2.1.RELACIÓN DE LAS COMUNIDADES CON LOS PARQUES
NACIONALES Y OTRAS ÁREAS PROTEGIDAS.
Las Áreas Protegidas son espacios dedicados a la conservación de los recursos naturales que se han identificado como valiosos en términos de biodiversidad y oferta de bienes y servicios ambientales. (Tovar & Olaya, 2014). Como lo explican (Riemann, Santes Álvarez, & Pombo, 2011), su carácter de espacios territoriales sometidos a control estatal, supone el mantenimiento y la protección de los recursos naturales ahí localizados. El proceso de su
53
establecimiento en distintos países tiene como antecedente moderno la creación del parque nacional de Yellowstone, a finales del siglo XIX. A partir de ese momento se empiezan a formular en el mundo diversas iniciativas para la protección de áreas naturales con distinta intencionalidad: conservación de flora y fauna, recursos hídricos, o recreación y esparcimiento. Una de las principales estrategias para proteger la biodiversidad es el establecimiento de parques nacionales y otras áreas protegidas. Sin embargo, algunos aspectos de esta estrategia están causando las críticas de los científicos sociales, sociólogos, geógrafos y antropólogos- así como de la sociedad civil en general. (Cernea & Schmidt-Soltau, 2006), pues históricamente, la creación de áreas protegidas ha traído consigo una serie de conflictos sociales, ya que este proceso partía de la toma de decisiones de un sector, sin tener en cuenta a la población que habitaba en las áreas. En ese sentido, se emprendía la expulsión de la población local de las nuevas áreas protegidas, propiciando conflictos por el uso y manejo de los recursos naturales.(Aguilar et al., 2012).La expulsión de las comunidades ha dado lugar a tensiones sociales, económicas y políticas, obteniendo como consecuencia el crecimiento de actividades como la caza furtiva, invasión y destrucción de hábitats perjudicando de esta manera la conservación de la vida silvestre y el turismo. (Mutanga, Vengesayi, Muboko, & Gandiwa, 2015)
Según (Rojas, 2014), las comunidades locales que generalmente hacen parte de los sistemas de áreas protegidas son las que están dentro o alrededor de sus áreas y hacen parte de sus estrategias complementarias de conservación, conforman elementos de conectividad para la viabilidad ecosistémica, y aportan sus expectativas y proyectos que configuran el desarrollo local de estos actores sociales. Generalmente son zonas rurales que tienden a experimentar auges económicos y periodos de escasez financiera, por lo cual son vulnerables a las actividades sectoriales, que dividen a las comunidades entre quienes optan por la explotación insostenible de los recursos naturales y quienes se aferran a sistemas tradicionales o a alternativas sustentables, aunque con menor grado de ganancia financiera. Dado que desarrollan sus vidas en las áreas estratégicas para la conservación, estos son actores sociales fundamentales para el trabajo de las autoridades ambientales; sin embargo, estas se encuentran limitadas para encontrar los estímulos necesarios que garanticen el mejoramiento de la calidad de vida de las comunidades en áreas estratégicas para la conservación.
Además de lo anterior, Han et al. (2016), destacan que la comunidad local tiene una gran participación en un área protegida y pueden ser una fuerza importante en su conservación, gestión y desarrollo. Para las autoras, las relaciones positivas entre el área protegida y los residentes de la comunidad pueden promover su protección.
Las áreas protegidas tienen asociados costos de oportunidad (Scherl et al., 2004), que según Riemann, Santes Álvarez, & Pombo (2011), se encuentran divididas, por un lado argumenta que las reglas de operación de las áreas nacionales protegidas promueven un mayor bienestar
54
para la población que en ellas se asienta; por otro, argumenta que las condiciones de pobreza en las áreas nacionales protegidas tienen un efecto negativo en los objetivos de las mismas. Según (Pabon-Zamora et al., 2008) las áreas nacionales protegidas suministran muchos recursos que se pueden utilizar para proporcionar ganancias directas, recursos de subsistencia o beneficios menos tangibles como lo es el bienestar espiritual o mental. Los autores dividen estos beneficios en cuatro categorías:
1. Provisión de servicios que permiten a las personas vivir de ellos (por ejemplo, pesca y silvicultura, tanto para subsistencia como para el comercio).
2. Como apoyo de la vida (por ejemplo, agua y aire).
3. Regulación de otros ecosistemas importantes (por ejemplo, manglares que actúan como vivero para los peces jóvenes)
4. Contener importancia cultural y proporcionar oportunidades para recreación (por ejemplo, sitios sagrados, senderos para caminatas)
Asimismo, Pabon-Zamora et al. (2008) exponen la lista genérica de los posibles beneficios identificados por el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), tanto tangibles como intangibles estos son: biodiversidad, empleo, alimentos, agua, valores culturales y espirituales, salud y recreación, conocimiento, mitigación del cambio climático y materiales.
En contraste, Riemann, Santes Álvarez, & Pombo (2011), presumen que las áreas nacionales protegidas pueden exacerbar las condiciones de pobreza, bajo el supuesto de que los esquemas tradicionales de conservación restringen el acceso a los recursos naturales y tienden a deprimir las posibilidades de desarrollo económico de las comunidades rurales, presuntamente dependientes de dichos recursos para su subsistencia.
De esta misma manera, Han et al. (2016), aseguran que la creación de parques y áreas protegidas, incluidos los sitios del Patrimonio Mundial, ofrece desafíos y oportunidades para los residentes que viven en estos sitios y en sus alrededores. A menudo experimentan coyunturas en el uso de los recursos y, a veces, se las retira del área protegida con el fin de salvaguardar el área y reducir las presiones sobre los recursos naturales. Por lo tanto, el bienestar de los residentes es una preocupación creciente en situaciones de designación de áreas protegidas. Como mencionan Sirivongs & Tsuchiya (2012) las áreas protegidas tienen importancia a nivel nacional e internacional, por lo cual se deben unir esfuerzos para la protección y la conservación de la diversidad biológica y para satisfacer las necesidades de la comunidad. Según Cernea & Schmidt-Soltau (2006) ninguna de las organizaciones internacionales que promueven establecimientos de parques hasta ahora ha adoptado y publicado políticas explícitas y salvaguardias formales el desplazamiento y el reasentamiento de poblaciones de parques en áreas protegidas. Sin embargo, el Congreso Mundial de Parques (WPC) ha subrayado que la conservación de la biodiversidad y manejo de áreas protegidas debe ser
55
socialmente sólida, es decir, "debe esforzarse para reducir y de ninguna manera exacerbar la pobreza”. (Cernea & Schmidt-Soltau, 2006) Cuestión que está lejos de suceder en la práctica. Sin embargo, en los últimos años, la participación social en el manejo de las Áreas Naturales Protegidas se ha convertido en una herramienta de gestión que, acompañada de otras estrategias como la educación ambiental, la formación y capacitación en procesos productivos sostenibles, la comunicación, el ordenamiento territorial, la creación de unidades de manejo sustentable de vida silvestre, y algunas más, ha generado conocimiento y cambios de actitudes y prácticas en relación con la percepción cultural de las áreas protegidas de América Latina. (Aguilar et al., 2012) No obstante, según Aguilar, Alonzo, Canul, & Cerón (2012), todavía queda un largo camino por recorrer, ya que los procesos de participación social no siempre son una realidad, aun quedando explícitos en la formulación de los programas de manejo de las Áreas Naturales Protegidas, lo cual no significa su desarrollo e implementación.
La finalidad de los Parques Nacionales debiese ser, como lo menciona Cernea & Schmidt- Soltau, (2006) velar por la '' Doble sostenibilidad '': es decir, la sostenibilidad de la vida de las personas y la sostenibilidad de la biodiversidad, esta última se alcanza según Brockington, (2004) con el apoyo de las comunidades locales , que influyen en el éxito de la conservación de la vida salvaje; adicionalmente la disminución de la población de fauna silvestre, podría estar asociada al desplazamiento de comunidades rurales pobres, que al haber perdido el derecho sobre los recursos naturales o sus territorios, tienen poco o ningún incentivo para conservarlos. (Muchapondwa, Carlsson, & Köhlin, 2009)
Las comunidades que residen cerca o al interior de las áreas protegidas pueden ser un factor importante en su conservación, manejo y desarrollo. De manera que las relaciones positivas que existan entre el área protegida, su administración y la comunidad que allí reside puede promover su protección.(Han et al., 2016). La creación de parques y áreas protegidas , crea tanto retos como oportunidades para las comunidades; a menudo estas comunidades experimentan diferencias en el uso de los recursos y otras veces, desplazamientos o remoción del área protegida en un esfuerzo por protegerla reduciendo la presión sobre los recursos naturales.(Cernea & Schmidt-Soltau, 2006)(Nepal & Weber, 1995)
3. DELIMITACIÓN DEL AREA DE ESTUDIO
3.1.PRESENTACIÓN
Se seleccionaron las veredas Chatasugá, Rosario, y La Caja (Choachí) y Mundo Nuevo (La Calera) para desarrollar la investigación (ver mapa 8), debido a que estas veredas pertenecen a las zonas con función amortiguadora del PNN Chingaza y según Miranda et al., (2016) allí se presentan una serie de presiones antrópicas y amenazas sobre el área protegida. Además de lo anterior se seleccionaron debido a la disponibilidad de información de trabajos precedentes,
56
la facilidad de acceso desde el municipio de La Calera, y la capacidad logística del grupo investigador.
Las veredas Chatasugá, Rosario, y La Caja se encuentran ubicadas en el municipio de Choachí, La vereda de El Rosario, se localizada aproximadamente sobre los 2.500 m.s.n.m, es la más próxima al Parque. Este territorio fue desprendido de la vereda de La Caja hace diez años cuando se extendieron las redes de energía eléctrica. Miranda et al., (2016)
La vereda de Mundo Nuevo se encuentra ubicado en el municipio de la Calera en el sector de la cuenca del Rio Blanco, allí se presenta una topografía abrupta, con vertientes largas desarrolladas sobre materiales arcillosos y areno arcillosos, enmarcados por fuertes escarpes de areniscas y valles glaciares tachonados de bloques. (Epam, 1999). En el sector occidental del Parque, los núcleos poblacionales más importantes diferentes a las cabeceras son los de Mundo Nuevo, Buenos Aires Alto, bajo y Santa Helena. El primero se estructura a lo largo del río Blanco y de su plaza central, dominada por la iglesia. La Inspección de Mundo Nuevo y la vereda del mismo nombre que hace parte de ella, localizada en la margen izquierda aguas abajo del río blanco, es la más densa entre las que se localizan a lo largo de esta cuenca, en jurisdicción de la Calera. (Miranda et al., 2016)
Mapa 8. Localización área de estudio Vereda Mundo Nuevo. (Autores, 2018)
Como se mencionó anteriormente las veredas definidas como zona de estudio hacen parte de la zona con Función Amortiguadora del PNN Chingaza, en El Mapa 9 se puede evidenciar la cercanía de las veredas a este.
57
Mapa 9. Zona de estudio colindante con el PNN Chingaza. (Autoras, 2018)