1.4 Centros de salud
1.4.2. Asistencia de personas embrazadas
El embarazo es un proceso fisiológico, por tanto, la atención prestada a las gestantes debe estar basada en los cuidados para su desarrollo normal, el uso de la tecnología apropiada y en el reconocimiento del importante papel que tiene la propia mujer en la toma de las decisiones que le afectan.
El respeto a la evolución natural del embarazo debe liderar toda la atención sanitaria y cualquier intervención debe ser aplicada solo si ha demostrado beneficio y está de acuerdo con las necesidades y deseos de cada mujer.
La atención de calidad a las embarazadas conlleva: el seguimiento eficiente del proceso, la realización de las visitas domiciliarias, pruebas y procedimientos basados en la evidencia científica, la implicación de las usuarias y la adecuada coordinación entre todos los niveles de atención.
Según la OMS el cuidado del embarazo en forma temprana, periódica e integral, disminuye sustancialmente el riesgo de complicaciones y muerte tanto materna como perinatal; propicia además una adecuada atención del parto y por otro lado, asegura condiciones favorables de salud para las madres y sus hijos/as en los períodos inmediatamente posteriores al nacimiento, así como disminuye la incidencia de discapacidad de causa congénita.
Un control prenatal óptimo en el embarazo de bajo riesgo según la Organización Mundial de la Salud comprende un mínimo de cinco chequeos por personal profesional de salud calificado (médico u obstetriz).
La atención a la salud materno-infantil es una prioridad para el Ministerio de Salud Pública, su objetivo principal es la prevención de las complicaciones en el embarazo en base a un diagnóstico oportuno y una atención adecuada.
Las principales causas de mortalidad materna y perinatal son detectables y prevenibles mediante un control prenatal temprano, continuo y de alta calidad, que permita identificar y controlar los principales factores de riesgo obstétrico y perinatal.
La muerte materna es evitable en la mayoría de los casos, se ha comprobado que una intervención eficaz, y la inversión en el fomento de una maternidad sin riesgo no solo reduce la mortalidad y la discapacidad materno infantil, sino que también contribuye a lograr mejor salud, mejor calidad de vida y equidad para las mujeres, sus familias y las comunidades.
Estas intervenciones resultan más eficaces en función de costos del sector salud, particularmente en el primer nivel de atención. En esta GPC se presentan los principales aspectos para mejorar el diagnóstico, la evaluación, cuidado, el tratamiento y la referencia de la embarazada (MSP, 2019).
1.4.3. Asistencia de personas embrazadas
Durante la anamnesis se debe interrogar a la paciente para detectar posibles factores de riesgo, con el fin de abolir aquellos que se puedan abolir y modificar y controlar aquellos que lo permitan. Algunos son:
▪ Demográficos: edad menor de 17 años o mayor de 35 años.
▪ Obstétricos: abortos, embarazos ectópicos, mortinatos muerte neonatal, bajo peso al nacomkmkkmer, macrosomía, malformaciones, retardo mental, periodo intergenésico corto, nuliparidad, multiparidad, partos intervenidos y cirugías.
▪ Médicos: hipertensión arterial crónica, pre eclampsia, eclampsia, diabetes pre gestacional y gestacionales cardiopatías, nefropatías, isoinmunizaciones, obesidad, desnutrición, infecciones de transmisión sexual.
▪ Socioculturales: baja escolaridad, bajo nivel socioeconómico, madre soltera, promiscuidad.
▪ Ambientales: malos hábitos, alcoholismo y drogadicción.
1.4.3.1. Actividades de promoción en salud
▪ Actividades físicas: ejercicio de relajación y preparación para el parto, evitando servicios de impacto.
▪ Actividad sexual: cuidarse y realizarlas con delicadeza, se restringen cuando haya amenaza de aborto y otra patología que vuelvan el embarazo de alto riesgo.
▪ Acompañamiento: por el compañero o la familia.
▪ Preparación para la lactancia.
▪ Prevención de la automedicación.
▪ Prevención del trago (alcohol), tabaco, Ext.
▪ Planificación familiar.
1.4.3.2. Clasificación del riesgo
Con la historia clínica, examen físico y paraclínicos, el médico debe definir el grado de riesgo de la gestante. Los siguientes son los niveles de riesgo:
▪ Bajo: no se identifica ningún factor de riesgo conocido.
▪ Medio: existen factores de riesgo que no producen directamente alteraciones del resultado perinatal, pero que si se asocian favorecen a una condición que sí lo produzca o atente directamente contra el embarazo.
1.4.3.3. Condición socioeconómica desfavorable
▪ Primigestante en edades menores de 17 y mayores de 35 años.
▪ Embarazo no deseado, talla baja, fumadora, RH (-).
▪ Multípara, obesidad, infección urinaria.
▪ Hemorragia en el primer trimestre.
Alto: condición clínica que afecte directamente el embarazo, requiere una atención especializada:
▪ Anomalías pelvianas.
▪ Cardiopatía.
▪ Nefropatías.
▪ Anemia grave.
▪ Cirugía uterina previa.
▪ Diabetes gestacional y pregestacional.
▪ Embarazo gemelar.
▪ Infección materna (TORCHS).
1.4.3.4. Consultas de seguimiento
Se efectúan de acuerdo al riesgo para la paciente:
▪ Bajo: pueden ser controladas por enfermeras, la cantidad de visitas pueden ser disminuidas.
▪ Medio: realizado por el médico general, en caso de considerarlo se hará interconsulta con especialista.
▪ Alto: manejo por especialista en institución de 2 y 3 nivel.
▪ El esquema de consultas clásicas, de una consulta mensual, desde el ingreso hasta la semana 34 luego quincenal hasta la semana 38 y luego semanal hasta el parto.
1.4.3.5. Anamnesis
Está dirigida a la detección de síntomas urinarios, gastrointestinales, ginecológicos, edemas, sangrados anormales, movimientos fetales, y cumplimiento de las recomendaciones y tratamiento indicado en las consultas siguientes (MSP, 2019). 1.4.3.6. Examen físico
En este se incluye toma de signos vitales, elaboración de curva de ganancia de peso, examen físico por sistema, valoración ginecobstetricia.
Evaluación de paraclínicos previos y solicitud de nuevos paraclínicos
Se deben revisar los paraclínicos que traiga la paciente y mirar la normalidad o anormalidad de estos y tomar conducta; y además, adicional a esto, solicitar para clínicos para el problema específico.