La gestión y la ciudadanía responsable
En los últimos años nos hemos dedicado a diagnosticar los múltiples modos de la ausencia del Estado y su corrimiento. Ahora bien, en este punto hay muchas cues- tiones a considerar entre otras: ese corrimiento constituye una acción directa, clara y precisa del Estado que a través programas y políticas muy concretas ha dejado a gran parte de la población librada a su propia suerte bajo los discursos de la gestión y la ciudadanía responsable. De modo tal que los sujetos librados a sus propias posibilida- des se han visto enfrentados a tener que hacerse responsables de ya no sabemos qué. Así, enmarcado en una neo teoría del capital humano, se construyó el nuevo horizonte de la política educativa señalando que para elevar la empleabilidad habría que actuar sobre los niveles de educabilidad de los sujetos. Narrativa sustentada en la pedagogía de las competencias. El sujeto (y en su defecto su familia) devino responsable no sólo
5 De Certeau, M. La invención de lo cotidiano. UIA, Madrid. 2007
6 Me refiero a los proyectos de investigación “Dispositivos pedagógicos y producción de subjetividad en emplazamientos
urbano/ marginales. Un estudio en caso en la Enseñanza Secundaria Básica del Partido de Gral. San Martín” y “Dispositivos pedagógicos y territorio en la EGB de la provincia de Santa Cruz”, ambos con subsidio PICT/FONCyT.
7 Centro de Estudios en Pedagogías Contemporáneas, Escuela de Humanidades, UNSAM. 8 Area Sociopedagógica, Unidad Académica Caleta Olivia, UNPA.
estaba tomando la prueba (Roldán, Burllaille y Orlando)14. Mención especial merece el
tiempo destinado al comedor, porque dada la carencia de bancos los alumnos hacen las colas más largas para entrar. De modo que la escuela se transforma en un “comedero” pero no por el hambre de los estudiantes o porque, como es muy frecuente escuchar, sólo van a la escuela a comer, sino porque no están dadas las condiciones mínimas para que la escuela pueda ofrecer ese servicio de modo eficiente y eficaz… para usar térmi- nos de época. La escuela deviene comedero pero no precisamente porque allí se come. Son muchas las escuelas en las que los estudiantes comen y no por ello son comederos; pero para ello son necesarias unas determinadas condiciones de infraestructura que en las escuelas devenidas comedero son inexistentes.
El tiempo se presenta como tiempo dilatado. Ello también se observa en la carrera escolar. Más que abandono de la escolaridad observamos un ir y venir de los alumnos. Esto es, un alumno comienza el año y, por los más diversos motivos, hacia mitad de año comienza a faltar y queda libre. Esto haría pensar que al año siguiente no vuelve, sin embargo no es así, sigue yendo a la escuela durante ese ciclo lectivo y se reinscribe para el próximo. Así, lo más común y que, como observamos en el trabajo de campo, muchas veces es planificado por los estudiantes, es la permanencia en el sistema edu- cativo pero por largos periodos de tiempo. Esto genera un dilatarse de la trayectoria escolar que se traduce en un constante crecimiento de la matrícula de la educación secundaria de jóvenes y adultos.
Ahora, si una de las particularidades del tiempo capitalista se expresa en la máxima el tiempo es oro, está claro que en los fragmentos más pobres del sistema ya no funcio- na de este modo. Probablemente porque se trate de aprender y/o enseñar justamente lo contrario: para quien forma parte de la masa de supernumerarios, para una pobla- ción abyecta (Kristeva, Butler)15, lo más importante es aprender a matar el tiempo, no
a hacerlo rendir.
Abyección, políticas de trauma y producción deseante
Está claro, hemos creado importantísimos bolsones de producción traumática de la subjetividad. De hecho aquello que alguna bibliografía suele llamar desubjetivación se parece más a procesos traumáticos de subjetivación. Traumas de los que de ningún modo las escuelas quedan al margen ni están fuera.
14 Burllaille y Orlando “Biopolítica y tiempo escolar. La consistencia del tiempo en escuelas ubicadas en contextos de extre-
ma pobreza urbana”. En I Encuentro Latinoamericano y II Coloquio Nacional. Biopolítica. Tecnología y políticas de vida. Universidad de Santiago de Chile y Universidad Arcis. Santiago de Chile. 2008. Roldán, S. “Preguntas a la escuela moderna desde el crujir cotidiano del aula: orden y espacio en clave de género”, En, Grinberg, Roldá Y Cestare (comp.) Pedagogías
desde América Latina, tensiones y debates contemporáneos. Libros Edición Argentina, Argentina. 2009
15 Kristeva, J.Poderes de la perversión, Catálogos, Siglo XXI, Argentina.1988. Sentido y sinsentido de la rebeldía. Editorial
Cuarto Propio, Chile.1999. Butler, J. Cuerpos que importan. Sobre los límites materiales y discursivos del “sexo”. Paidós, Buenos Aires.2002
La gestión responsable, la escuela enguetada y el territorio degradado
Una de las notas más claras de la expresión y cristalización de la desigualdad en nuestro presente está ligada con el territorio urbano y su configuración fragmentada, que ha dejado a una porción cada vez más vasta de la población viviendo en espa- cios hiperdegradados (Davies)12. Esto es, espacios que combinan lejanía de los centros
urbanos (y aquí no se trata de distancias físicas que de hecho las autopistas podrían resolver), con emplazamientos cerca de rellenos sanitarios que se constituyen en fuen- tes de vida y reproducción de la población, y cerca de ríos que por su condición de bañados se vuelven muy poco atractivos para la inversión inmobiliaria y por tanto son fáciles de ocupar. Está claro que dada su condición de bañados aunque se los rellene ante la más mínima lluvia se inundan…. Se trata de espacios urbanos cada vez más vastos donde se hace imposible saber cuántos viven allí. Sin embargo, aquello que sí es claro es que no importa cuántos vivan, dada las condiciones socioambientales, uno ya es demasiado…
De la misma manera que no hay cifras certeras (ni de organismos oficiales ni pri- vados) que puedan decir cuántos viven en estos barrios, tampoco hay estadística edu- cativa que pueda dar cuenta a ciencia cierta cuántos alumnos hay en las escuelas. Ello no porque las escuelas, como suele decirse, inventen alumnos de palo sino porque el nivel de ausentismo y rotación de la matrícula hace muy difícil saber a ciencia cierta la cantidad de alumnos que permanecen a lo largo del año. En una escuela en la que trabajamos construyeron la categoría de ausente con presencia para dar cuenta del alumno que aunque llegó tarde está en la escuela.
Ahora, también cabe preguntarse en qué medida no se hace más soportable no saber cuántos son quienes viven en estos espacios degradados. En términos del gobierno de la población se traduce en un grupo poblacional que ha sido dejado librado a su pro- pia suerte, cuyos miembros ni siquiera gozan del status formal de la ciudadanía (un porcentaje importante carece de DNI) y mientras no molesten -esto es no pongan en riesgo a la totalidad del sistema-, qué importa cuántos son. El gobierno en territorio se ha vuelto gobierno de estallidos, sindrómico (Feanley)13 en un contexto en el que un
conjunto poblacional, supernumerario diría Castel, se ha vuelto poco importante, y entonces para qué saber cuántos son.
La formación de quienes ya no son necesarios
Una de las notas características de nuestras observaciones de campo radica en el uso, administración y modos de transcurrir del tiempo en la escuela. Así, por ejemplo respecto del tiempo que se destina a la enseñanza de un tema, muchas a veces no lle- gamos a saber cuándo se comenzó con el nuevo tema, que ya se había terminado y se
12 Davies, M. Planeta de ciudades miseria. Foca, Madrid. 2008 13 Fearnley, Lop. Cit.
Así, señalan en el video aquello que puede leerse, siguiendo a Deleuze y Guattari19,
como notas de afirmación:
“Todos piensan que la Cárcova es un lugar contaminante y que ahí vive gente rara por ser de ahí. Pero no es así. Yo soy de ahí y no soy rara soy re copada.” “Está bueno porque estamos mostrando lo que hay en la Cárcova, estamos mos- trando algo… como algo escondido, que nadie ningún gobierno nada se hizo cargo de eso… que no existe porque para la gente con plata es como que la Cárcova no existe, como que es un basural donde vivimos nosotros y no es así…”
Como en el cuadro de Edmund Munch´s que muestra lo abyecto a través de la expre- sión de una herida, donde frente al horror vemos a un hombre que azorado abre la boca y de ella sólo puede salir un grito demoledor pero también mudo, un grito de horror. Probablemente, para quienes constituyen el lado abyecto de nuestras sociedades narci- sistas20 ya no se trata de quedar mudos, sino de mostrar y mostrarse; de construir una
palabra. Aquí queremos resaltar la idea de producción deseante (Deleuze y Guattari)21
o de voluntad de vida, para usar un término nietzscheano, que observamos en el trabajo con jóvenes quienes frente a todos los presagios de crisis y nihilismo, producen, expre- san y dicen. Decir que se constituye en palabra de lucha, en palabra política.