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Asesinato y Homicidio

In document los juristas del horror.pdf (página 182-200)

d 1960 el Bundestag declaró que Después de que, e18 de mayo. \ a delitos de homicidio come- todas las acciones corre~~n~l~:b~:n prescrito, la calificación ~e tidos durante el Te~cer eLc. 1 homicidio adquirió mucho Sl~· un delito como a~eslllato ~ s~~Pfie do en el parágrafo 211 del Co- nificado. El aseslllato esta tlpl lca

digo Penal de la siguiente manera: "quien por el placer de asesi. nar ... o de otro modo por bajos motivos, con intención alevosa o a través de medios que pusieran al público en peligro." Si los tribu- nales aceptaran uno o más de estos criterios en el caso de un criminal nazi, tenían que condenado, pero si los rechazaban to- dos no podía ser privado de su libertad. Es así que, si bien los jueces no podían negar lo que había ocurrido, sí podían interpre- tado de forma tal que el autor podía librarse de la cárcel, debido a la normativa sobre prescripción. A pesar de lo cuestionable que pudieran ser los diversos criterios en la norma sobre asesinato, siempre había casos en los que por lo menos uno de dichos crite- rios se cumplía, y ello obligaba a la los tribunales a tener que vérselas con considerable razonamiento. Así, por ejemplo, en el caso del Dr. Kad Borm, Obersturmführer de la reserva de las SS, que practicaba la eutanasia y era miembro del "Leibstandarte Adolf Hitler," la Corte Provincial de Francfort determinó que había causado la muerte de 6.652 personas "alevosamente" y "bajo motivos fútiles," pero, sin embargo, lo absolvió.

La interpretación aceptada para "alevosía" en la normativa so- bre asesinato siempre había sido que el asesino se había valido de una situación en la que la víctima nada sospechaba y no podía defenderse. Si había víctimas indefensas y que nada sospecha- ban, ciertamente se trataba de los pacientes discapacitados tan- to mental como fisicamente que Borm enviaba a las "duchas" donde se le causaba la muerte con monóxido de carbono. (En la correspondencia oficial, se hacía siempre referencia a ese proce- dimiento bajo el código de "desinfección.") Ello no obstante, la corte acepto los alegatos de Borm en el sentido de que él no había reconocido ninguna alevosía en sus actos.

En su juicio, Borro se refería constantemente a "liberación"y "muer- tes por clemencia."! El 20 de marzo de 1974, la Corte Suprema Federal sostuvo la absolución, ya que, supuestamente, no se pudo desvirtuar el alegato de que el oficial de las SS había considerado esos asesinatos masivos "fundamentalmente como un acto huma- nitario." En opinión de la corte, incluso el engaño de Borm a los familiares de las víctimas, a quienes escribía bajo un seudónimo, dándoles información falsa sobre las causas de la muerte, podía considerarse como un acto humanitario, cuya intención era "no

imponerIe cargas a su conciencia al solicitar su consentimiento para las muertes que, o bien ellos mismos deseaban o frente a las cuales eran indiferentes."2 El pequeño desliz en esa frase contri- buye a desenmascarar las opiniones de los jueces acerca de loque es bueno y lo que es malo mucho más que una docena de decisio- nes sobre principios, pues, de hecho, parecen asumir que los asesi· natos de los pacientes de los asilos habrían sido legítimos si sus familiares hubieran prestado su consentimiento.

La decisión de la Corte Suprema sólo confirma, al más alto nivel, la opinión que ya se había regado en el sistema de justicia penal en el sentido de que los médicos en el programa de eutanasia habían sido llevados a asesinar innumerables seres humanos bajo "consideración de una naturaleza ética."· El Tribunal Provincial de Tübingen, ya el 5 de julio de 1949, en el proceso sobre el esta- blecimiento de exterminación de Grafeneck, donde 10.000 seres humanos fueron "desinfectados" y luego cremados, determinó que el criterio determinante en el comportamiento del psiquiatra, Dr. Falthauser había sido la "piedad, uno de los motivos más nobles de la acción humana."3 Y e124 de oct ubre de 1951, la Corte Pro- vincial de Colonia absolvió al neurólogo Dr. Leu porque su parti- cipación en el programa de eutanasia había sido motivada "por idealismo," En opinión de la corte el había "visto en los pacientes del establecimiento a criaturas que seguían siendo humanas y que merecían piedad," tal como fue demostrado "por la preocupa- ción que mostró en adquirir las urnas necesarias para enterrar [los]."4

También en el caso de quien había sido Alto Comisario de la Po- licía, Heinz Gerhard Riedel, hubo que desarrollar toda una pro- sopopeya argumentativa. Reídle fue acusado ante la Corte pro- vincial de Kiel en 1974, como Jefe del Grupo 570 de la Policía Secreta, de haber ordenado la muerte "cruel y alevosa" de siete partisanos. La Corte había establecido que Riedel "bajo su pro- pia iniciativa," en lugar de bajo órdenes, había encerrado a los partisanos en un camión cava, había conectado una manguera del escape del camión a la cava, y los había matado con los gases de emisión del motor. Con sentencia del 14 de junio de 1974, la corte lo absolvió, porque, en su opinión, no había actuando ni cruel ni alevosamente. La información en cuanto a que la asfixia

no era una forma de muerte cruel hab" , ,

tes~lgo experto de un profesor d 1 ~a SIdoSumInIstrada por el Umversidad de Riel El P i! Se ~ scuela de medicina de la

d ' ,rOiesor telgleder dI'

mas eblan haber perdido el c " ec aro qUelas vícti-

1 onoclmlento al'

que os gases empezaron a pen t 1 os pocos mInutos de

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que a prIncIpio han debl'd t'" 'SI len era verdad

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so no era suficiente', , SIn em argo parb ' 1ausea y calambres. habla habido "crue1d d" T ' a ,que a corte pensara qUe

, "L' a. ampoco habla en ' "

sra: as vlCtimas habían t 'd ' su °PInIOn "a1evo- bido saber que los a1ema em °bque sospechar, pues habían de-

nes usa an camIOnes cava de gas.5

~ua1quier lista de los absurdos ar ' ,

CIOSa criminales nazis sería' t g~mentos uhlIzados en los jui- historiador francés Alfred G In ermInab1e, tal como lo subrayó el

, rosser' "Hay ,

pOSIbleexcusar el asesinat 1 t . ocaSIOnesen las que es bajo un furor del antisemi~i~m: or1ura porque el acusado actuó entrenaron para que pensara de 'e~ a culpa recae en quienes lo des el hecho de qUe ac+uar~ a e mf~do,En otras oportunida_

L rt sangre na ID't' 1

samente porque no actuó b 'f ' . lIga su cu pa, preci- nes superiores,"6 aJo uror SInOqUe sólo obedecía órde-

Penas

En los casos en que se hallab 1

los tribunales con frecuen ' ~ cu p~bles a los criminales nazis

d F' B cra rmpoman penas q ,

e ntz auer, qUe había s'd fi 1 ue, en palabras

"pocode ser una burla al sufrl, o , scta dgelnerald~ Hesse, distaron d C d' " lmlen o e as víct1m "7El C

e oor InaCIOnde la Socied d C' , ,~s. omité

de los años 1960 qUe venía oba nstdlall;~-Judla dIJOa principios

., d servan o con cre' t

clOn, esde hace algún t' . CIen e preocupa-

crímenes violentos de la e~:mpo" qualelos aseSInatos masivos vlo,:;

tr ., h naClOn socialista (ca d •

aClOn,g ettos, unidades especiales de ex " mpos , e con~en- mente)... estaban siendo trat d 1 termInIO,y aSI SuceSIVa_ .•..•.de manera diferente a la d

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o; po: os tribunales y los jurados ·••.·.loscriminales nazis había "e °ds emas, c~sos de asesinato." Para

, . con enas mInlmas ' li .

.•••ases~nato,'qUeen opinión del úbli ' por co~~ cldad en <ase.sl:uatosmasivos a un delit~ tan co reduclan la partIcIpación en . reclbu bienes objeto de delit "8E grave, C?~Ohurto agravado, o

••••dos días de prisión por as ,o. t n esos JUICIOS,era común uno o

..•., eSIna o probado y t d'

Había veces en las que los jueces se valían del parágrafo 47 del Código Penal Militar que estaba vigente cuando se cometieron los hechos, si bien no cuando se celebraron los juicios. La sección 2 de ese parágrafo decía: "Si la culpa del subordinado es leve, puede dispensarse la pena." De hecho, esa leyera aplicable sólo a las fuerzas armadas y no a la policía, pero si la función policial en cuestión se consideraba equivalente a "servicio en guerra," en- tonces los tribunales consideraban que se estaba ante servicio militar.9 A veces, incluso la participación en los asesinatos masi-

vos en los territorios orientales era considerada como "servicio en guerra." En el juicio de Chelmo mencionado más arriba, por ejemplo, la Corte Provincial de Bonn determinó el30 de marzo de 1963, que el parágrafo 47 podía invocarse incluso en los casos "que tenían que ver con los aniquilamiento s masivos de judíos inocentes que no tenían nada que ver con la conducción de la guerra y que se llevaban a cabo en secreto." Los jueces estuvie- ron de acuerdo en que el acusado Mehring había participado "en el asesinato de por lo menos 26.000 personas." Valiéndose del parágrafo 47, el tribunal argumentó que la "discrepancia" entre su culpa y su condena mínima a tres años sería "tan burda" que imponerla "representaría una penalidad indefendible," Por lo tanto, se le absolvió del cargo de asesinato. 10Cuando el ministe-

rio público recurrió ante la decisión, la Corte Suprema Federal casó la sentencia reenviando a la Corte Provincial de Bonn ad- virtiéndole que se había equivocado en el recuento de la pena: La condena mínima no era de tres años, sino sólo de nueve meses. u En un nuevo juicio, la Corte Provincial decidió, el 27 de julio de 1965, que incluso esa condena tan reducida "sería tan desproporcionada respecto de la culpabilidad del acusado que constituiría una penalidad injusta e indefendible. Si la condena legal mínima llevase a tal situación de penalIdad, ... entonces

debería imponerse pena alguna."

bajo_una estado altamente emotívo S '

ca anos de cárcel. 12Al general d b: ~ryZlOfUe condenado a cin- de la Policía de Seguridad de Be /Ig~ a y comandante de las SS te Provincial de Colonia en 19~~I?, mman,~el Schiifer, la Cor- cias ~tenuantes el hecho' de ue u' edreconoclOcomo circunstan_ asesmado "sentía sumo odioq or l;a e l~s ~ersonas que él había nista: "Las consideraciones ~at ,,;:nallla, y que otra era cornu- das en la mente del acusado' t {lO leas eran sumamente eleva-

, a era su naturaleza integral."13

Com~ ~~gla, los tribunales tomaban '

en PrISlOnen el extranJ'ero as' en cuenta el tIempo servido

d " , l como en campos de int .

o e PrISIOnerosde guerra al d' ti' ernamlento

acusado alegaba que se le'h b:c .ar a sentenCIa definitiva. Si un

, a la mterrogado sobr '

mIentras era prisionero ent l' e sus CrImenes

decía la verdad y que ~l . tonces ?S trIbunales presumían que

d d m ernamIento o la p . ., h

a o en conexión con el mis d l' rISIOnse abían

gando, 14La Corte Suprema;~ e :to por el que se le estaba juz- rarse de que esa práctica e, e~a puso sumo cuidado en aseº,u-

1d ' se SIgUIerade cerca C d .o

na e Jurados condenó a un t' "uan o un trIbu- ridad a siete años de prI'S" an IgUOoficI~l,de la Policía de Segu-

IOnpor su part .,

masivos, tomaron en cuenta q h b,IcIPaclOn en asesinatos medio en un campo como ,.ue ya a la pasado cuatro años y d d " PrISIOnerode guerra' "S' ti'

e etenclOn la condena habrí 'd ' ,m a penodo

vera." En vista de que el jurad: ~~ o co?slderab!emente más se- el tiempo cumplido bajo det ' , habla sustraldo formalmente ciada, la Corte Suprema Fe~ncI~n a~t~s de la sentencia pronun- ducida, por este mismo lapso~~a re UJOla condena ya antes re- Formalmente, el hecho de contar el ti .

~ero de guerra tal como si fuese 1m'" ",,~~~~~s:r~~.~~~omo ?risio- SIgola gran ventaja de que u ..-:- -~••~~u~ <1!JHSlOntrala con-

provisional bajo palabra mu~~rISlo.neropodla optar por libertad prisionero era elegible después ~e~~b pronto,. Normalmente, un p~es de su condena, en el er s~~do las dos terceras solo tuvo que servir d:S m caso en cuestIOn el oficial de policía

eses antes de ser liberado. Los tribunales también tendían a s

denas que estaban dispu t ,er muy clementes en las con-

1 es os a Imponer así c h

a os acusados los "efectos colat 1" d omo,en a orrarles Prontuario judicial En el ~r~ es e verse regIstrados en un . caso e acusado Fellenz, por ejemplo, El antiguo miembro de las SA, Wilhelm Stryzio, que penetró en

el apartamento de un ciudadano judío durante la Noche de los Cristales R'otos,en 1938 y lo apuñaló a muerte, también salió con .. una leve condena. El tribunal de jurados de la Corte Provincial de Paderborn consideró que su crimen se veía mitigado por el hecho de que había sido "producto del furor" inducido por sus oficiales superiores en las SA, lo que había hecho que actuara

el fiscal pidió prisión perpetua por su participación en el asesina· to de 40.000 personas. Sin embargo, en 1963 la Corte Provincial de Flensburg lo condenó sólo a cuatro años de presidio, y tomó en cuenta los tres años y once meses que ya había pasado en prisión preventiva. La corte declaró expresamente que a Fellenz no se privaba de sus derechos honoríficos como ciudadano. W

Incluso los pocos ex nazis que habían sido condenados a prisión perpetua no fueron excluidos de tal clemencia. Como regla, las condenas a prisión perpetua fueron conmutadas por otras a plazo fijo (con un máximo de quince años). Se sustraían entonces otras formas de detención o prisión, y, finalmente, un prisionero podía solicitar libertad bajo palabra después de haber cumplido las dos terceras partes del total de la pena. Normalmente, en el procedi- miento se concedían esas solicitudes.17 En un estudio, rico en ma-

teriales, publicado en 1979 bajo el título de "Los Juicios y las Con· denas Penales de los Criminales Nacionalsocialistas"

[Strafverfahren und Strafuollstreckung bei NS-Gewaltverbrechen],

por el jurista Ulrico-Dieter Oppitz, éste formula sus conclusiones en forma por demás cautelosa, de la manera siguiente: "Es claro que los tribunales se esfuerzan en agotar las posibilidades legales parta mantener bajas las condenas, tomando en cuenta períodos de internamiento u otras formas de prisión de manera generosa en su total, y asegurándose de que los términos de las condenas cumplidas de' hecho no sean desproporcionadamente largas. lB

Muchos acusados fueron condenados después de procesos espec- taculares, pero luego resultó, sin embargo, que de hecho no fue- , ron a prisión, o fueron liberados después de un breve período,' con poca o ninguna publicidad. La razón que se daba en esos casos eran motivos de mala salud. Así, por ejemplo, Robert Mulka, el principal acusado en el proceso de Auschwitz fue condenado a pena de catorce años por un jurado en Francfort pero fue libera- do apenas un año después del juicio, por razones médicas.19

La "amnistía biológica," tal como se le llamaba, se otorgaba in- " cluso a los criminales más prominentes y tal vez a ellos con ma· yor frecuencia. En primer lugar, pasaban décadas antes de quet

fuesen llevados a juicio' luego más '

zaron a alegar mala sal~d E' h Ymas acusados nazis empe. que los acusados "no eran'apnt muc os docu~entos que informan

d 1 . os para ser enJu' . d "

go e os tnbunales es evidente L' ICla os, el descaro dad las conclusiones de 1 'd" os Jueces aceptaban con facili-

os me ICOSy sobreseían. En contra del Obergruppen!ühr B

bí~ estado a la cabeza de la O~r. ru~o Streckenbach, qUe ha.

Re~c~,donde tenía a su car o lalClfa . ent~~l de Seguridad del

maSIVOSen Polonia y en la U~ió ~ ar:~fi.cacIOnde los asesinatos tado condena de veinte . n _oVletIca, los rusos habían dic- deportado a la Repúblic/F~I:CO ~nos1de trabajos forzados. Fue dades sólo comenzaron a l' ert~ enl 955, pero, allí, sus autori.

. nves 19ar o en 1957 D '

tIempo se cerró la investi a ., . espues de poco

en respuesta a protesta i~t~;~~~foerolluego fue reabierta en 1961, do, pero fue liberado a los cu t na . Streckenbach fue arresta- ca. El Ministerio Públl'co ab a, rOtm~ses por recomendación médi-

'l' no o ra lnvest' . , d

so o un fIscal tomó las dI' IgacIOn, urante la cual

llenó 30.000 páginas Conl·encfiioaracIOz:eso~en:ás de cien testigos y

d ' rmaCIOn- La mv t' .,

n~r uro desde 1970 hasta 1973 •. C:~ es 1~~cIOnprelimi- cion, constante de 512 '. '.Y uando estuvo llsta la acusa-

pagInas en las que l'

muertes de por 10 menos u '11' d se e Imputaban las

, n mI on e persa 01 S

que ya tema setenta y dos a - l' nas, - treckenbach de insuficiencia coronaria ynos'ba eg? que estaba enfermo. Sufrí~

, . po re cIrculación fi d

musuales para su edad U 'd' d ' en erme ades no

ifi ' . n me ICO e un ha 't 1d H

cert lCOque su aptitud p . .S?l a e amburgo

"~mitada," con 10 cual ex~::ss::eterse a ~UICIOera, ?o~ 10 tanto, plr el procedimiento van'as v qlude, sena necesarIO lnterrum_

L eces a la para . , 1

sar. a Séptima Gran S 1 P 1 permItIr e descan-

Hamburgo falló entonces q:: e~~. de la Corte Provincial de pat'bl ", un .JUICIOenP<>'" f,w~~ ~~._t~·

1 e conla dIgnidad hu

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¿-H~U. <>CUd 111com·

tivamente del procedimien~anla30edacubs~do,y se desistió defini- o e e a nI de 1974.22

En otro caso, el Oberstur b f¡"h

fue hallado apto para

so;;:e~nnu

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~e las SS Helmut Bischoff de Hamm detuvo el proc d' ~se a JUICIO,pero la Corte Superior hizo por precaución po e lmlento poco .antes del veredicto, y lo

h ' rque, en sus propIas p 1 b "

que ay razón urgente para res' . a ~ .r~s, parece ser el cargo de que el acusad p lumlr que SIel JUICIOcontinúa

t do era cu pable d . , ,...

a o necesariamente e fi e asesmato sena presen-

arterial excesiva mencionada en la prognosis presentada a la corte por el experto Dr. de Boor."23

E16 de agosto de 1976, la Corte Provincial de Hamburgo dicta- minó que había dos acusados más que no estaban aptos para ser sometidos a juicio. Se trataba de los dos jueces asistentes a los cuales se hace referencia en las páginas 154 y siguientes en el proceso por deshonra a la raza contra Leo Katzenberger, a saber: Karl Josef Ferber y Heinz Hugo Hoffmann. (El juez presidente Rothaug había sido condenado en 1948, en el proceso contra los juristas). El hecho de que uno de los acusados siguiera ejerciendo

la profesión en un escritorio de abogados no fue obstáculo para que se declarara que su salud era muy pobre para someterse a juicio ya que, en palabras de la corte, "el Dr. Hoffmann no está apto para ser sometido a juicio, y no por causa de una enferme- dad física sino más bien porque sufre de perturbaciones intelec- tuales y emocionales. La intención del acusado de seguir ... dedi· cándose al ejercicio de la abogacía no contradice la conclusión de que no está apto para someterse a juicio, porque es sólo la dege- neración orgánica de su cerebro causada por la edad la que hace que el acusado sea inepto para soportar un juicio largo, intelec- tualmente complejo, y emocionalmente agotador.24

7. Merecedores yno Merecedores

Indemnizaciones para los Criminales y sus Víctimas

La mayoría de los que fueron sentenciados por delitos nazis ha- bían sido funcionarios públicos durante el Tercer Reich,pues las peores atrocidades habían sido ordenadas por el gobierno. Una condena por cargos penales tenía consecuencias desagradables !Jara un funciol1ct.riü público; er.l el caso de los criminales nazis,-" según el parágrafo 31 del Código Penal (hoy parágrafo 45), una condena a presidio tenía automáticamente como pena accesoria "inhabilitación para cargo público". Aquellos que todavía seguían activos en el servicio público eran despedidos y perdían el dere- cho a jubilación y, a la vez, los que ya estaban jubilados perdían todo derecho a seguir recibiendo su pensión. Esa regla no era aplicable, sin embargo, a las condenas pronunciadas por tribu- nales "no alemanes". Los casos de los líderes nazis y los juicios

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