bulliciosas intersecciones de
Yakarta, Sri IrianingsihySri
Rosiati, hermanas gemelas a
las que se conoce con el
nombre de Rian y Rosi, han
apañado cajas de cartón,
cajas de jabón y esterillas de
yute para crear centros de
salud y escuelas que prestan
servicios a centenares de
niños que viven en las calles
de la ciudad. Las hermanas
se gastan al mes 2.000 dóla-
res de los Estados Unidos
que proceden en su mayor
parte de su propio bolsillo.
Protagonistas
en defensa
de la infancia
RECUADRO
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En Timor Oriental: capacidad de liderazgopara establecer un país independiente
E
n una pequeña tienda ubicada cerca del mercado en Maliana, dos mujeres, Agusta y Victoria da Silva, atienden a sus clientes desde un mostrador de madera tosca. En la puerta de al lado, Dulce María confecciona una camiseta con una máquina de coser. Estas tres mujeres están a cargo de la tienda Nove Nove Cooperacion, donde venden productos elabora- dos a mano, como vestidos o cestas, junto a otros artículos manufacturados, la mayoría importados de Indonesia.Las tres mujeres pertenecen al grupo de autoayuda Nove Nove (Nueve Nueve). En total, las 48 asociadas de Nove Nove tienen más de 200 hijas e hijos entre todas, pero todas ellas son viudas. Los hombres fueron asesinados en septiembre de 1999, durante los violentos desórdenes que sacudieron Timor Oriental des- pués del 30 de agosto, cuando la población votó a favor de independizarse de Indonesia.
Las repercusiones de aquellas semanas de caos fueron a un tiempo inmediatas y durade- ras. Los servicios gubernamentales cesaron prácticamente sus funciones de un día para el otro cuando grupos de manifestantes saquea- ron y arrasaron todos los edificios que tenían alguna relación con la administración pública y el personal que trabajaba para el gobierno abandonó en masa sus puestos de trabajo. Los participantes en los desórdenes destruyeron las escuelas, incendiaron los puestos sanita- rios hasta sus cimientos y dos terceras partes de la población tuvieron que desplazarse de sus lugares de residencia. Desaparecieron muchos vehículos, barcos de pesca y artículos personales, así como varios miles de personas. Hoy en día hay muchos organismos que colaboran en la formación de las personas que dirigirán Timor Oriental cuando alcance la plena independencia. El vacío de políticas y estructuras que existe en la actualidad es al mismo tiempo una amenaza a los derechos de la infancia y una oportunidad para conseguir que entre las prioridades nacionales se inclu- yan las cuestiones que afectan a la niñez.
Regina Leite vive con seis de sus hijos en una amplia casa situada en una colina desde la que se divisa el centro de Maliana. Otros dos de sus hijos viven en Dili y uno de ellos en Australia, con una beca. Su marido era el diri- gente local de la CNRT, una organización que coordinaba diversos grupos que estaban en favor de la independencia. El nombre Nove Nove hace referencia a la fecha de la muerte de su marido, el 9 de septiembre de 1999. Regina, pese a que en la actualidad está enfer- ma debido a una recaída de paludismo, no pone reparos para hablar.
“Decidí crear Nove Nove cuando me di cuen- ta de que había muchas mujeres en una situa-
UNIC E F/Ea s t T imor
ción parecida a la mía. También me di cuenta de que hablar con otras personas que habían sufri- do la misma experiencia servía de gran ayuda”, dice. Las mujeres de Nove Nove comenzaron a reunirse para examinar sus necesidades cotidia- nas: cómo recoger agua, alimentar a los niños y enviarlos a la escuela, cómo reconstruir las casas que habían sido incendiadas durante los desórdenes. “Hablamos juntas y lloramos jun- tas. Saber que no estábamos solas nos ayudó a sentirnos mejor. Hay veces en que si una mujer llora, sus amigos le hacen bromas para animar- la. Nosotros sabemos cuando podemos hacer bromas y cuando necesitamos llorar”.
Aunque hablar les vino muy bien, las muje- res se dieron pronto cuenta de que hablar no serviría para resolver sus problemas ni les ayu- daría en la dura tarea de alimentar y vestir a sus hijos. En aquel momento, la Sra. Leite asistió a un curso de formación de dirigentes organi- zado por el UNICEF en Maliana. Durante el pro- grama de tres días de duración, ella y otras 34 mujeres aprendieron técnicas para dirigir una organización, entre ellas cómo preparar un plan de trabajo, establecer objetivos y tomar deci- siones en grupo. También viajó a Dili, donde FOKUPERS, el Foro de Comunicación para Mujeres de Timor Oriental, que recibe también asistencia del UNICEF, realizaba un seminario sobre la gestión de empresas cooperativas.
“La formación que recibimos del UNICEF nos vino muy bien, no sólo en el negocio, sino también en casa. Tenemos niños que criar y hogares que organizar, así que una buena administración del tiempo, por ejemplo, es de gran utilidad. Sin embargo, necesitamos apren- der más aptitudes y disponer de la posibilidad de entrar en contacto con otras mujeres”.
Aunque Nove Nove es un éxito y una fuente de inspiración, todavía quedan algunos desa-
fíos formidables en Timor Oriental. Todas las esferas de la seguridad social, especialmente los servicios para la infancia, carecen de recur- sos. La relación entre estudiantes y maestros es de 60 alumnos por cada maestro en la escuela primaria y son las ONG quienes pres- tan la mayoría de los servicios de salud. El UNICEF ha capacitado a maestros en métodos de participación y colabora estrechamente con el futuro departamento de educación para ela- borar un programa de formación para directo- res de escuelas, la mayoría de los cuales carece de experiencia. Debido a que la situa- ción actual ha obligado a los jóvenes y las mujeres a asumir funciones dirigentes para las que no se encuentran preparados, el UNICEF y otros organismos ofrecen cursos de formación de personal directivo para grupos de mujeres y jóvenes, en los que capacitan a cientos de per- sonas sobre los mecanismos necesarios para establecer y dirigir organizaciones.
Miles de mujeres en distritos alejados como Bobonaro y el enclave de Ambeno aprenden a leer y a escribir por medio de cla- ses de alfabetización. La Sra. Leite encuentra tiempo también para ayudar a dirigir uno de estos grupos de alfabetización, aunque no ha sido fácil. “Ellos [sus hijos] están todos estu- diando, así que ha sido una carga bastante pesada para mí. He tenido que esforzarme todos los días, pero quiero que vayan a la escuela, así que tengo que ser fuerte para sacarlos adelante”.
lite en la que les dijo: “Debemos dar priori- dad a los niños en el temario mundial. Debemos modificar las estrategias dirigidas a reducir la pobreza de manera que otorguen prioridad a las inversiones en los niños”.
Entre las iniciativas que se pusieron en marcha durante la conferencia figuró una propuesta del Gobierno de Italia, que aprove- chó la capacidad de liderazgo propia de su condición de presidente de los países del Grupo de los Siete para proponer la creación de un Fondo Fiduciario para la Salud, al que las 1.000 empresas más grandes del mundo donarían por lo menos 500.000 dólares cada una. Los gobiernos de los países industriali- zados equipararían esas donaciones de mane- ra que el fondo contaría con 1.000 millones de dólares como mínimo, y esos fondos se emplearían para ayudar a los países a con- quistar sus metas de salud para el 201564.
Esta es la clase de alianzas entre los países pobres y ricos, entre los gobiernos y las empresas comerciales, y entre los organismos de las Naciones Unidas y las ONG, que han estado ausentes en los últimos decenios del siglo XX, y que el Movimiento Mundial en favor de la Infancia trata de inspirar y fomen- tar al iniciarse el siglo XXI. A todos nosotros, desde maestros hasta ministros de gobierno, desde voluntarios hasta altos ejecutivos de corporaciones, y desde trabajadores sociales hasta banqueros, nos corresponde colaborar con ese movimiento. La pobreza mundial no debe continuar teniendo rostro de niño.