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Debido a que los datos más relevantes en este estudio fueron la determinación de cagA, vacA s1m1 y la presencia o ausencia de polimorfismo IL-1B, se realizó una tabla consenso(Tabla 21) con los datos obtenidos, en donde se demuestra que no hay relación estadísticamente significativa entre la presencia del polimorfismo de IL-1B y la colonización de cepas cagA positivas, también se pudo determinar que existe una relación estadísticamente significativa entre el polimorfismo del gen IL- 1B y la colonización por cepas vacA s1m1. Con estos resultados se quiso determinar si existía un efecto sinérgico entre estas dos variables, por lo cual, se realizó la asociación de colonización de cepas cagA positivo vacA s1m1 con la presencia del polimorfismo IL-1B, encontrando la no existencia de relación estadísticamente significativa.

Tabla 21. Relación del polimorfismo -31 del gen de la IL-1B y el genotipo de virulencia de Helicobacter pylori cagA positivo y vacA s1m1 positivo

Polimorfismo cagA NS vacA s1m1 NS cagA positivo vacA

s1m1

NS

Negativo Positivo 0.856 Negativo Positivo 0.037 Negativo Positivo 0.283

CC 3 7 2 8 4 6

8. DISCUSIÓN

Helicobacter pylori ha sido asociado a la aparición de enfermedades gastroduodenales con posible desenlace en carcinogénesis gástrica, hecho que plantea la importancia en la búsqueda de marcadores tanto bacterianos como humanos que permitan identificar a los individuos con mayor riesgo de desarrollar enfermedades severas causadas por este microorganismo que sustenta una alta prevalencia (80%) en la población adulta colombiana, por lo cual en este estudio se realizó la determinación de la asociación de componentes bacterianos (genes cagA y vacA) y humanos (polimorfismo -31 de IL-1B) con el desarrollo de enfermedades gastroduodenales, esto se logró mediante el diagnóstico de infección por H. pylori, el cual fue confirmado en todos los pacientes por medio de tres metodologías: Prueba de ureasa, activación de las biopsias gástricas en medio de cultivo Brucella suplementado con sangre de caballo 5% y análisis histopatológico; a partir de las derivaciones obtenidas en cada prueba, se encontraron discrepancias en los resultados de positividad para H. pylori, ya que 24/46 pacientes fueron positivos para la prueba de ureasa, sin embargo a 3/24 de estos pacientes no fue posible la recuperación microbiológica del microorganismo, por lo cual fue necesaria la extracción de posible ADN bacteriano a partir de las biopsias obtenidas a las cuales se les realizó la amplificación de genes marcadores de H. pylori (cagA y vacA) obteniendo resultados que indicaban la presencia del microorganismo; caso contrario del estudio en donde se encontraron 4/22 pacientes con prueba de ureasa negativa pero con recuperación del microorganismo en medio de cultivo, los cuales fueron incluidos como positivos para H. pylori. También se encontraron diferencias entre los resultados proporcionados por patología en donde se evaluó la presencia o ausencia de H. pylori en tejidos de biopsias gástricas y los reportes hechos por el laboratorio de microbiología de la Universidad Javeriana (Tabla 6 y 7), en donde se evidenciaron 7 casos positivos en el estudio que fueron reportados como negativos en el documento de histopatología y 7 casos negativos para el laboratorio que fueron

considerados positivos en el análisis histopatológico (Tabla 7), mostrando una falencia en la concordancia de las pruebas, observación que se opone a lo reportado por Opavski N, et al. 2007, en donde se señala que para la determinación de la presencia o ausencia del microorganismo se puede utilizar cualquiera de las tres pruebas mencionadas. (34)

La genotipificación del gen vacA (Tabla 14) fue vacA s1m1 20 (50%) vacA s2m2 12 (30%) vacA s1m212 (30%) y vacA s2m10 (0%). Resultado predominante por el genotipo vacA s1m1 concordando con los resultados encontrados por Yamaoka et al. 1999 (33) en donde se evaluaron los genotipos de H. pylori en 4 poblaciones diferentes (Japón, Corea, Estados Unidos y Colombia), sin embargo, este resultado difiere del reportado por Araya et al. 2004 (32) y Cittelly et al. 2002 (35), en donde el genotipo vacA más frecuente fue el s2/m2, lo que demuestra la heterogeneidad en la frecuencia de las cepas circulantes del microorganismo alrededor del mundo.

El gen cagA se amplificó en el 68,6% (24/46) de los casos con infección por H. pylori (Tabla 13) estos datos positivos predominantes se correlacionaron con los reportados por Cogo et al. 2011 (36), en el que el 92 % (36/39) de las muestras analizadas fueron positivas para el gen cagA, con Yamaoka et al. 1999 en donde se reporta una predominancia de aislamientos clínicos positivos para el gen cagA en las 4 regiones evaluadas (Japón, Corea, Estados Unidos y Colombia), con Cittelly et al. 2002, en donde se revela la frecuencia aumentada de genotipos cagA positivos por la positividad en el 63,7% (86/135) de los casos evaluados.

Respecto al resultado de histopatología obtenido (Tabla 8), se evidenció un predominio de gastritis crónica activa en 26/46 (56,5%) de los individuos analizados, resultado que se relaciona con la frecuencia aumentada de genotipo cagA positivos, sin embargo, es importante resaltar que cagA por sí solo no es marcador de complicaciones a otras enfermedades más severas, debido a que la virulencia real de la cepa infectante depende de organización dentro del islote de patogenicidad (PAI) y de la ausencia de modificaciones en esta, la presencia de cagA positivo en una cepa infectante, suele estar ligada a la presencia del alelo

vacA s1, (37), caso que se evidenció en este estudio además del alelo acompañante vacA m1, considerado como la combinación más citotóxica y encontrada en mayor frecuencia en patologías avanzadas como cáncer gástrico y úlcera péptica, lo que se podría interpretar como marcador de riesgo ante la posible complicación de gastritis no atrófica a patologías más graves. (35), Cogo et al. 2011 (36) exponen que el alelo vacA s1 en comparación con el vacA s2 se encuentra con mayor prevalencia en enfermedades gastroduodenales más severas como ulcera péptica, ya que induce la secreción activa de niveles más altos de citotoxinas por lo cual se consideran cepas más virulentas, sin embargo, este estudio difiere de lo anterior, ya que únicamente 2/46 pacientes presentaron esta patología, uno de ellos sin la presencia del microorganismo y el otro con genotipo diferente al mencionado, sin embargo esto expone la posibilidad de riesgo aumentado en los pacientes con presencia de cepa vacA s1m1 (50%) a padecer a futuro patologías más graves en comparación con los portadores de cepas vacA s2m2, ya que la región que codifica para vacA s1, se reconoce por ser altamente activa en comparación con la región vacA s2 y m2, la cual codifica una proteína con un sitio diferente de clivaje del péptido señal , lo que genera una inhibición de la vacuolización (37)

Respecto a los resultados obtenidos en cuanto al factor del riesgo del polimorfismo -31 del gen IL-1B, se evidenció que existe dentro de los pacientes participantes en el estudio, un porcentaje elevado con polimorfismo CT (47,8%), seguido de los polimorfismos CC y TT, ambos con el mismo porcentaje en la población (26,1%), dentro de la población con polimorfismo CT. (Tabla 9), estos datos concuerdan con los reportados por Montealegre et al. 2008, en donde en una población también colombiana hubo predominio del 60,6% de heterocigotos (CT) seguido de los genotipos CC y TT que obtuvieron frecuencias inferiores, de 26,8% y 12,7% respectivamente y con Alpízar et al. 2005 (41), estudio en Costa Rica en donde reportan una frecuencia mayor del genotipo CT (50%), seguida de CC (27%) y por ultimo TT (23%); y con Mansour et al. 2006 (40) en cuyo estudio también predominó el polimorfismo CT con un porcentaje de 50,8% en una población árabe

evaluada, seguida de TT con un porcentaje de 26.3%, resultado con el que difiere este estudio. A pesar de esto, la relevancia de estos datos está dada por reportes en los que se menciona que este tipo de polimorfismos en la posición -31 de la región promotora del gen IL-1B, está asociado con mayor secreción de citoquina, lo que va a desencadenar una disminución en la producción de ácido que conduce al desarrollo de atrofia gástrica y cáncer gástrico (38); estos resultados difieren con las frecuencias encontradas por Palli et al. 2005 (39) en una población italiana, en donde la frecuencia más alta de polimorfismo está dada por la variedad TT con un 45,4% dentro de la misma, seguida de la variación CT con un 43,8% y por último la ausencia de polimorfismo CC con un valor de 10,8% dentro de la población.

Es importante resaltar el resultado de infección por H. pylori, respecto a los polimorfismos encontrados, ya que se evidenció un predominio de infección por el microorganismo del 45,7% en el polimorfismo CT respecto a los polimorfismos CC y TT con porcentajes de positividad para H. pylori de 31,4% y 22,9% respectivamente (Tabla 12)

En la relación entre los genes cagA, vacA, el polimorfismo CC del gen IL 1B y la patología en los aislamientos obtenidos se observaron pacientes con gastritis crónica, hiperplasia y metaplasia únicamente, entre estos, es de suma importancia señalar la presencia de una cepa con genotipo cagA+ vacA s1m1 (considerado el más virulento) recuperada a partir de un aislamiento clínico proveniente de un paciente con diagnóstico de Hiperplasia y metaplasia, al asociarla con la aparición de patologías más severas, lo que indica una alarma para los pacientes con el mismo polimorfismo que cursan actualmente una gastritis crónica con presencia del microorganismo con la misma capacidad de virulencia (83,3%) (Tabla 15), Lo mismo ocurre con la relación del polimorfismo CT y las otras variantes reportadas en la tabla 16. En donde se observa la presencia de un individuo con la patología más severa reportada en este caso y con el genotipo más virulento de cepa infectante de H. pylori, sin embargo, en este caso se añade el factor de riesgo asociado a la hipoclorhidria provocada por la secreción exagerada de IL-1b al

medio, causado por el cambio de un nucleótido (Timina por citosina) en uno de los alelos de la región promotora de IL-1B del individuo, razón por la cual entrarían como individuos más expuestos a aparición de metaplasia e hiperplasia, los 5 pacientes que presentaron el mismo polimorfismo y cepa infectante pero con una patología que puede ser considerada previa para la aparición de otras más graves, sin embargo, Montealegre et al. 2008, exponen que no hay relación estadísticamente significativa entre la presencia de alguno de los polimorfismos y el grado de alteración del tejido gástrico y sugieren que la región polimórfica -31, no representaría un indicador de riesgo en la aparición y desarrollo de patologías severas.

Respecto a la relación del polimorfismo -31 del gen de la IL-1B y el genotipo de virulencia de Helicobacter pylori cagA positivo y vacA s1m1 positivo (Tabla 21) se evidenció que no hay relación estadísticamente significativa entre la presencia del polimorfismo de IL-1B y la colonización de cepas cagA positivas, ya que solamente hay estudios reportados en los que se evalúa la presencia o no del microorganismo frente a los distintos polimorfismos, sin tocar la variable de la genotipificación del microorganismo. También se estableció que existe una relación estadísticamente significativa entre el polimorfismo del gen IL-1B y la colonización por cepas vacA s1m1. La unión de estas variables permitió establecer que no existe una relación estadísticamente significativa entre la presencia del polimorfismo IL-1B y la colonización de cepas que cumplieran con ambas condiciones, que fueran cagA positivo y vacA s1m1, resultado que no pudo ser confrontado por la literatura revisada, debido a que en ninguno se establece la relación entre el genotipo más virulento de H. pylori (cagA positivo vacA s1m1) y la aparición de polimorfismo en la región promotora del gen IL-1B, sin embargo en este estudio (Tabla 20), se puede inferir que la variable del polimorfismo -31 IL-1B puede ser independiente en la aparición o no de enfermedades más severas como hiperplasias o metaplasias, debido a que se observó que en todo el estudio hubo únicamente 2 pacientes con este tipo de patología, de los cuales solo uno

presentaba polimorfismo, sin embargo, ambos se encontraban infectados por una cepa con virulencia cagA positiva y vacA s1m1.

9. CONCLUSIONES

Se evaluó la secuencia del gen de la IL-1B de los pacientes que ingresaron al estudio, en busca del polimorfismo -31, encontrando un mayor porcentaje (47,8%) del tipo CT, también se determinó el genotipo para las citotoxinas bacterianas vacA y cagA de Helicobacter pylori de los aislamientos clínicos genotipo, resultando el genotipo cagA positivo en el 68,6% de los aislamientos y el genotipo vacA s1m1 como el más frecuente, encontrado en el 50% de las cepas aisladas. Se realizó la correlación entre los datos más relevantes del estudio, demostrando que no hay relación estadísticamente significativa entre la presencia del polimorfismo de IL-1B y la colonización de cepas cagA positivas, también se pudo determinar que existe una relación estadísticamente significativa entre el polimorfismo del gen IL-1B y la colonización por cepas vacA s1m1, también se demostró que no hay asociación estadísticamente significativa entre la colonización por cepas cagA positivo vacA s1m1 y la presencia del polimorfismo IL-1B.

10. RECOMENDACIONES

Teniendo en cuenta que los genes de virulencia pueden usarse como marcadores de riesgo de enfermedades gastroduodenales severas, se recomienda realizar una evaluación más específica de los determinantes de riesgo como los subtipos del gen vacA de la región señal s1a, s1b, s1c y de la región media m1a, m1b, m2a y m2b.

11. BIBLIOGRAFIA

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