Diseño elegido
3.3 Aula – Sala de conferencias
En primer lugar, se analiza la forma más pequeña y sencilla a la que puede adaptarse la sala. Su aforo es el más limitado, al igual que su tiempo de reverberación y superficies en general.
Fig. 43: Aula
Como se puede apreciar en la figura, en esta configuración la sala dispone un único nivel de audiencia en plano inclinado, permaneciendo el resto de la sala cerrado por el techo móvil de la zona de audiencia. Asimismo, los paneles del escenario y del foso de orquesta también permanecen cerrados, ya que no van a ser necesarios para estos usos.
Gracias a estas adaptaciones de los paneles móviles, la sala se convierte en un espacio reducido, ayudando de esta manera a conseguir un tiempo de reverberación lo bastante bajo como para conseguir una inteligibilidad de la palabra elevada. Teniendo en cuenta los usos que se le van a dar a esta configuración, la inteligibilidad de la palabra va a ser precisamente el parámetro más importante de todos los que podemos medir.
Llama la atención que, al haber reducido tanto el espacio que ocupa la audiencia, ahora el tamaño del escenario es prácticamente equiparable al de ésta, dando la sensación de que a la sala “le sobra” escenario. A pesar de que este hecho no va a variar en gran medida las características acústicas de la sala, sí que es un elemento a tener en cuenta para la percepción subjetiva de la calidad de la sala. Un orador puede sentirse incómodo ante un escenario tan grande que apenas utiliza y los oyentes pueden percibir la sala como más “fría”. Para solucionar este problema, se podría instalar un panel suspendido entre los elementos de la tramoya que haga de
falsa pared, limitando el tamaño del escenario. Esto, además de los beneficios ya comentados, va a ayudar a reforzar el sonido de la fuente y a reducir más aún el tiempo de reverberación de la sala, mejorando así la inteligibilidad de la misma.
Fig. 44: Reducción del tamaño del escenario
A efectos del diseño en sí para la simulación de la sala, esto nos va a suponer simplemente una reducción del tamaño de la misma, ya que el efecto que pueda producir ese hueco tras el escenario va a resultar despreciable al ser el volumen de aire contenido muy inferior al de la propia sala. El diseño final de la sala para esta configuración quedaría de la siguiente manera.
Fig. 45: Alzado y planta de la sala de conferencias – aula
En las vistas en detalle de la figura anterior, se puede apreciar en detalle la forma de la sala. En el alzado, se muestra claramente la reducción del gran tamaño del escenario con respecto al público ya comentado, la inclinación del único nivel de audiencia y la forma del techo, que colocado de esta manera no se diferencia mucho de un techo recto, algo que resulta beneficioso para la acústica deseada. Además, la distancia entre el último espectador y el escenario es apenas de unos 20 metros, lo suficientemente cercano para poder entender perfectamente la voz humana sin necesidad de refuerzo sonoro.
Fig. 46: Distancia al escenario
Gracias a la vista en planta, se puede ver que el aula tiene una forma de abanico, lo cual ayudará a que la propagación de la voz sea uniforme y evitará ecos que puedan reducir la inteligibilidad de la sala. Podemos ver también que la pared del fondo de la audiencia es paralela a la del fondo del escenario, algo que resulta perjudicial para la acústica de cualquier sala, ya que puede producir ecos molestos para la propia fuente sonora (en este caso el orador) o modos propios que coloreen el sonido en algunas zonas de la audiencia. La solución a estos problemas consistirá en la colocación de paneles difusores al fondo de la sala, algo que se analizará con más detalle en puntos posteriores de este trabajo. En cualquier caso, debido al reducido tamaño de esta sala, incluso sin esta solución no tendríamos los citados problemas.
3.4
Teatro
El segundo tipo de uso que puede darse a la sala, es el de teatro de proscenio. La acústica apropiada para la zona de audiencia en el caso del teatro no es muy distinta a la de una sala de conferencias, por lo que la configuración de este lado de la sala será la misma que en el caso anterior, es decir, una sola zona de audiencia en una planta con forma de abanico.
Sin embargo, no es el caso que se tiene presente en el escenario. Al utilizar la sala para conferencias, la concha acústica que cubre el escenario está cerrada, sirviendo así de refuerzo sonoro al orador. En el caso del teatro, esta concha acústica debe permanecer abierta para permitir la bajada de los diversos telones y demás elementos que conforman el decorado de cualquier obra y que se sitúan suspendidos sobre el escenario. Como ya se ha explicado anteriormente, resulta muy complejo calcular la absorción producida por los elementos de un decorado, ya que pueden ser muy distintos en cada obra y resultaría costoso de calcular. Por tanto, la única forma apropiada de simular un teatro es la propuesta por Knudsen y Harris, es decir, sustituir todo el escenario por una falsa superficie con los coeficientes de absorción reflejados en la tabla XI.
Fig. 47: Teatro
Como se puede ver en la figura anterior, la zona de la audiencia permanece igual que en el caso del aula, mientras que la zona del escenario se ha sustituido por la falsa superficie anteriormente citada. A la hora de hacer los cálculos se tendrán en cuenta sólo las superficies presentes en la anterior ilustración.
3.5
Ópera
Como ya se ha explicado en puntos anteriores, los valores óptimos para los parámetros acústicos de un teatro de ópera se encuentran en un punto intermedio entre los del teatro y los de la música. Para el caso que ocupa este documento, esto se va a traducir en una sala más grande, pero procurando no cambiar demasiado el concepto de la misma, ya que la ópera no deja de ser un teatro.
Fig. 48: Ópera
En el esquema anterior podemos apreciar varios detalles de gran importancia para la compresión de esta configuración de la sala. En primer lugar, se puede apreciar que el escenario se configura de la misma manera que en el caso del teatro de voz hablada, es decir, se sustituye el mismo por una superficie imaginaria con determinadas características acústicas para facilitar el estudio de la sala.
En segundo lugar, el falso techo de la zona de audiencia puede pivotar desde la plataforma sobre el escenario en la que está anclado, dejando al descubierto una segunda zona de audiencia. Para conseguir el cerramiento completo de la sala, será necesario un segundo elemento móvil que saldrá del techo del anfiteatro en busca del falso techo pivotante. Ambos elementos se describen con detalle en el último apartado de este capítulo.
Fig. 49: Alzado y planta del teatro de ópera
En las vistas en detalle, se puede apreciar la nueva configuración de la sala con sus dos zonas de audiencia, además de otro detalle clave a la hora de diseñar un teatro de ópera, el foso de orquesta.
En esta configuración, el foso de orquesta es necesario que esté abierto, algo que no debería afectar demasiado a la acústica de la sala pero que hay que tener en cuenta. En este caso, el foso de orquesta está representado con una zona en color rojo, parte bajo el suelo de la zona de la sala dedicada a la audiencia y parte bajo el escenario. Como ya se ha visto en puntos anteriores, este tipo de configuración del foso de orquesta da muy buenos resultados para grupos de músicos de un tamaño razonable para representar prácticamente cualquier tipo de ópera.