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Son para las mujeres como las alas para los cisnes, el acompañamiento perfecto al movimiento del cuerpo. Muévelos con naturalidad al caminar, al hablar y al saludar. Tus brazos —y tus manos— te sirven para acariciar y abrazar. Si no te gustan, no te preocupes, encontraremos la forma de que los uses con soltura y sin que se noten sus defectos.

Brazos cortos

El objetivo es estilizarlos.

Apuesta por:

• Las mangas más bien largas, incluso montadas al hombro.

• Las prendas sin mangas te favorecen, pero destierra las de manga corta. • Los tejidos han de ser finos, y siempre lisos.

Brazos largos y finos

El objetivo es acortarlos ópticamente, para proporcionarlos con relación al cuerpo.

Apuesta por:

• La manga tres cuartos acampanada, y más bien ancha. • Evita siempre la manga corta abullonada o con volumen. • Elige tejidos gruesos, o incluso estampados.

Brazos gruesos

El objetivo es simplemente estilizarlos. ¡Se puede!

Apuesta por:

• Mangas anchas y caídas del estilo raglan, japonesa o murciélago. Evita los tops y las mangas ceñidas.

• Si apuestas por el color, procura que sea poco luminoso. Es preferible que sea mate. • Si eliges una prenda con rayas en las mangas, éstas siempre serán longitudinales.

El busto

Los pechos, los senos, el busto... Lo llames como lo llames, es un polo de atracción de las miradas masculinas. Y tú también se lo miras a otras mujeres... Pero muchas veces no estás conforme con lo que la naturaleza te ha dado. No desesperes, que hay soluciones estilísticas de mucho menos riesgo que la cirugía. ¿Sabías que algunos estudios indican que un gran porcentaje de las mujeres usa la talla equivocada de sujetador? Muchas de ellas compran la talla correcta, pero olvidan que existen las copas A, B, C... El sostén o sujetador debe, como su nombre lo indica, sostener, sujetar. Es inútil que compres un sujetador de la talla 90 con una copa A, si por el tamaño y la circunferencia de tu pecho deberías usar una C. Si insistes en la A, quedará parte de tu pecho sin cubrir y si es abundante, se notará una especie de «michelín» sobre cada pecho... por no hablar de la espalda. Un sostén pequeño o apretado destrozará la línea de tu espalda, sobre todo si tienes unos kilos de más.

Dicho esto que es general, vamos a los problemas y cómo solucionarlos.

Busto caído

El objetivo es evidente: disimular su languidez.

Apuesta por:

• Un buen sujetador que eleve los pechos sin deformarlos. Mírate de frente y de perfil. • Si además de caído lo tienes pequeño, elige un push-up.

Busto escaso

El objetivo es aportar volumen.

Apuesta por:

• Los sujetadores push-up. Si realmente tienes poquísimo busto, recurre a los rellenos de silicona (de quita y pon) que te añadirán una talla. Notarás un cambio espectacular, con un efecto muy natural.

• Los escotes que te favorecen son los escotes caja cerrados y con adornos, porque se encargan de llenar visualmente la zona del busto.

• Las camisas o blusas con chorreras.

Busto voluminoso

El objetivo es disminuir visualmente el volumen.

Apuesta por:

• Llevar la zona del busto lo más simple posible. Huye de collares o detalles grandes, o de grandes estampados. Si tienes debilidad por un broche, por ejemplo, éste deberá colocarse lo más arriba posible de la zona pectoral.

• Los tejidos suaves, nunca rígidos. Nunca uses tops ajustados.

La cintura

Hay quien recuerda el primer beso, la primera cita. Pero ¿y ese primer baile lento en que un brazo rodeó tu cintura? Cierra los ojos y lo sentirás de nuevo. Si ya entonces pensaste que tu cintura no te gustaba (o que incluso carecías de ella), no te preocupes. Si no está, siempre puedes insinuarla.

Cintura estrecha (suele coincidir con una cadera ancha)

Apuesta por:

• Prendas ligeramente entalladas, pero no ceñidas.

• Evitar cualquier adorno en las caderas, ya que sólo te aportaría un volumen innecesario.

Cintura ancha (suele coincidir con un talle corto)

Apuesta por:

• Las prendas de talle bajo, aquellas que se apoyan ligeramente en la cadera.

• El cinturón flojo, sin ceñirlo a la cintura. Cuanto más ancho sea el cinturón, menos

debes ceñírtelo.

Cintura voluminosa (el estómago suele serlo también)

Apuesta por:

• Prendas superiores sueltas o drapeadas. • Si usas cinturón, que sea suelto, no ceñido.

• Si te gustan los estampados, evita los dibujos grandes, las rayas (sobre todo las horizontales) y los colores llamativos.

• Mantén la zona de la cintura despojada de pedrerías o adornos que atraigan la atención.

La cadera

A veces la cadera pasa desapercibida entre la cintura y los glúteos. De tanto en tanto, hace unos años con la lambada y hoy con Shakira, sale al escenario. Pero es parte de la figura femenina tanto cuando su dueña la luce con un pantalón a la cintura con una cadenita, con ese vestido setentero de cintura baja, como cuando trata de disimularla con un vestido recto... Vamos a ver cómo sacarle partido, tengas la cadera que tengas.

Cadera alta

Si la tienes muy alta, debes intentar suavizar la curva.

Apuesta por:

• Desviar la atención de la zona, buscando que ninguna prenda o adorno llame la atención hacia ella.

• Dejar de lado los cinturones que marquen la cintura.

Cadera ancha

Suele coincidir con glúteos voluminosos.

Apuesta por:

• Usar colores oscuros en la zona inferior de tu cuerpo (faldas y pantalones).

• Si te gustan los tops ceñidos al cuerpo, conviene que lleves siempre una chaqueta abierta por encima, que cubra la zona prominente.

Otra fórmula ganadora son los conjuntos monocromáticos, es decir, ir de un solo color.