CULTURA DE PAZ EN LA SECUNDARIA BÁSICA
2 ¿CÓMO DIRIGIR LA APRECIACIÓN DE OBRAS MUSICALES?
La música es uno de los medios que utiliza el hombre para expresarse artísticamente; es por eso que también se considera un sistema de comunicación; que en primer lugar transmite información, al escuchar una obra musical podemos determinar si sirve para bailar o no, si por el contrario sería mejor escucharla en pareja. En segundo lugar transmite sensaciones y emociones, muy vinculadas al conocimiento que posea el que escucha. Una misma obra provoca tantas reacciones como personas la escuchen; esto depende de la interpretación de cada oyente.
“La música es la combinación y organización artística de los sonidos, para producir el establecimiento de un sistema de comunicación cognoscitiva y a efectiva con altos valores estéticos entre creador, intérprete, educador y público.”5 Esta forma parte de la riqueza espiritual del hombre se logra una existencia más plena y una concepción del mundo transformadora y altamente creativa, la adquisición por el individuo de un estado emocional satisfactorio y el desarrollo de su sensibilidad mediante la música, tiene ascendencia en las relaciones interpersonales, en la actividad laboral y en el adecuado uso y disfrute del tiempo libre. Para poder comunicarse es imprescindible la presencia de los elementos que componen el sistema de cualquier lenguaje: emisor-mensaje-receptor. El emisor es, en la música, el compositor, que al realizar su obra, emite juicios, opiniones, sentimientos, todos acorde con sus vivencias personales y puntos de vista ideo-políticos. El receptor es el público que consume el producto, es decir que disfruta, o no, de la obra de arte musical. Entre ambos: emisor y receptor, existe un elemento importante, que no puede obviarse por lo que aporta de sí mismo al resultado, que en definitiva, es la aceptación por el receptor de la obra: el intérprete.
Para comprender la obra musical es necesario el conocimiento de los medios expresivos que conforman la composición creada ya sea para ser bailada, cantada o escuchada (funciones de la música según la intencionalidad del autor). La música será escuchada desde un plano sensual o inteligentemente según la preparación del oyente, que debe partir de su capacidad cognitiva y afectiva para llegar a emitir juicios de valor.
El ritmo, la melodía, la armonía, la textura y la forma dan vida a la obra musical, que se expresa mediante medios sonoros vocal, instrumental o vocal-instrumental, mientras que la dinámica, el aire o movimiento y la agónica aportan la belleza, dando brillo al obra por lo inciden en la calidad musical.
A continuación se explican algunos de los medios expresivos
La melodía: Cuando nos referimos a la parte de la música que nos resulta más conocida, más fácil de comprender, más cercana a nuestra cotidianidad, entonces estamos hablando de la melodía: es la combinación de sonidos sucesivos que se diferencian en altura y duración. La melodía es lo horizontal en la música porque transcurre de forma sucesiva, es decir, un sonido después de otro. La melodía es el elemento que más se recuerda de una obra determinada, es aquello que podemos tararear.
El ritmo: Este existe en todo lo que nos rodea, en la naturaleza (el ritmo de las mareas y de las olas), en el mundo animal (el ritmo de los períodos vitales de la vida de las especies), en el hombre (el ritmo al caminar, comer, respirar...) en el arte. En música el ritmo es esencial ya que su presencia es vital para la obra, puede
ser destacado o no, regular o irregular, pero siempre está presente. De tal manera resulta esencial este elemento para la música, que no puede existir melodía sin ritmo, pero sí puede existir ritmo sin melodía. Al igual que los ritmos en la naturaleza, como el movimiento de los planetas, la sucesión de las estaciones o el pulso del corazón, el ritmo musical suele organizarse en patrones de recurrencia regular. Dichos patrones controlan el movimiento de la música y ayudan al oído humano a comprender su estructura. La unidad rítmica básica por excelencia es el pulso, un patrón espaciado regularmente que se parece al ritmo de un reloj. En la mayor parte de la música de baile y en la popular, el pulso aparece de forma explícita, a menudo por medio del batir de los tambores o mediante un patrón de acompañamiento regular.
En músicas más complejas, el pulso está implícito; es una especie de denominador común para las longitudes de las notas, que pueden ser más largas o cortas que el pulso mismo (sin embargo, cuando un oyente lleva el ritmo con el pie, el pulso vuelve a ser explícito). El tiempo de la música determina la velocidad del pulso. Además del pulso, encontramos otro elemento del ritmo que nos facilita su asimilación, es el acento, al pronunciar las palabras, cada sílaba lleva consigo determinada entonación melódica y por ello al que la escucha le resulta evidente donde se produce un mayor énfasis; es a lo que llamamos acento gramatical.
En la música, también encontramos el acento formando parte del ritmo, es el pulso que se destaca periódicamente, en dependencia del compás. Siempre el acento coincide con el primer tiempo, pero puede ocurrir que la obra no comience por un acento. En ocasiones el acento no se aprecia fácilmente, como es el caso de las obras donde el ritmo no es destacado.
La armonía: El término armonía se refiere a las relaciones que se establecen entre los objetos o fenómenos, por medio de lazos y conexiones que facilitan la comprensión, la tranquilidad, el equilibrio; en música, armonía es la combinación de notas que se emiten simultáneamente. El término armonía se emplea tanto en el sentido general de un conjunto de notas o sonidos que se producen al mismo tiempo, como en el de la sucesión de estos conjuntos de sonidos. La armonía sería el término contrapuesto. La textura: Consiste en la disposición y relaciones que se establecen entre los componentes melódicos y armónicos. Esta resulta esencial en la conformación musical. Existen tres tipos de texturas diferentes que veremos a continuación por orden de aparición en la historia de la música.
Textura monódica o Monodia es aquella que consta de una sola línea melódica sin acompañamiento
instrumental alguno.
Textura polifónica o Polifonía: es aquella en la que varias melodías se tejen para conformar un
intrincado entrecruzar de las mismas de manera que al combinarse resultan de una gran belleza armónica.
La dinámica es otro de los medios expresivos de la música que tiene su esencia en los cambios en cuanto a la intensidad de los sonidos. Se refiere a la fuerza que se le imprime a la ejecución en un momento determinado. Es ella la que combina los sonidos fuertes o débiles dándole a la obra una gran fuerza y belleza.
En el taller de Música en la Secundaria Básica el instructor de arte podrá apoyarse en medios audiovisuales seleccionados ejemplos con toda la gama de recursos sonoros, devenidos de los más disímiles objetos para comparar y estimular en los alumnos la intención de investigar en cuanto a los elementos de los medios expresivos y sonoros de la música para el desarrollo de habilidades apreciativas que conlleven a la formación los gustos e intereses personales por la buena música, a partir de crear en el mismo proceso de enseñanza, fórmulas disímiles de participación grupal.
La música mejora las condiciones del ser humano y promueve el crecimiento individual y la calidad de vida. Esta juega un papel fundamental en la formación integral del hombre: influye en sus conocimientos del
mundo, en sus afectos y estimula los movimientos corporales; también influye en los procesos del pensamiento, donde se destaca su influencia en el uso del lenguaje, en el desarrollo de la memoria.
En el plano médico, la música es utilizada como terapia en muchas enfermedades mentales e incluso como vía para crear efectos de acercamiento, de sensibilidad, de alegría o de satisfacción.
Cuando la música forma parte de la riqueza espiritual del hombre se logra una existencia más plena y una concepción del mundo transformadora y altamente creativa, las audiciones de buena música deben propiciar:
El desarrollo de la sensibilidad y el gusto estético a partir de la percepción de los valores estéticos de
la obra.
Contribuye a la relación íntima del oyente con la música. Propicia la concentración y reflexión del que escucha.
El reconocimiento de los diferentes contenidos técnico- musicales. La apropiación de habilidades creadoras tanto individual como social.
El dominio de los hábitos adecuados de comportamiento ante de los distintos tipos de música.
El docente no debe dejar de cumplir con los siguientes requisitos:
Las características de las edades de los oyentes. Nivel de preparación del material sonoro.
Objetivo que se persiguen con la audición. Intereses y vivencias de los estudiantes.
Escuchar audiciones es básico en los talleres de Música para lo cual es necesario seguir los siguientes
pasos metodológicos para la dirección de las audiciones: 1. Presentación de la obra: título, autor, intérprete, género, país. 2. Orientación del objetivo que persigue el taller.
3. Preparación psicológica y física del auditorio (silencio previo, concentración, postura adecuada) 4. Audición de la obra, fragmento o hecho sonoro. Debe repetirse las veces que sea necesario para que
el oyente realice una adecuada percepción. 5. El alumno realiza las actividades orientadas.
6. Análisis de lo escuchado y respuesta a las preguntas realizadas o de la actividad creadora llegando a la valoración de los resultados.
A continuación se ofrece el ejemplo del montaje de la canción: “Por quien merece amor” de Silvio Rodríguez. (Anexo 4)
1. Presentación de la canción: Titulo, autor intérprete, género, país del autor o del intérprete. 2. Ofrecer datos acerca del autor e intérprete.
3. Caracterización del género musical.
4. Audición de la canción para identificar cómo se presentan los medios expresivos de la música.
5. Análisis del texto de la canción: significados de palabras, mensaje que trasmite. Correspondencia título-contenido.
6. Ejecución del ritmo en el lenguaje por frases. 7. Ejercicios preparatorios para el canto.
8. Aprendizaje de la melodía por frases y estrofas. 9. Memorización de la canción.
10.Cantar la canción aplicando una adecuada técnica vocal.
Para el desarrollo de estos talleres de apreciación musical aparece una selección de lo más representativo de la música cubana en los diferentes géneros y estilos en defensa de la identidad nacional a favor de la formación de valores por una Cultura de Paz. Se propone además la utilización de videos musicales para
valorar las potencialidades de esta manifestación para trabajar los temas desde el contenido de las obras seleccionadas para este fin que aparecen en el anexo VIII.
Es necesario estar dotados de un conocimiento técnico-musical para poder comprender lo que escuchamos. El educando debe tener un suficiente desarrollo intelectual para que pueda analizar lo que verdaderamente tiene valor artístico, demostrar habilidades para descubrir detalles imprescindibles y así elevar su gusto musical. Esto permitirá vivenciar la música plenamente reconociendo sus efectos positivos y negativos.
La preparación musical adquirida en los talleres posibilita el desarrollo de otras actividades que directamente contribuyen a la crear opciones para el uso sano del tiempo libre entre las que se encuentran:
Escuchar distinto tipos de música para disfrutar de ella.
Expresar lo que sugiere la música mediante la plástica, la expresión literaria y danzaria,
dramatizaciones y rítmica.