6. PROPUESTA DE INTERVENCIÓN 1 Introducción y contextualización 1 Introducción y contextualización
6.1.3 Asociación Vecinal San Pedro Regalado-Los Viveros
La asociación de Vecinos San Pedro Regalado-Los Viveros fue legalizada en diciembre de 1977, bajo el nombre inicial de “El Progreso”. Desde sus orígenes, los vecinos han llevado a acabo múltiples iniciativas en materias muy diversas (urbanismo, educación…) Actualmente, con el nombre de “San Pedro Regalado-Los Viveros”, esta asociación ha renovado su junta directiva y es reseñable el cambio generacional que ha sufrido la misma. Esta junta cuenta con una sede situada en el Centro de Actividades Ciudadanas “Natividad Álvarez Chacón”, en la calle Enrique León.
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Estructura interna y organización
Las asociaciones vecinales, por lo general, cuentan con una división del trabajo en su estructura interna.
En primer lugar uno de los órganos con los que cuentan estas asociaciones es la Junta Gestora, la cual es la encargada de la preparación de las cuestiones relacionadas con la preparación del papeleo necesario para legalizar la asociación. Está constituida por el grupo promotor y puede haber sido elegida mediante la celebración de una asamblea de socios o inclusive en una asamblea abierta. Esta junta Gestora es la encargada de los primeros pasos para la formación y legalización de la futura asociación vecinal, sustituyéndose una vez logrado esto por la Junta Directiva, la cual está compuesta al menos, por un presidente, un vicepresidente, un tesorero y un secretario. Además suelen contar también con una serie de vocales que representan y coordinan las distintas comisiones de trabajo de la asociación. Cabe destacar que en la asociación vecinal San Pedro Regalado-Los viveros, ha renovado en el año 2015 prácticamente la totalidad de la Junta, con la incorporación, en su mayoría, de gente más joven. Normalmente dichas juntas actúan en régimen abierto, lo que significa que cualquier vecino puede asistir a sus reuniones y ofrecer sus opiniones y sugerencias.
Las comisiones de trabajo nombradas anteriormente se articulan en torno a los principales problemas y demandas del barrio, buscando siempre la participación del vecindario. Su funcionamiento es independiente dentro de la asociación, y si consiguen que su iniciativa y su trabajo tengan gran relevancia dentro del barrio pueden incluso formar una asociación propia. Uno de los aspectos que muestran la espontaneidad de este movimiento vecinal y la capacidad de reconocer y de conectar con los problemas reales de la población, es que estas comisiones de trabajo pueden desarrollar posteriormente una asociación de vecinos. Es decir, un determinado problema lleva a la creación de una comisión que posteriormente genera el desarrollo de una asociación de vecinos.
Finalmente, el último de los órganos con los que cuenta la asociación vecinal es la asamblea, el máximo órgano decisorio y representativo mediante el cual se exponen los problemas más importantes para los vecinos así como sus posibles soluciones y alternativas. Existen dos tipos de asambleas, las ordinarias que se celebran cada cierto tiempo establecido por los estatutos, en este caso una vez por semana; y las
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extraordinarias convocadas para un fin determinado en un momento puntual, como por ejemplo para la organización de las fiestas. Las asociaciones vecinales pueden celebrar estas asambleas, cuando los temas son de interés general, de un modo abierto, es decir, puede acudir a ella cualquier vecino, o pueden estar reservadas únicamente a los socios.
Identificación y priorización de las necesidades
El análisis del contexto, gracias a la información proporcionada tanto por el CEAS al que pertenece el barrio, así como por los informantes clave a los que tuve la oportunidad de entrevistar, me ha permitido realizar un diagnóstico sobre las necesidades a las que se enfrenta el barrio y más en particular la asociación vecinal. Por un lado, el problema principal que afecta a la asociación de vecinos es la falta de participación, tanto en la organización y funcionamiento de la misma, como en las distintas actividades y proyectos que se llevan a cabo, en especial por parte de los jóvenes. Tal y como indica Jesús B., presidente de la Asociación, la asociación funciona de modo general correctamente, ya que se llevan a cabo diversos proyectos destinados a todos los vecinos, pero de los cuales, los destinados a la juventud no tienen éxito debido a que dicha población no participa.
Otro de los mayores problemas es el desconocimiento que existe del el barrio por parte de la ciudadanía vallisoletana. Una visión generalizada que se tiene del mismo es su elevado grado de marginalidad, entre otras razones, por la proximidad al área de Barrio España en el que vive un gran contingente de población de etnia gitana. Además, otra de las opiniones es que apenas existe gente joven, algo que en buena parte, es falso a pesar de que unos de los rasgos de la población de San Pedro es su elevado grado de envejecimiento. Con respecto a esto, desde el barrio se realizan diferentes actividades como el Día del Circo, cuyo objetivo es acabar con el estigma social que le caracteriza. De una manera más general, desde el CEAS, se demanda un mayor apoyo al asociacionismo ya existente, fomentando la participación en el mismo. Además, señalan que sería interesante establecer formalmente un punto de encuentro de información juvenil que atienda las necesidades y demandas de los jóvenes.
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