G UATEMALA , M ETAS Y D ESAFÍOS
O BJETIVOS DEL P ROCESO (2001-2004)
3 Sentar las bases duraderas para reformar y
transformar el Estado la economía y la sociedad civil.
3 Sentar bases fuertes para una política y un proceso de Descentralización sostenibles a largo plazo, en una visión común de desarrollo.
3 Convertir la Descentralización en una política
pública de naturaleza integral, procurando su base normativa fundamental.
3 Definir y gestionar en torno a los factores
estructurales que permitan la sostenibilidad del proceso de Descentralización (economía, recursos fiscales, gestión del presupuesto, política guberna- mental, etc.).
3 Promover un proceso sostenido, y un programa específico de concertación, diálogo y negociación con los diferentes actores.
3 Poner en marcha el plan estratégico y los programas de descentralización a partir de los contenidos de la Ley General de Descentralización, la promul- gación de la Ley de Participación Popular y la modernización integral de las normas del proceso descentralizador, incluyendo el fortalecimiento de la institucionalidad pública que sea el soporte del proceso.
6. C
ONCLUSIONES3 Durante la década de los noventa hubo un
reconocimiento generalizado de la apropiada gestión de los asuntos públicos que adquirió carta de naturaleza al denominarse como «el buen ejercicio de gobierno». Esos años también gozaron de la aceptación del rol de la sociedad civil, la participación privada y el desarrollo participativo a la par de la Descentralización que sintetiza los mencionados elementos del desarrollo. Con anterioridad en los años ochenta destacó la importancia de las medidas macroeconómicas que resultaron indispensables debido a las insuficiencias de las políticas nacionales de desarrollo y los defectos de las políticas de cooperación bilaterales y multilaterales.
3 Como proyecto de sociedad, la Descentralización
Nación, la aspiración distintiva de Europa y América en el siglo XIX y buena parte de la centuria anterior. El apremio de afirmar una identidad nacional y el reforzamiento de un estado remozado dio origen a regímenes unitarios, con una cultura oficial hege- mónica que ignoró otras manifestaciones sociales, en especial las minoritarias. El Estado cumplió una función básica, a veces totalizadora, allí donde no hubo una suficiente estructuración de las sociedades civiles o bien se vivió de acuerdo a un modelo anacrónico y caduco.
3 Ese Estado-Nación se encuentra en una encrucijada. De un lado, está la amenaza de la capitulación de la política ante la economía. El empuje de la Globalización económica y los condicionamientos de la mundialización de las empresas transna- cionales, si bien conducen a la formación de grandes bloques económicos, también deberían orientarse a acuerdos políticos regionales y supranacionales. 3 De otra parte, resulta primordial la Redefinición del
papel del Estado, su estructura y la posición que ocupará la sociedad civil ante la imposibilidad del primero de asegurar un desarrollo sostenido y el combate frontal a la pobreza, y la creciente participa- ción de la segunda. En Centroamérica, una de las señales indudables de que el Estado unitario no ha respondido a las expectativas de ciudadanos y ciudadanas, han sido las guerras que se desataron en El Salvador, Nicaragua y Guatemala.
3 Las transformaciones mentales, culturales y
sentan un reto que puede convertirse en una amenaza si en lugar de apertura, tolerancia y la comprensión de lo universal a partir de lo local, se da un retraimiento receloso, se entra en crisis por preferir el pasado antes que el presente y se opta por un nacionalismo miope. Ante esos riesgos es que ha dado por hablarse de Descentralización. La primera advertencia que deberíamos asimilar sin perder la convicción es que la Descentralización no es un remedio infalible ni una fórmula salvadora. Si se dan determinadas condiciones, puede contribuir a enfrentar los desafíos que ya hemos enumerado pero, también puede ser causa de marasmo o de una regresión fantasmagórica del pasado.
3 La Descentralización representa una distribución del poder, incluso una concepción distinta del poder como voluntad y no como relación. El problema es que en sociedades marcadas por el autoritarismo como Guatemala, personas e instituciones acostum- bradas a los privilegios del poder no tendrán una disposición voluntaria de desprenderse de él para que se reparta. También implica el riesgo de crear feudos burocráticos o espacios controlados por élites ante la delegación de competencias y funciones por parte de las instituciones públicas.
3 El Estado central puede recurrir a la Descen-
tralización como un pretexto para desobligarse en relación a la atención integral a las comunidades locales o que en su nombre se dé una delegación de las responsabilidades político-administrativas
pero se continúe la práctica del control de los recursos financieros.
3 La Descentralización será eficaz al fundamentarse
en la participación popular y el respeto irrestricto de las libertades fundamentales.
3 Como proyecto de sociedad, sus objetivos de
desarrollo se encaminan a edificar un nuevo Estado- Nación acordado y vivido en el marco de una pluralidad lingüística y cultural, que no ha sido reco- nocida como la esencia del Estado en Guatemala dado el arraigo de los «valores» de la cultura hege- mónica que habla, piensa y vive en los términos exclusivos del idioma oficial, instituyó una cultura única a cuyo alrededor giran las culturas indígenas, confunde nacionalismo con ciudadanía y tiene miedo a la «fragmentación territorial» de la Nación.
3 Somos una sociedad en busca de sentido pero, por
miedo a reconocer la raíz indígena, tenemos una crisis de identidad. La afirmación de la misma sólo puede darse en una sociedad democrática, en la cual la identidad personal y de grupo se afirme en un clima de respeto y tolerancia. Si anhelamos convivir en una «unidad en la diversidad» representada por el Estado plurinacional y la Nación de Naciones, la cultura nos permitirá reconocer las contradicciones y, de esa forma, dominarlas.
Sólo en ese escenario posible es dable la Descentra- lización. Ante los problemas y retos del ahora actual, es una respuesta y una solución para atender nuestra realidad, historia y afanes más sentidos.