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Binariedad y síntesis

“La nitidez secreta de las cosas Levanta un mundo nuevo en mi mirada,

O, como un movimiento interno entre sensaciones (sinestesia):

5. Integralidad Inmanencia

5.4 Binariedad y síntesis

“La poesía es experiencia en el sentido de que está conectada, está vinculada con todo lo que nos rodea” (Juarroz, Boido, 1980, p. 59)

La binariedad que aún hoy domina el paradigma tanto de la tecnología como la base teorética de las ciencias. Su configuración en la experiencia se da ante los fenómenos de sombra y luz: día- noche, encendido-apagado, sí-no, 1-0, positivo-negativo, contraste blanco negro, temprano - tarde, uno y otro, muerte-vida semántica presencia y ausencia entre cuyos espacios no hay grados, es decir, son autoexcluyentes (contradictorios) pero es de donde empieza a surgir forma y silencio, obviedad y misterio.

“Suzuki sostiene que «desde el despertar de la conciencia, nos afanamos por resolver los misterios del ser a través de la lógica, del dualismo «A» & «no A» para nuestra gran contrariedad. Porque ahora comprendemos que «A» es «no A».” (Foffani, 1989, p. 150)

Tales diadas de fenómenos han sido apropiados por las disciplinas ya sea como símbolo, teoría o discurso. Sin embargo, su desambiguación acaece en la vida, sólo en el momento en que nos arriesgamos a vivir el mundo se define concreto aunque inacabado, ya sea en la mezcla de los colores o de las palabras en apariencia contradictorias. Ora en los trazos de luz y cosas que

105 imaginan un contorno para el pensamiento pero que no obstante están en continuo contraste y complemento. Su contorno y figura es el resultado de un cortejo cuyas posibilidades se están entre-abriendo constantemente en el instante. Su figuración está en la experiencia que a su vez está en continua alternancia tanto de su intensidad como de su umbral, que es pura síntesis.

“La sombra es un fruto madurado a destiempo. Si se lo aprieta, suele soltar el jugo de la luz, Pero puede también manchar las manos para siempre.

Hay que vivir la sombra como un fruto, Pero vivirla desde adentro, Como se vive la propia voz. Y hay que salir de ella gota a gota

O palabra a palabra, Hasta volverse luz sin darse cuenta. El día de los hombres no es un juego.

El día de los hombres está hecho De algo que sólo empieza con la luz.”

(Juarroz, 2001, p. 18)

En este devenir de luz y sombra es donde un juicio adquiere ponderación y comparación [no ya exclusión] que fácilmente puede traducirse en paradoja: pues, la sombra que antes era sombra ahora es luz, entonces ¿qué era lo oscuro? Lo imposible, lo absurdo y la nada quedan a un medio camino también inexistente entre estos extremos. Juarroz nos dice, “A través de la negación llegar a alguna forma de la afirmación, de la antinada en donde la nada haya encontrado su propia contraparte” (Juarroz, Boido, 1980. P. 143)

En el poema el contraste entre luz y sombra no son percibidos como dualidades sino como complementos, algo de lo que se puede sintetizar algo: la vida. Como cuando Juarroz dice, “Apagar una luz me deslumbra más que encenderla”. O, ―Imaginar una lámpara hasta encenderla” (http://www.robertojuarroz.com/casi_poesia.asp). Aquello que era percibido como

106 un eje estático de significación se transforma. Sin embargo, ese equilibrio no puede perder su ambigüedad y volverse sólo oscuridad, o sólo luz, ya que “el día de los hombres está hecho / de algo que sólo empieza con la luz”.

Recientemente la ciencia moderna, en especial sentido la física cuántica, ha puesto a consideración estas concepciones binarias ya no como constituyentes de una ciencia de la certidumbre que a la par es co-habitada por una ciencia de lo mínimo y de la probabilidad. En ésta la paradoja adquiere posibilidad (mundos superpuestos, indefinidos etc.). La consideración fundamental para este cambio es la escala de los fenómenos y la posibilidad de concebir más realidades que las puramente objetuales [puestas de frente] dentro de nuestra propia existencia [que es también plástica, existir en un pensamiento, en una imagen una palabra]. Donde un pensamiento es tanto o más concreto que la materia, esto es, que el mundo sólo se define cuando es observado y expresado. Son las escalas las que han determinado esta consideración ya sea macroscópica o subatómica: en una la naturaleza de las cosas y su identidad (elemento) aparecen inmodificables, en otra adquiere plasticidad, traslación, creación de materia, de elementos, ambas conciben creación de mundos diferentes. Creación pero también de destrucción de la que tenemos noticia por la chocante historia de la física en occidente.

“El poema y el arte en general, son formas de organización de las cosas, formas contrarias al mero azar (…) Si son formas de organización de un caos deben ser al mismo tiempo formas que no lo destruyan” (Juarroz, Boido, 1980, p. 142)

Metodología, poder y dominio es lo que ha divido artificiosamente el quehacer humano y ha sobreprotegido su pensamiento, asegurándolo demasiado. Reteniendo demasiado la permanencia, retorciendo a un préstamo la gratuidad del pensamiento y la originalidad del instante. El desmonte de esa visión es la necesidad otra de la poesía vertical en tiempos aciagos, esa es la potencia que he visto latir en los versos de Juarroz, donde la mirada de cada poema transporta su plasticidad al pensamiento, donde una palabra alumbra a pesar de la oscuridad.

Las contradicciones son incluso en los sistemas formales la mayor realización de la libertad en el sentido en el que allí se puede deducir cualquier cosa, y aun formalmente aniquilarse a sí mismo. Han aparecido muchas más lógicas que admiten la contradicción en su seno y algunas salen por completo de nuestra empiria (lógica difusa, lógica cuántica, lógica paraconsistente), es el caso de

107 la lógica paraconsistente, que no privilegia tanto la consistencia, esto es la validez de los juicios tradicionalmente formulados por la lógica clásica, haber querido ver en los principios de la razón algo innato parece ser un punto de ruptura para la modernidad misma.

La identidad, es en la poesía vertical un concepto abierto.