Pese a que las estimaciones de la cobertura de la terapia antirretrovírica no están disponibles de manera rutinaria en la región, se puede apreciar que varios países han logrado importantes avances
Fuentes: Secretaría de la Comunidad del Pacífico y Departamento de Salud de Papua Nueva Guinea.
Polinesia francesa 1,1% Nueva Caledonia 1,2%
Todos los demás 0,8% Guam 0,8%
Fiji 1,1%
Papua Nueva Guinea 95,0%
Proporción de todos los casos de VIH y sida en diferentes territorios y países insulares del Pacífico, 1984 a 2007
Fuente: Centro Nacional en Epidemiología e Investigación Clínica del VIH (2008).
0 200 400 600 800 1000 1200 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 Ca n ti d a d d e p e rs o n a s
Nuevas infecciones por el VIH anuales diagnosticadas en Australia, 1999–2008 Figura 28
en la ampliación del acceso al tratamiento para el VIH. En Australia, el 72% de una cohorte nacional de personas que viven con el VIH estaban reci- biendo medicamentos antirretrovíricos en 2006 (Departamento de Salud y Envejecimiento, 2008). Entre los varones VIH-positivos que recibían terapia antirretrovírica en Australia en 2006, el 85% tenía cargas víricas no detectables (Departamento de Salud y Envejecimiento, 2008).
Un diagnóstico tardío de la infección por el VIH reduce la eficacia de las iniciativas de prevención del VIH y complica el tratamiento. Mientras que se calcula que aproximadamente 60 000 personas estaban viviendo con el VIH en Papua Nueva Guinea en diciembre de 2007, la cantidad acumu- lada de personas diagnosticadas ascendía a sólo 18 484 (Secretaría del Consejo Nacional del Sida, 2008). Para promover un conocimiento más amplio del estado serológico del VIH, en 2007 el Gobierno de Papua Nueva Guinea introdujo una política de asesoramiento y pruebas del VIH iniciadas por el prestador. Entre 2007 y 2008, la cantidad de personas mayores de 15 años que recibieron asesoramiento y pruebas del VIH prácticamente se cuadruplicó, de 26 932 a 107 615 (Organización Mundial de la Salud, Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, ONUSIDA, 2009).
En Australia, la proporción de diagnósticos del sida que se emiten simultáneamente al diagnóstico del VIH se elevó del 31% en 1997 al 56% en 2006 (Departamento de Salud y Envejecimiento, 2008).
Las personas con una infección por el VIH contraída a través de relaciones heterosexuales o que nacieron en Asia tienen más probabilidades de que se les diag- nostique en una etapa más avanzada de la infección (McDonald et al., 2007; Körner, 2007).
Dinámicas regionales clave
Los modos de transmisión varían considerablemente en la región. La transmisión heterosexual predomina en la epidemia generalizada de Papua Nueva Guinea, mientras que los hombres que tienen relaciones sexuales con hombres parecen representar aproxima- damente la mitad de la epidemia nacional en muchos otros países más pequeños del Pacífico. En los países más grandes, Australia y Nueva Zelandia, los hombres que tienen relaciones sexuales con hombres repre- sentan, por lejos, la categoría de transmisión más grande tanto en la prevalencia como en la incidencia. La transmisión durante el consumo de drogas inyec- tables ha significado una contribución relativamente pequeña a la epidemia en Oceanía, en parte debido a la adopción temprana de programas de reducción del daño fundamentados en pruebas en Australia y Nueva Zelandia.
Transmisión heterosexual
La transmisión heterosexual representa aproximada- mente el 95% de los diagnósticos acumulados del VIH en Papua Nueva Guinea y casi el 88% en Fiji. La proporción de casos de infección contraída por vía heterosexual es un tanto menor en los países de
Fuentes: Consejo Nacional del Sida y Departamento de Salud de Papua Nueva Guinea.
0 500 1000 1500 2000 2500 3000 0−4 5−9 10−1 4 15−1 9 20−2 4 25− 29 30− 34 35− 39 40− 44 45−4 9 50−5 4 55− 59 Más d e 60 Desconocido Varón Mujer Sexo no indicado
Número
Grupo etario
Melanesia aparte de Papua Nueva Guinea (59,4%) y en Nueva Caledonia (36,3%) (Coghlan et al., 2009). La contribución de la transmisión heterosexual del VIH es significativamente menor en los países de ingresos altos de la región. En Australia, el contacto heterosexual fue la vía de transmisión para el 21% de los nuevos diagnósticos del VIH y para el 9% de los nuevos casos de infección por el VIH contraída entre 2003 y 2007 (Centro Nacional Australiano de Epidemiología e Investigación Clínica, 2008). Uno de cada tres nuevos diagnósticos del VIH en Nueva Zelandia en 2008 tuvo como causa el contacto hete- rosexual (Grupo de Epidemiología del Sida de Nueva Zelandia, 2009).
Según encuestas realizadas en una serie de países, los jóvenes exhiben niveles de conocimiento general del VIH por debajo del promedio mundial (Coghlan et al., 2009; ONUSIDA, 2008), aunque la amplia mayoría de los jóvenes encuestados que corren mayor riesgo sabía que los preservativos podían protegerlos de la transmisión sexual del VIH (Coghlan et al., 2009). Sin embargo, menos de la mitad de los jóvenes encuestados en Papua Nueva Guinea manifestaron haber usado un preservativo la última vez que tuvieron relaciones sexuales con una pareja no comercial (Coghlan et al., 2009). Las encuestas en varias naciones del Pacífico indican que una minoría considerable de jóvenes se inician en la actividad sexual antes de los 18 años, de los cuales alrededor del 40% en Papua Nueva Guinea y Vanuatu comunican tener más de una pareja sexual (Coghlan et al., 2009).
Las encuestas en poblaciones distintas han arrojado de manera sistemática que las infecciones de trans- misión sexual son endémicas en las islas del Pacífico. Habitualmente, los estudios realizados en Papua Nueva Guinea han encontrado una prevalencia de la infección de transmisión sexual del 40% al 60% (Coghlan et al., 2009).
La escasa cantidad de encuestas serológicas recientes del VIH entre profesionales del sexo en la región hace difícil cuantificar el papel del comercio sexual en la epidemia nacional. Las encuestas comporta- mentales llevadas a cabo en Papua Nueva Guinea en 2006 encontraron que el 70% de los conductores de camión y el 61% del personal militar comunicaron haber pagado a una mujer a cambio de relaciones sexuales en los 12 meses anteriores (Secretaría del Consejo Nacional del Sida, 2008). También en Papua Nueva Guinea, más de dos tercios de las profesionales femeninas del sexo encuestadas en 2006 comuni- caron que habían usado preservativos con su último cliente, aunque menos de la mitad manifestó usarlos con regularidad (Secretaría del Consejo Nacional del Sida, 2008).
Hombres que tienen relaciones sexuales
con hombres
Las relaciones sexuales entre hombres es la principal fuerza impulsora de varias epidemias nacionales en la región del Pacífico. En 2003–2007, los hombres que tienen relaciones sexuales con hombres representaban el 68% de los nuevos casos de VIH diagnosticados en Australia y el 86% de las nuevas infecciones por el VIH (Centro Nacional Australiano de Epidemiología e Investigación Clínica del VIH, 2008). En Nueva Zelandia, los hombres que tienen relaciones sexuales con hombres representaron el 49% de los nuevos casos diagnosticados a través de pruebas de detección de anticuerpos en 2008 (Grupo de Epidemiología del Sida de Nueva Zelandia, 2009). Aproximadamente dos de cada tres diagnósticos acumulados en Guam son de hombres que tienen relaciones sexuales con hombres, que también representan la mayor propor- ción de casos de VIH en Nueva Caledonia (37%) (Coghlan et al., 2009).
En consonancia con las tendencias en otros países de altos ingresos, en los últimos años Australia y Nueva Zelandia han experimentado un aumento en los diagnósticos del VIH entre los hombres que tienen relaciones sexuales con hombres. En Nueva Zelandia, por ejemplo, los diagnósticos de VIH anuales en esta población aumentaron en un 89% entre 2000 y 2006 (Grupo de Epidemiología del Sida de Nueva Zelandia, 2009).
Aunque las pruebas existentes no son definitivas, hay signos de que el aumento reciente en los diagnós- ticos de infección por el VIH entre los hombres que tienen relaciones sexuales con hombres en Australia y Nueva Zelandia surge del incremento de los comportamientos de riesgo sexual (Guy et al., 2007). En Australia, las tasas de sífilis aumentaron más del doble entre 2004 y 2007, y la mayoría de los nuevos casos ocurren entre hombres que tienen relaciones sexuales con hombres (Centro Nacional Australiano de Epidemiología e Investigación Clínica, 2008).
Uso de drogas inyectables
La transmisión durante el uso de drogas inyectables es responsable de una parte relativamente limitada de las nuevas infecciones por el VIH en la región: el 2% de las nuevas infecciones contraídas en Australia entre 2003 y 2007 (Centro Nacional Australiano de Epidemiología e Investigación Clínica, 2008) y el 1% de nuevos diagnósticos de VIH en Nueva Zelandia en 2008 (Grupo de Epidemiología del Sida de Nueva Zelandia, 2009). Cifras un tanto mayores se notifican en las naciones insulares más pequeñas del Pacífico, donde los usuarios de drogas inyectables representan el 11,7% de las notificaciones de casos acumu- lados del VIH en la Polinesia Francesa y el 5,7% en
Melanesia (excluida Papua Nueva Guinea) (Coghlan et al., 2009). Tanto en Fiji como en Papua Nueva Guinea, los usuarios de drogas inyectables representan menos del 1% de las infecciones notificadas (Coghlan et al., 2009).
Oceanía es escenario de algunos de los primeros programas de reducción del daño en el mundo. A principios de la epidemia, Australia y Nueva Zelandia invirtieron en diversos servicios de reducción del daño para prevenir la transmisión del VIH durante el consumo de drogas. Nueva Zelandia comenzó ofre- ciendo servicios de intercambio de agujas en 1987, y actualmente numerosas farmacias comunitarias parti- cipan en el programa (Sheridan et al., 2005).
Transmisión maternoinfantil
En las naciones insulares más pequeñas, donde el contacto heterosexual es la principal vía de trans- misión del VIH, el porcentaje de diagnósticos acumulados del VIH a partir de la exposición peri- natal oscila de 2,4% en Nueva Caledonia a 7,6% en Papua Nueva Guinea (Coghlan et al., 2009). Las autoridades nacionales en Papua Nueva Guinea informan que las tasas de transmisión maternoin- fantil están aumentando y que se prevé un ascenso mayor a medida que la epidemia sigue su esca- lada (Secretaría del Consejo Nacional del Sida, 2008). Papua Nueva Guinea ha tomado medidas para ampliar el acceso a los servicios destinados a prevenir la transmisión maternoinfantil, pero la cobertura de prevención en centros asistenciales prenatales fue de apenas el 2,3% en 2007 (Secretaría del Consejo Nacional del Sida, 2008).
En los países de mayor tamaño y de ingresos altos de la región, en los que la causa principal de la
epidemia son las relaciones sexuales entre hombres, las tasas de transmisión maternoinfantil son extrema- damente bajas. En Australia, solamente tres lactantes fueron diagnosticados con VIH en 2006–2007 (Centro Nacional Australiano de Epidemiología e Investigación Clínica, 2008), mientras que un solo niño nacido en Nueva Zelandia recibió este diagnós- tico en 2008 (Grupo de Epidemiología del Sida de Nueva Zelandia, 2009).
Reclusos
Son escasos los datos recientes de la prevalencia del VIH en los entornos carcelarios de Oceanía (Dolan et al., 2007). Después de realizar estudios que docu- mentaron la transmisión del VIH en las prisiones australianas a comienzos de la epidemia, el país tomó medidas para poner en marcha programas de reduc- ción del daño en las prisiones (Organización Mundial de la Salud, Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, ONUSIDA, 2007).
Movilidad
En Australia, en el período de 2006 a 2008, la tasa per cápita de diagnósticos del VIH entre las personas que inmigraron desde África Subsahariana fue más de ocho veces mayor que entre los nacidos en Australia (Centro Nacional Australiano de Epidemiología e Investigación Clínica, 2009). Del porcentaje rela- tivamente pequeño de casos de infección por el VIH contraída por transmisión heterosexual notifi- cados en Australia entre 2004 y 2008, el 59% fueron entre personas nacidas en África Subsahariana o en personas con parejas sexuales nacidas en un país de alta prevalencia (Centro Nacional Australiano de Epidemiología e Investigación Clínica, 2009).