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2. ELEVACIÓN DEL SENO MAXILAR

3.1. BETAFOSFATO TRICALCICO.

Entre los biomateriales de origen sintético, el betafosfato tricálcico ha ido incorporándose ampliamente a la cirugía implantológica y especialmente a la técnica quirúrgica de elevación del seno maxilar 175-188. En este sentido, los resultados clínicos del presente trabajo doctoral demuestran que el betafosfato tricálcico puede ser utilizado con éxito en la elevación del seno maxilar. Además, el periodo de seguimiento medio ha sido de 21,1 meses (Tabla 8); siendo superior a los 30 meses entre el 30,9% de los pacientes, y confirmando, que este biomaterial ofrece una buena estabilidad para el mantenimiento de los implantes cargados funcionalmente.

Los criterios de éxito de la elevación del seno maxilar consideran que un aumento sinusal es exitoso cuando el hueso disponible en altura, después de la intervención, asegura la inserción de implantes y ofrece una estabilidad del hueso regenerado alrededor de los implantes a lo largo del tiempo para asegurar la rehabilitación funcional y estética del paciente 189-

190

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En este sentido, en el presente estudio doctoral, después del periodo de seguimiento clínico realizado, los hallazgos clínicos han demostrado que la elevación sinusal con el betafosfato tricálcico y la inserción simultánea o diferida de los implantes presenta un alto grado de estabilidad biológica y funcional que se corresponde con un éxito del 98,8% antes de la carga prostodóncica. Posteriormente, el éxito del tratamiento ha sido del 100% porque no han existido complicaciones ni fracasos.

Los hallazgos clínicos del presente estudio, son confirmados por otros autores que demuestran como en los casos de tratamiento implantológico con elevación sinusal, el betafosfato tricálcico ha demostrado ser un excelente biomaterial con un éxito elevado en la regeneración ósea necesaria para el mantenimiento del espacio adecuado para la inserción de los implantes 182-184.

De hecho, la densidad ósea conseguida en la elevación sinusal con el betafosfato tricálcico parece ser similar a la conseguida con el hueso autólogo del paciente lo que permite tras un periodo de 6 meses obtener un tejido duro y adecuado para la inserción de los implantes 183. Este grado de regeneración ósea es debido a que el betafosfato tricálcico actúa como un sustituto óseo temporal ya que suele ser reabsorbido completamente con la nueva formación de hueso, aunque en ocasiones puedan quedar restos que

pueden ser demostrados clínica y radiológicamente después de los 6 meses

183

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En estudios animales, se ha demostrado que el betafosfato tricálcico ha sido completamente reabsorbido, simultáneamente sustituido por hueso, lo que a largo plazo es recomendable. Sin embargo, una rápida vascularización y completa reabsorción del biomaterial injertado puede no ser recomendable en objetivos a largo plazo, especialmente en la elevación del seno maxilar 175.

Es necesario, pues, que el betafosfato tricálcico ofrezca por su capacidad osteoconductora, una estructura activa o soporte físico a los implantes insertados que no permita su desestabilización y la desintegración del hueso recién formado 179. Un estudio reciente a 4,5 años realizado en pacientes intervenidos de seno maxilar indica que tras un periodo inicial de 6 meses de reabsorción más rápida del betafosfato tricálcico, demostrado radiográficamente por una reducción de la altura vertical del material injertado, ha seguido un periodo largo de escasos o nulos cambios reabsortivos 206.

La capacidad osteoconductora del betafosfato tricálcico se manifiesta cuando se introducen sus partículas en el seno maxilar. Las células osteogénicas comienzan a migrar a la interfase que se forma entre la superficie del hueso y la del biomaterial. Esta migración tiene lugar por la estimulación de susbstancias contenidas en el coágulo sanguíneo como la fibrina, la fibronectina y la glicotroteína. Es necesario indicar la gran capacidad de migración de las células durante la fase de cicatrización y reparación tisular, similar a los tejidos embrionarios 186.

Durante este proceso, las células osteogénicas se han diferenciado a osteoblastos, mediante un mecanismo biológico no suficientemente esclarecido, pero que en el caso de la regeneración con betafosfato tricálcico puede estar relacionado con la presencia de iones calcio y fosfato que estimulan la diferenciación osteoblástica. Además, la porosidad del biomaterial y la existencia de conexiones entre los poros incrementa la infiltración celular 186.

A los 6 meses de cicatrización, los límites del biomaterial han sido reemplazados por hueso neoformado y las células osteogénicas van infiltrando los límites y el interior del biomaterial. La biodegradación del betafosfato tricálcico se realiza por disolución química de los fluidos tisulares o en menor grado por la misma actividad osteoclástica 186.

Los favorables resultados de estos estudios histológicos son confirmados por los hallazgos clínicos de un estudio que valora la utilización de betafosfato tricálcico en pacientes intervenidos de elevación sinusal para la inserción de implantes 186. El betafosfato tricálcico fué mezclado con hueso del paciente obtenido del fresado. Durante la segunda cirugía de inserción de los implantes, se tomaron muestras para el examen histológico, observándose una buena respuesta ósea con formación de hueso trabecular con lagunas que contienen osteocitos 188.

Se han realizado estudios para mejorar la respuesta del fosfato tricálcico en la regeneración ósea de la cirugía del seno maxilar combinándolo con otras substancias bioactivas 178,187. Un estudio experimental realizado en conejos, demuestra como el betafosfato tricálcico

con la proteína morfogenética (BMP-2) estimula más la regeneración ósea y favorece la formación de mayores áreas de neoformación en el seno maxilar, lo que parece demostrar la posibilidad de combinar las propiedades osteoconductoras del betafosfato tricálcico con las propiedades osteoinductivas de los factores de crecimiento 178,.

Otro estudio realizado en pacientes valora los resultados clínicos de la estimulación del betafosfato tricálcico con células madres mesenquimales en la elevación del seno maxilar 187. 6 pacientes con un altura residual de 3 mm fueron intervenidos de elevación del seno maxilar con un relleno de betafostato tricálcico, hidroxiapatita y células madres. A los 3 meses, durante la inserción diferida de los implantes se extrajeron muestras del tejido injertado que demostraron la presencia de numerosas áreas de tejido osteoide y formación ósea, sin infiltrado inflamatorio. La media de hueso regenerado fué del 41,34%. No se observaron complicaciones. La altura de hueso ganada fue de 12,08 mm a los 3 meses y de 10,08 mm a los 12 meses. El estudio indica que la incorporación de células madres mesenquimales a los biomateriales puede favorecer la formación ósea en el seno maxilar 187.

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