2. CAPITULO
3.4 DINÁMICAS DE PODER
3.4.1 Autoestima
En relación con lo anterior, una de las situaciones que cobra relevancia en este apartado refiere a la baja autoestima que tienen las personas con discapacidad debido a su aspecto físico principalmente, el cual no encaja con lo que comúnmente se concibe como normal. Al
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respecto de esto, está el caso de Isabela en el cual se realiza una discusión extensa en el que se evidencia que desde temprana edad vivió el rechazo por parte de otras personas, lo cual fue configurando en ella la idea de no verse físicamente atractiva. A continuación, se presenta parte del relato de Isabela en el que se evidencia lo anterior:
"Primero pensaba que yo nunca iba a estar con nadie que me quisiera, porque de niña me rechazaban, yo no le gustaba a nadie y si le gustaba a alguien era porque solamente me usaban para tener sexo, (…) porque siempre me sentí muy rechazada y me sentía fea y me sentía que no era bonita, que no le iba a gustar a nadie, que no era el tipo de persona para nadie" (Isabela, técnica en confección industrial, desempleada, 22 años).
Continuando lo relatado por Isabela, se observa que en otro momento del relato en el que ella se cuestiona acerca de la posible ausencia de una pierna en un futuro y cómo esto puede repercutir en el querer que siente por ella su pareja actual y otras personas a su alrededor. A su vez, relaciona la ausencia de la pierna con quién es ella y termina la discusión en términos de normalidad, planteando que, a su parecer, debido a ese tipo de situaciones es que las personas con discapacidad tienen baja autoestima y, por ende, presentan dificultad para establecer relaciones de pareja afectivas.
“(…) me he enfrentado a la posibilidad de cortarme la pierna izquierda y yo le digo a mi novio que si me va a querer todavía si me corto la pierna, ¿Si me entiendes? y él me va a decir si te cortas las dos piernas y los dos brazos y cualquier cosa, siempre te voy a querer y te voy a cuidar. Pero es un pensamiento personal que uno siempre tiene, que uno dice ¿Si yo me corto la pierna todavía me van a querer? Y es una pierna, todavía sigo siendo yo, sin pierna, pero soy, entonces creo que casi todas las personas con discapacidad tienen dificultad para tener una relación personal, amorosa con otros, porque sienten que no son suficientes, por cómo nos hacen ver lo que es normal" (Isabela, técnica en confección industrial, desempleada, 22 años).
A partir del relato anterior se observa en Isabela una idea de normalidad del cuerpo relacionada con la posesión de las cuatro extremidades (dos brazos y dos piernas), y, en la medida que se contempla un posible futuro con ausencia de una de ellas, afloran toda una
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serie de temores relacionados con la “incompletitud” de su cuerpo y la percepción que ella piensa los otros tendrían sobre ella a su alrededor (en este caso el novio). Con el fin de profundizar en lo planteado por Isabela, se trae a colación lo relatado por Tomás. La esfera afectiva y sexual de él se ha caracterizado por estar conformada por, en términos de Bauman, relaciones de bolsillo; a través de las que no se busca establecer algún tipo de compromiso con el otro, así como por no generar un vínculo afectivo fuerte hacia ese otro. De acuerdo con esto, se evidencia en el relato que en la etapa de la adolescencia vivió un evento que para él fue traumático y marcó la pauta de lo que iba a ser su vida de ahí en adelante en términos afectivos.
“En quinto de primaria me gustó una pelada, en la inocencia de uno que no sufre de pena ni de nada, eso es derecho y yo le hablé y ella me dijo que no, que yo era muy feo, que parecía un espantapájaros. Eso en una etapa tan, pues en esa adolescencia, cuando todo es muy loco y uno tan pequeño, eso afecta mucho psicológicamente, un golpe muy fuerte. De ahí nace, me impactó tan fuerte que de ahí nace como el proponer o hacerme una, como te digo, como cuando uno dice algo que lo va a cumplir toda la vida y entonces decidí que nunca me iba a enamorar, o sea, eso no ha pasado conmigo, fue una decisión de muy pequeño que me marcó toda una vida y que todavía me marca (…)” (Tomás, estudiante universitario, 42 años).
En términos generales, se logró evidenciar que los problemas de autoestima que viven los entrevistados y entrevistadas estuvieron relacionados principalmente con el rechazo que percibieron a temprana edad por parte de algunas personas a su alrededor y que ese rechazo estuvo relacionado con la manera en que la condición biológica de los individuos se materializa en el cuerpo y en su apariencia física. Ahora bien, lo anterior está intrínsecamente relacionado con los planteamientos expuestos por Norber Elias y Erving Goffman, en la medida que a través de estos se puede plantear la existencia de ciertos estándares de normalidad a partir de los cuales se empiezan los individuos a ser valorados. En el caso particular, hay una idea socialmente generalizada de lo que es un cuerpo “sano” y “bello” y en la medida que la apariencia física de los individuos se distancia de dicha normalidad, los individuos pasan a ser rechazados socialmente por aquellos que se ubican dentro de la misma. A su vez, se tornó evidente dentro de los relatos las repercusiones que aquella
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situación tienen en la autoestima de las personas y en el desarrollo de sus relaciones afectivas y sexuales.