La audiometría es el estudio de la capacidad auditiva por medio del audiómetro (58). Otros autores la definen como la medida de los umbrales auditivos, siendo una exploración subjetiva de la audición (45).
El umbral es la mínima intensidad de sonido que un sujeto es capaz de percibir a una determinada frecuencia (58).
La unidad de intensidad empleada en el audiómetro es el decibel (dB), que corresponde a la décima parte de un bel. Se puede definir un bel como el logaritmo de base 10 de la relación entre dos intensidades medidas
M.A.H. 36 como presión (fuerza/superficie) (58). El dB no es una medida absoluta, sino que se describe como la relación que existe entre dos presiones acústicas, siendo indispensable determinar un valor de referencia (59).
Las intensidades pueden referirse a la intensidad física del sonido o la intensidad audible por el ser humano, dependiendo de esto existen dos tipos: las de presión sonora o sound pressure level (dB SPL) y las referidas al nivel de umbral de audición o hearing threshold level (dB HL) (58). El audiómetro trabaja con los dB HL mientras que el otoemisor utiliza los dB SPL.
La audiometría puede ser explorada en dos rangos, el convencional que abarca generalmente las frecuencias 125 Hz a 8000 Hz y extendido de alta frecuencia que abarca desde 8000 Hz a 20000 Hz, aunque lo normalizado es hasta 16000 Hz.
El audiograma es un gráfico en el cual se registran los umbrales auditivos, en el eje de las ordenadas se encuentran los dB HL y en el eje de las abcisas se localizan las frecuencias (59).
Equipamiento
El audiómetro es un instrumento electrónico que produce tonos puros cuyas frecuencias e intensidades pueden controlarse de manera exacta a fin de estudiar la vía aérea y vía ósea (58, 59). El estímulo para estudiar la vía aérea consiste en tonos puros emitidos por el audiómetro y transmitidos al sujeto mediante la utilización de auriculares (59).
Las frecuencias evaluadas generalmente en la práctica clínica abarcan: (250, 500, 1000, 2000, 4000 y 8000) Hz, siendo las frecuencias de 125 Hz, 1500 Hz y 3000 Hz optativas.
Inicialmente existía dificultad en la transducción y calibración de los estímulos para la audiometría de alta frecuencia. En la actualidad, no existen inconvenientes para la práctica de ambos rangos: convencional y extendido de alta frecuencia (45).
No se utilizan frecuencias superiores a 16000 Hz por los problemas que se plantean para obtener una presión acústica constante sobre la membrana timpánica (60). Por otro lado es difícil producir tonos puros
M.A.H. 37 menores a 125 Hz con nivel sonoro suficiente. Este nivel se regula desde lo inaudible hasta el límite superior que provee cada audiómetro, pudiendo provocar, en intensidades extremas, molestia o dolor.
Dependiendo del equipamiento y de la frecuencia la vía aérea produce intensidades máximas variando de 90 dB a 120 dB (59). Los incrementos de nivel sonoro del estímulo se pueden realizar mediante aumentos de 1 dB a 5 dB.
Aplicación clínica
La ventaja principal de la audiometría de alta frecuencia es que en algunos casos, los cambios producidos por encima de los 8000 Hz aparecen más precozmente que las modificaciones que detecta la audiometría convencional (250 a 8000) Hz. Los datos de este tipo de audiometría nunca deben interpretarse de forma aislada ni sustituir a la audiometría convencional. Además al realizar la exploración solamente en alta frecuencia, no se evalúan las frecuencias esenciales para la comunicación verbal (45).
En un estudio realizado sobre audiometría en el rango extendido de alta frecuencia, observaron que los umbrales auditivos aumentan en función de la frecuencia y edad (61).
Una de las aplicaciones clínicas principales de la audiometría en altas frecuencias es la monitorización de la audición en pacientes con presencia o sospecha de patologías auditivas, dentro de ellas se destaca la monitorización en los casos de: ototoxicidad, secuela de otitis media, portadores de insuficiencia renal, presbiacusia, desorden en el procesamiento auditivo, portadores de deficiencia auditiva de origen genético y en individuos con exposición frecuente a ruido (62).
En relación a la exposición a ruido Mehrparvar y su equipo (63) realizaron un estudio en trabajadores industriales y sus resultados mostraron que la audiometría en altas frecuencias es más sensitiva que la audiometría convencional. Los investigadores destacan la utilidad de la audiometría para un diagnóstico temprano de la sensibilidad auditiva ante el ruido y de esta
M.A.H. 38 manera prevenir la pérdida auditiva en las frecuencias especialmente involucradas en el habla.
En otro estudio referido a la exposición a música en disc jockeys, se evaluaron los umbrales auditivos mediante la audiometría en el rango convencional antes y después de la exposición a música, los resultados mostraron que los umbrales auditivos descendieron luego de la exposición, manifestando un descenso transitorio del umbral, estadísticamente significativo, en todas las frecuencias evaluadas (64).
En general los trabajos científicos han focalizado su atención en las hipoacusias inducidas por ruido ocupacional. En la actualidad existen medidas preventivas con controles auditivos periódicos, reglamentaciones y protecciones sobre la audición dentro del ámbito laboral. Sin embargo, en la sociedad moderna, las actividades recreativas y el avance tecnológico sobre los dispositivos personales de música despierta el interés de centrar mayor atención sobre la relación de la pérdida auditiva y la exposición durante las actividades recreativas de los jóvenes.