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Capitulo II. Actualización del Diagnóstico multidimensional del Hábitat en el

2.2 Aspectos generales del desarrollo local

El desarrollo económico local pretende la mejora del sistema productivo, el nivel de vida de la población y el aumento de empleo en la localidad mediante la utilización eficiente y racional de aquellos recursos materiales, laborales y financieros locales en inversiones estratégicas que se dirijan hacia un aumento del desarrollo.

Para actuar sobre el sistema productivo la estrategia de desarrollo local debe ser trazada de manera diferente en cada situación, porque cada comunidad tiene sus propias características, necesidades y demandas. Según las facultades de los habitantes y empresas, cada comunidad concibe de modos diferentes las prioridades que deben de integrar sus políticas de desarrollo.

En los procesos de desarrollo local destaca un primer componente que es la concertación entre los agentes, dentro de los que se puede señalar como los tres principales a:

18 • Las instituciones locales y las redes institucionales a las que se articulan.

• La sociedad civil.

• Las empresas, tanto locales como las que por medio del fomento de las inversiones eventualmente puedan instalarse en el territorio.

Un segundo componente decisivo en la evaluación de estos procesos se deriva a que el factor fundamental de desarrollo es el crecimiento sostenido de la productividad del territorio, ya que de ello dependerá en buena medida la calidad de vida de la población y el éxito de una estrategia de desarrollo local.

El desarrollo local está determinado por su dimensión territorial, por el hecho de que cada localidad, cada territorio, es el resultado de un proceso propio en el que se ha ido conformando el entorno institucional, económico y organizativo. El territorio, entonces, no es un mero espacio físico, es una variable, y puede ser identificado a partir de cuatro dimensiones básicas:

• Dimensión económica, vinculada a la creación, acumulación y distribución de la riqueza. • Dimensión social y cultural, referida a la calidad de vida, a la equidad y la integración social.

• Dimensión ambiental, referida a los recursos naturales y a la sustentabilidad de los modelos adoptados.

• Dimensión política, vinculada a la gobernabilidad del territorio y a la definición de un proyecto colectivo específico.

El desarrollo local comienza a definirse entonces como “un proceso de crecimiento y cambio estructural de la economía de una ciudad, comarca o región, en el que se pueden identificar, al menos, tres dimensiones: una económica, caracterizada por un sistema de producción que permite a las empresas locales usar, eficientemente, los factores productivos, generar economías de escalas y aumentar la productividad a niveles que permitan mejorar la competitividad en los mercados; otra sociocultural, en que el sistema de relaciones económicas y sociales, las instituciones locales y los valores, sirven de base al proceso de desarrollo, y otra político-administrativa en que las iniciativas locales crean un entorno local favorable a la producción e impulsan el desarrollo sostenible”. (Vázquez-Barquero, 2009, Pérez, 2006)

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2.2.1 Desarrollo local, incidencia sobre el Hábitat y el Medio

Ambiente

El desarrollo local como lo plantea el concepto, se enfoca, en diferentes sectores del hábitat humano, aprovechando las potencialidades endógenas de cada región, con el fin de mejorar la calidad de vida de la población y el medio ambiente. Por tanto al referirse a esta terminología no es de extrañar que este bien arraigada al concepto de hábitat. El término Hábitat, se refiere al “lugar que presenta las condiciones apropiadas para que viva un organismo, especie o comunidad animal o vegetal. Se trata, por lo tanto, del espacio en el cual una población biológica puede residir y reproducirse, lo que supone la posibilidad de perpetuar su presencia”. Otro concepto de Hábitat es el emitido por el Comité Directivo del Centro de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos donde se expone que: "el Hábitat es el territorio y el conjunto de atributos que lo cualifican, donde se localiza y vive el ser humano. Su desarrollo armónico contribuye a mejorar la calidad de vida, la productividad de la ciudad, la inclusión social de toda la población y el reconocimiento de la identidad individual y colectiva” (ONU – HÁBITAT, 2013).

En el caso de los seres humanos, el concepto de Hábitat se torna aún más complejo, debido a que es el resultado de la interacción multifactorial entre los elementos del medio construido, las relaciones económicas y sociales existentes en la sociedad y en la comunidad y las condiciones actuantes del contexto. Dichas interacciones suponen, cambios periódicos en la forma de percepción del hábitat, debido a su estado cambiante por la acción humana y los cambios de la naturaleza.

Estos cambios en la actualidad tienen mayor influencia en el medio ambiente, como concepto global y abarcador de todo lo que rodea a un ser vivo. Por lo cual, dentro de las políticas y objetivos del Desarrollo Local se aborda el Medio Ambiente como uno de los principales sectores a incidir, debido al desgaste que este sufre por el accionar del hombre. Plantea Álvarez (2013, p.11) que entre los objetivos del Desarrollo Local que abordan la protección del Medio Ambiente se encuentran:

• Conciliar el medio físico con el desarrollo e integrar en la dualidad economía- ambiente la conservación de los ecosistemas, la recuperación de áreas degradadas, la eliminación de puntos críticos y el aseguramiento de la sanidad ambiental.

• Satisfacer las necesidades de las generaciones actuales sin comprometer las de generaciones futuras, con programas y proyectos de desarrollo que beneficien no sólo al

20 individuo sino también el uso de medios y tecnologías limpias que no deterioren el ambiente.

• Aprovechar los recursos naturales de modo que no originen deudas ecológicas al sobreexplotar la capacidad productiva y de carga de la tierra.

En torno al vínculo entre Hábitat, Medio Ambiente y Desarrollo diversos autores plantean las preocupaciones, ya expresadas en las Cumbres de Río de Janeiro 1992 y Johannesburgo 2002, las que reflejan el carácter urgente de las medidas de mitigación y adaptación a adoptar, pero en la práctica muy poco se ha avanzado en las direcciones requeridas para lograr el desarrollo sostenible (M(2013)Martínez, O. et. al., 2007).

A pesar de esto, en la actualidad existen proyectos de marcada referencia mundial que promueven el vínculo positivo entre los conceptos abordados, potenciado diversos sectores para aumentar la calidad de vida, reduciendo por ende la inequidad social.

Por lo cual a manera de conclusión podemos plantear que, para analizar la incidencia del