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Avanzando hacia el concepto de isla: los asedios de Cimón

Asedio e insularidad en la estrategia de Pericles

2. Avanzando hacia el concepto de isla: los asedios de Cimón

Como señalan repetidamente los expertos en historia militar, los griegos de la época Clásica no poseían una pericia destacable en el arte de la poliorcética, pues la mentalidad hoplítica no concebía el asedio como una situación aceptable.21 Sin embargo, las fortificaciones podían alcanzar un alto grado de sofisticación, como hemos podido comprobar.22 Por consiguiente, los asedios se planificaban como un bloqueo, una maniobra de desgaste cuyo éxito dependía de la anulación de la capacidad de abastecimiento del enemigo.23 En esta línea, encontramos los primeros asedios llevados a cabo por los atenienses contra estados isleños.

En la década posterior a Salamina, bajo el mando de Cimón, los atenienses lideraron las acciones de la Liga de Delos, orientadas a liberar las

poleis griegas en poder de los persas. Siguiendo a Tucídides (I. 98), encontramos a Cimón asediando y tomando Eyón, polis en la desembocadura del Estrimón, hacia 476 a.C. Las fuerzas de Eyón, bajo el gobierno del persa Boges, resistieron hasta la extenuación.24

ὡς δ᾽ οὐδὲν ἔτι φορβῆς ἐνῆν ἐν τῷ τείχεϊ, συννήσας πυρὴν μεγάλην ἔσφαξε τὰ τέκνα καὶ τὴν γυναῖκα καὶ τὰς παλλακὰς καὶ τοὺς οἰκέτας καὶ ἔπειτα ἐσέβαλε ἐς τὸ πῦρ, μετὰ δὲ ταῦτα τὸν χρυσὸν ἅπαντα τὸν ἐκ τοῦ ἄστεος καὶ τὸν ἄργυρον ἔσπειρε ἀπὸ τοῦ τείχεος ἐς τὸν Στρυμόνα, ποιήσας δὲ ταῦτα ἑωυτὸν 21

Garlan 1972, 119; 1985, 251 y 1991, 66-70. Sage 1996, 107 advierte de la incongruencia entre mentalidad hoplítica y asedio. Véanse también Hanson 1998, xiii; Lee 2006, 497 y Wheeler-Strauss 2007, 223-224. Sobre los cambios que sobrevinieron a dicha mentalidad durante la Guerra del Peloponeso véase Wheeler-Strauss 2007, 202.

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Garlan 1985, 245-246. El autor destaca la escasez de fuentes literarias en materia poliorcética para los periodos anteriores a la época helenística.

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Esta situación no siempre implicaba un correcto abastecimiento de las fuerzas sitiadoras, que normalmente se hacía por vía marítima (Lee 2006, 494). Sobre los detalles técnicos del asedio marítimo ateniense véase Wheeler-Strauss 2007, 239.

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Gomme 1945, 281 destaca que Tucídides no menciona un fallido intento de fundar Enea Hodoi, el precedente de Amfípolis. Sobre la fecha del suceso véanse Smart 1967; Hornblower 1991, 149 y Rhodes 1992, 42, quien relaciona esta campaña y la de Esciros con el interés común de la Liga de Delos.

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ἐσέβαλε ἐς τὸ πῦρ. οὕτω μὲν οὗτος δικαίως αἰνέεται ἔτι καὶ ἐς τόδε ὑπὸ Περσέων.

Y, una vez que en la plaza ya no quedaba nada que llevarse a la boca, mandó erigir una gran pira y degolló a sus hijos, a su esposa, a sus concubinas y a sus servidores, arrojándolos acto seguido al fuego. Posteriormente, desde lo alto de la muralla, esparció por el Estrimón todo el oro y toda la plata que había en la ciudad; hecho lo cual, se arrojó al fuego. De ahí que, todavía en la actualidad, Boges sea alabado con toda justicia por los persas.

Hdt. VII. 107. 225

El pasaje nos recuerda el final de otros desgarradores asedios como el de Numancia en las Guerras Celtibéricas (s. III-II a.C.), descrito en detalle por Apiano (Historia de los romanos. Sobre Iberia 96-97). Al margen de las figuras literarias que contiene el relato, advertimos que el asedio consistió en un bloqueo o incomunicación y que la plaza no se tomó al asalto. Las fuerzas atenienses y aliadas, una vez ganada la primera escaramuza, cercaron a su oponente con el mar a sus espaldas y esperaron a que se le agotasen los recursos. Esta técnica poseía un alto valor añadido para los atenienses y aliados isleños pues no perdían muchas vidas humanas y podían abastecerse de víveres y hombres por mar sin ningún tipo de riesgo.26 Al año siguiente, 475 a.C., atenienses y aliados dirigieron sus intereses contra la isla de Esciros (noroeste de Eubea), habitada por lo dólopes, famosos por dedicarse a la piratería27 (Plut. Cim. 8, 3-6 y Thes. 36, 1-2). Tras fundar una colonia en la isla de Esciros, Tucídides señala que atenienses y aliados atacaron Caristo,

polis meridional de la isla de Eubea, que había colaborado con los persas28 (Hdt. VIII. 66. 2). Aunque Tucídides no menciona los motivos del ataque a Caristo podemos entender que su privilegiado emplazamiento en la ruta marítima Atenas-Helesponto, pudo constituir el motivo de la expedición. Sea como fuere, Caristo fue obligada a ingresar en la Liga de Delos merced a un acuerdo que puso fin al conflicto, no obstante, no tenemos noticias de cómo se desarrolló la campaña.

Nuevamente una isla, Naxos, la mayor de las Cícladas, se convierte en el objetivo de los intereses atenienses (Th. I. 98. 4). Alrededor del 469 a.C., los naxios quisieron apartarse de la Liga de Delos y Atenas, para que no se

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Texto griego en Herodotus, with an English translation, Cambridge 1920. Traducción de Schrader 1985, 146-147.

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Sin embargo, los gastos económicos era cuantiosos, como puede verse en el caso de Potidea (Th. II. 70. 2).

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La campaña de Esciros también fue recordada por la recuperación de los restos de Teseo, acto de autoafirmación ateniense tras el desastre de la invasión persa vid. Goušchin 1999 y Sierra, en prensa, a.

28 En la primera guerra médica luchó contra la expedición persa y por ello fue saqueada (Hdt. VI. 99. 2) y en la segunda guerra médica decidió no oponer resistencia.

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convirtiera en un mal ejemplo, envió a la flota que sitió la isla.29 El asedio de Naxos consistió de nuevo en un bloqueo, como parece desprenderse de Aristófanes (Avispas 353), que terminó con la adhesión forzosa a la Liga de Delos. Seguidamente, Tucídides relata la gran batalla naval y terrestre contra los persas en Eurimedonte (Th. I. 100-101), donde Cimón se consagró como líder militar y se desvaneció la amenaza persa, muy presente durante las primeras décadas tras Salamina.30 Siguiendo el camino de los naxios, la isla de Tasos decidió abandonar la Liga por un desacuerdo comercial con Atenas y por una disputa en la explotación de las minas de oro tracias (frente a Tasos).31 Atenas envió nuevamente a la flota, derrotando a los tasios (465- 464 a.C.), que fueron sitiados en su isla (Th. I. 100. 2). Los tasios, apurados por la situación, decidieron pedir ayuda a Esparta, el contrapeso de Atenas en aquellos momentos, pero el inoportuno terremoto que anteriormente comentábamos impidió el socorro espartano.32 El episodio terminó como sigue:

πρὸς μὲν οὖν τοὺς ἐν Ἰθώμῃ πόλεμος καθειστήκει Λακεδαιμονίοις, Θάσιοι δὲ τρίτῳ ἔτει πολιορκούμενοι ὡμολόγησαν Ἀθηναίοις τεῖχός τε καθελόντες καὶ ναῦς παραδόντες, χρήματά τε ὅσα ἔδει ἀποδοῦναι αὐτίκα ταξάμενοι καὶ τὸ λοιπὸν φέρειν, τήν τε ἤπειρον καὶ τὸ μέταλλον ἀφέντες.

Así, mientras la guerra enfrentaba a los lacedemonios con los sublevados de Itome, los tasios, al tercer año del asedio, llegaron a un acuerdo con los atenienses por el que desmantelaban las fortificaciones y entregaban las naves, les era fijado el dinero que debían pagar en el acto y el tributo para el futuro, y

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El episodio naxio constituye toda una dislocación en la historia de la “Pentecontecia”. Su cronología es problemática debido a los diferencias en los relatos de Tucídides y Diodoro (véanse Milton 1979; Unz 1986 y Badian 1993, 76-77). Tampoco están claros los motivos que impulsaron a los naxios a tomar esta decisión, véanse algunas hipótesis en Finley 1984, 63; Rhodes 1992, 43, y nuestra opinión en Sierra 2012a, 96 y 2012b, 185. A la sazón, Tucídides comenta que, tras el ostracismo de Temístocles, éste recaló en Naxos mientras huía de sus perseguidores (Th. I. 137), lo cual nos parece un recurso literario que refleja una metáfora sobre la realidad política, como hemos defendido recientemente (Sierra 2012b, 187-188). 30

Véanse los detalles de la operación en Busolt 1897, 145-151 y Beloch 1914, 147. La pérdida de influencia del imperio persa en el Egeo puede consultarse en Kagan 1969, 46-47; Ste. Croix 1972, 175; Rhodes 1992, 43 y, recientemente, Tritle 2010, 7.

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Sobre la influencia económica de Tasos en la desembocadura del Estrimón véase Loukopoulou 2004, 854. La similitud entre los episodios de Naxos y Tasos ha sido abordada por Musti 1989, 337.

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Esparta estaba ocupada en sus asuntos internos, lo que nos devuelve a la diferencia de carácter entre ambas poleis, protagonistas de la Guerra del Peloponeso. Mientras Atenas podía hacer frente a varios conflictos (Eurimedonte y Tasos, y más adelante, Mégara, Egina y Egipto), Esparta se centraba en uno solo (Connor 1984, 46). En esta situación cruzada, Tasos e Itome, debemos situar el comienzo del deterioro en las relaciones diplomáticas entre Atenas y Esparta (Powel 1988, 35-36).

65 renunciaban al continente y a las minas. Th. I. 101. 3

El final de la campaña de Tasos exige una reflexión por nuestra parte sobre los sucesos que se han descrito hasta ahora. Según nuestra impresión, las primeras campañas de Cimón muestran la consolidación de la confianza ateniense en su poder naval. Precisamente, el choque contra Tasos advirtió a los atenienses de los riesgos de tratar con aliados activos en este campo y por esto resultaba importante la entrega de naves y la destrucción de fortificaciones. En otras palabras, Atenas desarmó a los tasios y los incorporó a la Liga de Delos como un estado sin poder real, como debió suceder con Esciros, Caristo y Naxos.33 Por tanto, ante el motivo aparente del desencuentro económico entre Tasos y Atenas, el resultado del conflicto fue el control marítimo del Egeo septentrional. En esta progresión: Eyón, Esciros, Caristo, Naxos, Eurimedonte y Tasos, apreciamos el avance y maduración del concepto con el que abríamos la presente discusión, es decir, “la isla de Pericles”. Paradójicamente, este concepto no fue desarrollado ni por Pericles ni por Temístocles sino por el conservador Cimón, dejando patente que el proyecto abarcaba mucho más que los tres o cuatro nombres propios que hemos mencionado.34 En cierto modo, los asedios a los que hemos aludido, muestran también dicho proceso, pues éstos consistían en bloquear al enemigo, en aislarlo como si de una isla se tratara. Por el contrario, ni en Tucídides ni en Diodoro, advertimos el despliegue en dichos asedios de maquinaria poliorcética, de tácticas de asedio complejas o de algún otro ingenio sino que, simplemente, se encomendaban a la paciencia y prueba de ello lo tenemos en los tres años que duró el asedio de Tasos. En síntesis, la política exterior ateniense, tendía paulatinamente hacia la consecución de un objetivo, ser la primera de las isla griegas.