Capítulo 3: Análisis y diagnóstico de la cadena de valor
3.2 Aspectos generales
Sobre la Política Cultural Regional
Según el documento de la Política Cultura Regional 2011-2016, los lineamientos para la región se basan en los mismos tres grandes ejes que rigen la política a nivel nacional: promoción de las artes, participación ciudadana, y patrimonio cultural. En cada uno de ellos se definieron objetivos, propósitos y estrategias que fueran pertinentes a la realidad regional. Para efectos de los objetivos de este estudio resultan de interés, principalmente, aquellos lineamientos que se definieron en el eje de promoción a las artes. Como objetivo para aquel eje se definió el siguiente: ―Fomentar e impulsar la creación, producción y circulación de bienes y servicios artístico culturales‖ (CNCA, 2012). En base a dicho objetivo se consideraron cuatro propósitos:
Apoyar a las personas e instituciones involucradas en las diversas etapas
de la cadena productiva del sector artístico cultural, utilizando como estrategias la promoción de alianzas interinstitucionales y financiamiento mixto (público-privado) para proyectos y programas artístico-culturales; promoción y apoyos a programas destinados a creación y consolidación de MIPYMES; y generación de conocimiento e investigación sobre las cadenas productivas en la región.
Fortalecer la formación y las competencias de las personas vinculadas al
sector artístico cultural, utilizando como estrategia la formación, capacitación y actualización de conocimientos.
Promover la difusión de los creadores y su obra, así como también de los
bienes y servicios artístico-culturales, utilizando como estrategias: la difusión, la creación de plataformas que promuevan la difusión, promoción de artistas comunales en escenarios regionales y levantamiento de indicadores relativos al desarrollo del arte y la cultura y alianzas.
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Promover la investigación y caracterización del sector artístico cultural,
definiéndola como una estrategia y promoviendo la realización de estudios y catastros de sectores artísticos –culturales.
Sobre la pertinencia del enfoque de Industria Creativa:
Ahora bien, al consultar a los distintos actores regionales que participaron tanto de los talleres como de las entrevistas en el CRCA sobre la pertinencia del enfoque de las industrias creativas en la política cultural, coinciden en señalar que es un concepto que genera mayores resistencias en las áreas culturales nucleares. Para este sector, el enfoque de industria creativa conlleva una mirada demasiado empresarial y lejana a sus códigos y lenguajes, lo que dificulta su aceptación.
Además, como se señala desde el CRCA, la actual política exige a los artistas familiarizarse con el lenguaje de la formulación de proyectos, la rendición de cuentas y temas relacionados, que a veces chocan con los códigos que maneja el mundo del arte. Estos requerimientos de la política pública abren además brechas entre estas disciplinas y grupos de artistas, ya que dan cierta ventaja a aquellas disciplinas más proclives a ser comercializadas (música, arquitectura, diseño, publicidad, libro, audiovisual, entre otros), pero también a potenciales adjudicatarios que cuentan con mayores herramientas y recursos para responder a los requerimientos que hace esta política, quienes en general son artistas y organizaciones consagradas. Sin embargo, desde la mirada institucional se señala que es imposible que la política pública se haga cargo de todas las relaciones desiguales que se dan en el mercado, y que por ello trata de generar acciones en ámbitos claves que permitan superarlas; en el caso de fomento, como ya se había mencionado anteriormente, el énfasis se ha puesto en el componente de formación.
Más allá de las resistencias que se presentan con mayor elocuencia en algunos sectores, hay ciertas aprensiones transversales a todas las áreas y disciplinas y que tienen que ver básicamente con tres aspectos:
La ausencia de criterios claros para definir qué entra y que no en el modelo
de industrias creativas. Sorprende, por ejemplo, que radio y televisión estén incluidas en el modelo sin mayores especificaciones, pues claramente la televisión abierta y las radios de libre recepción no fomentan necesariamente programas de contenidos culturales y artísticos. En este sentido el modelo de industria creativa a ratos da la impresión de ser ―una bolsa de gatos‖ en la que todo tiene cabida.
Otro elemento que no considera el enfoque de industria creativa es la
rentabilidad social de la inversión realizada en arte y cultura. Se presenta como un modelo fundamentado en la rentabilidad económica y en el desarrollo económico que aporta el arte y la cultura, medido en indicadores macro, sin considerar otros tipos de rentabilidades que también potencian el desarrollo social y cultural de una región.
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No se aprecia que hayan estrategias claras para articular de forma
coherente los distintos componentes de la cadena, en términos concretos que quienes se forman en una disciplina, trabajen y se desempeñen en ella, generen emprendimientos en esa área. Lo que también es importante, pero que parece olvidarse bajo este enfoque, es que este tipo de trabajo permita alcanzar un nivel de vida digno como con cualquier otra profesión. No es viable mejorar la formación para luego tener artistas pluriempleados y con niveles precarios de subsistencia, donde todos dependan de los fondos del Estado.
Sobre los desafíos del CRCA:
Por último, respecto a los desafíos que se identifican desde el CRCA para potenciar el área de fomento y el desarrollo de las industrias creativas, se señalan los siguientes:
(1) Lograr derribar los prejuicios entre los artistas de la región respecto de que la lógica de la industria no significa ―vender‖ el arte, sino generar emprendimientos sustentables para no sólo depender de los fondos públicos.
(2) Fomentar el profesionalismo para que los actores locales valoren su trabajo y puedan sacar provecho a sus creaciones.
(3) Acotar el accionar de la unidad de fomento y del CRCA, en general, a las capacidades reales de presupuesto y equipo que poseen. Es importante mencionar que la unidad de fomento en la región cuenta con un equipo de seis personas y no posee un presupuesto autónomo. Respecto a los requerimientos de información necesarios para apoyar los desafíos que enfrentan en su gestión, señalan la necesidad de tener más información sobre las realidades locales con las que interactúan como unidad de fomento, en particular de la dinámica comunal, para ver cómo insertarse en el territorio y saber cómo sus contrapartes municipales se hacen cargo de la cultura.
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