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el que se desarrolla el

modelo de sol y playa.

Sin embargo, el modo con el que el fenómeno turístico se implanta en el territorio ha partido de modelos de ocupación y organización propios de la ciudad convencional. Así, la tematización espacial del medio urbano hacia la industria del ocio parte de modelos en los que la naturaleza se incorpora a la práctica urbanística del siglo XX. Por una parte, surgen desarrollos basados en los modelos de ciudad jardín que emulan la “villa” como referencia de vivienda unifamiliar de calidad y responden a una ideología “antiurbana” en cuanto a la asociación de espacio libre a la vivienda evitando acercarse a la imagen de ciudad. Por otra parte, el uso de las tipologías del movimiento moderno en las áreas turísticas asociadas al turismo de masas compatibiliza la densidad y la naturaleza dentro de un modelo urbano. Por tanto, trasladar lo urbano de manera dispersa por el territorio o introducir la naturaleza en la ciudad son dos mecanismos paralelos e inversos que han servido para la implementación del turismo en el entorno urbano generando lugares donde “experimentar temporalmente vivencias ajenas a lo cotidiano”11 (Ley 2002:38)

El turismo como actividad, requiere de la construcción de un espacio cuyo resultado es la creación de “otros lugares” donde transcurre el tiempo durante la experiencia vacacional. Estos espacios necesitan para su sostenimiento la creación de productos y servicios que implican la construcción de hoteles, restaurantes, agencias de viajes, atracciones —urbanas, naturales, culturales, temáticas, etc.—, entre otros sin los cuales el turismo moderno, tal y como se entiende hoy, no existiría (Casariego 2002). Por tanto, la necesaria creación de una nueva infraestructura en la que se incluyan los valores paisajísticos, culturales, históricos y recreacionales inherentes a la actividad configura nuevos espacios de carácter más o menos urbano con el fin de dar soporte a la demanda del mercado turístico.

11 También Venturi, R. (1982). Aprendiendo de Las Vegas : el simbolismo olvidado de la forma arquitéctonica. Barcelona, Gustavo Gili. hace referencia a los escenarios que genera la ciudad del ocio en relación a sus actividades particulares como aquellos que generan ambientes alejados de la imagen rutinaria que puede ofrecernos una ciudad, tal y como se expone en el capítulo de espacio libre al tratar la imagen del espacio turístico. [generación urbana de asentamientos

turísticos litorales: su forma espacial]

TABLA 2 Formas espaciales del negocio turístico. Elaboración propia a partir de Casariego (2002).

Vera12 (1997) asegura que las singularidades que plantean las

expectativas de uso y consumo del lugar al que se desplazan los turistas constituyen una diferencia sustancial con la dinámica de configuración del resto de formas de ocupación. Sin embargo, expone la dificultad que entraña establecer tipologías que permitan clasificar los distintos espacios turísticos, pues sus manifestaciones pueden tener espacializaciones muy diversas dado que la yuxtaposición de diversos tipos de turismo en un mismo espacio dan lugar a organizaciones espaciales y modelos de asentamientos muy complejos tanto formal como funcionalmente.

A este respecto, en relación a la necesidad de adaptación a la demanda del turista y de la industria turística, Casariego (2002) clasifica los asentamientos turísticos según cuatro formas espaciales distintas [TABLA 2]. Sus consecuencias, tanto para las ciudades como para la articulación del territorio, son muy diversas y la presión que la actividad ejerce sobre el litoral en cualquier caso es muy alta.

En este sentido, a diferencia de las primeras etapas de desarrollo del turismo cuando la actividad se presentaba como algo exclusivo al alcance de sólo unos pocos, el momento actual se caracteriza por la globalización del turismo que conduce a la construcción de espacios cada vez más estandarizados donde se produzcan, a su vez, experiencias singulares. De este modo, el turista busca estandarización pero también “especificidad” (Casariego, 2002:20). Las formas espaciales del turismo, por tanto, son estándares más o menos reconocibles en los espacios litorales y que se adaptan al carácter local en mayor medida según sea más próxima su relación con la ciudad o con el paisaje, pues los espacios turísticos aislados corren más riesgo de configurarse como espacios globalizados.

Cualidades particulares inherentes al territorio litoral son la base del desarrollo de la actividad turística aunque, precisamente, el turismo no se caracteriza por “la forma en que se soporta en el territorio, sino por cómo lo goza y lo consume” (Pie 2002).

En primer lugar, el territorio sirve como soporte para el desarrollo del turismo, que precisa de su consumo para hacer posible la construcción del espacio turístico. Así, las condiciones urbanas se convierten en necesarias para su óptimo desarrollo, de modo que surge la necesidad de regulación mediante la planificación urbanística.

Hasta épocas recientes, las formas de planeamiento urbanístico que se han utilizado para regular el espacio turístico son las propias de la ciudad convencional, sin tener en cuenta las particularidades que dicho fenómeno en particular confiere a dicho espacio. La frecuente ausencia de planificación y, en caso de su existencia, el no estar adecuada al carácter propio del

12 “Puesto que los turistas proyectan sobre los lugares a los que se desplazan expectativas de uso y consumo singulares, la condición del espacio de destino turístico se identifica a través de su capacidad para satisfacer tales expectativas, para permitir desarrollar unos comportamientos diferentes a los habituales y para satisfacer unas necesidades específicas (…) Sobre la base de esta singularidad, se puede admitir que su funcionalidad, su hábitat y su dinámica son sustancialmente diferentes a las del resto de formas de poblamiento” (Vera, 1997).

[el espacio turístico del litoral y su territorio soporte]

espacio turístico o coordinada con los instrumentos efectivos de planificación urbana, ha dado lugar a la construcción de espacios turísticos que, sin duda, son capaces de soportar las actividades propias del uso con grandes limitaciones. De esta carencia de normativas y directrices específicas de planificación, se derivan cuestiones como la ocupación inadecuada de territorios que por su orografía, calidad paisajística y localización han sufrido una importante presión urbanizadora que ha terminado por dominar algunos de los territorios de mayor valor ambiental y ecológico13 (Mirallave,

2004).

Además, el asentamiento inadecuado de construcciones turísticas en ubicaciones donde prevalece el consumo de vistas frente al respeto de las condiciones del soporte natural (laderas de barranco con condiciones de drenaje natural, proximidad a la línea de costa, etc.), conlleva, en ocasiones, a desagradables desencuentros con las condiciones naturales y con las nuevas regulaciones legales que buscan reconstituir al patrimonio público los lugares que nunca deberían haberse perdido.

De este modo, la forma en que la actividad turística ocupa el territorio se produce, frecuentemente, mediante manchas de borde difuso cuya escena espontanea incide negativamente en la creación de una imagen de aproximación reconocible y atractiva que sea capaz de mostrar la calidad del espacio en

que se desarrolla la actividad.

En segundo lugar, el territorio como recurso de la actividad turística de sol y playa, precisa de una apreciable calidad paisajística y ambiental. Es tal el atractivo que supone el paisaje para la actividad turística y tal el grado de apropiación que se hace del mismo en la mayoría de los casos que propicia que, autores como Goula (2007), defiendan la idea de que “el turismo como actividad va en contra del paisaje”. Sin embargo, es precisamente un entorno de demostrada calidad paisajística, capaz de ofrecer adecuadas condiciones de urbanidad para el ocio, el que puede considerarse como espacio turístico completo (Mirallave, 2004). Así, la preservación del atractivo del paisaje, en un entorno que ofrece la comodidad propia de la estructura urbana, constituye una de las cualidades más destacables del espacio turístico.

En el momento actual, el atractivo paisajístico —el goce del mar, el sol y la playa— no resultan suficientemente valiosos como para mantener el interés por el destino dada la “sobrecarga, la degradación y el agotamiento del lugar” (Pie 2013:21) pues la industria turística comienza a necesitar de otros valores que consigan marcar la diferencia respecto a los destinos competidores.

13 Según Mirallave (2004) el consumo de suelo en entornos de máxima calidad ecológica y ambiental, de acuerdo con el planeamiento vigente, entra en contradicción directa con el respeto y mantenimiento de uno de los reclamos base para la atracción de turismo: la calidad del paisaje.

[el espacio turístico del litoral: su atractivo– el paisaje]

IMAGEN 4 Diferentes tipologías configuran el espacio turístico de la Costa Blanca. Vista de Calpe desde Morro de Toix. Elaboración propia.

Además, es necesario atender al paisaje edificado, además del valor paisajístico natural para obtener un espacio turístico de óptima calidad, pues, tal y como afirma (Ribas i Piera 2004:33) “no hay distinción entre paisaje edificado y paisaje natural” en la medida que ambos configuran el entorno. Ambos paisajes – tanto edificado como natural- son los que confieren “identidad al entorno” por lo que se tercia oportuno entrar a valorar la calidad arquitectónica que debería exigirse al espacio turístico. En este sentido, frecuentemente, la arquitectura de las áreas turísticas utiliza la estética de lo pintoresco como base para la composición arquitectónica, de manera que se recurre “al pastiche como elemento de proyectación del objeto arquitectónico” (Mirallave 2004:89). Así, la estética arquitectónica puede llegar a banalizarse hasta caer en la recreación de un escenario lejano a la cultura local y próximo al parque temático, lo que merma la calidad del verdadero escenario a disfrutar.

En tercer lugar, hasta la fecha, las tipologías edificatorias y los modelos urbanos en los que se basa la construcción de la ciudad convencional han servido como muestra para el desarrollo del espacio turístico (Ley 2002). La ausencia de estudios sobre modelos urbanos específicos y los modos de planificación adecuados al desarrollo de este fenómeno han derivado en que, como afirma Mirallave (2004:85) “la oportunidad, la especulación, la casualidad y la improvisación” han definido en muchos casos la localización y la formalización de los tejidos turísticos.

Cuando se trata de exponer el papel de la arquitectura en la configuración del espacio turístico (Pie 2013) las situaciones que se encuentran son muy diversas (Portela 2002). Desde aeropuertos, clubes náuticos hasta paseos marítimos pasando por viviendas unifamiliares, apartamentos, hoteles, chiringuitos, centros deportivos o centros de visitantes sin olvidar los equipamientos de la cultura o las piscinas el panorama se presenta amplio. En general, la ciudad del ocio, se ha convertido en un espacio urbano donde se dan cita todas aquellas tipologías propias de las funciones del turismo.

En el momento actual, mucho más allá de las arquitecturas prestadas del turismo propias del Grand Tour o las generadas para abordar el desarrollo del turismo de masas, la arquitectura del turismo se ha convertido en una “arquitectura colonizadora” (Pie 2013:26) cuyas piezas pueden sobrevivir, en ocasiones, de forma aislada configurando un espacio turístico singular. Según Ricard Pie (2013:26) las “piezas mínimas del turismo” pueden agruparse en dos categorías fundamentales: según las características del alojamiento o según el tipo de equipamiento del ocio que cualifica o singulariza la oferta.

El hotel turístico es el máximo exponente del alojamiento que constituye el elemento fundamental para cubrir la función habitacional del turismo. Comúnmente, y derivado de las tipologías del movimiento moderno, el hotel panorámico surge como tipología fundamental en la costa. Su derivado más extremo es el hotel-resort donde se cubren necesidades de alojamiento y ocio a la vez. Sin embargo, en la costa la

[el espacio turístico del litoral: tipologías del ocio]

oferta de alojamiento extrahotelera complementaria suele ser muy diversa, variando desde el apartotel hasta la vivienda individual en sus distintas formas de uso y gestión.

Aunque arquitectónicamente los complejos de alojamiento difieren poco de la arquitectura residencial, se observan algunas diferencias que condicionan profundamente la configuración del espacio turístico y que se desarrollan de manera específica en el capítulo de resultados — [OS2] densidad alojativa, [EL1] cuantificación del espacio libre y [CU2] diversidad del alojamiento—.

En cuarto lugar, otra de las cuestiones que caracterizan de forma particular a la ciudad del ocio es la diversidad de usos que conviven en el espacio turístico.

Habitualmente, los espacios turísticos, hacen un uso monofuncional e intensivo del territorio. En múltiples ocasiones, el uso residencial se resuelve con una única tipología edificatoria que domina grandes extensiones de terreno lo que es reflejo de cómo se desarrolla el tejido social de las áreas turísticas. Si bien esa monofuncionalidad no es positiva en cuanto a la búsqueda de una óptima organización territorial, la especialización en las actividades del ocio proporciona escenarios más competitivos que permiten posicionar de una mejor manera el destino turístico en cuanto a sus competidores. Finalmente, el uso de los espacios turísticos de sol y playa de la Costa Blanca está afectado por la estacionalidad climática y por la coincidencia de los periodos vacacionales con el verano. De este modo, las fluctuaciones de demanda son muy variables: muy elevadas en la época estival y festividades concretas y bajas durante el invierno.

Esta estacionalidad es un hecho observable en la mayor parte de espacios turísticos del litoral, pero resulta gráficamente perceptible al estudiar el patrón de tendencias de búsqueda y consulta en la red14 acerca de algunos de los destinos turísticos

litorales más visitados.

La herramienta Google Trends muestra la popularidad de un término de búsqueda a lo largo del tiempo, de este modo, se observan los periodos del año en que ha existido un mayor interés por un destino turístico a través de Google.

Esta herramienta no solamente evidencia la estacionalidad asociada a un destino turístico litoral, sino que, además, ofrece datos sobre el origen de las búsquedas por países que permite evaluar de dónde proviene el interés por un determinado destino turístico y qué es aquello que particularmente interesa a las consultas.

A este respecto, en el caso de Dénia el interés por la conexión en ferri con las Islas Baleares destaca (“Dénia Ibiza”) entre otros términos de búsqueda relacionados como son “hotel Dénia”, “Dénia hoteles” y “apartamentos Dénia” que denota

14 Google Trends. Consulta para los parámetros Dénia, Benidorm y Torrevieja. http://www.google.es/trends/explore#q=Denia%2C%20Benidorm%2C%20 Torrevieja&cmpt=q

[la complejidad urbana del espacio turístico litoral: la especialización en las actividades del ocio]

[la dimensión espacio-tiempo en el turismo de sol y playa: estacionalidad y visitantes]

IMAGEN 5 Popularidad en la búsqueda de los términos DÉNIA, BENIDORM Y TORREVIEJA desde el año 2005 en el buscador Google. Gráfico de resultados de Google Trends. Fecha de consulta 25/02/2014 11.00am. http://www.google.es/trends/ explore#q=Denia%2C%20Benidorm%2C%20Torrevieja&cmpt=q

IMAGEN 6 Términos de búsqueda relacionados con la palabra Dénia. Gráfico de resultados de Google Trends. Fecha de consulta 25/02/2014 11.00am. http://www.google.es/ trends/explore#q=Denia%2C%20Benidorm%2C%20Torrevieja&cmpt=q

IMAGEN 7 Términos de búsqueda relacionados con la palabra Benidorm. Gráfico de resultados de Google Trends. Fecha de consulta 25/02/2014 11.00am. http://www. google.es/trends/explore#q=Denia%2C%20Benidorm%2C%20Torrevieja&cmpt=q

IMAGEN 8 Términos de búsqueda relacionados con la palabra Torrevieja. Gráfico de resultados de Google Trends. Fecha de consulta 25/02/2014 11.00am. http://www. google.es/trends/explore#q=Denia%2C%20Benidorm%2C%20Torrevieja&cmpt=q

el interés turístico de la población e incluso el interés de este municipio desde el extranjero “Dénia Spain”. En el caso de Benidorm es evidente el interés turístico por la población “hotel Benidorm”, “hoteles en Benidorm”, “Benidorm hoteles”, “Benidorm holidays” e incluso la importancia que el factor climatológico tiene en el turismo “weather Benidorm”. También en el caso de Torrevieja aparece la palabra hotel en la búsqueda “hotel Torrevieja” denotando el interés turístico, sin embargo, son mucho más frecuentes las búsquedas en torno al tiempo e incluso en inglés denotando interés extranjero por la población.

Además, al respecto del interés geográfico de las búsquedas, se observa gran interés extranjero sobre todo de regiones centro y norteuropeas, aunque sobre todo de Reino Unido. Finalmente, cabe mencionar que, aunque la relación entre la procedencia del turista y la configuración del espacio turístico escogido está poco estudiada en el litoral alicantino, estas tendencias establecen únicamente patrones generales de popularidad o interés, pues lo que sí está probado es que, en el ámbito social, el turista no busca mezclarse con otras clases sociales y, en muchas ocasiones, ni siquiera con la población residente, sino relacionarse con iguales o, en todo caso superiores, ya que esta situación le permite participar de un estatus idílico durante un corto periodo de tiempo (Antón Clavé 2007).

En el espacio turístico se participa de un modelo basado en la segregación social que resulta inherente al turismo, dado que lo que se plantea, a partir de la cultura del turismo de masas, en general, es disfrutar del entorno, del ocio y no tanto interferir en la cultura y la sociedad local propias del destino vacacional.

Por tanto, aunque en el capítulo de resultados se profundiza al respecto de las particularidades del espacio turístico en cuanto a sus formas de ocupación, su espacio libre y su complejidad urbana, no se explican aquí algunas de las cuestiones que se desarrollan en profundidad en el mencionado apartado aunque sí se introducen algunas de las variables que hacen de la ciudad del ocio un espacio urbano muy particular que constituye el soporte y el escenario fundamental para la producción de la actividad turística.

IMAGEN 11 Interés geográfico de las búsquedas por regiones al respecto del término Torrevieja. Gráfico de resultados de Google Trends. Fecha de consulta 25/02/2014 11.00am. http://www.google.es/trends/explore#q=Denia%2C%20Benidorm%2C%20 Torrevieja&cmpt=q

IMAGEN 10 Interés geográfico de las búsquedas por regiones al respecto del término Benidorm. Gráfico de resultados de Google Trends. Fecha de consulta 25/02/2014 11.00am. http://www.google.es/trends/explore#q=Denia%2C%20Benidorm%2C%20 Torrevieja&cmpt=q

IMAGEN 9 Interés geográfico de las búsquedas por regiones al respecto del término Dénia. Gráfico de resultados de Google Trends. Fecha de consulta 25/02/2014 11.00am. http://www.google.es/trends/explore#q=Denia%2C%20Benidorm%2C%20 Torrevieja&cmpt=q

La calidad del destino turístico.

Existen diversos estudios15 que abordan la calidad del destino

turístico desde distintas perspectivas pues es esencial para la configuración de su imagen final. La calidad de un destino turístico depende de factores endógenos y exógenos, dado que son múltiples las variables que componen el producto turístico global; sin embargo, el turista la evalúa siempre de manera global por lo que es preciso que los elementos que lo componen satisfagan sus expectativas (Gandara 2004).

En general parece que el espacio turístico es un instrumento para la venta de experiencias en un determinado momento del tiempo y que, el turista, del mismo modo que cualquier consumidor, demanda algo más que un espacio original y sorprendente, “una secuencia de acontecimientos en el tiempo” (Perles 2009:130). De este modo, un destino turístico

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