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2. ESPACIO Y ARQUITECTURA

2.2 BREVE HISTORIA DEL CONCEPTO DE ESPACIO EN FÍSICA

2.2.1 Periodo clásico

Según Max Jammer24, haciendo historia del espacio, el primer concepto se da en los tiempos primitivos (en referencia a la etapa protagonizada por los primeros hombres), como una serie de referencias memorizadas a partir de los recorridos ocasionados por la búsqueda de soluciones a las necesidades básicas. Si bien, el ser humano se encuentra en el espacio-tiempo inmerso desde su nacimiento, no siempre se supo inmerso en él hasta la conformación de ciertas capacidades reflexivas.

La cultura occidental considera como referente inicial a Pitágoras, de gran influencia en el pensamiento griego primitivo y en el autor Platón, integrando el conocimiento aritmético- geométrico a la tradición Europea.

Su concepto de espacio, Pneuma Apeiron (materia y espacio son una unidad), considera una suposición mitológica de la existencia del cielo, como personificación capaz de respirar el vacío, delimitando los contornos de los seres diferenciándolos unos de otros, permitiendo su existencia.

Inaugurando la tradición griega, Arjitas admitirá la existencia de una atmósfera primordial (el espacio no está en las cosas, sino todo lo contrario, las cosas están en el espacio y éste las rodea) introduciendo la noción de lugar y volumen, la primera como el espacio ocupado por las cosas y subordinando el segundo como atributo dependiente de la primera.

Trazando los primeros indicios del atomismo, Demócrito introduce la infinitud del espacio gracias a la conclusión de que este está compuesto por infinitas partículas pequeñas que no podemos observar, pero que colisionan, y en su dinámica se desarrolla la composición de este. Al contrario, Meliso afirma la existencia de un espacio finito, compacto y continuo.

Epicuro se suma a las argumentaciones hablando de un espacio dual, compuesto de un vacío en mayor proporción y un volumen que compone los objetos en su materialidad. Ambos por supuesto antagónicos.

Lucrecio afirma en la misma línea del espacio dual y el espacio atómico, pretendiendo una síntesis, la existencia de unos cuerpos materiales, que ocupan un vacío previamente

existente, y agrega la tendencia axial (vertical) del espacio (anticipando la gravedad), dónde los átomos trazarían trayectorias.

Las grandes mentes de la antigüedad, Platón, intenta reconducir las enseñanzas pitagóricas a través de una teoría de los cuatro elementos (Aire, agua, fuego, aire), correspondiéndolos a unas figuras geométricas (sólidos platónicos), e instaurando la teoría cosmológica teocéntrica de las esferas celestes.

Totalmente opuesto y finalizando la época clásica, Aristóteles considerará la noción de espacio como la suma de todos los lugares. El lugar es la frontera adyacente del cuerpo continente. Una especie de límite del receptáculo. Sus propiedades son: Primero, el lugar de la cosa no hace parte de la cosa misma sino que la abarca. Segundo, el lugar de la cosa no es mayor ni menor a la cosa misma. Tercero, el lugar es separable de la cosa. Cuarto, los lugares tienen ciertas tendencias, una suerte de orden natural que aportan propiedades a las cosas.

2.2.2 Periodo medieval

Filopono inaugurando el abanico de definiciones y conceptos acerca del espacio medieval, aporta la de espacio dimensional. El espacio es un intervalo mensurable gracias a la existencia de dimensiones que lo permiten. Además es incorpóreo y de naturaleza diferente a la de los objetos que lo ocupan.

Proclo, filósofo neoplatónico, definirá el espacio como corpóreo, en la medida de que alberga los diferentes cuerpos existentes. Es de carácter inmaterial, se considera como intervalo comprendido entre los límites circundantes de estos y además es inmóvil.

Desprendiéndose del interés original de definir el espacio, el pensamiento religioso cristiano (durante la época medieval), fundado en las ideas judeocristianas originadas en Palestina, intentará incorporar al espacio como un atributo de Dios, como único ser capaz de hacer omnipresencia.

2.2.3 Periodo moderno

En la temprana modernidad, Tommaso Campanella, miembro de la orden religiosa de los dominicos, afirmará (siglo XVI) que el espacio es inmóvil, incorpóreo, indiferenciado y homogéneo. Henry more siguiendo la misma línea (influenciada por el pensamiento espacial cristiano) afirmará que el espacio es uno, no existiendo otro igual. Sus

características son la simplicidad, la inmovilidad, la eternidad, la independencia, la completitud, la auto-subsistencia, incorruptibilidad, inmensidad, omnipotencia, incomprensibilidad entre otras.

En el apogeo de la modernidad, el concepto de espacio retoma algunas de las ideas de la cultura clásica e intenta reorientar la búsqueda de un concepto lejano a la superstición propia de la religión, y acercándose más a la ve dad a través de la ciencia y la filosofía. El primero en esto fue Gottfried Leibniz, quién con la introducción de la condición biológica humana, intentó dilucidar el espacio como una categoría mental, inventada por el hombre para dar cuenta de una de sus dimensiones existenciales. La consideración se extiende al afirmar que el espacio es una red de relaciones que establece el individuo con su medio (no es absoluto), a manera de referencia, como parte fundamental de la existencia.

Por otra parte, Pierre Gassendi, retomando las teorías atómicas primitivas, propondría el espacio como inmutable, inmóvil, infinito, independiente y contrario a las ideas propuestas por Leibniz, de existencias real. Sumándose a las definiciones, Scalinger propondrá el espacio como receptáculo. Es decir, un vacío apto para albergar los objetos y sus movimientos.

Llegando a la cumbre del pensamiento, Isaac Newton intentará conciliar las dos vertientes principales de la modernidad con respecto al espacio (la psicológica y la científico- matemática), con un hábil uso de los conceptos, correspondiendo la percepción al espacio relativo, y la científica al espacio absoluto.

Finalmente Albert Einstein dejará a un lado el problema dual del espacio físico y el espacio absoluto, aclarando que el espacio es uno sólo, pero con la característica de la relatividad según circunstancias generales y especiales. El espacio no va sólo, sino que está emparentado gracias a la gravedad con el tiempo, conformando el espacio-tiempo.