1.1. EL MODELO DE PERSONALIDAD DE CLONINGER
1.1.3. Características generales del modelo de personalidad de
1.1.3.2. Carácter y sus dimensiones
1.1.3.2.1. Autodirección
Mide la habilidad de un individuo para controlar, regular y adaptar su conducta, ajustándose a una situación de acuerdo con unas metas y valores escogidos individualmente. Esta dimensión abarca muchos aspectos tomados de la psicología humanista como:
• Hasta qué punto una persona identifica su imagen del Self de
una forma integrada, como un individuo completo con una finalidad, en lugar de verse un conjunto desorganizado de reacciones impulsivas.
• La fuerza intencional de los individuos para afirmarse o
comprometerse con unas determinadas metas particulares o propósitos.
• La habilidad para elegir entre opciones alternativas.
• La capacidad para cambiar en función de la experiencia y de
acuerdo con la propia historia.
• La responsabilidad individual ante lo que uno hace.
Los dos polos de Autodirección se definirían como:
En las puntuaciones bajas se describen individuos con:
• Sentimientos de inferioridad.
• Baja autoestima.
• Dudas sobre su identidad o propósitos. Son a menudo reactivos y con pocos recursos.
• Son inmaduros o con características infantiles.
En las puntuaciones altas se describen individuos que son:
• Lideres maduros, eficaces y bien organizados.
• Con autoestima.
• Capaces de admitir faltas y aceptar lo que son.
• Sienten que su vida tiene un significado y un propósito.
• Son capaces de demorar su satisfacción para lograr sus metas.
• Muestran iniciativa superando los desafíos.
La Autodirección esta relacionada con una autoestima positiva en edades tempranas y esta, a su vez, con la presencia de unos padres capaces de mostrar un afecto consistente y de animar al niño a adquirir autonomía (Mateos y De la Gangara, 2001). Los individuos con pobre ajuste y baja autoestima a menudo son reactivos y niegan e ignoran sus faltas, deseando ser siempre mejores que los demás. Al contrario que las personas con buen ajuste, pueden reconocer y admitir verdades poco halagüeñas sobre sí mismos. Una puntuación baja en esta dimensión de Autodirección es la característica común de los trastornos de personalidad.
La Autodirección puede describirse como un proceso de desarrollo compuesto por varias fases que quedan reflejadas en las siguientes 5 facetas:
SD1: Proyección de la culpa/determinismo proyectivo vs Responsabilidad.
SD2: Ausencia de metas vs Orientación. SD3: Inercia vs Recursos.
SD4: Competición vs Autoaceptación. SD5: Malos hábitos vs Congruencia. Pasemos a analizar cada una de ellas.
Responsabilidad. SD1
Esta subescala hace referencia a la aceptación de la responsabilidad sobre las propias elecciones y sus actos, en lugar de culpar a las otras personas y/o a las circunstancias.
Proyección de la culpa/determinismo proyectivo:
Su conducta está influenciada por la suerte o por las circunstancias, ante las que cree no poder hacer nada. Considera que está muy influenciado por los demás y nunca se siente libre para elegir.
Responsabilidad
Piensa que su conducta depende fundamentalmente de sí mismo, de su propio esfuerzo, de sus objetivos y su actitud y habilidad para manejar las cosas. Se considera libre para elegir lo que va hacer.
Determinación. SD2.
Mide la identificación por parte del sujeto con unas metas valoradas individualmente, frente a una ausencia de dirección en cuanto a sus propósitos.
Ausencia de metas.
Su conducta no se guía por unos fines determinados y piensa que su vida tiene poco sentido. Tiende a reaccionar de forma inmediata ante las circunstancias y las necesidades.
Determinación:
Sabe lo que quiere hacer en su vida y la orienta en función de las metas que trata de alcanzar.
Recursos SD3.
Hace referencia al desarrollo de habilidades y a la confianza en la resolución de problemas. Según el mismo Cloninger et al., (1993), este rasgo está basado en las observaciones de que las personas con éxito tienen iniciativas y resuelven problemas (Rogers, 1961), y en la observación de Bandura (1993) de que la auto-eficacia se relaciona con los recursos y las iniciativas.
Inercia:
Tiende a esperar que le solucionen sus problemas porque se siente menos eficiente que la mayoría de la gente. Ante situaciones difíciles espera la presencia de un líder.
Recursos:
Suele considerar las situaciones difíciles como desafíos u
oportunidades para demostrar su valía.
Autoaceptación. SD4.
La autoestima y la capacidad para aceptar las propias limitaciones sin fantasías de habilidad ilimitada y de juventud sin límite son los aspectos cruciales que sirven de guía para la conducta en el desarrollo del Yo maduro.
Competición:
Tiende a ser omnipotente y necesita ser admirado por sus capacidades, recursos económicos, belleza, inteligencia, etcétera. Están en lucha permanente con los demás para ser mejores.
Autoaceptación:
Acepta lo que es y no desea ser más que el resto de la gente. Su conducta no se guía por la necesidad de ser más admirado que los demás.
Hábitos congruentes. SD5.
Incorpora la idea de que, tras cultivar activamente determinadas metas y valores durante mucho tiempo, lo que inicialmente suponía un esfuerzo se incorpora, automatizándose en nosotros como si fuera una segunda naturaleza. Los individuos integrados esperan que sus respuestas automáticas sean congruentes con sus metas y valores, y confían en ellos mismos para actuar espontáneamente sin ningún sentimiento de conflicto reprimido.
Malos hábitos:
No se gusta mucho por sus imperfecciones y su escasa fuerza de voluntad. Considera que sus hábitos son más un obstáculo para lograr sus metas que una ventaja.
Hábitos congruentes:
Esta conforme consigo mismo y cree en sus capacidades aprendidas y en sus posibilidades de responder espontáneamente. Confía en sus buenos hábitos que le permiten alcanzar sus objetivos.