1. A ÑOS DE FORMACIÓN Y TRAYECTORIAS INICIALES
1.2. b Proyectos arquitectónicos
Tras haber expuesto los trabajos de Muguruza como alumno y haber comentado su pronta incorporación a la docencia en la Escuela de Arquitectura de Madrid, ahora daremos a conocer sus primeras obras como arquitecto. Estos proyectos fueron el punto de partida de su trayectoria profesional. En este periodo se dio, por un lado, su inclinación hacia los estilos españoles en la línea del regionalismo y de los “estilos nacionales” de comienzo del siglo XX, ligado a la corriente de Lampérez y Rucabado. Por otro lado, se percibe su vinculación al clasicismo académico; bajo la influencia de la arquitectura de Antonio Palacios. Ambas actitudes generaron una obra relacionada con el eclecticismo, de lenguaje historicista y, por tanto, conectado con el contexto arquitectónico del primer cuarto del siglo XX. En este sentido, Muguruza no fue innovador ni renovador de lenguajes, y más bien su mérito respondió a la variedad de géneros sobre los que trabajó, al número de obras proyectadas y a su acercamiento a la arquitectura a través de tan diversas facetas.
En este primer periodo, los proyectos arquitectónicos realizados responden, sobre todo, a concursos, pero también recibió encargos privados. De todo ello se materializaron tres obras construidas: en Madrid, un teatro y una vivienda colectiva, y en Murcia, un edificio de correos; otras no llegaron a ejecutarse, pero deben mencionarse para identificar los géneros y los estilos que practicó en su primera etapa como arquitecto.
Uno de los primeros concursos que Muguruza ganó como profesionalfue el edificio destinadoa Correos y Telégrafos de Murcia [cat. 4]. Sobre él no nos detendremos por varios motivos: primero, porque no se ha podido tener acceso a la documentación original, por lo que desconocemos los planos y la evolución desde la primera propuesta (1917) al proyecto ejecutado (1930); a ello se suma la falta de datos y estudios sobre el edificio; pendiente de su rehabilitación como centro de exposiciones23.
23. Las bases del certamen fueron publicadas en la Gaceta de Madrid en enero de 1917, nº 20. El 16 de
noviembre de 1919, nº 320, se anunció la aprobación del proyecto de Muguruza. AYALA, Juan M.; GONZÁLEZ ORTIZ, J. L.; GUTIÉRREZ-CORTINES CORRAL, C.; SEGADO DEL OLMO, A.: Historia
de la región murciana, Ediciones Mediterráneo S. A., Murcia, 1980, pp. 175-175. "Pedro Muguruza
construye en 1930 el edificio de Correos de Murcia, sustituyendo no muy acertadamente una antigua casa solariega, y que por causas que desconocemos invalidaba el anteproyecto de Pedro Cerdán de 1917". En los boletines oficiales y en la búsqueda bibliográfica no se ha localizado nada más al respecto.
No obstante, debe registrarse por tratarse de sus primeros trabajos proyectados sin experiencia profesional, pero ganador de un concurso para un tipo arquitectónico complejo y significativo para la ciudad24. La iniciativa
de su construcción formó parte de la intención de la Dirección General de Correos, a través del Ministerio de la Gobernación, de construir sucesivas sedes provinciales para “fomentar una arquitectura inspirada en la tradición y ajustada a las características de cada una de las regiones afectadas”25. Gracias
a esto se construyeron los principales centros de Correos y Telégrafos de nuestro país, y cabe destacar, entre otros, los desarrollados por Antonio Palacios en Madrid (1907), por Teodoro Anasagasti en Málaga (1916) y Secundino Zuazo en Bilbao (1927).
En las bases de estos certámenes se exigía la adaptación formal del edificio al carácter típico de la región. En el caso de Murcia esto respondió a la arquitectura barroca, lenguaje cuyos códigos decorativos fueron introducidos en el exterior del edificio, y a los que Muguruza fue tan aficionado. Las referencias formales y estilísticas para la sede murciana de Correos no solo pudieron tomarse de la vecina catedral26, sino también de otras
construcciones civiles que reflejó en sus dibujos de 1927 y del palacio de Villacis que fue derribado para su construcción. Aquí vivió el pintor Nicolás de Villacis, considerado discípulo de Velázquez, que dio nombre a la calle (con vuelta a Cánovas del Castillo), cuya casa conocemos a través de una fotografía de Jean Laurent tomada a finales del XIX27.
24. Otros proyectos de Muguruza en Murcia conservados en RABASF: 1935: proyecto de hotel en
Murcia, propiedad del señor Joaquín Cerdá; 1941-1943: proyecto de cinematógrafo en Murcia propiedad de los señores Bernal: [C/ de Salzillo c/v Callejón de Prieto]; 1942: finca propiedad de los señores Álvarez Gómez en Murcia; 1943: almacenes y viviendas en Murcia para los señores Álvarez Gómez; 1945-1946: proyecto de edificio para viviendas de renta y cinematógrafo propiedad del señor Bernal en Murcia: [C/ de Salzillo c/v Callejón de Prieto]; 1946: proyecto de casa para vivienda en la Gran Vía de Murcia propiedad de los señores Álvarez Gómez; 1946-1948: proyecto de cinematógrafo propiedad del señor Bernal en Murcia [paseo de Corvera]; 1946-1948: proyecto de edificio para viviendas de renta y cinematógrafo del señor Bernal: [C/ Salzillo, Murcia]; 1947: estudio preliminar de un cine para Cieza (Murcia); 1947-1948: proyectos de reforma para oficinas [y viviendas] en el hotel de don Joaquín Cerdá en Murcia; 1948: proyecto de edificio para viviendas, almacenes y oficinas en la calle Albacete de Murcia, propiedad de los señores Álvarez Gómez; 1948: proyecto de reforma para viviendas en el hotel propiedad de don Joaquín Cerdá en Murcia.
25. VVAA: Anasagasti: obra completa, Exposición organizada por el Ministerio de Fomento,
Madrid, 2003, p. 77.
26. Dibujada por él, así como otros casos de arquitectura barroca de la ciudad, “Dibujo del profesor
Pedro Muguruza Otaño”, Arquitectura española, nº XIX, julio-septiembre, 1927. Asimismo, comentar que su hermano, José María, nació en esta ciudad el año 1899; Pedro tenía seis años.
27. Conservada en el Archivo de la ETSAM. Quiero agradecer a Miguel Sobrino su generosidad quien
Dibujo de Muguruza de la fachada de la catedral, Murcia
(en Arquitectura española, nº XIX, 1927, portada). Casa del pintor Villacis, Murcia [Colección Laurent, Biblioteca ETSAM].
Vista actual del exterior del edificio de Correos y Telégrafos de Murcia.
Pero Muguruza no se inspiró en la fábrica antigua derribada, tan solo recuperó la idea estilística heredada, y tampoco parece que reaprovechase piezas del palacio anterior. El resultado final fue un edificio en esquina, cuerpo destacado por medio del torreón, en cuyos dos de sus vanos incorporó frontones quebrados. En esta fachada quedan registrados ciertos elementos que se
constituirán como característicos de la obra de Muguruza: la incorporación del torreón como elemento vertical e hito urbano, el gusto por la ornamentación en los paramentos de fachadas y el interés hacia la plasticidad que ofrecen las formas barrocas.
La distribución interior se conoce gracias a fotografías actuales28, donde se
aprecia un patio central cubierto por armadura metálica, espacio que serviría como eje de las operaciones desarrolladas en su antigua función. Al no conocer los planos no sabemos su distribución original ni el estado primitivo, pero parece relacionarse con la arquitectura funcional, de tipología en torno a patio, y cuya escalera volada, de haber sido proyectada por Muguruza, debe valorarse como un elemento significativo.
Interior, espacio central del antiguo edificio de Correos y Telégrafos de Murcia.
En definitiva, esta obra de Muguruza hay que ponerla con relación al contexto arquitectónico en el que se generó. A nivel exterior es un caso de tipismo relacionado con los estilos nacionales, la fachada fue recubierta de elementos pertenecientes a la historia nacional y ligada a esquemas barrocos, no se percibe atención hacia el diseño arquitectónico en relación con su función. El hecho de haber incorporado el torreón puede entenderse
28. MARTÍNEZ RODRÍGUEZ, Inés: “La Casa de Correos a través de la prensa, Murcia, 1917-1930”,
y justificarse como una imagen nostálgica de un pasado arquitectónico, por lo que faltaría una coherencia entre alzado y planta.
En 1917, Muguruza proyectó y construyó un edificio de naturaleza distinta al anterior, destinado al espectáculo. En este caso, el lenguaje elegido se relacionaba no ya con la vinculación a los estilos nacionales y el regionalismo, sino con la otra línea característica de su personalidad arquitectónica, el clasicismo academicista. Se trató del edificio destinado a cinematógrafo y
varietés para la plaza de la Cebada de Madrid [cat. 2], de encargo privado,
conocido en la actualidad como Teatro de La Latina, hoy muy alterado respecto al proyecto original. Era la primera aproximación de Muguruza a un género sobre el que trabajó a lo largo de su carrera, y la arquitectura destinada al cine la practicó tanto en edificio individual (como en este caso) como incorporado a un programa multifuncional y de mayor escala29.
Juan Lafora, propietario del solar, encargó a Muguruza levantar una sala en un solar rectangular y de única fachada. Las plantas del proyecto reflejan la simplicidad compositiva, donde se conjugaba la sala de butacas y el espacio destinado a escenario de modo tradicional. Pero la Dirección General de Seguridad del Ministerio de la Gobernación no aprobó el proyecto presentado (julio de 1917), pues según se informó en el expediente administrativo, los edificios que superasen el aforo para 1.300 localidades debían tener salida a dos calles. Ante este requisito Muguruza remitió un nuevo proyecto dos meses después, en el que no se vio afectado el número de accesos al teatro, pero sí modificó el diseño de la fachada —en la que varió la forma de los tres vanos de acceso y moduló la ornamentación del cuerpo central destinado a la publicidad del espectáculo—; y modificó la planta baja, donde redujo el escenario, pues al final se destinó en exclusiva a la proyección, lo que hizo ganar espacio en la sala de butacas30.
Con estos cambios —no tan radicales como se exigía— llegó la aprobación definitiva un mes después, aunque con la condición de que se llevase a cabo el aislamiento de las casas colindantes, se mejorasen las condiciones de circulación —para lo que se debía ampliar el ancho de los pasillos— y se exigió que el edificio se destinase únicamente a exhibiciones
29. Sobre la arquitectura del espectáculo también escribió en una ocasión sobre su evolución:
MUGURUZA, P.: “Arquitectura de teatros”, Revista Nacional de Educación, nº. 3 (número extraordinario: “El teatro en España”), año III, noviembre de 1943, vol. II, pp. 47-57.
cinematográficas, puesto que “el proyecto carecía de condiciones para cualquier otro espectáculo”31.
Cinematógrafo y varietés para la plaza de la Cebada. Alzados, julio de 1917 y febrero de 1918 [AVM].
Cinematógrafo y varietés para la plaza de la Cebada.
Planta baja, septiembre de 1917, y planta primera, julio de 1917 [AVM].
P
31. La nueva superficie contaba con 77 m2, y el edificio estuvo concluido el 24 de noviembre de 1918.
Cinematógrafo y varietés para la plaza de la Cebada. Sección, julio de 1917 [AVM]. Estado actual [f. a].
Paralelo en el tiempo al desarrollo del cinematógrafo, y dentro de los códigos del clasicismo academicista, también estuvo el proyecto para el Banco de España en Sevilla (1917) [cat. 1], concurso al que Muguruza se presentó junto a Rafael Martínez Zapatero32. Tanto el proyecto ganador, y finalmente
ejecutado, de Antonio Illanes del Río33 como el segundo premio que
recibieron nuestros arquitectos, respondieron al lenguaje demandado para las sucursales de bancos de España y, en general, por la arquitectura bancaria. Ambos proyectos quisieron transmitir la idea de artefacto monumental a través del clasicismo, con el fin de reflejar y trasmitir la imagen de solidez y protección.
El edificio tenía que adecuarse a un espacio rectangular, exento por sus cuatro lados. El equipo Muguruza-Martínez definió la fachada principal en uno de los tramos largos, entonces correspondiente a la calle de Cánovas del Castillo. No obstante, el tramo corto fue el que al final se constituyó como cuerpo principal, abierto a la actual plaza de San Francisco, y los lados largos son las fachadas laterales.
Los alzados del proyecto del segundo premio tienen una referencia clara, pues es elocuente la influencia del antiguo banco madrileño Río de la Plata (1911-1918), de Palacios y Otamendi. Se asemejan en cuanto al uso del orden gigante para el desarrollo compositivo y, aunque las columnas son también jónicas, no poseen el volumen y originalidad de su antecedente; tampoco se incorporó el cuerpo de remate que tanta personalidad infundió al caso madrileño. Pero es llamativo el parecido entre ambos accesos principales flanqueados por cariátides monumentales.
32. Como ya se ha comentado que Rafael Martínez Zapatero fue miembro del equipo del
monumento a Cervantes de Madrid. Algunas obras de este arquitecto, colaborador habitual de Juan Bautista Lázaro, fueron: el Colegio de María Inmaculada y Casa de Beneficencia de las Hijas de la Caridad de San Vicente Paúl (1902), el Colegio del Sagrado Corazón (1902), el Convento de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl (1905), viviendas para don Ambrosio Morcillo (1916) o la intervención en la iglesia y el Convento de las Benedictinas de San Plácido (1911) en Madrid.
33. Compañero de Muguruza de promoción y de quien se ha mostrado su ejercicio de reválida
“Enseñanza profesional”, Arquitectura y Construcción, 1917, p. 202. En esta publicación se difundían los trabajos de las escuelas de Madrid y Barcelona.
Banco de España en Sevilla, Muguruza-Martínez Zapatero, segundo premio, 1917 [RABASF].
Banco de España en Sevilla, proyecto ganador: Illanes del Río (dibujos del arquitecto Valentín Berriochoa, facilitados por el autor).
De este proyecto tan solo se conservan dos de sus plantas, la de cimientos y la del último nivel destinado a viviendas, por lo que se desconoce la distribución del resto de las dependencias, que girarían en torno a un patio. El interior se deduce a través de las dos secciones, que reflejan el esquema del espacio central destinado a sala de operaciones, iluminado por un lucernario de vidrio apoyado en una galería de arcos de medio punto peraltados, con un friso corrido en la parte alta de las paredes con motivos figurativos, a modo de logia renacentista.
Banco de España en Sevilla, Secciones, Muguruza-Martínez Zapatero, 1917 [RABASF].
Banco de España en Sevilla, Secciones del proyecto de Illanes del Río (dibujos del arquitecto Valentín Berriochoa, facilitados por el autor).
Sin embargo, no todas las propuestas presentadas al concurso fueron clasicistas, y un ejemplo para corroborar la variedad, y disparidad, de tendencias que se practicaba por aquel entonces es el proyecto, también presentado al concurso, de Eladio Laredo34. Él lo desarrolló dentro de los
postulados del regionalismo, con detalles platerescos, profuso de decoración en paramentos, con dos torres laterales rematadas por chapitel. Estos ejemplos nos acercan a la realidad arquitectónica española de los años veinte, donde convivieron estilos de diversas procedencias, y sirven para demostrar que, tanto en forma como en composición, la arquitectura del primer cuarto del siglo XX se movió entre cuestiones de lenguaje.
34. Eladio Laredo (1864, Cantabria-1941, Tenerife). ORDIERES, Isabel: El historicismo nacionalista en
la arquitectura, Ayuntamiento de Castro Urdiales, en colaboración con Derivados del Flúor S. A.,
Banco de España Sevilla, propuesta de Eladio Laredo, 1917 (en I. Ordieres, El historicismo nacionalista en la arquitectura, 1992).
Dos años después del proyecto de Sevilla, Muguruza se presentó —en este caso en solitario— al concurso para el Banco de Bilbao en Madrid (1919) [cat. 9], que debía levantarse en la calle Alcalá. Las dimensiones eran mayores que las del banco en Sevilla, pues se trataba de un edificio de diez plantas, monumental, para lo que diseñó el complejo dividido en dos partes, esquema similar al proyecto ganador y construido por Ricardo de Bastida35. Desde la
fachada de la calle Alcalá se accedía a un primer núcleo destinado a comercio de lujo y oficinas particulares; el otro, con fachada a la calle Arlabán, albergaba los servicios propios del banco. Ambas piezas eran articuladas a través de patios, y para la planta baja propuso dos alternativas.
Muguruza trabajó sobre la articulación y la correcta adecuación de los elementos más relevantes y representativos del conjunto, y es interesante poner en paralelo ambas soluciones. En un primer caso, el vestíbulo se resolvía a través de un gran espacio circular que conducía a un único patio monumental, con un primer cuerpo de escaleras y ascensores y otro previo a las dependencias del banco. En la otra opción, al acceso rectangular le seguían tres patios, el del centro también octogonal y, a continuación, el núcleo de comunicaciones, con menor presencia que en el caso anterior. En uno y otro ejemplo, el espacio central del ámbito financiero también tenía forma diferente.
35. El certamen fue convocado a finales de 1918 y ganado por Ricardo de Bastida. “Proyecto de
edificio para la sucursal del Banco de Bilbao en Madrid”, La Construcción Moderna, nº 8, 30-IV- 1919, pp. 86-94; “Arquitectura española contemporánea. El concurso de proyectos para el edificio del Banco de Bilbao de Madrid”, Arquitectura, nº 14, junio de 1919, pp. 162-164.
Banco de Bilbao. Planta baja, solución 1 y 2, 1919 [RABASF].
Una y otra alternativa denota la confianza de Muguruza en el sistema de patios. Sobre ellos trabajó en sus posibles plantas y alzados, unos más sobrios y otros profusos de ornamentación y rematados por una galería corrida, lo que de nuevo remitía a la arquitectura civil renacentista. Para la fachada principal también ideó dos propuestas, que en cierto modo son similares al frente construido por Ricardo de Bastida, de forma convexa.
Banco de Bilbao. Propuestas 1 y 2 para la calle Alcalá, 1919 [RABASF].
Banco de Bilbao. Dibujos del interior del patio de entrada, 1919 [RABASF].
A pesar de que el proyecto de Muguruza no fue el ganador del concurso, es importante conocerlo para saber cuáles fueron sus herramientas proyectuales y el afianzamiento de una serie de códigos arquitectónicos que consolidará como características. Además, otra cuestión importante es señalar su vinculación con esta entidad bancaria vasca que, en la posguerra, se trató de uno de los clientes destacados del arquitecto. En los años cuarenta el Banco de Bilbao encargó a Muguruza las obras de reforma y decoración de varias sucursales madrileñas [cat. 9], además del diseño corporativo para el que tanteó logotipos tipográficos. Para la sede de la calle Alcalá —que en su momento no tuvo oportunidad de levantar—, realizó reformas (1941) que alteraron el vestíbulo, la distribución y alzados de la planta baja y principal. También realizó la decoración mural en el frente de la desembocadura de la escalera principal, tríptico que —hoy en día cegado— representó la condición industrial de la ciudad de Bilbao36.
El pintor no ha podido olvidarse de que es arquitecto y crea un cuadro arquitectónico, con toda la recia contextura de su temperamento norteño. Burla burlado, Muguruza ha compuesto en este tríptico un himno al trabajo, que es origen y fuente de riqueza de ese Bilbao primitivo…37.
36. Fueron realizados sobre fondo de oro con tinta sepia, y reprodujo el carácter marinero y sus
astilleros (panel de la izquierda); recreó el ambiente del Puente Viejo y su entorno (en el centro), y reflejó la actividad de los altos hornos (panel de la derecha).
37. “Tres paneles de Muguruza en el Banco de Bilbao, en Madrid”, Cortijos y Rascacielos, nº 44,
Al recapitular sobre las incipientes prácticas de Muguruza como arquitecto, es llamativo que dos de sus primeros proyectos —aunque no fueron construidos— fuesen de arquitectura bancaria; temprana inclusión en un género que también practicó junto a Antonio Palacios en 1920. Juntos firmaron el proyecto para el Banco de Madrid [cat. 19], tampoco construido, que debía levantarse en la calle Mayor, 8, con vuelta a Arenal38. A través de
los planos del proyecto se percibe que el carácter formal y compositivo estaba en la línea de las construcciones multifuncionales practicadas por Palacios.
El edificio habría tenido ocho plantas, dos subterráneas destinadas a la caja fuerte y a los servicios de distribución de dinero; el resto de dependencias fueron organizadas en torno a un patio, cuya forma era octogonal y similar al que Muguruza había propuesto para el Banco de Bilbao. Esto nos hace preguntarnos cuál sería el nivel real de la colaboración entre ambos arquitectos, aunque está claro que en el proyecto destaca el estilo y la personalidad de Palacios.
38. BALDELLOU, Miguel Ángel: “Palacios antes y después”, Antonio Palacios, constructor de Madrid
[exposición celebrada en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, noviembre de 2001-enero de 2002], La Librería, Madrid, 2001. Banco de Madrid, en el número 8 de la calle Mayor con vuelta a la travesía del Arenal. Planos Archivo de Villa, exp. 23-280-80. La memoria y los planos tienen fecha de