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En Busca de Inteligencia Extraterrestre

In document Los Diarios Perdidos de Nikola Tesla (página 38-41)

En 1955, dos médicos de la Universidad de Cornell, Giuseppi Cocconi y Philip Morrison publicaron un papel sugiriendo que podría ser posible utilizar microondas de radio para comunicarse entre las estrellas. Apuntando un radio telescopio a una estrella cercana del tipo del Sol, la cual podría tener planetas, los astrónomos pudieran ser capaces de detectar ondas de radio generadas por vida inteligente allí. Desde 1960, la Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre (SETI) ha sido conducida por investigadores científicos.

Ondas de radio son consideradas los mejores medios disponibles, dada la tecnología actual, para tratar de detectar inteligencia extraterrestre. Las ondas de radio viajan a la velocidad de la luz (la cual es la velocidad teórica más rápida posible), lo cual es cerca de 300,000 kilómetros por segundo.

A esta velocidad, una señal enviada desde nuestra estrella vecina más cercana, Proxima Centauri, toma más de cuatro años para alcanzar la Tierra. Esto pareciera ser un largo tiempo, pero la sonda espacial más rápida construida en la actualidad, tardaría 300,000 años para hacer el mismo viaje.

El radio astrónomo Frank Drake fue el primero en intentar una búsqueda SETI usando una antena de 85 pies en Greenbank, West Virginia, para escuchar en la dirección de dos estrellas cercanas, Tau Ceti y Epsilon Eridani.

Durante dos meses, el monitoreó las estrellas para señales a 1,430 MHz, una frecuencia asociada con hidrógeno, el cual fue escogido como canal lógico para escuchar, por su importancia astronómica (Hidrógeno es el elemento más abundante en el Universo). Desafortunadamente, el proyecto de Drakes no alcanzó resultados positivos.

Programas adicionales de SETI fueron conducidos en la Unión Soviética a través de los años sesenta, pero el siguiente intento serio en los Estados Unidos no fue hecho hasta principios de los setenta, cuando en Centro Ames de Investigación de la NASA reunió a un equipo de expertos para considerar cuan efectiva se podría hacer una búsqueda.

El resultado fue conocido como Proyecto Cyclops. Radio astrónomos, usando el trabajo en el reporte Cyclops afirmaron que conduciendo búsquedas a través de los años setenta, usando antenas existentes y recibidores.

La Señal "¡WOW!"

En 1977, el Dr. Jerry Ehman estuvo involucrado en una búsqueda para señales de origen artificial usando la antena “Gran Oreja - Big Ear” (ahora reemplazada por un campo de golf) en la Universidad Estatal de Ohio. De este esfuerzo resultó una de las más interesantes y desconcertantes señales hasta la fecha.

Conocida como la señal “¡WOW!” (por la exclamación escrita por el Dr. Ehman a la par de una parte particularmente seductora de la impresión de computadora), todavía permanece inexplicada. La emisión de radio “¡Wow!” entró en el recibidor del radio telescopio Big Ear aproximadamente a las 11:16 P.m., hora este, el 15 de agosto de 1977. El Dr. Ehman había trabajado en la OSU como profesor asistente en ingeniería eléctrica y astronomía.

Cuando la Fundación Nacional de Ciencia cortó los fondos para el Big Ear en 1972, despidieron al Dr. Ehman, pero se quedó como voluntario.

“Algunos días después de la detección, el 15 de agosto de 1977, yo comencé mi revisión de rutina de las impresiones de la computadora, desde el día de las múltiples transmisiones, que comenzaron el 15 de agosto. Varias páginas dentro de la impresión, me asombre de ver la cadena de números y caracteres '6EQUJ5' en el canal 2 de la impresión.

“Yo inmediatamente reconocí esto como el patrón que esperaríamos ver de una fuente de radio de banda angosta de diámetro pequeño angular en el cielo. Con la pluma roja que estaba usando, yo inmediatamente encerré en círculo esos seis caracteres y escribí la anotación ‘¡Wow!’ en el margen izquierdo de la impresión, al lado opuesto de éstos.

“Después de completar la revisión del resto del documento, contacté a Bob Dixon y al Dr. John D. Kraus, el director del Observatorio de Radio Big Ear. Ellos estaban asombrados también. Luego comenzamos un análisis de lo que había sido esperado por más de 20 años, la fuente del “¡Wow!”.

¿Podría la señal realmente ser de origen extraterrestre?

Los investigadores de la Universidad Estatal de Ohio no estaban seguros. Ellos entrenaron el alcance masivo en esa parte del cielo durante el siguiente mes, pero la señal nunca fue registrada de nuevo.

El Dr. Ehman, quien ha continuado su investigación en la señal “¡Wow!”, escribe que después de más de veinte años, la señal todavía permanece un misterio.

“Aun si fuesen seres inteligentes enviando una señal, lo harían mucho más que una sola vez,” dice Ehman. “Deberíamos de haber visto al tratar de buscarla de Nuevo. A este punto nosotros hemos eliminado cualquier fuente terrestre para la señal. Así, puesto que todas las posibilidades de origen terrestre se han eliminado o parecen improbables, y puesto que la posibilidad de un origen extraterrestre no ha podido ser eliminada, debo concluir que un IE (Inteligencia Extraterrestre) pudo haber enviado la señal que recibimos como la fuente de “¡Wow!”

“Por supuesto, siendo un científico, aguardo la recepción de señales adicionales como la de la fuente “¡Wow!” , que son capaces de recibirse y ser analizadas por muchos observatorios. Así, debo afirmar que el origen de la señal “¡Wow!”, es aun una pregunta abierta para mi. Simplemente hay muy poca información para sacar muchas conclusiones. En otras palabras, yo escojo no sacar grandes conclusiones de información ‘medio- extensa’.

Señales curiosas fueron recogidas de 12 estrellas por un telescopio de 300 pies en Green Bank, WV, según un artículo publicado en la edición del 29 de enero de 1978 del Baltimore Sun. Las señales tomaron la forma de Fuertes explosion3s a una longitud de onda de 21 cm., una de las longitudes características de la molécula de hidrógeno.

Desafortunadamente, las señales eran demasiado corta para que el contenido de su información, si acaso lo hubo, no pudo ser registrado (a excepción de una segunda explosión de la estrella Barnard), más bien algún fenómeno natural podría estar en funcionamiento), en vez de comunicadores inteligentes, quienes probablemente serían más persistentes.

Las peculiares señales, las cuales nunca antes habían sido registradas, fueron descubiertas como parte del Proyecto Ozma II, en el cual radio astrónomos escucharon ondas de radio de 21-cm. Desde centenares de estrellas cercanas.

SETI está intensificando esfuerzos para incrementar sus oportunidades de reubicar una de estas señales, y ha asegurado el uso del telescopio más grande del mundo en Arecibo, en Puerto Rico. Los científicos alrededor del

mundo están emocionados por futuros descubrimientos.

Los científicos de SETI también están negociando con astrónomos británicos para lanzar un proyecto de cinco años para permitir verificación rápida y rastrear estos ruidos evasivos. Dondequiera que SETI identifica una señal sospechosa, os radio telescopios en Jodrell Bank explorarán la misma sección del cielo para localizarlo. De esta manera los científicos pueden eliminar alguna posible interferencia terrestre del radar, aviones, aun hornos microondas como causa.

“Estoy seguro que hay señales que han venido y se han ido que no pudimos conseguir a fondo. Eso es por no decir que hay pequeños hombre verdes tratando de comunicarse con nosotros, pero nosotros simplemente no lo sabemos,” dijo el Dr. Tom Muxlow, un astrónomo en el observatorio Británico de radio astronomía.

La posibilidad que las señales tengan orígenes extraterrestres no puede ser ignorada, según el laureado con el premio Nóbel Tony Hewish, profesor emérito de radio astronomía en la Universidad de Cambridge. En 1967, Hewish y Jocelyn Bell, un estudiante, creían que habían encontrado evidencia de un primer contacto extraterrestre cuando detectaron una pulsación regular de señales de radio viniendo de una estrella distante. “Todo tenía un aire de irrealidad, pero hace un mes pensamos que era posible que las señales estuvieran viniendo de vida inteligente en otro planeta. Cuando los radio astrónomos recogen señales que son muy peculiares, son escépticos, pero no quitan del todo la posibilidad”, dijo Hewish.

En vez de esto, encontraron un pulsar, una estrella de neutrones que giraba rápidamente, un descubrimiento por el cual Hewish ganó el premio Nóbel en 1974.

Shostak no se deja intimidar por la posibilidad que cualquier señal de un mundo extraterrestre probablemente sería indescifrable.

“Si escuchamos de algún ET, sería de una civilización que está mucho más avanzada que nosotros, talvez hasta unos millones de años adelante,” dijo el.

Recientemente, Peter Backus del Proyecto Fénix en California, creía que estaba escuchando mensajes de un hemisferio exterior, por medio del radio telescopio Parkes, de 64 metros en Australia. El telescopio, el más grande en el hemisferio sur, recogió señales de radio distinguibles pero inexplicables, cerca de los 2.4 gigahertz, aproximadamente a la misma hora cada atardecer.

Sin embargo, una cuidadosa investigación reveló que los científicos no estaban escuchando a otros planetas comunicándose por el espacio. En su lugar escuchaban alimentos que se estaban cocinando en el microondas en un piso más abajo.

“Era bastante ruidoso,” contó el Dr. Backus en la reunión anual de la Sociedad Astronómica Estadounidense en San Antonio. “Una vez yo rastreé una señal durante dos horas. No podía especificar como ruido humano. Ya estaba por contarle a mis colegas cuando realicé que la señal sospechosamente fue relacionada a las horas de receso.”

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