y condiciones, y que se lleve a debido efecto lo mandado sin admitir recurso en la materia, que este es el modo único de hacer efectivas las cosas útiles.”

(El Investigador, Lima, Nº 61, del lunes 30 de agosto de 1813).

Documento Nº 5 Educación atrasada

“ART. COMUNIC. Señor editor. La educación tan atrasada en este país, debe ser uno de los principales objetos del INVESTIGADOR; sin ella no puede haber ciudadanos virtuosos: las cortes soberanas al formar la constitución, tuvieron presente tan grande objeto: la educación forma los hombres útiles al estado, a sus conciudadanos y a sí mismos. Rompamos el velo que hasta hoy ha cubierto nuestras vergonzosas costumbres, nuestra desidia, nuestra ignorancia y nuestro total abandono en que hemos estado vegetando: facilítese buenos libros a nuestros hijos, donde la sana instrucción les preste dignos ejemplos de su imitación: renuévense en las aulas y en los púlpitos, discurso propios a estimular a los padres de familia y a los hijos, al cumplimiento de sus deberes; de esta manera, se mejorará la civilización pública, y el Perú merecerá otro aprecio de las naciones cultas. P. C.”

(El Investigador, Lima, Nº 57, del miércoles 27 de octubre de

1813).

Documento Nº 6

“ART. COMUNIC. Plan de educación.- Pasa el hombre desde su infancia, al estado que llamamos niñez: cuando más crece en edad, tanto más, en sus padres y preceptores de letras, deben crecer los cuidados y la obligación de educarle. Nunca las plantas llaman más cuidados y atención del labrador solícito, que cuando bien arraigadas y algo crecidas, están ya vecinas a formar sus frutos: para llegar a dar a estos, no basta que antes hallan gozado de los benignos influjos de la naturaleza; es necesario que continúe sin intervalo, porque el menor descuido podrá inutilizar en un momento las plantas más lozanas y vigorosas. Esto mismo con más razón deberemos decir del hombre en su niñez; que desde su tierna infancia estuvo siempre a nuestra disposición, como el barro en las manos del alfarero. Si no se continúa el trabajo empezado, se verá faltar luego, y en su lugar entrarán inmediatamente los achaques y males perniciosos que son los vicios que están empezando a fermentar.

¿Quién hasta ahora vio que el hombre abandonase en algún tiempo aquellos vicios que por efecto de educación perversa, adquirió en su niñez? La experiencia constantemente nos enseña, los hombres de sana política, los santos, y las escrituras sagradas nos repiten frecuentemente la obligación estrechísima de atender con todo esmero a la educación de los niños, para formarlos dignos miembros de la sociedad, correspondiendo a los deberes de la religión y sus

circunstancias, sirve a dios y a la patria, y hace feliz la compañía de sus conciudadanos. Con atención a estas máximas que deben estar impresas en la mente de todos los que por elección o natural obligación cuidan de la instrucción de los jovencillos; y mirando la educación como a base en que estriba la felicidad pública, el día seis del corriente, presentó a este excmo. Cabildo constitucional, un preceptor de primeras letras un plan de educación para las escuelas públicas de esta capital, en el que proporciona grandes ventajas dividida en sus respectivas clases, en forma de un curso de estudios, y es como sigue…

Los padres y demás personas encargadas de la instrucción pública de la juventud, verán cuan necesaria es una buena educación, y el bien que de ella resulta a las familias y a la patria.”

J. M. Q. Z.

(El Investigador, Lima, Nº 54, del lunes 23 de agosto de 1813).

Documento Nº 7 Educación pública

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