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Avatares de publicación

CAPÍTULO 2. UMBRALES MÁS ALLÁ DE LOS UMBRALES

2.1 Avatares de publicación

El lector que tome en sus manos Último round en su formato original no sabrá de inmediato qué debe esperar o qué va a encontrar en este libro rectangular de 27 x 17,5 cm. cuya carátula semeja la primera página de un periódico. Y si por curiosidad lo voltea para ver si por casualidad la contracarátula le da algo de la información habitual incluida en la mayoría de los libros, información sobre el autor o sobre el contenido del libro, sólo encontrará más columnas de periódico. Si tiene la fortuna de tener en sus manos la primera o la segunda edición del libro y no es un lector pasivo, abrirá el tomo y se encontrará con otra sorpresa: el libro está guillotinado en dos partes, la superior de 18 cm. y la inferior de 9 cm. Y en la portada, el título, en mayúsculas, aparece en la parte superior, y el logo de Siglo XXI Editores, en la parte inferior. Y si sigue atento, el lector percibirá que a pesar de ser un libro de Siglo XXI Editores, México, fue “impreso y hecho en Italia”, cosa que debería llamarle la atención pues no es lo habitual. Quizá esto impulse al lector ávido a desentrañar este misterio, por lo cual se dirigirá al final del libro donde encontrará la siguiente información (relativa a la segunda edición):

ÚLTIMO ROUND de Julio Cortázar

se terminó de imprimir en los talleres de TOSO, 93, via Carlo Capelli, Turín (Italia) el día 10 de abril de 1970.

La portada y el diseño de la edición son de Julio Silva.

Intrigado por este dato que le proporciona lo que Genette llama uno de los “peritextos del editor”, el lector hojeará el libro y se dará cuenta de que incluye fotografías, poemas y textos en prosa, impresos en distintos tipos de letra sobre un papel semi-satinado y muy

hermoso. Y quizá se aventure a pasar esos umbrales para sumergirse en un libro único y fascinante que rompe no sólo con la concepción tradicional de género, sino con la forma en que se reparten las labores en la escritura, edición e impresión de un libro.

En cambio, si nuestro lector es menos afortunado y lo que tiene entre las manos es la llamada “edición de bolsillo” en dos tomos pequeños, angostos (9.5 x 18 cm.) y bastante incómodos de manipular, uno anaranjado y el otro verde claro, el peritexto es totalmente distinto (cito datos de la decimocuarta edición de bolsillo):

(logo) HECHO EN MÉXICO impreso en productora gráfica capuchinas núm. 378

col. Evolución,cp 57700 edo. de méxico

31 de marzo de 2006

Evidentemente, en esta edición más económica, que apareció por primera vez en 1972 y que lleva ya una veintena de ediciones mexicanas, ya no aparecen los créditos a Julio Silva, porque, si bien se conserva el formato de diario, la carátula original, así como el texto, han sido desmembrados para repartirlos en los dos volúmenes. Además, en la llamada página de textos legales, el lector descubrirá que en este caso, la portada y el diseño de la edición son de Virginia Silva. Si nuestro lector ignora cuál era el formato original, no se sorprenderá de la división de los textos entre los dos tomos, ni de nada. Si es un lector más avezado que sabe de una primera edición de dos “pisos”, podría creer ingenuamente que un libro es la planta baja y el otro el primer piso, pero se equivoca. La editora ha reordenado los textos, alternando textos de los dos “pisos”, con lo cual se altera por completo el uso original y formador de sentido que los dos Julios le habían dado a los paratextos y a la proximidad, tanto vertical como horizontal, de los textos mismos. Si este lector que sabe de una edición anterior es, además, un lector activo y curioso, se dirigirá a una biblioteca para cotejar su humilde edición de bolsillo con la original, y descubrirá que la nueva edición en dos tomos incluye cinco textos adicionales en el diario que constituye la carátula y la contracarátula: un fragmento del cuento “Silvia”, otro de “Uno de tantos

días en Saignon”, otro de “Los discursos del Pinchajeta”, otro de “Tu más profunda piel” y uno de “La inmiscusión terrupta”. Así mismo, se dará cuenta de que falta un texto del diario original, a saber, el párrafo que sigue a “El rincón del arpa” en el que el autor remite al lector a un texto clave en la página 112 del Primer Piso, del cual se hablará más adelante. En lugar de ese texto, el lector encontrará un odioso y comercial código de barras17. Y si se trata de un lector “postmoderno” que se toma literalmente lo de la “muerte del autor” y superficialmente la concepción de juego de Cortázar, nada de esto le importará porque, al fin y al cabo, el lector es ahora creador y puede leer el libro como a bien tenga. Y aunque es cierto que no hay un orden preestablecido para la lectura de Último round, la reordenación editorial acaba con un ordenamiento deliberado de los textos por parte del autor y un diseño deliberado por parte de Julio Silva, los cuales son esenciales para llegar a ese “libro oculto” al que apunta Cortázar desde la carátula y que dista mucho de ser simplemente una colección cualquiera de textos varios, una miscelánea18.

Para gran fortuna del lector actual, la Editorial RM Barcelona-México acaba de sacar ediciones facsimilares tanto de La vuelta al día en ochenta mundos como de Último round,

al final de la cual reaparece el texto original de la última página, con variaciones interesantes:

ÚLTIMO ROUND de Julio Cortázar

se terminó de imprimir en la ciudad de Hong Kong a través de Asia Pacific offset, en enero de 2010.

La portada y el diseño de la edición son de Julio Silva.

17 Dado que no he encontrado referencia alguna de Julio Cortázar a esta edición que no fue diseñada por él y

por Julio Silva, y que, en cambio, sí existen cuantiosas referencias a la edición original, he tomado esa edición como el texto establecido de Último round. Considero que esto queda confirmado por el hecho de que se acabe de reeditar la obra en su formato original.

18 Como señala Guillermo Piro, “Último round conoció en España sendas ediciones olvidables a cargo de las

editoriales Debate y Destino, donde el diseño gráfico de Julio Silva brillaba por su ausencia y en los que se limitaban a reproducir, uno después de otro, los textos de Cortázar”. En, “Un regreso por partida doble. Los libros de arena de Cortázar”, recuperado el 18 de diciembre de 2010 de

En concordancia con la globalización y la práctica de las maquilas, las ediciones facsimilares fueron impresas en Hong Kong mediante la más económica técnica del offset, pero lo importante es que, cuarenta años después, el lector vuelve a tener entre sus manos el libro concebido por Julio Cortázar y Julio Silva. Y esto conlleva el gran reto de mirar con Cortázar, desde su mirada, “hacia la apertura infinita que espera y reclama,”19 que es precisamente lo que me propongo a partir de este momento.

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