1. FUNDAMENTOS TEÓRICOS Y CONCEPTUALES DE LA GUERRA GLOBAL
2.2 BIOPODER: CONTENCIÓN, VIGILANCIA Y PERSUASIÓN
Sí por un lado el estado de excepción pretende anular el poder de la
multitud en cuanto generadora de leyes y regulaciones, la guerra como biopoder
pretende anularlo en cuanto generadora de sentidos y cosmovisiones. Las guerras
globales aunque utilizan campañas militares y operaciones policiales, se enfrentan
a un desafío que va más allá de la vigilancia y el enfrentamiento bélico como
instrumentos de contención. La guerra global incorpora en sus prácticas de
dominación, la producción de una naturaleza social que se ajuste a sus
parámetros de regulación. El discurso va más allá de la causa justa, de la justicia o
la justificación. En el fondo, el imperio pretende crear esa naturaleza social que,
31 Ibid. p. 54.
como un rebaño domesticado, le genere el consenso ciego de una obediencia
ignorante.
Esta es la función de la guerra como biopoder, la producción biopolítica
encaminada al dominio. Lo importante es conquistar las mentes y las voluntades
para dominar territorios. La producción de lo inmaterial como característica central
a la multitud, hace necesaria una fuerza de dominio que se inserte en estas
dinámicas de producción, dirigiendo lo que se produce como medio fundamental
para la conquista como fin. Por un lado, discursos, imágenes e ideas, como fase
constante de la guerra. Las promesas de libertad, esperanza, Derechos Humanos,
democracia y paz son el eje de esta producción. Ésta pretende cohesionar la
sociedad fundiéndola en emociones, relaciones comunes e identidades colectivas.
Es una lucha constante e integral que busca la homogenización de la multitud,
sobre todo en términos morales para unificar el bando de la contienda. Esto
contribuye a facilitar la vigilancia ya que al hacerse más pronunciada la diferencia,
se hace más evidente la amenaza. La guerra contra el terrorismo pretende
también identificar, detrás de conceptos vagos, quiénes se revelan o quiénes
asumen el sometimiento, puesto que quienes no están con el imperio, están contra
él. En este sentido, la intervención militar en Irak es una batalla de la guerra contra
el terrorismo. Una guerra global que manifiesta éstos mecanismos de dominio y
por eso se presenta como larga y cotidiana: “debe librarse captura por captura,
célula por célula y victoria por victoria”
3232BUSH George,
Del mismo modo, es preciso afirmar que “los objetivos de las nuevas
guerras están relacionados con la política de identidades (...) La reivindicación de
poder basada en una identidad concreta. “
33Se vislumbra a través de este
lenguaje una guerra planetaria que es en potencia un enfrentamiento bélico
manifiesto a nivel global. “Una guerra dirigida a mantener el control social no tiene
fin.”
34Así, la “dominación en pleno espectro” es la estrategia clave para la guerra
global, la cual pretende crear y controlar el medio. La transformación de
sociedades diferentes y la inserción de estos en los parámetros establecidos por el
imperio, es parte fundamental de la contienda. Igualmente, radicaliza las
identidades como casi antagónicas, en las que solo puede pensarse como
transformación o amenaza, por lo cual: “la manera más segura de evitar los
ataques (...) es enfrentando al enemigo donde habita y planea.”
35En este
contexto, el miedo y la zozobra hacen que las partes se refuercen mutuamente
creando ésta atmósfera de inseguridad. A partir de esta situación, también se
legitiman las guerras globales por la necesidad de protección, la sospecha y la
constante amenaza.
Para justificar la presencia del imperio en todas las esferas de la vida social,
más que la destrucción del enemigo lo que interesa es la creación de éste. Como
bien lo afirman Negri y Hardt “hoy una guerra que solo pretenda la destrucción del
33 I KALDOR, Mary, Op Cit. p 21 34 NEGRI, Toni, HARDT ,Michael,
Multitud: Op Cit p 36
35 BUSH, George,
enemigo no es capaz de sustentar una nueva forma de autoridad“
36porque
aniquila el sentido a través del cual puede constituirse como poder soberano. En
este sentido, los discursos pronunciados por Bush durante la guerra en Irak dan
cuenta de esto. La instauración de instituciones y sistemas de vida propios de las
naciones de occidente, está acompañada por una poderosa campaña militar en la
que a partir de la creación del enemigo, se justifica la presencia y la permanencia
de las autoridades estadounidenses. Esto evidencia que la función militar se
encuentra con nuevas condiciones a las que debe adaptarse, unas de método en
cuanto a enfrentamiento bélico; otras en las formas de control y vigilancia y otras
más en términos productivos de la multitud.
Los modos de combate se han replanteado. La flexibilidad y la movilidad de
la información, sumada a la producción del trabajo inmaterial, extiende el poder y
la militarización a todos los rincones de la tierra. En estas condiciones surge una
nueva teoría de lucha (RMA) que se sustenta en la idea de que las nuevas
tecnologías ofrecen nuevas formas de combate, así como en la superioridad
militar de Estados Unidos y en que la guerra fría marca el fin del paradigma de la
guerra como conflicto masivo previsible.
37En esta guerra, Estados Unidos
pretende ejercer sus funciones de control imperial por medio de mecanismos
impersonales y efectivos que eliminen al enemigo “quirúrgicamente, como si se
tratase de extirpar un tumor del cuerpo social global, con mínimos efectos
36NEGRI, Toni, HARDT, Michael, Multitud: Op Cit p. 65 37 Ibíd. p. 66