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Articulación de conceptos de la Teoría de la Subjetividad

3. TEORÍA DE LA SUBJETIVIDAD HISTÓRICO-CULTURAL

3.2 Articulación de conceptos de la Teoría de la Subjetividad

Ésta teoría ha articulado en su comprensión de la organización subjetiva de los procesos humanos, los siguientes conceptos: sentidos subjetivos, configuraciones subjetivas, sujeto, subjetividad social y subjetividad individual. Tales conceptos, deben entenderse como dinámicos, interdependientes; todos estos procesos configuran el sistema de acciones del actor y sus producciones subjetivas, siempre partiendo de una experiencia concreta, sea social o individual. La acción es uno de los procesos principales del sistema subjetivo.

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Los sentidos subjetivos tienen una categoría esencial de la Teoría de la subjetividad, tiene su origen en la categoría de sentido, introducida por Vigotsky en la última etapa de su obra, donde la define de la siguiente manera:

El sentido de una palabra es la suma [“agregado”, en otras traducciones] de todos los elementos psicológicos que aparecen en nuestra conciencia como resultado de la palabra. El sentido es una formación dinámica, fluida y compleja que tiene varias zonas que varían en su estabilidad. El significado es apenas una de esas zonas del sentido que la palabra adquiere en el contexto del habla. (Vygotsky, 1987a, p. 275-276; citado por González Rey, 2009, p. 66)

Como vemos en el fragmento, para Vigotsky no existe una relación lineal entre sentido y palabra, sin embargo en su obra no llega a desarrollar esta categoría. A partir de ello, González Rey (2017), elabora la categoría de sentido subjetivo definiéndola como las “unidades más elementales, dinámicas y versátiles de la subjetividad (…) unidades simbólico-emocionales, en las cuales lo simbólico se torna emocional desde su propia génesis, así como las emociones se tornan simbólicas” (p.63), sin ser una causa de la otra.

Los sentidos subjetivos, emergen de la experiencia del sujeto en el mundo, expresando lo que la persona siente y produce en el curso de esa experiencia; al expresarse permite la integración del pasado, presente y futuro como una unidad en movimiento, su producción subjetiva está atravesado simbólicamente por la cultura.

Entre las diferencias sustanciales de la noción de sentido y sentido subjetivo, podemos mencionar que, mientras el sentido para Vigotsky enfatiza la relación entre lo cognitivo y lo

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emocional, el sentido subjetivo enfatiza la relación de lo simbólico y emocional (González Rey, 2010). Cabe precisar, el carácter no explícito de los sentidos subjetivos, por lo que deben ser construidos indirectamente en la investigación (González Rey, 2006).

La configuración subjetiva es “una formación autogeneradora, que surge del flujo diverso de los sentidos subjetivos [traducción nuestra]” (González Rey, 2017, p. 63), es una producción del sujeto en el curso de acción “que está situado en múltiples tramas sociales simultáneas que aparecen como objetividades recreadas por su imaginación [traducción nuestra]” (p. 63). Además integra esa “multi-espacialidad y multi-temporalidad de la persona, dimensiones que aparecen en los sentidos subjetivos que definen el aquí y ahora de la misma, definiendo un presente que nunca está preso en la condición objetiva de la presencia” (Gonzalez Rey, 2013, p. 37). Es decir la configuración subjetiva no tiene una formación lineal o causal, no es una suma de sentidos subjetivos ni producto directo de ellos. Es producida siempre a partir de la experiencia del sujeto; esta experiencia concreta tiene una objetividad real, sin embargo, la configuración subjetiva es construida por el investigador a partir de los múltiples sentidos subjetivos de un sujeto en experiencias diversas.

En este entender, los sentidos subjetivos son producciones de un sujeto. La categoría sujeto, en la teoría de la subjetividad, no es ahistórico, ni estático; sino un individuo o grupo con capacidad de posicionarse, de desarrollar caminos singulares de subjetivación en el curso de sus experiencias, generando tensiones con las normas y situaciones objetivas que aparecen como hegemónicas y rectoras de su acción (González Rey, 2013, 2017). Entendemos que la emergencia del sujeto no es un proceso regular y ordenado, en su lugar, se caracteriza por ser tenso y conflictivo a nivel subjetivo. De este proceso puede posibilitarse el desarrollo del sujeto, si es capaz de desplegar recursos subjetivos y posicionarse activamente desde sus circunstancias.

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Es así que en el marco de una investigación, se puede posibilitar el desarrollo de un individuo, tal como lo expone González Rey (2017):

En la investigación, el individuo, puede tornarse sujeto cuando los procesos de subjetivación generados por él trascienden las referencias de ese proceso, originando nuevos caminos de vida; cuando es capaz de trascender sus propias cristalizaciones subjetivas, en ese tipo de investigaciones donde las personas están activamente ancladas con reflexiones que les hacen repensar y sentir de diferentes modos la experiencia vivida, tiene implicaciones para el desarrollo de los participantes y los investigadores, para muchos, en verdaderos proceso terapéuticos. (p. 75)

Es importante comprender que este concepto representa al individuo que abre una vía propia de subjetivación, buscando trascender un espacio social normativo en el que sus experiencias acontecen; frente al cual tiene la posibilidad de desplegar su creatividad.

La subjetividad como sistema complejo, tiene dos espacios de constitución permanente e interrelacionada: lo individual y lo social. La subjetividad individual permite la “producción de posiciones específicas, singulares, frente a los diferentes espacios de subjetividad social” (González Rey, 2011, p. 29), éstas posiciones individuales tomarán diferentes formas de acuerdo a las estructuras de poder y formas de funcionamiento de los espacios sociales. Ya que como decíamos anteriormente el sujeto (como lo definimos aquí) se manifiesta en tensión con lo instituido, pues las producciones subjetivas a nivel individual están atravesadas por su propia historia; en realidad el sujeto nunca puede ser el reflejo de lo social, porque él apropia lo social y lo subjetiva.

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La subjetividad social, como concepto, surge intentando dar cuenta de la complejidad sistémica del funcionamiento de los diferentes espacios sociales, como lo define González Rey (1993):

El sistema integral de configuraciones subjetivas (grupales o individuales), que se articulan en los distintos niveles de la vida social, implicándose de forma diferenciada en las distintas instituciones, grupos y formaciones de una sociedad concreta. Estas formas tan disímiles guardan complejas relaciones entre sí y con el sistema de determinantes de cada sociedad concreta, aspectos que deben ser integrados y explicados por la psicología social. (Citado en González Rey, 2011, p. 130)

Dicho de otro modo, existen aspectos de la vida social, que escapan a la evidencia objetiva; sin embargo, afectan notablemente a las personas. Estas afectaciones generan producciones subjetivas singulares, que se articulan desde diferentes espacios y situaciones en que los sujetos las experimentan. Dichas producciones subjetivas configuran su posición en el mundo y se articulan con otras producciones individuales o grupales que emergen de un espacio social concreto; es en esa articulación donde la subjetividad social se configura como un sistema en movimiento. Por ello, todos los espacios de producción social son escenarios para el estudio de la subjetividad social.

Esta propuesta teórica, implica una concepción dialógica y no instrumentalista de los sistemas de acción profesional, donde el profesional es un facilitador, no directivo, un provocador para que emerja el diálogo en una práctica profesional. Del mismo modo, plantearse la investigación desde este enfoque, implica entender la subjetividad como un sistema dinámico, no

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coherente con teorías universalistas ni deterministas del ser humano ni las relaciones sociales. En este sentido para estudiar la Subjetividad expuesta aquí, el autor plantea la Epistemología Cualitativa y la metodología constructivo-interpretativa; desarrollando de este modo una teoría, epistemología y metodología para abordar la subjetividad.

4. REPENSAR LA ORIENTACIÓN VOCACIONAL DESDE POSTURAS CRÍTICAS