En este apartado se procede a un cambio en el plano analítico, así como en la información de referencia. El punto central trata sobre el vínculo entre los atributos individuales de la población y su escolarización y/o nivel educativo alcanzado7.
La revisión bibliográfica deja ver que desde mediados de los noventa, se realizaron un conjunto de trabajos que fueron elaborados en base al re- procesamiento de datos estadísticos de la EPH – INDEC y de la EDS- Ministerio de Desarrollo Social de la Nación. La utilización de los datos producidos por las encuestas sobre condiciones de vida tiene claras ventajas respecto de las investigaciones educativas puntuales en relación a la periodicidad de los relevamientos, lo cual permite la construcción de series históricas. Así como también, en el tamaño de las muestras y en la
7
Se entiende por atributos individuales a factores asociados a la pertenencia a grupos socialmente desfavorecidos, como por ejemplo el hecho de pertenecer a una familia de bajos ingresos, o de bajo nivel educativo, y no a características relativas al talento o a la habilidad individual.
asociación de variables educativas con indicadores sociales, tales como ingresos y otras características de los grupos familiares.
Entre los estudios desarrollados en base a información de la EPH, sobresalen los trabajos del equipo de L. Gasparini en la Univ. de La Plata. Dichos estudios tuvieron como objetivo analizar la desigualdad en el acceso a los distintos niveles educativos por parte de diferentes grupos de población según ingresos familiares. Sus resultados pusieron en evidencia que la inequidad en el acceso (asistencia) al nivel medio en el Gran Buenos Aires fluctúo sin un patrón claro entre los años 1988 y 1994 y aumentó en 1995. El estudio, asimismo, planteó que la inequidad en el acceso a dicho nivel educativo disminuyó a partir del año 1997. Así como la inequidad en la asistencia al nivel superior, también en el GBA, creció desde 1988 hasta 1991, disminuyó entre 1991 y 1994 y volvió a incrementarse a partir de 1995 (Gasparini L. 1997).
Un estudio posterior del mismo equipo, volvió a confirmar la tendencia hacia la menor inequidad en el acceso a la educación media a partir del año 1997. En este caso, el estudio trabajó sobre un análisis de la asistencia por parte de distintos grupos de perceptores de ingresos a partir de la elaboración de un índice GINI8. Las conclusiones destacaron que entre los años 1996-1999 se produjo una reducción de la desigualdad en la asistencia al nivel medio, que fue más pronunciada en el GBA. Asimismo, y en referencia al acceso a la educación superior, las conclusiones volvieron a indicar que en el mismo período la desigualdad en la asistencia al nivel superior se mantuvo constante (Gasparini L. 2001).
8
El Coeficiente de Gini es una medida de la desigualdad que se utiliza para medir la desigualdad en los ingresos, pero puede utilizarse para medir cualquier forma de distribución desigual. El coeficiente de Gini es un número entre 0 y 1, en donde 0 se corresponde con la perfecta igualdad (todos tienen los mismos ingresos) y 1 se corresponde con la perfecta desigualdad (una persona tiene todos los ingresos y todos los demás ninguno).
Entre aquellos trabajos realizados en base a la re-elaboración de datos relevados por la Encuesta de Desarrollo Social (EDS) del año 1997, interesa presentar los resultados de E. Bertranou (2003), referidos a la probabilidad de asistir y completar distintos niveles de enseñanza. Entre sus principales conclusiones se encuentra que el antecedente de mayor importancia en la probabilidad de completar la secundaria estuvo relacionado con el género. Las mujeres obtuvieron, según el estudio, un 21,7% más de probabilidad de completar dicho nivel educativo que los hombres. El siguiente antecedente registrado estuvo vinculado al aporte negativo de los hogares monoparentales con jefe mujer. Por último, la mayor percepción de ingresos por parte del grupo familiar tuvo también un efecto importante en la probabilidad de completar 12 años de estudios. En lo que respecta al acceso al nivel terciario, nuevamente el aporte del género es importante, así como la concentración de ingresos familiares sobre el jefe de hogar (Bertranou E. 2003).
Con la misma fuente de datos, una investigación reciente analizó la problemática del abandono escolar en base a la utilización de modelos de análisis mutivariado, distinguiendo entre jóvenes pobres y no pobres según línea de pobreza. Las conclusiones del procesamiento fueron sugestivas en señalar factores diferenciales que condicionan el abandono escolar entre los jóvenes. Entre aquellos jóvenes pobres, los factores de mayor explicación en el abandono fueron: la condición de género (los hombres tuvieron mayor probabilidad de abandonar que las mujeres), el hecho de convivir con familias extensas (7 miembros o más) y la participación en el mercado laboral. Entre los no pobres, los factores que brindaron mayor explicación fueron: el hecho de ser varón, las repeticiones acumuladas, el retraso en la edad de ingreso a la secundaria, la situación familiar (convive en una familia ensamblada) y la participación laboral. Asimismo, entre los resultados del análisis se destacó a la situación de pobreza estructural como uno de los
antecedentes de mayor importancia en la probabilidad de abandono de la escolaridad media (Binstock G y M Cerrutti 2005).
Por último, otra investigación interesante fue realizada en base a datos elaborados por la Dirección de Estadística de la Univ. de Rosario en 1990. La investigación re-procesó datos propios de los alumnos de la universidad e identificó tres grupos con mayor riesgo de abandono: 1) alumnos que trabajan más de 36 horas semanales y están casados; 2) alumnos que trabajan y que sus padres tienen bajo nivel educativo (sólo nivel primario) y; 3) alumnos cuyas familias residen en Rosario, trabajan más de 20 horas semanales y que sus padres sólo cuentan con nivel primario completo. De esta forma, y por contrario, los estudiantes con menor riesgo de abandono no trabajan, sus familias no residen en el área de influencia de la universidad y sus padres han concluido el nivel secundario y se dedican a la rama agropecuaria.
En esta misma dirección, y en base a datos de la misma fuente, otro estudio argumentó que las variables de mayor incidencia en la explicación sobre la deserción son: las características de la escuela media de procedencia de los estudiantes (tiene menos riesgo de abandono quienes provienen de las escuelas dependientes de la universidad), la educación de los padres, el nivel ocupacional del padre, el hecho de estar trabajando y estudiando al mismo tiempo y el género: los hombres tienen 1.36 veces mayor riesgo de abandono que las mujeres (Giovagnoli P. I. 2002).
La revisión de la literatura presentada en este apartado indica que se bien hubo una evolución de una tendencia hacia la menor desigualdad en la asistencia al nivel medio de enseñanza, y la persistencia de una fuerte desigualdad en la asistencia a la educación superior. Respecto de la terminalidad, los estudios señalaron que la probabilidad de alcanzar el diploma del colegio secundario tiene una fuerte asociación con los ingresos de las familias. Los estudios relevaron también la mayor probabilidad de las
mujeres de asistir y completar ambos niveles de enseñanza. Por último, los factores relativos a la educación de los padres, y la dedicación exclusiva a la actividad estudiantil adquirieron preeminencia.
4.5. Análisis de la desigualdad educativa: modelos de regresión