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Cuando no se buscan soluciones nuevas por creer que la obtenida es idónea

In document Edward De Bono – Pensamiento Lateral (página 165-173)

CUANDO NO SE BUSCAN SOLUCIONES NUEVAS

POR CREER QUE LA OBTENIDA ES IDONEA

A pesar de conocer la ciudad muy bien, tuve que preguntar cómo podía ir con mi coche a un determinado restaurante. Las instrucciones que me dieron eran fáciles de seguir: recto hasta una plaza muy conocida, luego a la izquierda hasta una esquina igualmente familiar a todo el mundo y allí girar otra vez a la izquierda para llegar, al poco rato, al restaurante en cuestión, situado a mano derecha; es decir, se trataba de seguir tres tramos de vía pública por los que había conducido ya en otras ocasiones y que eran fáciles de reconocer por diversas características especiales.

Sin embargo, en otra ocasión, yendo al mismo restaurante desde el mismo punto de la ciudad, simultáneamente con unos amigos, que viajaban en su propio coche, me encontré que al llegar al restaurante, habían ya llegado hacía bastante tiempo. Les pregunté con sorpresa si habían conducido muy rápido, a lo que contestaron que no, y al preguntarles de nuevo qué camino habían seguido, explicaron que tomaron una calle intermedia que con- ducía directamente al restaurante en vez de dar la vuelta por las tres travesías que seguí yo. El atajo se representa en el esquema de la página anterior.

Tomando la primera bocacalle llegaron directamente al restaurante, mientras yo describía una amplia vuelta que me había parecido siempre un trayecto natural, atri- buyendo éste a la necesidad de evitar otras supuestas vías públicas de trazado irregular. El recorrido me parecía satisfactorio y por ello no hice nada por encontrar otro mejor; pasaba siempre de largo ante la bocacalle del atajo porque no tenía necesidad de explorarla. Las instrucciones que me habían dado inicialmente eran las más obvias, incluyendo tres travesías conocidas de todo el mundo, típicas porque eran las más fáciles de seguir a todo automovilista, y yo mismo no había encontrado razón alguna para apartarme del trayecto

tipo.

Hay tres maneras en que el pensamiento puede ser obstruido. Los tres casos se ilustran en el diagrama de la página 286:

1. Falta un tramo de carretera. No se puede continuar porque la carretera llega a un punto

muerto: está cortada por el cauce de un río o no está aún terminada. Hay que buscar otro

camino o un puente que salve el río.

Ello

equivale a tener que buscar más información o a crearla mediante la oportuna investigación.

2. La carretera está obstruida. Un obstáculo definido impide seguir adelante. Para proseguir hay que bordearlo o apartarlo. Luego se tiene otra vez el camino abierto. El esfuerzo puede concentrarse en la superación del obstáculo.

3. La visión es obstruida por la misma carretera libre. La carretera es en sí impecable y no se presta atención a las bocacalles; así se rebasa un atajo valioso. Lo obvio y adecuado obstruye la visión de lo mejor. Porque la situación es satisfactoria. no se considera otra mejor y mucho menos se busca.

El tercer tipo de problema requiere una solución proveniente de la lógica lateral. En vez de acomodarse a los modelos establecidos en la memoria hay que intentar reestructurar los y encontrar soluciones mejores. Como ocurría con el camino más largo que llevaba al restaurante, los modelos establecidos se componen de tramos arquetípicos; sin embargo, el que los modelos sean adecuados no excluye la posibilidad de que exista otro modelo más eficaz.

En un principio, las componentes del modelo son piezas sueltas: al adoptar una forma

dada, esos componentes se solidifican v no pueden va usarse libremente para estructurar otros

modelos. En la figura de esta página se ilustra un romboide cuya agrupación en una forma dada

con otras dos piezas idénticas, excluye su ordenación en la figura indicada al pie.

Los modelos suelen tener carácter exclusivo, pero el que un modelo sea satisfactorio no

significa necesariamente que sus piezas no puedan disponerse de otro modo mejor. La dificul

tad reside en que el modelo establecido no sólo no favorece la nueva ordenación, sino que impi

de que se produzca: no hay por qué buscar un método mejor cuando se dispone de un método

bueno. Es interesante recordar que en el estudio de nuestro pensamiento hemos desarrolla do métodos para reparar lo que está mal, pero no para perfeccionar lo que está bien.

Cuando algo es defectuoso, exploramos todas sus alternativas; pero si es satisfacto rio las omitimos. De esta actitud del pensamiento deriva la necesidad de recurrir a la lógica lateral para solucionar este tipo de problemas, en los que la visión es obstruida porque no hay ningún obstáculo. A veces hay que intentar reestructurar los modelos aun cuando no haya necesidad de proceder a dicha revisión.

La dificultad estriba naturalmente en el hecho de que se gnora en qué punto de la calzada se pasó de largo ante la bocacalle que hacía funciones de atajo. Pudo ocurrir en cualquier sector. En los diagramas se ilustran dos tipos de bifurcaciones. En el primer tipo hay un marcado cambio de dirección en cada desvío, o sea que se tiene que girar a la derecha o a la izquierda; como consecuencia de ello se posee una referencia de las bifurca

ciones

En el segundo tipo las bifurcaciones se hallan en un tramo recto y pasan

desapercibidas.

Si en el primer tipo de bifurcación se llega a un punto en que no puede proseguirse porque la carretera está cortada, basta con volver atrás y dirigirse por la primera desviación. Pero en el segundo tipo de sistema no puede hacerse lo mismo porque se ignora dónde está la desviación más próxima.

A este segundo tipo pertenecen ciertas combinaciones de modelos arquetípicos que confieren al pensamiento un sentido unidireccional: cuando se interrumpe la continuidad del camino no se sabe qué alternativas adoptar.

En la página 290 se muestra una pequeña pieza de plástico. Deben añadirse a ella otras piezas de modo que compongan una figura geométrica simple y de fácil definición. Cuando se añade la primera pieza la solución es muy obvia. La siguiente pieza se acopla con igual facilidad; pero la tercera presenta dificultades. El ajuste de las dos primeras piezas es tan obvio que se ha convertido en un modelo arquetípico con tendencia a conservarse así inde- finidamente. Ello hace que la solución sea difícil, puesto que exige la modificación de la primera figura geométrica obtenida.

Los modelos arquetípicos son modelos establecidos, satisfactorios, que ejercen una importante función en el pensamiento. Pueden usarse de varias maneras:

1.En la comunicación: es más fácil explicar una situación con el uso de modelos preestablecidos que creando modelos específicos.

2.En la interpretación del mundo exterior: es más fácil escoger un modelo preestablecido cuando hay una diversidad de posibles interpretaciones.

3.En el reconocimiento de situaciones: a partir de un dato se elabora todo el modelo, el cual es casi invariable-mente un modelo arquetípico o preestablecido.

Almorzaba un día en el restaurante de una universidad cuando advertí la presencia de

una joven de largos cabellos y cara delicada y sensible; pensé que se trataba de una chica,

aunque decidí que sería difícil afirmar con seguridad si ése era realmente su sexo juzgando sólo

a partir de sus facciones. Sin embargo, al cabo de cierto rato advertí que las delicadas facciones

iban acompañadas de un largo y

disperso bigote. La larga cabellera y los sensibles trazos me habían hecho suponer que se trataba de una chica y bajo el influjo de esta primera impre sión me había pasado desapercibido el visible bigote. De manera análoga, bajo el dominio de los modelos arquetípicos pasan desapercibidos otros modelos igualmente aptos.

Si se oculta parte de una letra de considerables dimensiones mediante un trozo de papel, es fácil deducir en función de la parte visible qué letra es. Las letras son modelos arquetipos y basta con que una mínima parte sea visible para identificarlas. Ello es fácil si se sabe previa-mente que se trata de letras. por conocerse perfectamente sus formas; pero si junto a ellas se incluyeran otras figuras de todo tipo igualmente cubiertas en parte, la selección se prestaría a errores. Esto es precisamente lo que ocurre en la vida real: los indicios de las cosas se elaboran como si formaran parte de modelos preestablecidos, aunque no todos lo sean, excluyendo por tanto otras interpretaciones.

Esta obstrucción de la visión a causa de los modelos establecidos, aunque común en el pensamiento corriente, no es generalmente perjudicial. En cierto modo constituye la base misma del acto de pensar, ya que éste puede definirse como la adivinación e interpretación de los signos del mundo exterior sobre la base de su identificación por la experiencia. Sin embargo, a pesar de su gran utilidad el referir todos los indicios exteriores a modelos preestablecidos en la mente implica ciertas desventajas, principalmente en cuanto a la concepción de nuevas ideas y la actualización de los modelos viejos. De estas desventajas deriva la necesidad del pensamiento lateral que constituye un intento de encontrar caminos alternativos y reestructurar los conceptos incluso cuando éstos sean perfectamente adecuados.

Práctica

El objetivo de los siguientes ejercicios no reside en la práctica de técnicas específicas del pensamiento lateral, como era el caso hasta aquí, sino en ilustrar el efecto restrictivo de los modelos obvios sobre el pensamiento en general. Para destacar este fenómeno se ilustra con qué facilidad se satisface el afán investigador cuando se llega a una idea adecuada.

1. Relatos, anécdotas, descripciones humorísticas. Se pide a los alumnos que redacten brevemente situaciones en que una solución adecuada impide ver otras alternativas. Dichas redacciones pueden referirse a temas de relatos, anécdotas o descripciones humorísticas, leídas u oídas, o bien a temas vividos. El enseñante recoge estos trabajos y selecciona los más idóneos para este tipo de sesiones, procurando también recopilar material adicional.

Ejemplo: al accionar un día el interruptor de la lámpara de pie en mi salón de lectura me encontré con que ésta no iluminaba. Saqué la bombilla para ver si estaba fundida, pero parecía normal. Cogí un destornillador con intención de desmontar el enchufe y comprobar si había algún hilo suelto, y entonces advertí casualmente que el otro interruptor de la lámpara que nunca usaba, había sido accionado, cortando la corriente.

2.Imágenes parcialmente cubiertas. Se muestran a los alumnos trozos de fotografías. o fotografías cubiertas en parte. y se les pide que intenten adivinar qué representan. Se les anima a que desarrollen diferentes teorías sobre su significado. Luego se muestra la imagen completa.

3.

Espacios en blanco. Se pide a los alumnos que compongan breves redacciones sobre cualquier tema y que luego tachen algunas de las palabras clave que hacen el tema obvio y

concreto. con el fin de que el resto de los alumnos trate de adivinar su significado reconstruyendo la integridad del texto. Como alternativa a la preparación de este material el enseñante puede recoger los trabajos y tachar él mismo las palabras que crea pertinentes. Otra forma de obtener material de este tipo es recortar pasajes adecuados de periódicos y revistas y tachar en los mismos ciertas palabras. Si se opta por encargar la preparación del material a los alumnos es preciso suministrarles previamente un texto que sirva de ejemplo, para que comprendan qué tipo de redacción se desea, y se realiza antes un ejercicio ilustrativo. Para ello se lee el texto indicando los espacios en blanco y se pide a los alumnos que traten de averiguar el tema y restituyan en los espacios blancos las palabras que se han suprimido. Al final se recogen los resultados y se comparan.

Un ejemplo de este tipo podría ser el siguiente:

«Estaba en el marco de la ...y cada vez que pasaba un...

intentaba Estuvo bastante rato haciendo esto, hasta que se convenció de que ninguno ycejó en su ... ....»

Los espacios en blanco no se refieren a la misma palabra ni necesariamente a una sola palabra.

In document Edward De Bono – Pensamiento Lateral (página 165-173)