PARALELOS NATURALES DE LA GUERRA ESPIRITUAL
ATAQUES Y CONTRAATAQUES:
En la guerra natural cuando una parte ataca, la otra contraataca. Un contraataque es un intento de detener a las fuerzas del enemigo de avanzar y recuperar territorio perdido. Satanás contraataca cada movimiento ofensivo realizado por los creyentes. Cuando decides orar más, leer la Palabra de Dios, o entrar en un ministerio, él inmediatamente dispondrá un contraataque para evitar que avances. Si estás advertido de esta estrategia de contraataque estarás preparado y no estarás fuera de guardia.
En términos militares, hay básicamente tres formas de ataque. Ataques similares son lanzados por el enemigo en el reino espiritual.
1. Ataque frontal: éstos son ataques frontales directos. Las tentaciones de Satanás
son como un asalto frontal en el mundo natural. Estos ataques espirituales directos deben ser confrontados resistiendo a Satanás lo que le provoca huir.
2. Un sitio o asedio: un sitio o asedio en el mundo natural es cuando el enemigo
toma control de territorio que no le pertenece. El yugo espiritual es similar a un sitio o asedio en el mundo natural. El enemigo penetra a través de tus muros y parte de tu vida es puesta bajo su control. El no posee el área, pero evita que funciones propiamente para la gloria de Dios. La manera de lidiar con el asedio espiritual o sitio es usando los poderes de atar y desatar aprendidos en este curso. El enemigo debe ser atado y el área de la vida bajo su control desatada de su poder.
3. Invasión y ocupación: cuando un enemigo invade en el mundo natural, él ocupa
y controla un territorio. Esto es similar a la posesión demoníaca en el mundo del espíritu. Los persona no salva o la que ha recaído está bajo el control de un espíritu maligno el cual ha entrado para poseerla. La manera de tratar con este tipo de ataque es atar al enemigo y expulsarlo.
MOVILIDAD:
En orden a ser efectivos en la guerra natural, un ejército debe ser móvil. Las fuerzas deben ser capaces de moverse al lugar en el cual la acción ofensiva se toma. Si son atrapadas y mantenidas inmóviles por el enemigo, son inefectivas.
La movilidad es un requisito en el mundo natural si has de llevar adelante las órdenes de “ir a todo el mundo y predicar el evangelio”. ¿Eres un soldado cristiano que está inmovilizado por el enemigo o estás activo persiguiendo el mandamiento de avanzar con el mensaje del evangelio?
Un soldado no se pone una armadura y toma sus armas tan sólo para sentarse confortablemente en casa en frente de un fuego. Él no solamente se prepara para la batalla, va al campo de batalla. Algunos soldados cristianos se preparan para la batalla, pero nunca dejan la seguridad de su hogar o congregación para ir al campo de batalla. La guerra está sucediendo en las calles de nuestras ciudades. Está sucediendo en las villas todavía no alcanzadas con el mensaje del evangelio. No importa qué tan preparados estamos espiritualmente, nunca ganaremos la batalla a menos que seamos capaces de movernos para el Señor Jesucristo.
Un soldado no gana habilidades como guerrero estudiando solamente los libros sobre la guerra. Avanza en las habilidades mediante la experiencia en el campo de batalla. Estudiar de tu manual de guerra espiritual (la Biblia) es importante, pero la batalla jamás será ganada a menos que pongas en práctica lo que has aprendido. Habilidad en la guerra espiritual viene mediante la experiencia y la aplicación, así como sucede en el mundo natural.
COOPERACIÓN:
La guerra es un esfuerzo de equipo. Los soldados deben cooperar unos con otros en su esfuerzo por derrotar al enemigo. Deben estar bajo la dirección de un comandante. Se mueven adelante como un frente unido. No combaten en su propio nombre, sino en nombre de su país. Los creyentes deben aprender a cooperar en la arena de la guerra espiritual. En lugar de pelearnos unos con otros, necesitamos concentrarnos en el ataque contra el enemigo.
En el mundo natural cuando un soldado es herido, sus amigos hacen todos los esfuerzos para rescatarlo. Cuando las tropas avanzan, se mueven como una unidad. No dejan a los débiles detrás, sino que los colocan en el centro junto con guerreros fuertes delante y detrás hasta que el débil se ha recuperado de sus heridas.
El ejército cristiano tiene la tendencia de disparar a sus propios heridos. Cuando un creyente cae en una batalla chismorreamos sobre él o lo abandonamos. En su lugar, debiéramos rescatar a estos heridos espirituales y rodearlos con nuestra fuerza. Las fuerzas de Dios deberían avanzar como un frente unido, no como un grupo desordenado con guerreros heridos que caen y mueren por el costado.
No estamos peleando en nuestro nombre propio. Estamos peleando en el nombre del Señor Jesucristo. No estamos peleando para nuestro propio provecho. Estamos peleando a favor de nuestra nación espiritual, el Reino de Dios.
OBEDIENCIA:
Un soldado en el campo de batalla en el mundo natural no hace lo que le place. Sigue órdenes del comandante. Se requiere obediencia total. No hay nada de mayor importancia en la guerra que la obediencia. Lo mismo es verdadero en el reino espiritual. Si has de ser efectivo en la guerra espiritual, debes seguir las instrucciones de tu Comandante. Debes estar en total obediencia a Él.
VALOR:
Un gran general en el mundo natural una vez dijo “si estás temeroso de ser disparado, ya estás batido antes de comenzar... temer mata más personas que la muerte”. No temas al fracaso en la guerra espiritual. Si estás temeroso de ser herido por el enemigo, estás derrotado antes de comenzar.
El valiente general también dijo “nunca puede haber derrota si el hombre rehúsa aceptar la derrota. Las guerras están perdidas en la mente antes que estén perdidas en el campo. Ninguna nación fue jamás derrotada hasta que la gente aceptó la derrota”.
A semejanza del mundo natural, no puede haber derrota si rehúsas aceptarla. Las batallas espirituales son perdidas en la mente primero. Rehúsa aceptar la derrota en tu mente.