y la carrera 9ª, y entre las calles 7ª y 15, y poblado aún con casonas antiguas de dos plantas, de doble uso: comercial y residencial., ver plano ‘Centro urbano Cali 1940’. La creciente demanda para usos terciarios aumentó el valor del suelo, sustituyendo estas viejas casas por nuevas edificaciones. (Vásquez, 2001).
Figura 28. Centro urbano Cali 1940. Escala 1: 10.000
Durante esta década, la Plaza de Caycedo y sus alrededores, empieza a sufrir transformaciones: se demuelen viejas casonas y se construyen edificios de más de once plantas en el perímetro de la plaza, desapareciendo el pasado arquitectónico colonial. Sin embargo, se conserva el pasado neoclásico: el edificio Otero, el Palacio Nacional y el Palacio Episcopal. También se interviene el entorno inmediato a la plaza con altos edificios desarrollados por BZG, y por otros arquitectos y firmas de la época. Y como hemos visto en la introducción de este capítulo, al desarrollo industrial iniciado en el siglo XX y al crecimiento del sector comercial y de servicios, se asocia a la expansión urbana y a la construcción de arquitectura moderna. (Vásquez, 2001). Ver plano “Plaza de Caicedo e inmediaciones”
Las intervenciones que empezaron en la ciudad durante la década de 1940, fueron fruto, además del crecimiento económico y urbano, del desinterés por el patrimonio arquitectónico e histórico, que sueles ser infravalorado: barrios, conjuntos históricos, edificios coloniales, neocoloniales, republicanos y de arquitectura moderna, han desaparecido, como resultado de la suma de todos los intereses económicos, que premian sobre los otros. Los edificios de BZG y sus emplazamientos no han escapado a esto como lo veremos más adelante.
Lo anterior lo mencionamos a nivel urbano, global y generalizado, sin embargo, más allá de esto, si se hace un estudio detallado de las calles de la ciudad, y más concretamente del centro urbano, podemos encontrar una serie de edificios ordenados y formalmente sobrios, que son imprescindibles para la configuración del centro urbano, pero que suelen pasar desapercibidos, tal como resaltan Fontana, Llanos, Mayorga, en su libro ‘Ciudad y Arquitectura moderna en Colombia, 1950-1970. Presencia y vigencia del patrimonio moderno’ (2008). Ellos, mencionan como en este
tipo de edificios se puede observar una serie de mecanismos de repetición, pero con sus personales variaciones, donde “la unidad urbana se impone sobre las diferencias entre los edificios” (Fontana, Llanos, Mayorga, 2008). En nuestro caso, vemos como edificios de BZG, que ya hemos puesto en valor, pasan desapercibidos, y sólo desde años recientes la mirada de historiadores, urbanistas y arquitectos ha girado hacia ellos; por tanto, es pertinente nuestro trabajo en tanto que pone en valor el trabajo de esta firma, y como integraron en sus proyectos aspectos geográficos, territoriales, urbanos, arquitectónicos, históricos y sociales, adaptando, contribuyendo y a la vez configurando, la imagen urbana de Cali.
Figura 29. Plaza de Caycedo e inmediaciones. Escala 1:5.000
Queremos resaltar como la modernidad en los centros urbanos poseen valores que responden al “rigor compositivo y orden formal, la sencillez y funcionalidad, pero también en la construcción de sistemas de relación, de vínculos de tipo visual y físico que apoyados en la disolución de los límites espaciales hacen que la relación entre interior y exterior se consolide mediante un proyecto arquitectónico unitario, a la vez abierto en sí y hacia su entorno” (Fontana, Mayorga, 2008). En este capítulo hablaremos de las relaciones proyecto-ciudad que se dieron la obra de BZG estudiada. Profundizaremos en capítulos posteriores las relaciones interior-exterior, la disolución de la noción de límite y por tanto la unidad urbana que crearon entre proyecto y ciudad: hablaremos de los espacios de mediación como método de resolución en la relación proyecto-ciudad, y de las plantas de transición que a otro nivel, generaron un nuevo tipo de espacio urbano, a otra escala: la del peatón.
Esta serie de ‘edificios ordenados y formalmente sobrios’, que produjeron tanto BZG como otros de sus contemporáneos en Cali –y que hacen parte del patrimonio arquitectónico moderno de Colombia–, contribuyeron a configurar la imagen de lo que hoy llamamos ‘centro histórico de Cali’, cuantitativa y cualitativamente, dando valor a las calles, las plazas y plazoletas, las esquinas o al sector en general, tanto por su formalidad repetitiva como por su originalidad. Repetitividad, que como hemos venido reiterando a lo largo del trabajo, no desestima sus atributos estéticos, ambientales y urbanos. “esta arquitectura… logra sobreponerse al paso del tiempo situándose al
margen de las ‘tendencias arquitectónicas’, para establecerse como un discurso todavía vigente, sensato y afín a la realidad colombiana actual” (Fontana y Mayorga, 2008).
4.2.1 Criterios de análisis urbano y ambiental
A través de este trabajo, hemos resaltado la manera de concebir el espacio de la arquitectura moderna: está determinado por una idea autónoma de forma, donde la identificación viene fundamentada por el juicio estético del sujeto; de ahí que reconozcamos a nivel global las obras de los grandes maestros: Le Corbusier, insiste en la búsqueda de nuevos modos de ordenar el espacio; Mies van der Rohe, define las cualidades esenciales de un espacio moderno considerando la intensidad espacial. Y estas teorizaciones espaciales, se ven reflejadas en el desarrollo de un espacio urbano concebido como la yuxtaposición de dos planos: fondo y figura, que establecerán las diferencias entre llenos y vacíos. En la planificación de un centro moderno, el plano del suelo representa el vacío, predominando sobre el lleno que representan los edificios, mientras en que en el centro histórico, la proporción es inversa. (Fontana, 2011)
Figura 30. Comparación entre el tejido urbano del centro histórico medieval de Parma y el proyecto del centro de Sant Diè de Le Corbusier de 1945. Fuente: Fontana (2011)
La representación anterior de blancos y negros, enfatiza el contraste que hay entre espacios libres y espacios construidos, y se puede apreciar la gran diferencia entre un centro de ciudad histórico y uno moderno: en el primero, el sistema viario, de espacios públicos y el tejido urbano, forman un continuo urbano, predominando el lleno sobre el vacío, y los elementos urbanos pueden leerse a través de una continuidad y el contacto entre estos elementos. Mientras que en el segundo caso, predomina el vacío sobre el construido, y vemos como los edificios aparecen separados unos de otros, relacionándose a través del trazado de la planta libre. (Fontana, 2011)
El centro de Cali, a pesar de las intervenciones urbanas modernas, conserva un trazado y una densidad respecto a llenos y vacíos correspondientes a un centro de ciudad tradicional. Vimos en el capítulo de ‘Estado del arte', como el Plan piloto de Wiener y Sert, fue llevado a cabo parcialmente, dejando casi intacta la zona que denominamos ‘centro urbano’. Los siete proyectos que analizamos en este capítulo se insertaron en el centro urbano, acatando el trazado existente, y cuando fue modificado, BZG aportaron soluciones de integración y consolidación urbana, como es el caso del proyecto del Banco Cafetero que más adelante veremos.
En este trabajo, así como analizaremos la continuidad urbana y las relaciones del proyecto con su entorno a partir de elementos, respuestas formales y espacios singulares, hablaremos de su inserción en un contexto geográfico que les determina y a la vez les condiciona ambiental y climáticamente. Por tanto, hablaremos nuevamente de conjunto, esta vez entre ciudad y geografía. Para lo cual será fundamental entender el territorio y los fenómenos climáticos que este se dan; entender la ciudad como una unidad con su entorno geográfico: el río Cali, el Parque Nacional Natural ‘Los Farallones’ y los cerros de la Bandera, de Cristales y de las Tres cruces.
A partir de lo anterior, consideraremos los siguientes criterios de análisis:
La localización en el espacio urbano, aplicando criterios de emplazamiento y coexistencia entre proyecto y ciudad.
La concepción del espacio urbano a partir de la forma del edificio, o cómo la forma es resultado del entorno urbano y sus condicionantes.
Continuidad urbana a partir de espacios de mediación: aportando continuidad visual con el exterior, tensiones formales y visuales, vestíbulos urbanos, recorridos sugerentes. Los edificios tienes que ser entidad autónoma y reconocible y ser parte de un todo que le contiene: la ciudad. Entender cómo cada proyecto resuelve su continuidad urbana en base a criterios formales o soluciones arquitectónicas Hacer una primera mirada, que posteriormente ampliaremos en el Capítulo cinco, a
la resolución de la planta baja y los espacios de mediación.
Determinar qué criterios ambientales se incluyen: topografía, hidrografía, climatología (temperaturas, sistema de vientos y precipitación pluvial), visuales, y demás valores ambientales, y cómo estos influyen tanto en la localización de los proyectos como en sus soluciones arquitectónicas y urbanas, en vías de la unidad formal.