2. Los enfoques interculturales para educación intercultural bilingüe
2.3 Bilingüismo
Es preciso decir que el bilingüismo es producto de los contactos de las lenguas, seguramente esta condición lingüística se pudo dar desde las primeras sociedades
humanas en el mundo y se sigue dando actualmente en diversos contextos sociales. Seguramente en las comunidades de habla indígena de Latinoamérica, a través de la historia los procesos de invasión producidas por intereses económicos, culturales, políticos y religiosos generaron en la población la necesidad de adquirir una segunda lengua y con ellos se fomentó el desarrollo del bilingüismo.
El bilingüismo ha sido desarrollo y definido por distintos autores. Según Macnamara (1969)9, dice; “una persona puede ser calificada de bilingüe si además de las habilidades en su primera tienen habilidades en una de las cuatro habilidades de las segunda lengua (hablar, entender, escribir, leer). En este sentido, también coincide la definición de Bloomfield (1933)10, “un dominio de dos lenguas igual que un nativo”. Resulta difícil definir al individuo bilingüe concreto. En todo caso habría grados y variedades de bilingüismo de acuerdo al contexto de los hablantes.
En este trabajo, asumiremos el bilingüismo como la alternancia de dos lenguas. Los hablantes bilingües siempre alternan entre dos lenguas, como es el caso de los docentes bilingües de la escuela investigada. Los monolingües con algunas competencias de segunda lengua no alternan. Para Weinreich (1953)11 “la práctica de utilizar dos lenguas de forma alternativa se denominará bilingüismo y las personas implicadas bilingües”. En este sentido, la alternancia entre dos lenguas es la adquisición de competencia en más de una lengua.
Para ello, Sigúan y Mackey (1986), Baker (1993) y Lomas (1999), distinguen en dos niveles de bilingüismo: a) bilingüismo individual y b) social o colectivo.
a) Bilingüismo individual
En este aspecto, Sigúan (1986: 17), considera y/o llama “bilingüe a la persona que además de una primera lengua tiene una competencia parecida en la otra lengua y que es capaz de usar una u otra en cualquier circunstancia con parecida eficacia”. Mientras Baker, afirma que “clasificar a la gente bilingüe o monolingüe es demasiado simple” (1993: 32). Para el caso, propone prestar atención a las habilidades lingüísticas básicas: escuchar, hablar, leer, escribir y el habla interna.
9 Macnamara, J. 1969. “How can one measure the extent of a person’s bilingual profiency”? Citado en Appel y
Muysken (1966: 11).
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Bloomfield, L.1933. Languaje, Holt, Nueva York. Citado en Appel y Muysken (1966: 11).
11
En este caso, la pedagogización de las lenguas en la escuela se enfoca más a la dimensión individual. Baker (1993: 41), nos propone una alternativa, basarnos en el uso cotidiano de las dos lenguas. Según el autor, un bilingüe no necesariamente debe tener las mismas destrezas lingüísticas que las demás personas que también son bilingües, todo dependerá de las funciones asignadas de la lengua y las exigencias comunicativas del contexto.
b) Bilingüismo social
El bilingüismo social se enfoca más a las comunidades donde persiste el contacto de dos o más lenguas. Es decir, comunidades donde por el contacto y/o convivencia de dos o más lenguas se producen fenómenos lingüísticos como: prestamos léxicos, interferencias lingüísticas, alternancia de lenguas, políticas lingüísticas, educación bilingüe (Lomas: 1999: 208). Al respecto, Baker sostiene que hay importantes conexiones entre el bilingüismo individual y el bilingüismo social, por ejemplo dice, “las actitudes de los individuos hacia la lengua particular pueden afectar el mantenimiento, la restauración, la sustitución o la muerte de una lengua en la sociedad” (1993:30), Esto nos da entender que la lengua no debe separarse de su ambiente contextual y de sus usuarios que cotidianamente requieren para la comunicación.
Capacidades lingüísticas
Según, Baker (1993: 31), las cuatro capacidades lingüísticas: leer, escribir, hablar y escuchar, divididas en 2 dimensión: receptiva y productivas, oralidad y literacidad. De esta manera, una persona bilingüe puede no dominar todas estas capacidades y destrezas en una lengua, por lo general las lenguas indígenas se relacionas más a la habilidad oral que la escritura.
En este caso, se considera dos modalidades de bilingüismo: el bilingüismo equilibrado y desequilibrado. Según Baker (1993: 34).
Bilingüismo mínimo: se refiere a un bilingüismo incipiente, es decir, se refiere a hablar, escribir o entender unas cuantas palabras en una segunda lengua.
Bilingüismo equilibrado: se refiere igual capacidad o competencia lingüística en ambas lenguas y en diferentes contextos.
Baker considera todos estos elementos para determinar quién es bilingüe y quién no es bilingüe.
Formas de bilingüismo
Con la idea de entender mejor la situación de la educación intercultural bilingüe en los contextos indígenas, citaremos otras distinciones del bilingüismo según Utta Von Gleich (1989: 98).
Modo de adquisición: La autora dice que hay dos formas de adquisición: bilingüismo natural y artificial, la primera se aprende en los procesos de comunicación natural, mientras la segunda es el producto de una instrucción escolar formal.
Edad de adquisición: en este caso, se diferencias entre el bilingüismo simultáneo y secuencial. El simultáneo se adquiere desde la infancia hasta los tres años, después es una adquisición secuencial.
Según grado de competencia: se encuentra el bilingüismo incipiente o pasivo y es el que se limita a la comprensión auditiva.
Bilingüismo aditivo: es el que propician las escuelas (desde la educación básica hasta las de niveles superiores, sean públicas o particulares), es el proceso de adquisición de una segunda lengua sin dejar de hablar la primera.
Bilingüismo sustractivo: es propiciado en los espacios escolares, donde se aprende una segunda lengua, pero se reprime continuamente la primera lengua. Bilingüismo coordinado: es el dominio de dos lenguas como si fueran nativas o
primeras lenguas.
Bilingüismo compuesto: un bilingüe compuesto no podrá actuar en una de sus lenguas como hablante nativo, puesto que sus unidades de significado representan una mezcla de contenidos interrelacionados pero no idénticos. Es decir que los símbolos de las dos lenguas funcionan como alternativas intercambiables con los mismos significados (un significado por dos significantes). Bilingüismo subordinado: es cuando se utiliza la lengua materna como nativa, pero
no se puede actuar como hablante nativo en la segunda lengua debido a que utilizará expresiones de la L1 para designar unidades de contenido de su L2. Existen diversas formas para determinar quién es realmente bilingüe y quién no, y también para determinar el tipo de bilingüismo. En este caso, es preciso decir que el
bilingüismo depende mucho del contexto de los hablantes y las funciones o necesidades de emplear cierta lengua en la comunicación.
En síntesis, hay distinción entre el bilingüismo individual, ligada a las personas y el bilingüismo social, relacionado al contexto o medio donde se producen los hechos comunicativos de uso de dos lenguas. El bilingüismo como fenómeno lingüístico se encuentra presente en todas las sociedades humanas, como producto de contactos entre dos o más lenguas, que de alguna manera cubre las necesidades comunicativas e intereses de las personas como: en los ámbitos económicos, políticos, culturales, educativos y religiosos. Pero también tiene más repercusiones y debates en las políticas educativas, específicamente en la elaboración de los planes y programas de educación indígena.
El bilingüismo hace que una persona pueda establecer interacción con seres humanos diferentes, también con aquellos que tienen otros patrones culturales y por lo mismo diversos valores, perspectivas, costumbres y maneras de ser, de manera firme, coherente y respetuosa. De esta manera, los wixárika usan actualmente el bilingüismo en los espacios políticos, comunitarios como así también la niñez en los ámbitos educativos conformando así la identidad desde la apropiación de lenguas L1 y L2.