factores, como la dislipemia, la obesidad o las agudizaciones de la enfermedad4. Por ello, en el estudio ECLIPSE, las mediciones
del índice de masa corporal (IMC), de la obstrucción del flujo aé- reo, de la disnea o de la capacidad de ejercicio pueden constituir- se en valores pronósticos de los distintos subtipos de la EPOC.
En la patogénesis de la enfermedad, la inflamación tiene el pa- pel principal, provocando cambios en la diferenciación celular, re- flejados por un incremento en los niveles de diferentes mediado- res inflamatorios5. Entre ellos, la proteína C reactiva y el fibrinó-
geno han sido extensamente estudiados, y la medición de otros me- diadores de la inflamación presentes en la sangre (TNF-α, IL-6 o IL-8)6, orina, esputo y condensado exhalado, puede marcar la evo-
lución y el pronóstico de la EPOC, e incluso comportarse alguno de ellos como un verdadero biomarcador de esta patología.
En el diseño del estudio los autores decidieron no modificar el tratamiento que recibían los pacientes, incluyeron los que tení- an enfermedades cardiovasculares asociadas y excluyeron los que presentaban alguna patología con inflamación sistémica signifi- cativa, como artritis reumatoide o enfermedades inflamatorias in- testinales. Ante el posible sesgo que esto podría provocar, los au- tores prefirieron correr este riesgo en lugar de contaminar la mues- tra con procesos inflamatorios sistémicos no relacionados con la EPOC. Por lo tanto, tendremos que esperar la publicación de los resultados para valorar si el diseño del estudio ha podido condi- cionar los mismos.
Por último, podemos concluir que el estudio ECLIPSE pue- de convertirse en el primero que describe los subtipos de la EPOC e identifique marcadores predictivos de progresión de la enfer- medad, incluso mejores que el FEV1. Esto podría significar el de- sarrollo de estrategias terapéuticas capaces de actuar directamen- te sobre la respuesta inflamatoria, y aportar beneficios disminu- yendo la morbimortalidad de la enfermedad.
BIBLIOGRAFÍA
1. Gelb AF, Hogg JC, Müller NL, et al. Contribution of emphysema and small airways in COPD. Chest 1996; 109: 353-9.
2. Franciosi LG, Page CP, Celli BR, et al. Markers of disease severity in chronic obstructive pulmonary disease. Pulm Pharmacol Ther 2006; 19: 189-99.
3. Agusti AG. COPD, a multicomponent disease: implications for ma- nagement. Respir Med 2005; 99: 670-82.
4. Izquierdo Alonso JL, Arroyo Espliguero R. EPOC y riesgo cardio- vascular. Arch Bronconeumol 2005; 41: 410-412.
5. Gan WQ, Man SF, Senthilselvan A, Sin DD. Association between chronic obstructive pulmonary disease and systemic inflammation: a systematic review and a metaanalysis. Thorax 2004; 59: 574-80. 6. Keatings VM, Collins PD, Scott DM, Barnes PJ. Differences in in-
terleukin-8 and tumor necrosis factor-a in induced sputum from patients with chronic obstructive pulmonary disease or asthma. Am J Respir Crit Care Med 1996; 153: 530-4.
Body mass index and asthma severity in the National Asthma Survey
B Taylor, D Mannino, C Brown, D Crocker, N Twum-Baah and F Holguin.
Thorax 2008;63;14-20
Existe un gran interés sobre la asociación entre asma y obe- sidad. Hasta el momento se habían realizado estudios con algu- nas limitaciones debido al pequeño tamaño de la muestra estu- diada. En la actualidad, éste es el trabajo que incluye un número más amplio de pacientes con un total de 3.095. Se trata de un es- tudio transversal, en el que los datos proceden de la Encuesta Na- cional de Asma (NAS), una de las encuestas más amplias de pa- cientes con asma de EE.UU.
Se incluyeron enfermos adultos (edad > 18 años) que presen- taban síntomas de asma en los últimos 5 años. Los pacientes fue- ron divididos en las siguientes categorías según el índice de masa corporal (IMC): sin sobrepeso (IMC ≥ 25 kg/m2): 1.080 pacien-
tes (35%); con sobrepeso ( 25 kg/m2 > IMC < 30 kg/m2): 993 pa-
cientes (32%) y obesos (IMC ≥ 30 kg/m2): 1.022 (33%). Como
parámetros de severidad del asma se incluyeron las siguientes va- riables: síntomas respiratorios, utilización de los servicios sanita- rios, medicación utilizada, pérdida de días de trabajo y la clasifi- cación según la Estrategia Global para el Manejo del Asma (GINA). Los modelos fueron ajustados por: género, raza, edad, nivel de es- tudios, hábito tabáquico, situación socio-económica y laboral, an- tecedentes familiares de asma, residencia en ciudad y estado al que pertenecían.
En comparación con los sujetos sin sobrepeso, los pacientes obesos con asma tenían mayor riesgo de presentar síntomas res- piratorios continuos, más días de absentismo laboral y mayor uso de beta2agonistas de acción corta y dosis más elevadas de corti-
coides inhalados. Por otra parte, los pacientes obesos encuestados tenían menos probabilidades de presentar remisiones y más de pa- decer asma grave persistente (Tabla I).
Respecto a las características demográficas, los enfermos obe- sos se relacionaron con un menor nivel socioeconómico, con el sexo femenino y la raza afro-americana de forma estadísticamente significativa. Sin embargo, no se encontraron diferencias entre obesidad y tabaquismo ni con historia familiar de asma. COMENTARIOS
Actualmente la población con obesidad en EE.UU. ha au- mentado un 10% respecto a la década anterior. A su vez, tam- bién se ha producido un incremento en la prevalencia del asma en dicho país. Debido a este crecimiento paralelo de asma y obesi- dad, se han realizado varios estudios sobre el tema, intentando vis- lumbrar si existe o no una relación entre sí. La mayoría de los es- tudios preliminares apoyan la asociación entre asma y obesidad, aunque existen ciertas controversias en los resultados, debido al tamaño reducido de las muestras y la disparidad en las defini- ciones de asma que se han utilizado.
El trabajo llevado a cabo por Taylor y colaboradores consti- tuye un avance significativo, superando las limitaciones que han caracterizado a los estudios anteriores. En primer lugar, analiza una población de asma tres veces mayor en tamaño que cualquier estudio previo. En segundo lugar, los resultados proceden de una muestra de pacientes heterogénea y por lo tanto tienen más pro- babilidades de ser similares a la población en general.
Las limitaciones de este estudio son las siguientes. La pri- mera, debido a su diseño transversal, no es posible demostrar “causalidad”, lo cual es un inconveniente, debido a que no se puede discernir si los encuestados ganaron peso a causa de pa- decer asma grave o si el asma es más grave por ser obeso. La se- gunda, el estudio se basó en los datos antropométricos que apor- taron los propios pacientes a través de una encuesta telefónica, lo que podría presentar una serie de sesgos. La tercera, el tra- bajo carece de datos de función pulmonar, por lo que la clasi- ficación realizada de los pacientes, según GINA, no fue total- mente veraz. En la actualidad, dicha clasificación por grave- dad de asma está siendo desbancada por la clasificación “según el control” conseguido de la enfermedad (asma controlada, par- cialmente controlada o no controlada), la cual depende del gra- do de síntomas, necesidad de tratamiento de rescate, función pul- monar y exacerbaciones.
Este trabajo muestra una asociación significativa entre la gra- vedad del asma y la obesidad utilizando una amplia y heterogé-
Body mass index and asthma severity in the National Asthma
Survey
C. Pinedo, M.P. Cano, C. Martín
Servicio de Neumología. Hospital Universitario de La Princesa. Madrid
ARTÍCULO ESPECIAL.COMENTARIO B I L B I O G R A F I C O
Correspondencia: C. Pinedo. Servicio de Neumologia. Hospital de La Princesa. Madrid
E-mail: [email protected]> Recibido:27 de marzo de 2008 Aceptado: 6 de mayo de 2008
51