Como padres, ¿qué pueden hacer?
Capítulo 29 Cómo una autoestima sana protege
a mis hijos de las relaciones
prematrimoniales?
A continuación están las perspectivas de dos adolescentes: Yo recurrí al sexo fuera del matrimonio para lidiar con mi falta de autoestima. Cada vez me probaba a mí mismo que yo era un hombre y me equipaba de buenas historias para el vestidor de hombres.Yo buscaba la atención femenina como prueba de mi valía como hombre. La atención que recibía de parte de una jovencita se convirtió en la medida de mi propia valía.
Aunque estas dos declaraciones son de hombres jóvenes, las muchachas jóvenes con baja autoestima cuentan historias similares. Se involucran de manera sexual para «probar» su valía, para «probar» que pueden agradar a otra persona, para «probar» que son atractivas para el sexo opuesto y para reforzar su autoestima al tener experiencias que describirles a sus compañeras.
Otros jóvenes, sin embargo, participan de la actividad sexual como una manera de reforzar su baja autoestima. Tendemos a actuar en armonía de cómo nos vemos a nosotros mismos. El concepto que tenemos de nosotros mismos es como un juego de lentes a través de los cuales vemos la vida. Basados en lo que vemos a través de esos lentes, tomamos decisiones en cuanto a lo que pensamos y a cómo actuamos.
Si una chica adolescente, por ejemplo, tiene baja autoestima y se siente presionada a participar sexualmente, cuando mire a través de esos lentes distorsionados, le resulta fácil pensar: De todas
maneras, yo no valgo mucho; entonces, ¿qué importancia tiene esto? Eso es lo que hacen las personas malas.
Pronto la jovencita estará actuando según la baja opinión que tiene de sí misma.
Estamos viviendo en una cultura que le enseña a una niña que es tan buena como se ve, cuando la comparan con las hermosas mujeres que están en las portadas de las revistas. Esa conciencia propia inflada en cuanto a la imagen corporal, no solo se les impone a nuestras hijas, sino también a nuestros hijos. Rob Jackson, el especialista en la juventud de Enfoque en la Familia, nos recuerda que, como padres: Tenemos el poder de afirmar la valía inmutable de nuestros hijos debido a lo que Dios el Padre sacrificó en su favor: la vida de Jesucristo. El desempeño de nuestros hijos y la aprobación de otros ya no deberán ser la regla para la valía de sus vidas. El desempeño de Cristo en favor de nuestros hijos, y la aprobación del Padre de ese hijo que acepta a Cristo, confirman el valor que debe adquirirse no solo de manera intelectual, sino también emocional 1. Nuestros hijos son especiales, no debido a que hicieran algo espectacular ni a que lo estén haciendo, sino a que Dios los creó con un propósito. Cuando los padres modelan este valor basado en Dios, produce un impacto positivo en la autoestima del hijo.
La campaña nacional para prevenir los embarazos entre adolescentes informa que «los padres y los miembros de la familia no tienen opción en cuanto a su influencia en ayudar a desarrollar la autoestima de sus hijos y familiares. Su única opción es si lo hacen bien o mal»2. Los estudios muestran que cuando los hijos se sienten valorados por su familia, «se reduce el riesgo de una seria depresión al llegar a los dieciocho años»3. Además, sentirse valorado a los nueve años de edad «prevé de manera positiva la autoestima y reduce el riesgo de depresión (sobre todo en los varones), el abuso o la dependencia de drogas, los pensamientos suicidas, los problemas interpersonales, la introversión y el comportamiento
ansioso depresivo y comportamiento agresivo y delincuencial»4.
Elogia a tus hijos por ser personas muy valiosas. Exprésales que Dios los valora también. Diles a menudo las siguientes verdades de Dios para ellos. Diles: «Tú eres especial y de gran valor, porque Dios dice que: • tú eres amado (Juan 3:16), • tú eres hijo de Dios (Juan 1:12), • tú eres escogido (Efesios 1:4), • tú eres perdonado (Efesios 1:7), • tú eres su obra maestra (Efesios 2:10), • tú eres su amigo (Juan 15:15), y • tú estás protegido por Él (1 Juan 5:18)».
En una cultura donde se desconoce la verdad, donde la razón ha opacado a la fe y donde la ciencia naturalista se ha convertido en la única y aparente base de la realidad, los hijos más que nunca necesitan confiar en la realidad inmutable de que Dios es su Creador y que Él los ama y acepta sin condiciones. Nuestros hijos están tentados a poner su valía en lo que piensan de ellos sus compañeros, en sus calificaciones, en su experiencia y en sus talentos y habilidades. Sin embargo, tú tienes la mejor influencia en la vida de tus hijos. Diles a menudo que piensas lo mejor de ellos y recuérdales que Dios los ama y son especiales para Él. La relación que tienes con tus hijos es una de las claves más importantes para ayudarles a decir «no» a las actividades sexuales. Si la relación es buena, y si en verdad te conectas con ellos en amor, es muy probable que tus hijos tengan una autoestima saludable y que se hayan dado cuenta que los límites que les has puesto están allí porque los amas y quieres proveer para ellos. Cuando instruyes a tus hijos dentro del contexto de una relación de amor, les estás ayudando a desarrollar una autoestima sana y les estás dando más fortaleza para mantenerse firmes en medio de una cultura destructiva.